Las pintorescas ruinas de este monasterio están situadas en
la orilla derecha del río Suir, a unas tres millas al sudoeste
de la catedral de Thurles, Condado de Tipperary. Aunque no fue uno de
los mayores monasterios cistercienses irlandeses, era el más
hermoso en cuanto a detalles arquitectónicos, como puede apreciarse
por las bellas proporciones y la delicadeza de tratamiento de la piedra
labrada, peculiar de las partes principales del edificio. Esta abadía
fue fundada en el año 1169 por Donald O'Brien, rey de Thomond,
y en orden cronológico fue el undécimo de los cuarenta
y dos monasterios fundados en Irlanda antes de la Reforma por los discípulos
de San Bernardo, los monjes de la Orden Reformada del Císter.
Como su nombre indica, la fama del establecimiento se debió principalmente
al hecho de que la iglesia estaba enriquecida con un relicario de la
Santa Cruz, siendo la reliquia una de las más considerables de
la Cristiandad, y durante tres siglos y medio la abadía fue uno
de los lugares de peregrinación más frecuentados de Irlanda.
La iglesia de la Santa Cruz es de planta cruciforme, formada por coro,
nave, y cruceros con capillas laterales dobles. Entre dos de estas últimas
en el crucero norte aun está el santuario con columnas, donde
se solía exponer la reliquia a la veneración pública.
Es un bello ejemplar de talla y estilo del Siglo XIII, que muestra definidas
huellas de la influencia francesa en sus hermosos detalles góticos.
Entre las más notables características de la iglesia monástica
están la ventana oriental, la techumbre de doble bóveda
del coro y las capillas laterales, y la bóveda de nervadura de
la torre. Todas las ventanas son de dibujo distinto, y son notables
por el hermoso tratamiento flamígero que ilustran. En el coro
en el lado de la Epístola del altar mayor hay una estructura
no menos interesante que el santuario del crucero norte. Aunque aparentemente
puede haber servido para la finalidad de asientos para los celebrantes
- al tener tres divisiones, hechas ligeramente - arcos apilarados coronados
por una cubierta en forma de elaborado tabernáculo - siempre
se le ha llamado la "tumba del hijo de la buena mujer". El
friso está además adornado con tracería foliácea
a través de la cual se despliega la cruz de San Jorge, las armas
reales de Inglaterra cuarteladas con las de Francia, y otros emblemas
heráldicos de interés histórico.
La reliquia de la Santa Cruz, objeto durante tanto tiempo de la veneración
de los peregrinos, se dice que fue otorgada a este monasterio por una
de las reinas Plantagenet de Inglaterra en gratitud por los buenos servicios
del abad de la época al haber enterrado los restos de su hijo
(que encontró la muerte en las cercanías de la abadía
mientras estaba de visita en Irlanda) en la iglesia. Se le atribuye
a ella la erección de la tumba, como también la reconstrucción
de la iglesia de la abadía, que sobrepasó a cualquier
otra de su clase en Irlanda en su esplendor arquitectónico.
Las circunstancias apuntan al hecho de que el joven príncipe
- "el hijo de la buena mujer" - no fue otro que "Pierce
el Bueno", hijo de Isabel de Angulema (viuda del rey Juan) y de
su segundo marido, Le Brun, conde de La Marche. Habría sido por
tanto hermano de madre de Enrique III de Inglaterra. Su muerte es registrada
por los "Cuatro Maestros" como ocurrida en Irlanda en 1233.
La Abadía de la Santa Cruz, como uno de los mayores monasterios,
fue suprimida por la orden de Enrique VIII en 1536. El abad de la época,
William O'Dwyer, renunció con la condición de disfrutar
las rentas con carácter vitalicio. Finalmente, la Santa Cruz
con sus dependencias fue otorgada por la reina Isabel a Thomas, conde
de Ormonde. Sin embargo, encontramos que aún en 1633 se llevaban
a cabo los servicios divinos en la iglesia. El año 1632 fue aparentemente
el último durante el cual se expuso la reliquia a la veneración
pública. Después, la comunidad se retiró a la ciudad
de Kilkenny, donde se alquiló una casa privada por el abad, Reverendísimo
Luke Archer. Aquí decidieron esperar la llegada de tiempos mejores,
pero el esperado día de vuelta a su monasterio nunca llegó.
La conservación de las ruinas de la abadía está
ahora a cargo de la Oficina de Obras (Irlanda).
Triumphalia Sanctae Crucis (registro del Padre MALACHY
HARTRY, monje de la Santa Cruz, 1640-49), tr. y ed. MURPHY (Dublín,
1891); Actas de la Sociedad Arqueológica de Kilkenny, I, 51,
58,79, 81; II, 570 y s; Anales de los Cuatro Maestros; LEWIS, Topographical
Dict. of Ireland, II, 8 y s.; FRAZER, Handbook for Ireland, 273 y s.
J. B. CULLEN
Transcrito por Herman F. Holbrook
Para los Cistercienses de Nuestra Señora de Spring Bank, Wisconsin
Traducido por Francisco Vázquez