La palabra
gracia
en inglés grace que
en referencia a la oración al tomar los alimentos, en inglés pre-Isabelino
tomaba el plural
gracias, no significa otra cosa que acción
de gracias. (Del Latin
gratiarum
actio y del Italiano
grazie,
"gracias".) Aunque la expresión de gratitud a
Dios
por sus dones cuando ha provisto lo esencial para satisfacer la más
primaria de las necesidades humanas es una idea que de ninguna manera
es exclusivamente cristiana (Cf, Dt 8, 10; Ex 18, 12; Lev, 39, 43),
aún en el orden cristiano, siguiendo el ejemplo personal de nuestro
Salvador (Jn 6, 11 y 23), la
obligación de dar gracias parece haber sido enfatizada desde el mero
principio. Por ello, bajo condiciones que excluyen totalmente la idea
de una celebración Eucarística, se nos dice de San Pablo (Hch 27, 35)
que "tomando el pan dio gracias a
Dios
a la vista de todos ellos y cuando lo hubo partido y empezó a comer"
(Cf, I Tim 4, 3-5; Rom 14, 6; I Cor 10. 30). Pasando por alto el "Didaje
en el que las fórmulas de
agradecimiento por los alimentos pueden estar conectadas con la
Eucaristía del Ágape, encontramos (C.A.D. 123) al apologista Arístides
declarando a cerca de sus hermanos cristianos que "sobre su comida
y bebida dan gracias a
Dios " (Camb.
Texts y Studies, I, 49). De la misma manera
Tertuliano, "No nos reclinamos en un banquete antes de haber
probado la oraciónde la misma manera la oración pone fin al festín"
(De orat., xxv). En casi todos los Padres se pueden encontrar pasajes
similares. En particular el poeta cristiano Prudencio, a principios
del siglo quinto, tiene varios himnos "Ante cibum" and "Post
cibum" en los que aparecen versos como los siguientes (Cath. Hymn.,
III, Ante cib., ii, 10 sq.):
"Sin vuestra presencia, nada, Oh Señor, es dulce,
No hay placer a nuestros labios que pueda ser dado.
Ya sea vino que bebamos o alimentos que comamos,
Hasta que tu divina Gracia y la Fe los santifiquen."
Podrían citarse
también muchas anécdotas de primeros escritores como Gregorio
de Tours y Beda, que claramente
atestiguan la prevalencia de la práctica de dar gracias. Beda, por
ejemplo, cuando quiere decirnos que Osvaldo y el Obispo Aidan iban
a empezar a comer, hace notar que "estaban a punto de estirar
sus manos para bendecir el pan" (Hist. Eccl., III, vi). Las leyes de Gales, atribuidas a los siglos
noveno y décimo, cuando hablan de los tres asistentes indispensables
del rey, nombran primero "su sacerdote para decir misa y bendecir
su carne y bebida", mientras que la función del sacerdote de
la reina es también bendecir su carne y bebida (Haddan y Stubbs, I,
231 and 235). Guillermo de Malmesbury (Gest. pont., IV, 140) se refiere
a las bendiciones de San Wulstano sobre la mesa como si perpetuaran
alguna costumbre que era peculiarmente inglesa; pero se prueba curiosamente
que los Normanos no eran extraños a esa práctica por una escena en
los tapices Bayeux, donde vemos al Obispo Odo en Bayeux de pie frente
a la mesa de un banquete, con una inscripción a su lado que dice:
"Et hic episcopus cibum et potum benedicit."
Naturalmente que en las órdenes religiosas se insiste
mucho en la costumbre de dar gracias. En el Capítulo 43 de la regla
de San Benito se le asigna una sección especial y se amplifica bastante
en exposiciones ulteriores. Las primeras reglas monásticas de hecho
requerían que cada plato que era traído a la mesa fuera bendecido
separadamente antes de ponerlo frente a la comunidad. En el "Ancren
Riwle" (C.A.D. 1200), que tal vez preserva la primera instancia
de la palabra Gracias en un tratado inglés, la acción
de gracias se describe estando de pie y, puesto que incluye el "Miserere",
debe haber sido bastante larga. También se ora por las almas de los
fieles en la acción de gracias después de la comida. Se atribuía gran
importancia al aprendizaje apropiado de la acción de gracias por los
niños. Es comúnmente un aspecto prominente en los Libros de Curtesye
y otras obras medievales para la instrucción de los jóvenes. Además,
la mayoría de las fundaciones educativas, como las escuelas públicas
inglesas y los colegios y universidades, tenían prescritas formas
especiales de dar gracias, con frecuencia parcialmente en verso, algunas
de las cuales subsisten hasta el presente. La acción de gracias que
provee la Iglesia esta contenida en el Breviario Romano
bajo el título Benedictio Mensae.La forma para la cena,
tanto antes como después de comer, varía ligeramente de la que está
asignada a la comida de mediodía, y durante las octavas de ciertas
grandes fiestas, se reemplazan algunos versos de uso ordinario por
otros especiales. La acción de gracias se inicia con la aclamación
Benedicite, que es dicha por un oficiante y repetida por
todos los presentes. Las gracias antes de las comidas comúnmente encontradas
en los catecismos para niños y usada por los laicos consiste sustancialmente
de una traducción de dos partes de la más larga acción de gracias
latina, la bendición se dice antes de los alimentos y la acción de
gracias que se dice después. De esta más larga acción de gracias contenida
en el Breviario, el Prior Cabrol dice con razón que toda la serie
de fórmulas con sus apropiadas citas de los Salmos, en particular
del Sal. XXXIII, posee una gran antigüedad. De hecho, una gran parte
de las formas existentes pueden ser rastreadas hasta el siglo noveno.
Ver por ejemplo Rhabanus Maurus, "Deins. cleric.", II, x.
La bendición, "Bendícenos señor, y estos dones, etc., que
es conservada en nuestra abreviada acción de gracias , se encuentra
en el "Sacramentario Gelasiano", que es considerablemente
anterior. Además, sin coincidencia verbal precisa, puede decirse que
nuestra existente y más larga acción de gracias resuena con el lenguaje
del más temprano documento de su clase que haya sido preservado hasta
nosotros. Este se encuentra en un tratado dudosamente atribuido a
San Anastasio, pero ciertamente de una fecha temprana, y probablemente
por lo menos, el trabajo de un contemporáneo. Es principalmente en
este tratado que G. von der Goltz basa su teoría del desarrollo de
la acción de gracias para las comidas de la primitiva Eucaristía (Goltz,
"Tischgebete und Abendmahlsgebete", pp. 33 sq.). Este trabajo
(De virginitate) es notable por la circunstancia que el escritor recomienda
como una oración que se encuentra en el Didaje en aparente
conexión con una celebración Eucarística. También encontramos en este
documento del siglo cuarto el versículo, Nuestro misericordioso
y compasivo Dios ha dado alimento
a aquellos que le temen", y en la acción de gracias del Breviario
actual tenemos:
"El Señor compasivo y misericordioso, ha perpetuado
la memoria de Sus maravillas. Le ha dado alimento a aquellos que le
temen."
Otra temprana acción de gracias se encuentra en " Constituciones Apostólicas ", VII,
xliv.
Ver: ACCIÓN DE GRACIAS EN LAS COMIDAS
BAUDOT en Dictionnaire d'archeol. chret. et
de liturgie, s.v. Benediction de la Table; CABROL, Le liver de la priere
antique (Paris, 1900), 364-369; GAVANTUS, Thesaurus sacrorum rituum,
III (Venice, 1823), 233-25; MARTENE, De antiquis ecclesiae ritibus,
IV (Venice, 1783), 29-32; BRADSHAW in FURNIVALL, el Babees Book, Early
Eng. 'font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:
12.0pt;mso-ansi-language:EN-US'>Text Soc., Preface (London, 1885). 'font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt'>Sin embargo, los detalles más
completos son dados en la excelente pequeña monografía de H.L. Dixon,
Saying Grace (London, 1903), que contiene muchos documentos impresos
completos. Pero ver también:
VON DER GOLTZ, Tischgebete und Abendmahlsgebete (Leipzig, 1905), una
de las series Texte u. Untersuchungen, y KELLER en Archaeological Journal,
XXI, 347-365.
HERBERT THURSTON
Transcrito por Barbara Jane Barrett
Traducido por Javier L. Ochoa M.