De todas las vírgenes mártires de Roma, ninguna como Santa
Agnes, tuvo tan altos honores por parte de la primitiva iglesia, desde
el principio del Siglo IV. Su festividad fue asignada al 21 de enero,
aún en el viejo calendario romano de las festividades de los mártires
(Depositio Martyrum), el cual fue reincorporado en la colección
de Furius Dionysius Philocalus. Esta colección data de 354 y fue
frecuentemente reimpresa, por ejemplo en Ruinart (Acta Sincera Martyrum
(ed. Ratisbon, 1859), 63 y siguientes). En este último escrito
se señala el nombre de la vía cerca de la cual está
su tumba (Via Nomentana). Los primeros sacramentalistas dieron la fecha
de su festividad, misma que aún se conserva en las memorias sagradas
de la iglesia latina.
Desde fines del Siglo IV, tanto los Padres de la Iglesia como los poetas
cristianos han cantado alabanzas exaltando el heroísmo y la virtud
de la santa en la tortura. Se tiene claro, sin embargo, producto de una
diversidad de fuentes que se extienden hasta el final de Siglo IV, que
no se contaba con una narrativa precisa de su martirio. En un punto, no
obstante, existe común acuerdo: la juventud de la santa, a quien
San Ambrosio asigna como 12 años (De (De Virginibus, I, 2; P.L.,
XVI, 200-202: Haec duodecim annorum martyrium fecisse traditur), Santa
Agustina, la fija en 13 años (Agnes puella tredecim annorum; Sermo
cclxxiii, 6, P.L., XXXVIII, 1251). Esto último armoniza con las
palabras de Prudencio: Aiunt jugali vix habilem toro (Peristephanon, Hymn
xiv, 10 in Ruinart, Act. Sinc., ed cit. 486). Damasus la muestra como
en urgencia del martirio desde el regazo de su madre o nana (Nutricis
gremium subito liquisse puella; in St. Agneten, 3, ed. Ihm, Damasi epigrammata,
Leipzig, 1895, 43, n. 40). No tenemos hoy día razones para dudar
de esta tradición. La misma explica bien el renombre alcanzado
por la joven mártir.
FUENTES
Ya hemos citado el testimonio de tres testigos del martirio de Santa
Agnes: (i) San Ambrosio, De Virginibus, I, 2; (ii) la inscripción
del Papa Damasus en su tumba de mármol, texto cuyo original puede
aún ser visto al pié de las escaleras que conducen al sepulcro
en la iglesia de Santa Agnes (Sant´ Agnese fuori le muri); y (iii)
Prudencio, Peristephanon, Himno 14.
La narrativa retórica de San Ambrosio, además de la edad
de la mártir no agrega más datos, excepto su ejecución
por medio de espada. El panegírico métrico del Papa Damasus,
nos indica que inmediatamente luego de la promulgación del edicto
imperial contra los cristianos, Agnes voluntariamente se declaró
una cristiana, y sufrió inmutable, el martirio del fuego. Es de
reconocerse los momentos terribles que ella tuvo que enfrentar, preocupada
tan solo por los velos que podrían cubrirla, los que estaban siendo
dados por su cabello al viento, lo que exponía su cuerpo a la vista
de la multitud (Nudaque profusum crinem per membra dedisse, Ne domini
templum facies peritura videret).
Prudencio, en su descripción del martirio, se adhiere al relato
de San Ambrosio, pero agrega un episodio: el juez amenazó con dar
su virginidad a una casa de prostitución, aún ejecutando
esto como una amenaza final. No obstante, cuando un joven la vio con ojos
de lascivia, él cayó al suelo ciego, y quedó allí
como muerto.
Posiblemente a esto es a lo que Damasus y Ambrosio se refieren cuando
dicen que la pureza de Santa Agnes estuvo en peligro. El último
de los mencionados en particular indica (loc. cit.): Habetis igitur in
una hostiâ duplex martyrium, pudoris et religionis: et virgo permansit
et martyrium obtinuit (Se tuvo por tanto en la misma víctima un
doble martirio, uno de modestia y el otro de religión. Ella se
mantuvo virgen y obtuvo la corona del martirio). Por tanto, Prudencio
pudo haber derivado el contenido de este episodio de alguna leyenda popular
confiable.
Otra fuente de información en los hechos de los martirios, es
el glorioso himno: Agnes beatae virginis, el cual, probablemente no habiéndose
originado de la pluma de San Ambrosio (debido a que los recuentos del
poeta se aproximan más a los de Damasus), aún contiene algunas
traiciones al texto del poeta, y fue compuesto no mucho después
de su último trabajo (véase el texto de Dreves, Aur. Ambrosius
der Vater des Kirchengesanges, 135 Friburg, 1893).
Hechos Sobre el Martirio de Santa Agnes
Los hechos sobre el martirio de Santa Agnes corresponden a un período
más bien tardío y se encuentran en tres relatos, dos en
griego y uno en latín. El más antiguo de ellos es el más
breve de los dos textos en griego, el que además sirvió
de base al texto de latín, aunque este último fue aumentado.
El texto griego más extenso es la traducción de ese texto
en latín, el extendido (Pio Franchi de Cavalieri, St. Agnese nella
tradizione e nella legenda, in Römische Quartalschrift, Supplement
X, Rome, 1899; cf. Acta SS., Jan. II, 350 y siguientes).
El texto en latín y consecuentemente el más breve texto
en griego datan de la primera parte del Siglo V, cuando San Máximo,
Obispo de Turín (450-470) evidentemente utilizó el latín
de las Actas en un sermón (P.L., LVII, 643 y siguientes). En estos
hechos se tiene el episodio del burdel más elaborado, y el dato
de que la virgen es decapitada luego de haber permanecido sin que las
llamas la tocaran.
Después de su Martirio
No sabemos con certeza, la forma en que la virgen ganó la corona
del martirio. Anteriormente se tuvo por costumbre asignar su muerte a
la persecución de Diocletiano (c.304) pero los argumentos se han
desarrollado. Se tiene ahora con base en la inscripción de Damasus,
que los eventos ocurrirían durante una de las persecuciones del
Siglo III, subsecuente de la persecución de Decius.
El cuerpo de la virgen mártir fue colocada en un sepulcro separado
en la Vía Nomentana, y alrededor de su tumba se tuvo una catacumba
de mayores dimensiones, la que lleva su nombre. La losa original que cubría
sus restos, con la inscripción de Agne Sanctissima, es probablemente
la misma que se preserva hoy día en el museo de Nápoles.
Durante el reinado de Constantino, por medio de los esfuerzos de su hija
Constantina, se erigió una basílica sobre la tumba de Santa
Agnes, la cual fue después completamente remodelada por el Papa
Honorio (625-638) permaneciendo desde entonces inalterada. En el ábside,
en la parte superior, un mosaico muestra a la mártir en medio de
las llamas, con una espada a sus pies.
Un bello diseño de la santa se encuentra en el mármol del
ábside que data del Siglo IV y que fue originalmente parte del
altar de su iglesia. Desde la Edad Media, Santa Agnes ha sido representada
con un cordero, el símbolo de su virginal inocencia. En su festividad,
dos corderos son solemnemente bendecidos, y de su lana son hechos palios
que el Papa envía a Arzobispos.
J.P. KIRSCH
Transcripción de Michael C. Tinkler
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes