Famoso
pintor y grabador, nacido en Nurenberg, Alemania, el 21 de mayo de 1471. Murió
en la misma localidad, el 6 de abril de 1528. Durero únicamente salió tres veces
de su ciudad natal, famosa en ese entonces por su comercio, estudios y arte. Su
primer viaje lo emprendió una vez terminados sus períodos de aprendiz tanto con
su padre, que era un orfebre, como con el pintor y grabador Wohlgemut. En esa
ocasión viajó a través de Alemania y visitó Colmar y Basle, en donde visitó la
familia de Schongaur, recién fallecido. Pasó algún tiempo en Venecia entre 1505
y 1507. Entre 1520 y 1521 visitó Holanda, especialmente Antwerp.
PRIMER
PERÍODO (ANTES DE 1505)
Luego
de las obras de su juventud (retratos, madonas, escudos de armas, bosquejos de
paisajes), estableció su propio estudio en 1494.
Ese mismo año contrajo matrimonio con Agnes Frey, pero nunca tuvieron hijos.
Entre sus amigos de Nuremberg se contaba en primer término el erudito humanista
Willibald Pirkheimer. A él le debió Durero no solamente un enorme progreso en
sus conocimientos sino también una amistad de toda la vida y su familiaridad con
la cultura clásica antigua de la que ocasionalmente sacó temas para su obra. El
arte de Durero, sin embargo, estando enraizada en la Edad Media alemana, siempre
permaneció esencialmente alemana. La influencia del arte de Italia y Holanda sólo
fue suplementaria. Durante su vida casi no se daban las oportunidades para la
pintura mural, pero la demanda de obras para altares y retratos era inversamente
mayor. Sus grabados en madera fueron buscados por el público en general; sus grabados
en cobre eran coleccionados por los conocedores. Entre sus obras más bien logradas
están el tríptico del altar de Baumgartner, cuyo lienzo central representa la
adoración del Niño Jesús; los de los lados, a los donadores de la obra representando
a los santos Jorge y Eustaquio. La Lamentación de Cristo, con su pathos
tan claramente descrito. Su autorretrato (1500) es otra obra notable suya. Esas
obras se conservan en la Alte Pinakothek en Munich. El autorretrato del que se
acaba de hacer mención está muy idealizado, al igual que el retrato de una dama
de la familia Furleger. Pero el realismo
predomina en los retratos de sus padres. Mas allí, al igual que en El Hijo
Pródigo y en sus dibujos, Durero busca elevar su naturalismo a base de dulce
simplicidad, profundidad de sentimiento y grandeza de concepción. La Adoración
de los Magos, en los Uffizi de Florencia, es comparada, al menos en el gusto
alemán, con las obras maestras de Italia y Holanda. Los grabados en madera de
Durero tienen una calidad peculiar; sin estar coloreados, producen el efecto de
color. El Apocalipsis (15 láminas) se distingue por su atrevida fantasía
y grandeza de composición. Los más destacados de la serie son: Los Cuatro
Jinetes, Los Ángeles del Eufrates y La Batalla de los
Ángeles con el Dragón. Al mismo período pertenecen, mayormente, la poderosísima
La Gran Pasión (7, y después, 20 láminas) y la hermosísima Vida
de la Virgen (16, y después, 20 láminas), en la que las escenas de la vida
de la Sagrada Familia en Egipto tienen toda la dulzura de un idilio encantador.
Debe hacerse mención de la así llamada Pasión Verde, en el
Albertina Museum de Viena. Es una serie de 12 dibujos hechos con pluma sobre papel
verde, así como de la Pasión Menor, de fecha posterior, conformada
por 37 grabados en madera y 17 en cobre, sobre el mismo tema. Ocho años antes
de su muerte, el artista volvió por quinta vez a la Pasión de Cristo. Algunos
bosquejos se encuentran en los Uffizi de Florencia y en el Albertina de Viena.
Durero llevó a una gran perfección el grabado en madera y cobre. Estos últimos
son obras de la mano del artista, así como sus bocetos; los grabados en madera
son fruto de sus instrucciones a los grabadores que realizaban sus diseños.
SEGUNDO
PERIODO (1505-1520)
En
El Festival del Rosario, pintado en Venecia para unos mercaderes alemanes
que ahí vivían, compite exitosamente con los coloristas italianos, si bien no
se puede decir que los colores son su fuerte. La pintura (en la Abadía de Strahow,
en Praga) está dañada, pero se conserva una buena copia en el Museo Imperial de
Viena. Una pintura al óleo, de esa misma época, El Cristo en la Cruz,
y otras obras que le siguieron, e.g. Adán y Eva (Madrid y Florencia),
muestran que el viaje de Durero a Italia y la relación que ahí trabó con Giovanni
Bellini no fueron inútiles para su arte, pero se notan claramente la nacionalidad
y la independencia de su genio. Otra obra que ha recibido gran admiración es el
así llamado retablo de Séller, que fue destruido en Munich por un incendio que
nació ahí en 1674. Existen valiosos estudios sobre esta obra y una copia de la
misma. Uno de los mejores ejemplos del arte germano es la Adoración de la
Trinidad o Todos los Santos (1511). Colocada junto a la Disputa
de Rafael, o a las pinturas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, producidas
en el mismo año, no saldría perdiendo en la comparación. Dios Padre se sienta
sobre un trono y sostiene la Cruz con el Crucificado; sobre ambos, en forma de
paloma, parece flotar el Espíritu Santo. Sobre ellos doblan sus rodillas en adoración
los santos del cielo en dos compañías, con la Madre de Dios y Juan el Bautista
a la cabeza. En la parte superior de la pintura, sobre las santas huestes, coros
de ángeles rodean la Santísima Trinidad. Debajo, la Iglesia Militante, guiada
por la poderosa figura de un papa y un emperador, participa en la adoración. Toda
esta multitud está sobre las nubes, como una idealización del mundo. En el fondo,
a un lado, como si hubiera sido dejado atrás, se percibe la humilde figura del
artista. Esta obra merece idéntico mérito por la perfección de su acabado y por
la sublimidad de su concepción. El marco, tallado en estilo renacentista a partir
de dibujos de Durero, aún se conserva en Nuremberg. Ese mismo año, 1511, Durero
produjo La Virgen con laPera, una de sus mejores madonas. Entre los
años 1513-1514 realizó tres grandiosos grabados en cobre. Estos pueden ser vistos
como representaciones ideales de un caballero valiente, un buscador insaciable
de la verdad y un santo feliz en la presencia de Dios. Se titulan: El Caballero
con la Muerte y el Diablo, Melancolía y San Jerónimo en
su Estudio. A estos se deben añadir varias pinturas, por ejemplo, de Carlomagno,
de Sigmundo y de Alberto de Brandernburg. Hay también unos dibujos marginales,
que manifiestan gran imaginación y humor, realizados para el Libro de oraciones
de Maximiliano. El Arco triunfal de Maximiliano pertenece al mismo
período. Posteriormente Durero trabajó en El triunfo de Maximiliano
y produjo para el Emperador el enorme Carro triunfal.
TERCER
PERÍODO (1520-1528)
Unos
bocetos de San Jerónimo y la Calavera, descubiertos posteriormente
por Antón Weber en Lisboa, son fuerte testimonio de la diligencia del artista
durante su estancia en Holanda. La impresionante cabeza del santo se parece mucho
a la Cabeza de un Anciano en el Albertina. Luego de su retorno a Nuremberg
Durero pintó una admirable Cabeza de Cristo y retratos de Pinkheimer,
Erasmo y Holzschuher. Su última obra importante (1526) fue Los cuatro Apóstoles,
Pedro con Juan, Pablo y Marcos. Esas pinturas, actualmente en Munich, son admiradas
por la individualidad del carácter expresada en las figuras y en el magnífico
trabajo de las telas. De la inscripción que aparece bajo las pinturas, aunque
Pedro está representado sosteniendo las llaves del cielo, y por circunstancias
que poco o nada prueban, algunos han querido deducir que Durero se inclinó por
las doctrinas de Lutero en la última parte de su vida. Pero ni siquiera protestantes
como Van Eye, A. W. Becker, C, Kinkle y otros aceptan esa teoría. M. Thausing,
el gran experto en Durero, también la rechaza. No cabe duda de que en aquel tiempo
había muchas personas de buena voluntad que deseaban una reforma eclesiástica
y esperaban que las posiciones luteranas pudieran acelerarla. Pero fueron engañados,
y así lo reconocieron. Pirkheimer lo hizo, en nombre propio y de su amigo: Confieso
que en el inicio creí en Lutero, como nuestro Alberto, de bendita memoria... pero
como cualquiera puede ver, la situación ha empeorado. Entre los años 1525-1527
Durero escribió tres libros: de geometría, de las proporciones de la figura humana
y sobre el arte de la fortificación.
SINGER, Versuch einer Dürer Bibliographie en Studien sur deutches Kunstgeschichte
(1905); CONWAY, Literary Remains of Albrecht Dürer (Cambridge, 1889); CUST, Albrecht
Dürer, A Study of His Life and Works (Londres, 1897); KNACKFUSS, A. Dürer (6a.
ed., 1899), traducido por DODGESON (LONDRES, 1900); WEBER, A. Dürer (3a. ed. Ratisbona,
1903); Colección de dibujos por LIPPMANN (4 volúmenes.); de grabados en Madera,
LUTZOW; de grabados en cobre y bocetos, LUTZOW y SOLDAU; de cartas y diarios, THAUSUNG.
G.
GIETMANN
Transcrito por Suzanne Plaisted
Dedicado a Thomas Pelham
Miller
Traducido
por Javier Algara Cossío.