Los alemanes, ya sea de nacimiento
o de descendencia, forman un elemento muy importante en la población
de los Estados Unidos. Se estima que su número es no menor a doce
millones. Entendemos bajo el nombre de alemanes,
a toda la gente de habla alemana, a la gente que vino originalmente
de la propia Alemania, Austria, Suiza o Luxemburgo.
I. Alemanes
en general
En el otoño de 1683, el desembarco
de Franz Daniel Pastorius y su pequeño grupo de tejedores Menonitas
de Crefeld, marca el inicio de la historia Germano-Americano. Estos
primeros inmigrantes fundaron Germantown, Pennsylvania, donde
pronto construyeron una iglesia y establecieron una escuela, dirigida
por Pastorius, el cual también escribió y publicó un silabario, el
primer libro escolar original impreso en Pennsylvania. A este
lugar llegaron los colonos alemanes, quienes gradualmente se expandieron
a Montgomery, Lancaster, y los condados de Berkshire, entre ellos,
los llamados Rosacruces (establecidos cerca de Germantown),
una colonia de amigos alemanes, los cuáqueros convertidos por
William Ames y visitados por Penn (fundó Cresheim, de Kreigsheim cerca
de Worms), y los Dunkers (Conestoga, Aparta). De estos primeros
colonos de Pennsylvania y sus descendientes, muchos americanos
han destacado como Bayard Taylor, James Lick, Charles Yerkes, John
Fritz, John Wanamaker, Charles M. Schwab y Henry C. Frick.
En 1707, un pequeño grupo de Luteranos,
del Palatinado, llegaron a América. Desembarcaron en Filadelfia
y se establecieron en lo que hoy es conocido como el Condado Morris.
En la primavera del siguiente año, otra compañía de cincuenta y dos
Palatinados reunidos por tres holsteneses, fueron a Inglaterra
y apelaron a la Reina Ana para que les de un transporte para llegar
a América. La mayoría de estos hombres fueron granjeros y uno de ellos
era el clérigo luterano, Kockerthal; al llegar a las colonias
en el invierno de 1709, se establecieron en el poblado entonces conocido
como Quassaick Creek y Thankskamir (parte del territorio del actual
Newburgh). En el mismo año y el siguiente se dio otra y más extensa
migración; alrededor de tres mil Palatinados desembarcaron
en América desde Inglaterra. El frío invierno de 1708-09 pareció haber
sido la causa principal de este éxodo. Una compañía, bajo la dirección
de Christopher de Graffenried y Lewis Mitchell, se estableció en la
unión del río Neuse y el Trent (Carolina del Norte) y en el
condado vecino. Esta colonia incluía un número considerable de suizos,
por lo que su primera colonia se llamó New Berne, en memoria de la
ciudad natal los dos compañero suizos, de Graffenried y Mitchell.
Otra compañía de alemanes se estableció al mismo tiempo, bajo la dirección
del Gobernador Spotswood, en Germanna, Virginia, donde un poco
más tarde, muchos de los que se habían establecido en Carolina
del Norte se mudaron para allá. Algunos diez o quince años después
del retiro de Spotswood a Germanna, una compañía de alemanes llegó
a Virginia desde Pennsylvania, indudablemente los palatinados
desde el condado de Berks. Ellos se establecieron en la parte baja
del valle Shenandoah y fundaron el pueblo de Strasburgh, justo sobre
la montaña de Germanna.
A finales de enero de 1710, una
gran expedición de palatinados dejó Inglaterra. Se establecieron
en Hudson (Rhinebeck, Germantown, Newburgh, West Camp, Saugerties,
etc) donde mucho después se mudaron al valle Socaire (Blenheim, Oberweiser,
Dorp, Bruñen Dorp, etc); el gobierno, sin embargo, se rehusó a reconocer
sus títulos en tierras de Socaire, y algunos de ellos al final migraron
hastiados al valle Mohawk, donde el incremento y
el flujo de inmigrantes alemanes hicieron de Mohawk "por treinta
millas, un río alemán" (Mannheim, Oppenheim, Newkirk, llanuras alemanas,
Herkimer, etc). Pero la mayor parte se mudó de Socaire en 1723 hacia
Pennsylvania, donde el gobernador Keith, al escuchar sus aflicciones
e inquietudes, les ofreció un asilo de toda persecución. Previa a
esta migración desde New York hacia Pennsylvania, miles de alemanes
habían navegado directamente hacia el último territorio, y tan grande
fue el elemento palatinado en estas y en las siguientes inmigraciones,
que los nativos de todos los demás estados que vinieron con ellos,
fueron llamados con el mismo nombre. Entre 1720 y 1730, la inmigración
alemana a Pennsylvania fue tan grande que otros colonos los
miraban con cierto recelo; Logan, secretario de Penn, indicó que la
provincia corría el riesgo de convertirse en una colonia alemana,
ya que los alemanes "se establecieron juntos y formaron una comunidad
distinta de los súbditos de su majestad". A comienzos de 1739, un
periódico alemán fue publicado en Germantown, y otro apareció en Filadelfia
en 1743. Los alemanes se convirtieron en un factor importante en la
vida política de Pennsylvania generalmente unidos a los cuáqueros
y formando con ellos un partido de paz conservadora. En 1734, los
Schwenkfelders, seguidores de Casper Schofield, vinieron a
Pennsylvania y se establecieron cerca de Frederick, Maryland y entre
South Mountain y Conococheague.
El primer establecimiento alemán
en Carolina del Sur fue en 1731, en Purysburgh en la sabana. En 1734,
los luteranos de Salzburg fundaron Ebenezer, el primer establecimiento
en Georgia. Siete años después, había alrededor de 1200 alemanes en
Georgia. En la mitad del siglo dieciocho, los condados de la montaña
de Carolina del Norte tenía numerosos establecimientos alemanes.
Mientras tanto, los Moravianos, quienes en 1736 se habían establecido
en Georgia, habían dejado esa colonia y aseguraron un espacio de tierra
en Pennsylvania, al que le pusieron el nombre de Bethlehem.
Zinzendorf llegó allá en 1741. Más de veinte años atrás, los colonos
alemanes se habían establecido en la parte meridional de Mississippi.
Los "criollos alemanes" de Louisiana son descendientes de estos primeros
colonos.
Durante la guerra de la Revolución,
treinta mil soldados alemanes pelearon bajo la bandera inglesa. Ellos
habían sido vendidos a Inglaterra por los triviales príncipes de Alemania,
aquellos "cambistas de hombres y vendedores de almas", como los llamaba
correctamente uno de estos soldados. Ya que Hesse proporcionó más
soldados que ningún otro estado alemán (doce mil), a estos los llamaron
Hessianos. Cerca de un tercio de treinta mil soldados nunca regresaron
a Europa, algunos murieron, muchos desertaron al ejército de Washington,
"venían por montones"como decía Gates en 1777, muchos miles se establecieron
en los nuevos estados creados.
En vísperas de la Revolución, hubo
cientos de miles de alemanes en Pennsylvania. Su número fue
incrementándose poco a poco durante los próximos sesenta años, ya
que el período de la gran inmigración no comenzó hasta el año 1840.
Entre los que vinieron a los Estados Unidos antes de 1830 estaban
Franz Lieber, acompañado por sus dos amigos, los profesores Carl Beck
y Carl Follen. Por cerca de un siglo Lieber estuvo al frente como
autoridad en cuestiones públicas. En el año 1848 vinieron aquellos
miles de refugiados políticos que pertenecieron a la clase más educada
de la nación alemana. Entre estos "cuarenta y ocho" figuraban Carl
Schurz, Friedrich Hecker, Franz Sigel, Oswald Ottendorfer, Friedrich
Kapp, Wilhelm Rapp, Gustav von Struve y Lorenzo Brentano. Pronto el
número de inmigrantes alemanes creció enormemente, alcanzando los
800,000 en las siguientes seis décadas. Sin embargo, ellos no se establecieron
en los estados del este solamente, aunque la mayoría procedía del
medio oeste, donde muchos de los alemanes, que habían sido muy numerosos
en las fronteras, se habían desplazado tan pronto se abrió el nuevo
territorio para colonizarlo. Debido a la prosperidad en la patria,
la inmigración alemana comenzó a declinar a comienzo del siglo diecinueve.
Durante el período siguiente a 1848, los alemanes se establecieron
principalmente en los siguientes estados: New York, New Jersey, Pennsylvania
(especialmente en las partes del oeste), Maryland, Ohio, Indiana,
Illinois, Michigan, Wisconsin, Iowa, Nebraska, Missouri,
Minnesota, California, Louisiana, Texas, Dakota del Norte.
A ellos no les atrajo los estado de la Nueva Inglaterra hasta la mitad
del siglo diecinueve. Aún actualmente New Hampshire, Vermont,
y Maine prácticamente no tienen población alemana; en Massachussets
hay muy pocos a excepción de Boston. De acuerdo con el doceavo
censo, tomada en 1900, había en ese año 2,663,418 personas nacidas
en Alemania que vivían en Estados Unidos (cerca de tres millones de
Alemania y Austria). Desde 1900, cerca de 250,000 más han venido.
Además de estos, están los descendientes de los períodos anteriores
hasta nuestros tiempos, y el gran número de descendientes alemanes
que ahora sería difícil que sean reconocidos como alemanes, debido
a que han asumido apellidos
ingleses, es seguro decir que en el presente (1909) hay doce millones
de personas en total entre nacidas en Alemania o de descendencia alemana
en Estados Unidos.
Los primeros alemanes fueron mayoritariamente
granjeros en sus países de origen, y era natural que después de su
llegada a los Estados Unidos, hayan escogido la misma ocupación. No
hay necesidad de señalar los méritos de los granjeros alemanes, ya
que esos méritos han sido admitidos generalmente en Pennsylvania,
el valle Mohawk y después en el Medio Oeste. En comercio e industria,
los alemanes en Estados Unidos están en segundo lugar. Hombres como
Spreckels, Havemeyer, A. Busch, Fred Pabst, Henry
Miller y Henry C. Frick, están entre los pilares de la industria
Americana. Rockefeller está orgulloso de su descendencia alemana.
Los Belmonts provenían de Alzey, los Astros de Walldorf cerca de Heidelberg,
los Iselinos de Suiza. La maderera más grande del mundo es de propiedad
de Fritz Weyerhäuser, un nativo de Hesse. Los Roeblings aún continúan
prominentes en su línea de industria. Los prominentes banqueros son
aquellos que llevan apellidos alemanes.
Pero lo más importante aunque menos
conocido, es la cantidad de mecanismos hábiles en todas la diferentes
ramas, diseñadores, litógrafos, etc, que en sus esferas, han hecho
que el apellido alemán sea honrado y respetado. Los
alemanes son conocidos como gente trabajadora, ahorrativa y como resultado,
generalmente son prósperos, por lo que la pobreza no es muy conocida
entre ellos. Los americanos han aprendido que donde los alemanes se
establezcan, seguramente habrá prosperidad y cultura. "Lo que hacen
los alemanes, lo hacen bien", se ha convertido en un dicho común entre
sus vecinos. El Puritanismo nunca encontró apoyo entre los alemanes.
A pesar de que no son extravagantes, se encariñan con los placeres
y diversiones sencillas de la vida social, dan testimonio de aquello
sus variadas sociedades, que combinan objetos benéficos con recreación
y diversión. Además es muy conocido el cariño por sus niños y su vida
familiar, tienen como regla las familias largas. La industria y el
cuidado del ama de casa alemana es una tradición.
Mientras no hubo líderes políticos
entre los alemanes, con excepción quizás, de Carl Schurz, no se puede
negar que su influencia en el desarrollo político del país ha sido
en general saludable. Como adherentes de un conservatismo saludable
y vigoroso, fueron respetados universalmente. Aunque ansiosos de preservar
su lenguaje y costumbres, los alemanes han dado amplia prueba de lealtad
hacia el país que escogieron para vivir. La contribución que dieron
los alemanes en las guerras de los Estados Unidos, no fue de ninguna
manera limitada a la Guerra de la Revolución y la Guerra Civil de
1861-65. Desde el inicio de su establecimiento en los Estados Unidos,
los alemanes siempre han estado listos para defenderlo. Los primeros
alemanes de Pennsylvania y New York, respondieron libremente
a los requerimientos para defender su nuevo país contra los franceses
y sus aliados, los indios. Ellos cedieron libremente a sus hombres
y sus medios para la causa de la libertad, en la Guerra de la Revolución.
Los nombres de los generales de Kalb, F.W.A. Steuben, F.W. de Woedke,
J.P.G. Muehlenberg y George Weedon siempre serán mencionados con honor,
entre aquellos que establecieron las libertades del país. Indudablemente
el más capaz de todos fue el General Steuben, el impetuoso guerrero
que "tomó las masas y las convirtió en un ejército". Tampoco debemos olvidar de citar
el nombre de Herkimer, ya que no hubo un hombre tan fuerte que luchara
en la Guerra de Independencia. El era hijo de un inmigrante palatinado,
y en la batalla de Oriskamy - "de todas las batallas de la Revolución,
la más obstinada y sangrienta"- la mayoría de los que dirigía eran
palatinados. A ellos y a su aguerrido líder le pertenece ampliamente
el crédito de hacer posible la victoria de Saratoga, por el cual se
terminó la lucha por el Hudson, así como la unión vital de las colonias
norteñas aseguradas.
Los alemanes también cumplieron
su deber en la guerra de 1812 y el la Guerra Mexicana. Lo que hicieron
para mantener la unión de los Estados Unidos, puede verse en un artículo
realizado por el General Franz Sigel, el cual fue publicado en el
St. Louis después de su muerte. El General llama la atención
al hecho histórico que, tres días después de la renuncia de Fort Sumter,
cuando la ciudad de Washington estaba en inminente peligro
de caer en manos de los Confederados, se previno esta catástrofe por
la llegada de un destacamento de infantería y caballería de Pennsylvania,
las cinco compañías estaban compuestas principalmente de alemanes,
inmigrantes antiguos y recién llegados. Nuevamente, cuando St.
Luois estaba en extremo peligro de caer en manos de la Confederación,
cuatro regimientos de voluntarios, principalmente alemanes y un regimiento
comandado por Sigel, cercaron el campamento de los Confederados y
los tomaron prisioneros. Hubo, durante esa guerra, no menos de 176,767
alemanes en el ejército de los Estados Unidos. De más de 5,000 oficiales
del contingente alemán, se podrían mencionar los siguientes: el líder
popular exiliado Friedrich Hecker, quien fue uno de los primeros en
formar un regimiento voluntario, Gustav von Struve, General Blanker,
General Osterhaus, Jos.Fickler, Nepomuk Katzenmayer, General Alexander
von Schimmelpfennig, General Max Weber, General Sigel y el Capitán
Albert Sigel, un hermano del General , August Willich, comandante
de un regimiento de Indiana, y especialmente el General Carl Schurz,
quien comandó los once cuerpos en la batalla de Gettysburg. Se desea
mencionar que entre los alemanes, los defensores de abolición
de la esclavitud fueron siempre prominentes. Los primeros colonos
alemanes en este país, también fueron firmantes de la primera petición
anti-esclavitud en América (1688).
Aunque de los primeros colonos alemanes,
la mayoría, no tenía una educación superior a la que se adquiría en
las escuelas de las aldeas alemanas de ese tiempo, consideraron que
era un deber construir escuelas para sus niños, y por eso, como regla,
traían profesores consigo. La asistencia a la escuela siempre era
considerada como cosa seria, casi tan seria como la enseñanza de la
religión, que era combinada con la instrucción primaria, así las colonias
alemanas preparaban el terreno para una educación obligatoria. Hombres
como Muehlenberg y Schlatter hicieron mucho para mejorar las escuelas.
El desarrollo de la literatura alemana en América, incluyendo miles
de publicaciones, avanzó de la mano con el progreso. La primera Biblia
Alemana publicada en el Nuevo Mundo apareció en 1743, cuarenta años
antes que la Biblia Americana fuera impresa en América. La "Academia
Pública de la ciudad de Filadelfia" , y no la Universidad de Pennsylvania,
es la primera escuela americana donde
se introdujo el alemán. Gradualmente el idioma fue introducido en
las escuelas públicas de las ciudades con una gran población alemana,
además se establecieron numerosas escuelas privadas alemanas en diferentes
partes del país. Después que los educados en escuelas americanas se
enteraron de los métodos educativos alemanes, literatura alemana y
ciencia alemana, ya sea directamente mediante la asistencia a escuelas
para aprender alemán o indirectamente por Francia a través
de Inglaterra, defendieron entusiastamente la reforma educativa basada
en modelos alemanes. No es una exageración hablar de una "Germanización"
gradual de la gran mayoría de universidades americanas. "Aunque Gran
Bretaña es generalmente considerada como la madre de los Estados Unidos,
Alemania se ha convertido poco a poco, desde un punto de vista intelectual,
en la segunda madre de la República Americana. Más que ningún otro
país, Alemania ha hecho de las universidades y las escuelas de América
lo que son hoy en día - una fuerza poderosa en el desarrollo de la
Civilización Americana" (Andrew D. White).
II. Los
católicos alemanes en América
Una cierta proporción de Palatinados
que fueron a Inglaterra, era católica, sin embargo, no se les permitió
avanzar a las colonias americanas, tampoco el gobierno inglés permitió
que se quedaran por mucho tiempo en Inglaterra. Por eso, fueron devueltos
al Palatinado mediante pasaportes del gobierno. Sin embargo
de aquellos que vinieron después y directamente a América, indudablemente,
un número considerable era católico. En 1741, la diócesis alemana
de la Compañía de Jesús, envió dos sacerdotes para guiar a
los católicos alemanes en Pennsylvania. Estos eran al Padre
William Wappelet (nacido el 22 de enero de 1711, en la Diócesis de
Mainz), co-fundador de la misión de Conewago, y el Padre Theodore
Schneider, un palatinado (nacido en Geinsheim, Diócesis de
Speyer, el 7 de abril de 1703), que residió en Goshenhoppen, en el
condado de Berks. Otros jesuitas alemanes vinieron después,
entre ellos los padres James Frambach (quien murió en 1795 en Conewago),
Luke Geissler (quien murió en Lancaster, en 1786), Lawrence Graessel,
a quien se le nombró coadjutor del Obispo Carroll, pero falleció
en Filadelfia a consecuencia de la fiebre amarilla antes de su consagración,
James Pellentz, uno de los vicarios generales del Obispo Carroll
(murió en Conewago, en 1800), Matthias Sittensperger (cambió su apellido
a Manners), Ferdinand Steinmayr (Farmer), quien, de acuerdo al Obispo
Carroll, fundó la primera congregación católica en New York (falleció
en Filadelfia, el 17 de agosto de 1787, en olor de santidad). El Padre
Farmer fue miembro de la famosa Sociedad Filosófica de Filadelfia,
y se hizo miembro de la Junta Directiva de la Universidad de Filadelfia,
cuando aquella institución fue constituida en 1779. A estos primeros
misioneros, se puede agregar al Padre John Baptist de Ritter, que
fue miembro, aunque alemán, de la diócesis belga, murió en Goshenhoppen,
el 3 de febrero de 1787. El Padre Schneider fue el sacerdote de la
parroquia de Goshenhoppen durante veintitrés años, ayudando a los
católicos de la comunidad y de toda la región. Antes de su muerte,
en 1764, tuvo la satisfacción de ver la Iglesia firmemente establecida
en Pennsylvania. Su compañero, el Padre Wappeler, fundó la
misión del Sagrado Corazón en Conewago. Acerca de él, el Obispo
Carroll escribió que "fue un hombre de mucho conocimiento y de
infinito fervor". Habiendo permanecido en América durante ocho años,
y convertido y recuperado a muchos a la fe de Cristo, se vio obligado
a retornar a Europa debido a su mala salud. Su sucesor, el Padre Pellentz,
construyó la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, la primera en el
país bajo ese título. Es probable que no haya habido otro número grande
o apreciable de católicos alemanes en cualquier otra colonia en ese
tiempo, con excepción de Louisiana, cuyos habitantes franceses compartían
y honraban su religión, puesto que la mayoría de las colonias inglesas
tenían severas leyes contra los "Papistas". Sin embargo, poco a poco
todos se abrieron a los católicos.
Mediante una carta enviada por el
Reverendo Dr. Carroll al Reverendo C. Plowden, en 1785, sabemos que
en ese año visitó Filadelfia, New York y los estados superiores de
los Jerseys y Pennsylvania, "donde nuestros respetables hermanos
alemanes han formado congregaciones". Aunque no conocemos ningún establecimiento
alemán en el lejano oeste durante los siglos diecisiete o dieciocho,
encontramos durante ese período a sacerdotes alemanes trabajando con
las tribus indígenas en las costas del Pacífico, y en los estados
del suroeste. El primer sacerdote alemán en la costa del Pacífico
fue el jesuita Eusebio Francisco Kino. Su nombre verdadero
era Eusebius Franz Kuehn. El era natural de Trent, e ingresó
a la Compañía de Jesús en Ingoldstadt. Vino de Alemania
en 1680 o 1681, y a Baja California en 1683. Al año siguiente
fue llamado a Sonora, donde trabajo hasta su muerte, en 1710,
mientras hacía misiones y exploraba en el Río Gila en Sonora.
Otros jesuitas alemanes en Baja California desde 1719
hasta 1767, fueron: Joseph Baegert, autor de "Nachrichten von
der Kalifornischen Halbinsel" (Noticias de la península californiana,
Mannheim, 1772), Joh. Bischoff,
Franz Benno Ducure, Joseph Gasteiger, Eberhard Helen, Lambert
Hostell, Wenzeslaus Link, Karl Neumayr, Georg Retz. Ignatz Tuersch,
Franz X. Wagner. Arizona vio al infatigable Padre Eusebius
Kuehn, a finales del siglo diecisiete, hasta el río Gila en su
unión con Colorado. En 1731, Felipe V, a sugerencia de Benedicto Crespo,
Obispo de Durango, ordenó tres misiones centrales para establecerse
en Arizona, con gastos reales. Con la alegría del obispo, se
envió a tres sacerdotes jesuitas alemanes: el Padre Ignatius
Xavier Séller, el Padre John Baptist Grashoffer y el Padre Philip
Segesser. De los dos últimos, uno murió pronto y el otro enfermó,
sin embargo el Padre Ignatius Séller llegó a ser el líder de las nuevas
misiones en ese lugar, tomando posesión de Santa María Soamea, el
20 de abril de 1732. En el año 1750, encontramos al Padre Ignatius
Pfefferkorn, natural de Mannheim, Alemania, en Guevavi, y al mismo
tiempo, al Padre Sedelmayr, quien a petición del gobierno español,
estaba evangelizando a las tribus de Gila, levantando siete u ocho
iglesias en los pueblos de Papagos, entre los cuales, el Padre Bernard
Middendorf también colaboraba, y al Padre Keller
esforzándose para llegar a los Moquis, quienes estaban dispuestos
a recibir a los misioneros de cualquier tipo pero Franciscanos. Otros
notables jesuitas de la patria fueron los Padres Caspar Steiger,
Heinrich Kürtzel y Michael Gerstner. Mediante acto breve del Rey de
España, en 1763, toda iglesia en Arizona fue cerrada y los
indígenas cristianos fueron privados de sus fervorosos sacerdotes
alemanes.
En 1808, la Diócesis de Baltimore,
la cual, hasta este tiempo, abrazó a todos los Estados Unidos, fue
dividida, y se levantó cuatro nuevas sedes en Filadelfia, New York,
Boston y Bardstown. En ese tiempo, bajo la jurisdicción del
primer obispo de Filadelfia, la iglesia de ellos, Holy Trinity, dirigida
por el Reverendo William Elling y el Padre Adam Britt, el último imprimió
una nueva edición del catecismo alemán; el orfanato de St. Joseph,
construido en 1806, fue la primera institución de su clase establecida
por los católicos en los Estados Unidos. El Reverendo Louis de Barth
servía en Lancaster y en Conewago, fue hijo de Joseph de Barth, Conde
de Welbach, y de María Louisa de Rohme, nació en Münster, el 1 de
noviembre de 1764. Cuando la sede de Filadelfia quedó vacante por
la muerte del obispo Egan, el Padre de Barth se convirtió en el administrador
de la diócesis. Falleció el 13 de octubre de 1838. El Reverendo Paul
Erntzen había comenzado, en 1793, su curato de cuarto de siglo en
Goshenhoppen. El Padre Peter Helbron, O. Min. Cap., había construido
un santuario de madera en el condado de Westmoreland. Después de años
de devoto servicio, partió a Filadelfia, pero murió en Carlisle, en
su viaje de regreso. El reverendo Demetrius A. Gallitzin estaba
trabajando en el poblado del cual Loreto era el centro, y llegó a
América en 1792, con un sacerdote piadoso y culto, el Reverendo F.
K . Brosius, quien había ofrecido sus servicios al Dr. Carroll. El
viajó bajo el nombre de Schmet, una contracción del apellido de su
madre, pero aquí en América pronto se convirtió en Smith, por el cual
fue conocido por muchos años. El llevaba las cartas al Obispo Carroll,
y cuando conoció a los sacerdotes del Santo Suplicio, quedó
encantado con el trabajo y la vida que llevaban. Su padre había marcado
para él una brillante carrera militar o de diplomacia en Europa, pero
la paz y la simplicidad que reinaba en América contrastaba fuertemente
con el torbellino de la revolución europea, que, además penetraba
con la vanidad y la grandeza, por lo que el joven Gallitzin
decidió renunciar a todos los esquemas de orgullo y ambición, para
abrazar la profesión eclesiástica en beneficio de la misión americana.
En 1808 se creó la diócesis de New
York, y su organizador principal fue el culto y hábil jesuita
Padre Anthony Kohlmann, como vicario general y administrador
de la sede vacante. El vino en 1806, junto con otros dos sacerdotes
de su orden. Los católicos alemanes en New York se fueron incrementando
poco a poco, así que ellos mismos organizaron una pequeña congregación.
Su primer pastor parece haber sido el Reverendo John Raffeiner, de
quien el Arzobispo Hughes dijo: "los obispos, sacerdotes y
la gente tienen razón de recordar que el Padre Raffeiner vino hace
muchos años". El visitó a sus paisanos lejanos y cercanos, siempre
listo para llegar a cualquier lugar y darles los consuelos de la religión.
Por un tiempo, los alemanes en New York se reunían bajo su cuidado
en un lugar deshabitado para el culto en la esquina de las calles
Delancey y Pitt, luego cuando el plazo expiró, se reunían en la iglesia
de Saint Mary; sin embargo, el 20 de abril de 1833, se colocó la primera
piedra de una iglesia dedicada a San Nicolás, ubicada en Second Street.
Debido a los sacrificios y esfuerzos del Padre Raffeiner, la iglesia
fue terminada e inaugurada en Domingo de Resurrección, en 1836. El
Padre Raffeiner dirigió la iglesia por muchos años convirtiéndose
en vicario general de los alemanes en la diócesis. Por el año de 1836,
el elemento católico alemán en la diócesis de Boston, requirió
el cuidado del Obispo Fenwick, así como de la mayoría de su cuerpo
eclesiástico. Al no haber sacerdotes en su diócesis que pudieran hablar
alemán fluidamente, el Obispo Fenwick pidió ayuda a su compañero obispo
en New York, y a fines de mayo de 1835, llegó el Reverendísimo John
Raffeiner, apóstol de sus paisanos en el este. El último día de mayo
que el fervoroso sacerdote reunió trescientas personas en el santuario
de Saint Aloysius y las dirigió
con mucho poder y unción, pasó toda la noche confesando. Animados
por su fervor, la gente decidió reunir recursos para apoyar a un sacerdote,
y fue en agosto de 1836 que obtuvieron al Reverendo Padre Hoffmann
como su pastor, y al Padre Freygang como su asistente, sin embargo,
dirigidos por los hombres designados, no cooperarían con aquellos
que fueron enviados para dirigirlos; por lo que los Padres Hoffmann
y Freygang fueron forzados a retirarse. Un ex Benedictino llamado
Smolnikar, se convirtió en su alternativa, pero en corto tiempo el
obispo descubrió en este sacerdote señales evidentes de locura, e
incapaz de obtener otro sacerdote, él mismo se convirtió en el capellán
de la congregación alemana. En 1841, estimulados por su obispo, compraron
un terreno en la calle Suffolk, y levantaron una iglesia, ubicada
en la esquina de la calle 28 June. El obispo ya había asegurado a
un sacerdote fervoroso para su congregación, el Reverendo F. Roloff.
El cuerpo católico alemán en la ciudad de New York, ahora estaba creciendo
tan rápido que pronto se necesitó de otra iglesia, y en junio el Reverendísimo
Dr. Power colocó la primera piedra de la iglesia Saint John Baptist,
que fue inaugurada el 13 de setiembre, por el Rt. Reverendo Dr. Hughes.
En el año 1820, Ohio ya era
el hogar de muchas familias católicas de habla alemana, fue por esta
razón que el Obispo Flaget, de Bardstown en Louisville, sugirió
que se construya una sede en Cincinnati, y como su primer obispo recomendó
al Reverendo Demetrius A. Gallitzin, educado en Alemania, y
familiarizado con el idioma e ideas de la gente; sin embargo, el buen
sacerdote, a pesar de conocer el proyecto, lo rechazó. En 1829, dos
sacerdotes alemanes fervorosos comenzaron a hacer una lista de las
personas católicas del estado de Ohio. Estos sacerdotes encontraron
a muchos católicos en diferentes lugares: Cincinnati, Somerset, Lancaster;
y debido a su infatigable fervor, despertaron en los corazones de
muchos este fervor, que por muchos años se negaron a practicarlo.
Uno de estos sacerdotes itinerantes era el Reverendo John Martín Henni,
un nombre conocido en ese tiempo por ser el fundador del primer periódico
católico alemán, primer obispo de Wisconsin, y primer arzobispo
de Milwaukee. En 1832, con la muerte del Obispo Fenwick de
Cincinnati, la administración de la diócesis fue devuelta al fervoroso
sacerdote misionero Padre Edward Reese, quien había trabajado
intensamente entre sus paisanos en la diócesis y había sido útil para
el establecimiento de la "Leopoldinen-Stiftung" (Asociación
Leopoldina), una asociación para ayudar a las misiones en Viena,
cuyas personas fomentaban mucho a las misiones y ayudaban sustancialmente
al crecimiento del sistema escolar católico, especialemente en la
diócesis de Cincinnati y la diócesis formada de todo esto. El Dr.
Reese nació en Vianenburg, cerca de Hildesheim, en 1791, y como Pío
Nono, éste había sido un oficial de caballería antes de ingresar al
sacerdocio. Fue el fundador del Athenaeum en Cincinnati, el cual más
adelante fue transferido a los jesuitas, y cambiado al actual
Saint Xavier College. Holy Trinity construida en 1834, fue la primera
iglesia alemana el oeste de Alleghanies. Su segundo pastor, el Reverendo
John M. Henni, a quien ya hemos mencionado, mostró una energía incansable
en fundar y organizar escuelas en Cincinnati y estaba activamente
interesado en el crecimiento del trabajo educativo católico a través
de los estados; también formó el Orfanato Católico Alemán de Saint
Aloysius, y pronto se construyó un segundo orfanato. Por este tiempo,
se construyeron iglesias de madera en Glandorf, Bethlehem y New Riegel
al norte de Ohio, suficientes para reunir a la población fervorosa
y proporcionaron un lugar para la instrucción de los jóvenes. Mientras
tanto, el pueblo católico del estado crecía considerablemente y las
iglesias e instituciones comenzaron a ser inadecuadas. La iglesia
de St. Mary de los alemanes, en Cincinnati, fue inaugurada en julio
de 1842, otra iglesia alemana fue construida en ese mismo tiempo,
como Zanesville, por el Rev. H. D. Juncker. A comienzos de 1836, una
congregación alemana se organizó en Louisville, Kentucky,
por el Rev. Jos. Stahlschmidt; pronto construyeron la iglesia de St.
Boniface, la cual fue inaugurada en la fiesta de todos los santos,
en 1838. Esta iglesia fue dirigida por un tiempo desde Indiana y Ohio
por el Rev. Jos. Ferneding y el Rev. John M. Henni.
El 30 de octubre de 1833, el Obispo Chabrat inauguró la iglesia de
St. Mary, Covington, Kentucky, una fina estructura construida
por los católicos alemanes de esa ciudad. Cuando en 1833, el Reverendísimo
Frederick Reese se convierte en Obispo de Detroit, comenzó
la labor en su diócesis con la ayuda de muchos entre ellos los redentoristas
alemanes Padres Saenderl y Hatscher, al año siguiente la iglesia alemana
Holy Trinity fue construida. En ese tiempo, Vincennes se convirtió
en una diócesis. Tres años más tarde, encontramos a una congregación
alemana en el condado de Jasper, Illinois. Los católicos alemanes
alrededor de Quincy, Illinois, habían levantado una casa para el sacerdote
que funcionaba como santuario hasta que su iglesia esté construida.
Los ministerios que el Padre Charles Meyer proporcionaba en la pequeña
iglesia de madera de Saint Andrew, en Belleville, III, fue su primer
paso para un futuro obispado. En 1841, se construyó una iglesia católica
alemana en West Point, Iowa, en la actual diócesis de Dubuque. En
Pittsburg, los católicos alemanes iban a la iglesia de St. Patrick
hasta que el número de fieles creció y se tuvo que formar otra congregación.
Entonces, ellos se reunían para rendir culto en una construcción que
anteriormente fue utilizada como fábrica. En 1839, a pedido del Obispo
Kenrick, una comunidad de redentoristas en Ohio, vinieron
y se encargaron de esta misión, así la fábrica pronto se convirtió
en la iglesia de Saint Philomena, con un convento redentorista
adjunto- la primera casa de esa congregación den los Estados Unidos.
Aquí, dentro de poco, el Rev. John N. Neumann recibió los hábitos
y comenzó su noviciado, para convertirse después en Obispo de Filadelfia,
y murió en olor de santidad. Cuando el 3 de diciembre de 1843, el
primer Obispo de Pittsburg llegó a esa ciudad, encontró en su pueblo
una población católica aproximada de cuarenta y cinco mil, 12,000
de ellas de origen alemán.
Se realizó un intento de colonización
en este tiempo en la iglesia se St. Mary, condado de Elk, donde los
señores Mathias Benzinger y J. Eschbach, de Baltimore,
compraron un gran terreno. Los colonos pronto se reunieron desde Alemania,
quienes, desde el principio fueron guiados por los padres redentoristas,
sin embargo, aunque fueron bien manejados y estimulados bajo el consentimiento
del obispo, el pueblo nunca consiguió crecer considerablemente. La
llegada del monje benedictino, Dom Boniface Wimmer, a Pittsburg,
el 30 de septiembre de 1845, fue muy importante no solamente para
la diócesis de Pittsburg, sino también para la iglesia católica en
los Estados Unidos. El Reverendo Peter Lemcke, un sacerdote alemán,
había estado trabajando por muchos años en la misión de Pennsylvania.
Su vida había sido rara y variada. Nació en Mecklemburg, de padres
luteranos, creció unido a su secta, se preparó piadosamente
como aquellos que se mantienen fieles a las grandes doctrinas de la
cristiandad. Se enroló al ejército, luchó bajo el mandato de Blücher
en Waterloo, y después regresó a su hogar, decidió convertirse en
ministro luterano. Para su sorpresa y
consternación, descubrió que los profesores en sus clases,
ridiculizaban todas las creencias religiosas que él había aprendido
a valorar. Se le obligó a estudiar y mediante unos documentos completos
acerca de Lutero, se convenció de que Dios Todopoderoso nunca
podría haber escogido a ese hombre para que trabaje en bien de su
iglesia. Partió hacia Bavaria, donde comenzó a estudiar las doctrinas
católicas y fue recibido en la iglesia por el Obispo Sailer.
Habiendo decidido convertirse en sacerdote, siguió cursos para recibir
los hábitos. Vino a América en 1834, y fue enviado en ese tiempo como
asistente del Padre Gallitzin, y trabajó en las misiones de
Pennsylvania del oeste. A comienzos del año 1835, apeló, en
los documentos católicos de Alemania, a los Benedictinos para venir
a los Estados Unidos. Retornó a Europa en 1844, principalmente, para
seguir con las misiones en la diócesis de Pittsburg. En Munich, conoció
a Dom Boniface Wimmer, un monje benedictino de la antigua abadía
de Metten, en Bavaria, un religioso cuyos pensamientos han cambiado
la misión americana. El Padre Lemcke le ofreció una granja de 400
acres el cual poseía en Carrolltown, Maryland. La correspondencia
con el Obispo O'Connor continuó. Dom Boniface no pudo asegurar
a ningún sacerdote de su orden, pero obtuvo cuatro estudiantes y catorce
donados. Su proyecto fue liberalmente apoyado por Ludwig-Verein, Príncipe-Obispo
de Munich, el Obispo de Lintz, y otros. Después de conducir su colonia
a Carrolltown, el Padre Wimmer le declaró sus respetos al Obispo
O´Connor. Aquel prelado lo presionó para que acepte dirigir la iglesia
del estado en St. Vincent, que el Padre Brouwers había dejado
en el siglo anterior, en vez de establecer su monasterio en Carrolltown.
Al visitar la iglesia de St. Vincent con el obispo, Dom Boniface
encontró ahí una iglesia de ladrillos con una casa de ladrillos con
dos historias, la cual, a pesar de ser construida para que sea una
residencia pastoral, había sido la academia de las Hermanas de la
Merced. Dom Boniface decidió
a favor de las sugerencias del obispo, y el 19 de octubre de 1846,
se organizó la primera comunidad de monjes benedictinos en la casa
escolar en St. Vincent. El Padre Wimmer se hizo cargo de la
congregación vecina y pronto comenzó a funcionar. Sus estudiantes
se ordenaron gradualmente, y en pocos años, St. Vincent fue declarada
por la Santa Sede un priorato independiente, y se incorporó debidamente
el 10 de mayo de 1853. El Prior Wimmer mostraba gran habilidad
y fervor, y desde el principio dedicaba sus horas de trabajo y cuanto
podía a las congregaciones alemanas.
Ya antes de 1850, el Reverendo John
E. Paulhuber y otros padres jesuitas de Georgetown se
habían hecho cargo de la iglesia de St. Mary en Richmond, Virginia,
construida por los alemanes, de cuales había siete u ochocientos en
la ciudad. En la Diócesis de Wheeling, construida en 1850,
había un santuario de madera cerca de la colonia alemana de Kingwood.
Por ese tiempo, los colonos alemanes estaban reunidos en los condados
de Preston, Doddridge, y Marshall.
Pronto el Reverendo F. Mosblech comenzó a planear la construcción
de una iglesia para los alemanes en Wheeling. Cuando el Obispo
Hughes, en 1843, retornó de Europa, uno de sus primeros actos
episcopales fue la inauguración de la iglesia del Santísimo Redentor,
ubicada en Third Street, New York, la cual habían construido los redentoristas
para los católicos alemanes. El Rev. John Raffeiner, el Apóstol de
los alemanes, reportó los trabajos realizados en el estado de New
York a los Padres Schneider at Albany, Scwenninger at Utica, Inama
at Salina, a los redentoristas y franciscanos de la iglesia
de St. Peter en Rochester, y anunció que la paz prevalecía en la congregación
de St. Louis, Buffalo. En la ciudad de New York, St.
Alphonsus, la segunda iglesia de los redentoristas para los
alemanes, fue construida en 1848. Los católicos alemanes de Albany,
a pesar de luchar contra las dificultades, pronto edificaron una iglesia
cerca de Gothing, en las calles Hamilton y Philip. En enero de 1850,
dirigido por la Sociedad de Leopoldo y en reconocimiento a su generosa
ayuda, el Obispo McCloskey realizó un censo de la población
católica de su diócesis, la cual era de 70,000, incluyendo 10,000
alemanes. Tenía sesenta y dos iglesias, once de ellas para alemanes.
Por ese mismo tiempo, el Obispo Timon, de Buffalo, también
hizo lo mismo, su congregación era de aproximadamente 40,000 almas,
la mitad de ellos eran alemanes, dirigidos por cinco sacerdotes seculares
y cinco redentoristas. La Diócesis de Cincinnati recibió en
1843, un valorable ingreso, una colonia de siete sacerdotes de la
congregación de la Preciosísima Sangre (Sanguinistas), dirigidos por
el Rev. Francis de Sales Brunner. El obispo les asignó una difícil
misión a Perú, encargando a Norwalk para que disperse estaciones en
los países vecinos. Los trabajos de los Sanguinistas fue bendecido
y el crecimiento saludable de la iglesia en esa parte de Ohio
debe ser atribuida principalmente a estos excelentes misioneros. En
diciembre de 1844, el Padre Brunner estableció un convento de su congregación
en New Riegel, otro, al año siguiente en Thompson, y en 1848, uno
en Glandorf. Cada uno de ellos se convirtió en el centro de la influencia
religiosa en los poblados. El Padre Brunner nació en Mumliswil, Suiza,
el 10 de enero de 1795, ingresó a la congregación de la Preciosísima
Sangre en 1838, y después de tomar parte en el establecimiento de
una comunidad en Suiza, formó el proyecto de una misión a América.
En abril de 1845, el Obispo Purcell,
junto con un gran número de clero, sociedades, eclesiásticas y alumnos
de las escuelas, levantó la primera piedra de la iglesia alemana de
St. John Baptist, ubicada en Green Street, Cincinnati, Ohio,
y fue inaugurada el 1 de noviembre del mismo año, gracias al Obispo
Henni de Milwaukee, quien hizo mucho por la iglesia de St.
Mary de los católicos alemanes de Cincinnati, ubicada en Detroit,
Michigan, ésta fue inaugurada por los alemanes el 29 de junio de 1843.
En 1844, el Obispo Kenrick de St. Louis, realizó un censo entre
la población católica en Missouri, la cual era de 50,000 católicos,
un tercio de ellos de origen alemán. En este tiempo, St. Louis
tenía la iglesia alemana de St. Aloysius. Se colocó la primera piedra
de la iglesia de St. Joseph, otra iglesia para los alemanes, en abril
de 1844, bajo el cuidado de los padres de la Compañía de Jesús.
Una carta enviada en 1850 por el Arzobispo Kenrick a la Asociación
Leopoldo, da la condición de católicos alemanes de la diócesis de
este tiempo - cuatro de diez iglesias en St. Louis eran exclusivamente
alemanas. Los alemanes tenían su propio orfanato y un convento ursulino,
con hermanas de Hungría y Bavaria.Tres congregaciones alemanas en
el condado de Scott fueron dirigidos por un sacerdote en Benton. Dos
congregaciones en el condado de St. Charles tenía cada una un sacerdote
alemán. Aquellos que estaban en el condado de Washington estaban dirigidos
por dos padres alemanes de la Compañía de Jesús; y otros tres
padres dirigían cuatro congregaciones en los condados de Osage y Cole.
La ciudad de Jefferson tenía una congregación y un sacerdote alemán. En el condado de Gasconade, los católicos
alemanes construyeron una iglesia. El arzobispo envió un sacerdote
alemán al condado de Montgomery. Aquellos que estaban en Boonville,
eran visitados por los sacerdotes, pero no contaban con una iglesia,
mientras que aquellos que estaban en Pettis, eran visitados regularmente,
a pesar de que contaban con cinco o seis pequeñas congregaciones.
A fines del año 1844, el Rt. Rev.
William Quarter, primer Obispo de Chicago, tenía veintitrés sacerdotes
en su diócesis, uno en la catedral (el Rev. C. H. Ostlangenberg) para
cuidar de los alemanes, mientras que Quincy contaba con una congregación
y un sacerdote alemán. Ya que el grupo alemán crecía firmemente, el
obispo apeló, y no en vano, a la Asociación Leopoldo, por lo que hicieron
planes para darle a los fieles una iglesia propia en Chicago, se estima
que la población creció a mil. Los capellanes fueron enviados a la
iglesia de St. Peter y a Teutopolis. Después de la Pascua, en 1850,
el Rt. Rev. James Oliver van de Velde, el segundo Obispo de Chicago,
inauguró la iglesia de St.
Joseph, en Grosse Pointe, o New Trier, construida por el Rev. Henry
Fortmann, y exhortó a los católicos alemanes de Ridgeville a iniciar
otra construcción en 1844., el Rev. Ivo Schacht, quien tuvo a su cargo
una gran jurisdicción, unió a varios condados del estado de Tennessee
y colocó la primera piedra de la iglesia en Clarksville. Los católicos
alemanes en Nashville deseaban una iglesia propia y el Obispo Miles
apeló en su representación a la Asociación Leopoldo.
Cuando en 1846, el Obispo Loras
de Dubuque visitó New Viena, encontró ahí a 250 alemanes, todos católicos.
Había en ese tiempo regular cantidad de alemanes en toda la diócesis,
y casi todos eran granjeros. El 19 de abril de 1846, el Obispo Henni
de Milwaukee, colocó la primera piedra de la iglesia alemana
de St. Mary en esa ciudad. Antes que la Guerra Mexicana comenzara,
los colonos alemanes se establecieron en Couhi, New Braunsfels y Fredericksburg,
Texas. Por el año 1849, el Rev. Gregory Menzel estuvo trabajando con
sus paisanos en los dos últimos lugares mencionados, también en Bastrop
y Austin, recordando a la gente que por el bien de sus familias, se
unan todos para disfrutar de los beneficios de la iglesia y de la
escuela. El Obispo Odin de Galveston, en 1851, visitó Europa y antes
de finalizar el año siguiente, tuvo el consuelo de traer con él a
cuatro franciscanos procedentes de Bavaria para cuidar a la población
alemana que iba creciendo.
En la Diócesis de Pittsburg, la
comunidad de benedictinos había crecido y prosperado. Se adquirió
nuevas tierras y se levantaron apropiadas construcciones para diversos
propósitos. En 1855, el Prior Wimmer visitó Roma y el Papa
Pio IX, el 24 de agosto, hizo de St. Vincent una abadía, y el
17 de septiembre designó al Rt. Rev. Boniface Wimmer como abad
mitrado por un período de tres años. La Universidad de St. Vincent,
abierta en 1849, prosperó con el crecimiento de la comunidad y pronto
tuvo un gran número de estudiantes. Los cursos eran completos y los
alumnos contaban con ventajas especiales para adquirir un conocimiento
práctico del alemán. Los redentoristas trabajaban intensamente
en Pittsburg, bajo la dirección del Padre Seelos y otros más.
En 1851, fundaron el Orfanato alemán St. Joseph. Cuando, en 1853,
se construyó la sede de Erie, los católicos alemanes tenían una pequeña
iglesia en esa ciudad. Williamsburg, New York, tenía una iglesia alemana
llamada Holy Trinity muchos años antes que se construya la Diócesis
de Brooklyn, a la cual actualmente pertenece. En Brooklyn,
la iglesia de St. Boniface, adquirida de los episcopalianos,
fue inaugurada para el uso de los alemanes en 1854, así como también
las iglesias Holy Trinity y St. Malachy al este de New York. Desde
el año 1849, los católicos alemanes en Elizabeth, Diócesis de Newark
fueron visitados por los padres redentoristas hasta que el
Rev. Augustine Dantner, O. S. F., llegó a ser sacerdote residente
en 1852. El Obispo Bayley se esforzó de asegurar a los benedictinos para
dirigir la iglesia alemana St. Mary, Newark, y en 1856, el
Rt. Rev. Abad Wimmer envió al Padre Valentine Felder, O. S.
B., a esa ciudad. Dos años después se inauguró la iglesia alemana
de St. Michael. En 1853, el Abad de Einsiedeln, a pedido del Obispo
de Vincennes, envió una colonia de monjes benedictinos a Indiana.
Ellos se establecieron en el condado de Spencer, donde fundaron la
Abadía de St. Meinrad. En ese tiempo, el Reverendísimo Jos. Kundeck
había sido vicario general de la diócesis por 20 años, donde trabajó
con mucho fervor. En 1857, el Sumo Pontífice estableció la Diócesis
de Fort Wayne, seleccionando como su primer obispo al Rev. Henry Luers,
nacido cerca de Münster, Westphalia, el 29 de septiembre de
1819. Pronto se dedicó a dirigir la iglesia alemana St. Mary, cuyo
pastor era el Rev. Joseph Wentz. En el verano de 1858, los padres
franciscanos de la Provincia de la Santa Cruz fundaron una residencia
en Teutopolis, Condado de Effingham, Illinois, bajo la dirección del
Reverendísimo Damián Hennewig. Se colocó la primera piedra de la universidad
en 1861 y la institución creció en Quincy. En 1860, la iglesia católica
alemana en Alton fue destruida por un tornado, pero la congregación
se puso a trabajar con mucho coraje para reemplazarla por una construcción
más sólida. En 1856, el Salesiano, el famoso seminario de Milwaukee,
abrió sus puertas, teniendo como rector al Reverendísimo Michael Hess
y al Rev. Dr. Joseph Salzmann como profesor principal. La iglesia
del seminario fue inaugurada en 1861. La fina iglesia de St. Joseph
fue construida en Milwaukee, Wisconsin, en 1856, por
el Rev. C. Holzhauer. Una comunidad de la Orden de los Capuchinos,
destinada a expandirse a muchas partes de los Estados Unidos y distinguirse
por su excelente trabajo en misiones, creció en la diócesis. Dos sacerdotes
seculares, los Padres Haas y Frey, concibieron la idea de establecer
una casa Capuchina. Después de algunas correspondencias, un padre
de la orden vino de Europa y abrió un noviciado, recibiendo a los
dos sacerdotes como novicios en 1857. Después que sus postulantes
profesados vinieron, la comunidad creció y Dios bendijo admirablemente
sus labores. El primer sacerdote alemán en registrarse en Alta California
fue el Rev. Florian Schweninger, quien primero apareció en Shasta,
en 1854. El debió haber llegado en 1853. En 1856, el Rev. Sebastián
Wolf estaba a cargo de una estación en Placerville, California.
Después se quedó en la iglesia de St. Patrick como asistente (1858
-1859), pero predicaba el sermón alemán en la catedral de St. Mary
a las nueve de la mañana los domingos. Comenzó a construir una iglesia
para los alemanes a comienzos de 1860, y desde entonces la congregación
de St. Boniface se ha convertido en una parroquia independiente. Se
mantuvo como pastor hasta que el arzobispo llamó desde St. Louis a
algunos franciscanos para que se hicieran cargo de una iglesia y en
1893 fundaron otra parroquia alemana llamada St. Anthony al sur
de la ciudad. En la parte baja del estado, la Diócesis de Monterrey,
el Rev. J. Christ Holbein, misionero apostólico, se hizo cargo de
las misiones de los antiguos indígenas y de la ciudad de San Diego,
desde julio de 1849 hasta febrero de 1850. Por primera vez apareció
un establecimiento alemán en el Directorio Católico como la misión
de Santa Anna en 1867, pero no tuvo padres alemanes hasta años después,
la cual es la iglesia de St. Boniface. La primera parroquia de Los
Angeles, St. Joseph, se organizó en 1888; la primera iglesia alemana
en Sacramento en 1894. Los jesuitas alemanes fueron a trabajar
a lo que actualmente es Oregon y Washington con otros
sacerdotes más de su orden, a comienzos de la década de los cuarenta,
y desde entonces las parroquias alemanas han crecido. Ningún sacerdote
alemán o colono de importancia llegó a New México hasta dentro de
los últimos quince o veinte años.
Poco a poco los católicos alemanes
se han extendido por todas partes de los Estados Unidos, especialmente
en New York, Ohio, Illinois, Iowa, Michigan, Minnesota, Missouri,
Pennsylvania, y New Jersey, donde se establecían se formaban
congregaciones con escuelas e iglesias. El número de católicos en
los Estados Unidos solamente se puede dar aproximadamente. Cerca de
un tercio de alemanes llegados del imperio alemán, así como la mayoría
de alemanes de Austria; son católicos, por consiguiente, casi la mitad
de los alemanes en este país debe ser católico. Teniendo en cuenta
la deserción, podemos decir con seguridad que al menos un cuarto,
es decir cerca de tres millones, son católicos. Esta es una aproximación
moderada. La deserción es notable entre los católicos de todas las
nacionalidades. Para explicar la deserción de los alemanes en particular,
debemos asignar las siguientes razones. Donde los alemanes se establecían
en pequeños números, frecuentemente no había sacerdotes que hablen
su mismo idioma. Al quedarse solos, estuvieron en condición de aislamiento
religioso, poco a poco se negaron a seguir sus prácticas religiosas
y finalmente perdieron la fe. Aunque esto corresponde a todos los
inmigrantes que no hablaban inglés, se demostró que fue un desastre
en especial para los alemanes. Como cerca de la mitad de colonos alemanes
eran protestantes, y frecuentemente había iglesias y varias
organizaciones religiosas, había una atmósfera no católica alrededor
de ellos, también estaban los matrimonios mixtos, en especial
en esos lugares, terminaban con frecuencia en la pérdida de la iglesia
católica. Una de las contribuciones de los inmigrantes del '48 fue
el avance intelectual de los Estados Unidos, sin embargo, no se puede
negar que en general, su influencia no fue favorable desde un punto
de vista religioso. Lo mismo se debe decir de ciertas organizaciones
alemanas, como los turnvereins (clubes), que frecuentemente manifestaban
un espíritu anti- católico y aún anti- religioso. Tampoco se puede
negar que los principios socialistas se extendieron ampliamente entre
los inmigrantes alemanes y las publicaciones alemanas. Es sorprendente
que cientos de miles de alemanes hayan salido de la iglesia católica.
Iglesias
alemanas y comunidades religiosas
No se ha hecho ningún intento por
hacer una estadística exacta de las iglesias y parroquias católicas
alemanas, porque no están disponibles actualmente. Sin embargo, se
puede formar una idea general desde el hecho que entre 15,655 sacerdotes
en el Directorio Católico de los Estados Unidos, cerca de un
tercio corresponde a apellidos alemanes. Entre los prelados alemanes
más distinguidos, podemos mencionar a John Martín Henni, primer Obispo
y después Arzobispo de Milwaukee; Michael Heiss, Arzobispo
de Milwaukee; Seb. Gebhard Messmer, Obispo de Green Bay, actualmente
Arzobispo de Milwaukee; Winand S. Wigger, tercer Obispo de
Newark, sabio soberano, sacerdote devoto y notable por su trabajo
práctico como líder de la Sociedad de St. Raphael para la protección
de los inmigrantes y en especial por el santo Obispo Neumann de Filadelfia,
cuya beatificación es la esperanza de todos los católicos americanos.
Del gran número de órdenes y congregaciones europeas de hombres y
mujeres que trabajan en los Estados Unidos por el bienestar físico
y espiritual del hombre, los siguientes son de origen alemán y aún
actualmente (1909) los que están reclutados son alemanes o sus descendientes:
Órdenes religiosas de hombres
(1) Benedictinos, - (a) Congregación
American Cassinese, fundada en 1846, por el Rev. Boniface Wimmer,
O. B. S. - Actualmente pertenecen a esta congregación las siguientes
abadías independientes: Abadía principal de St. Vincent, en Beatty,
Pennsylvania, con 126 padres, 5 diáconos, 23 clérigos, 64 donados,
y 4 novicios; Abadía de St. John, en Collegeville, Minesota, con 94
padres, 11 clérigos, 26 donados y 9 novicios; Abadía de St. Benedict,
en Atchison, Kansas, con 51 padres, 6 clérigos, 18 hermanos; Abadía
de St. Mary, en Newark, New Jersey, teniendo como abad-obispo
al Rt. Rev. Leo Haid, D. D., O. S. B., 31 padres, 1 diácono, 4 clérigos,
36 donados, 4 novicios; Abadía de St. Bernard, en Cullman Co, Alabama,
con 38 padres, 1 diácono, 3 subdiáconos, 12 clérigos, 16 donados,
6 postulantes; Abadía de St. Procopius, en Chicago, Illinois, con
14 padres, 6 clérigos, 20 donados, 6 novicios; Abadía de St. Leo,
en St. Leo, Florida, con 12 padres, 16 donados, 3 novicios. (b) Congregación
Suizo Americana, fundada por el Papa Pio IX, en 1871, y el Papa Leo
XIII, en 1881. - A esta congregación pertenecen las siguientes abadías:
Abadía de St. Meinrad, en St. Meinrad, Indiana, fundada en 1854 por
dos padres benedictinos de Einsiedeln, Suiza; una abadía desde 1871,
50 padres, 6 clérigos, 42 donados, 7 novicios; Abadía Conception,
en Conception, Missouri, fundada en 1873 por los Padres Frown Conrad
y Adelhelm Odermatt de la Abadía Benedictina, Engelberg, Suiza; una
abadía desde 1881, 42 padres, 7 clérigos, 26 donados, 4 novicios;
Abadía New Subiaco, en Spielerville, Arkansas, con 30 padres, 5 clérigos,
23 donados, 5 novicios; Abadía St. Joseph, en Gessen, Louisiana, con
19 padres, 4 clérigos, 8 donados, 3 novicios; Abadía St. Mary, en
Richardton, North Dakota, con 21 padres, 8 clérigos, 12 donados, 11
novicios; Abadía St. Benedict, en Mt. Angel, Oregon, con 18
padres, 7 clérigos, 28 donados, 2 novicios. - A estas abadías están
conectadas 17 universidades y numerosas parroquias, estaciones y misiones.
(2) Capuchinos. - Existen dos provincias: (a) St. Joseph, extendida
por los estados de New York, New Jersey, Michigan, Iowa, Wisconsin,
Minnesota, Dakota y la Diócesis de Chicago y Fort Wayne; (b) St. Augustine,
que comprende los estados de Pennsylvania, West Virginia, Maryland,
Ohio, Kentucky, Indiana e Illinois (excepto la diócesis
de Chicago y Fort Wayne). - (a) La Provincia de St. Joseph, fundada
en 1857 por dos sacerdotes seculares, los Padres Gregory Haas y John
Anthony Frey, con 67 padres, 19 clérigos profesados, 43 hermanos profesados,
2 novicios, y 10 hermanos de la Tercera Orden; (b) La Provincia de
St. Augustine, fundada en 1874, por los Padres Capuchinos Hyacinth
Epp y Matthias Hay, con 64 padres, 18 clérigos profesados, 37 donados
profesados, 5 novicios, 2 hermanos de la Tercera Orden. (3) Franciscanos.
- Las tres provincias, del Sagrado Corazón de Jesús, de San Juan Bautista,
del Santísimo Nombre, contaban con 431 padres, 148 clérigos, 233 donados,
36 hermanos terciarios y 10 novicios. (4) Jesuitas. - Cerca
de 200 jesuitas de Alemania están trabajando en los Estados
Unidos. Además, hay varios cientos de jesuitas de descendencia
alemana que nacieron en este país. Por cerca de cuarenta años hubo
una división alemana distinta llamada la misión Búfalo de la Provincia
Alemana, con universidades en Buffalo, New York, Cleveland
y Toledo, Ohio, Prairie du Chien, Wisconsin; dos misiones
indígenas en Dakota del Sur y otras casas. En 1907, la misión registró
cerca de 300 miembros, en ese año la misión fue separada de la provincia
matriz, y las casas y los miembros se juntaron en diferentes provincias
americanas. (5) Redentoristas. - Aunque actualmente muchas
otras nacionalidades están representadas en la Congregación del Santísimo
Redentor, todavía hay gran número de alemanes entre sus miembros.
Las dos provincias de Baltimore y St. Louis están compuestas
de 325 padres, 95 donados profesados, 48 novicios, donados y postulantes.
(6) Padres de la Preciosísima Sangre. - Esta congregación, fundada
en Roma en 1814 está dividida en cuatro provincias, tres europeas
y una americana. La provincia americana estaba organizada en 1844
por el Rev. Francis S. Brunner, y la mayoría de sus miembros son alemanes,
sea por nacimiento o por descendencia. La congregación está representada
en la Diócesis de Cincinnati, Fort Wayne, Cleveland, Kansas City,
St. Joseph, St. Paul, Chicago y San Antonio. - cuenta con 100 padres,
6 clérigos, 82 donados y 32 novicios. (7) Hermanos Alejandrinos. -
Dirigen hospitales y asilos, en la Arquidiócesis de Chicago y St.
Louis, la Diócesis de Green Bay y Newark. - cuenta con
99 hermanos profesados, 5 novicios, 6 postulantes. (También hay numerosos
alemanes entre Pasionistas, Dominicos, Lazaristas y Padres de la Santa
Cruz).
Ordenes religiosas de mujeres
(1) Hermanas de St. Benedict. -
En 1852 la primera colonia de Hermanas benedictinas vinieron a los
Estados Unidos desde Eichstätt, Bavaria, y se establecieron en St.
Mary, en el Condado de Elk , en la Diócesis de Erie, Pennsylvania.
Actualmente tienen casas también en otras diócesis. Registran cerca
de 2000 hermanas, 135 novicias y 115 postulantes. (2) Hermanas de
la Caridad. - Se establecieron en 1874 por las hermanas de Paderborn,
Alemania. Las hermanas dirigen establecimientos en 17 diócesis, se
registra cerca de 731, incluyendo novicias y postulantes. La casa
matriz de los Estados Unidos se encuentra en Wilkes-barre, Pennsylvania.
(3) Hermanas de la Tercera Orden de San Francisco. - (a) La casa matriz
en Peoria, Illinois, fundada en 1876, por las hermanas de la casa
de Bethlehem, Herford, Westphalia, Alemania,cuenta con 151
hermanas, 32 novicias, 28 postulantes. (b) Casa matriz en 337 Pine
Street, Buffalo, New York, cuenta con 256 hermanas, 30 novicias,
14 postulantes. (d) Casa matriz en Syracuse, New York, Millvale,
Pennsylvania, y en Mt. Loreto, Staten Island, New York. Todas estas casas son fundaciones alemanas aunque ahora muchas hermanas
de diferentes nacionalidades pertenecen a ellas. (4) Hermanas de la
Tercera Orden Regular de San Francisco. - Existe cerca de 500 hermanas,
48 novicias y 7 postulantes, con una casa matriz en Oldenburg, Indiana.
Fue fundada en 1851, por la Madre M. Theresa de Viena, Austria.
(5) Hermanas de San Francisco. - Su casa matriz en 749 Washington
Street, Búfalo, New York, fue fundada en 1874, por hermanas
de Nonnenwerth cerca de Rolandseck, Rhenish Prusia. Existe 268 hermanas.
(6) Hermanas Franciscanas. - Fundada en 1872, por hermanas de Salzkotten,
Alemania. En la casa matriz de los Estados Unidos, en St. Louis,
Missouri, hay 192 hermanas. (7) Escuela de las Hermanas de San Francisco.
- Su casa matriz y noviciado están en Milwaukee, Wisconsin.
Hay 668 hermanas profesadas, 110 novicias, 54 postulantes. (8) Hermanas
Franciscanas de la Adoración Perpetua. - Fundada en 1853 por la Rev.
M. Heiss, D. D. Hay 364 hermanas profesadas, 45 novicias y 42 postulantes.
Su casa matriz está en el Covento St. Rose, La Crosse, Wisconsin.
(9) Hospital de las Hermanas de San Francisco. - Fundado en 1875 por
las hermas de Münster, Westphalia, Alemania. Hay 299 hermanas,
24 novicias, 6 postulantes. La Casa Provincial está en el Hospital
St. John, en Springfield, Illinois. (10) Hermanas pobres de San Francisco
de la Adoración Perpetua. - La casa provincial están en el Convento
St. Francis, en Lafayette, Indiana. Fundada por las hermanas de Olpe,
Westphalia, Alemania. Hay 573 hermanas, 65 novicias, 24 postulantes.
(11) Hermanas de la Pobreza de San Francisco. - Fundada por las hermanas
de Aachen, Alemania. Ellas dirigen hospitales en ocho diócesis
y son alrededor de 530 hermanas. (12) Servidoras de Jesucristo. -
La Provincia Americana de esta hermandad se estableció en agosto de
1868 en Fort Wayne, Indiana. La casa matriz y el noviciado aún están
unidos con la casa matriz general en Dernbach, Alemania. Hay 432 hermanas
profesadas, 32 novicias, 19 postulantes. (13) Escuela de las Hermanas
de Nuestra Señora. La casa matriz general está en Munich, Bavaria,
La casa matriz principal en América está en Milwaukee, Wisconsin.
El primer convento se estableció en Baltimore, en 1847. Las
hermanas forman la congregación de enseñanza más larga en los Estados
Unidos y dirigen escuelas en casi todas las diócesis. El número de
hermanas y novicias es de 3368, además de 238 candidatas, con 99,009
alumnas. (14) Hermanas de la Preciosísima Sangre. - (a) Casa matriz
en Ruma, Illinois; establecida en 1834, por las hermanas de Suiza.
(b) Casa matriz en Maria Stein, Ohio, establecida en 1868,
en Piopolis, Illinois, por las hermanas de Gurtweil, Baden Alemania;
fue transferida a Ruma en 1876. (c) Casa matriz en O' Fallon, Missouri,
cerca de 1000 hermanas pertenecen a esta congregación. (15) Hermanas
de la Divina Providencia. Casa matriz en Pittsburg, Pennsylvania,
y Brightside, Hoyoke, Massachussets. La casa matriz de Pittsburg
fue establecida en 1876 por las hermas de Mainz, Alemania. Actualmente
hay 400 hermanas en esa casa.
Además de todas estas, hay varias
congregaciones alemanas más pequeñas en los Estados Unidos. En otras
congregaciones, también, no de fundación alemana, hay actualmente
muchas hermanas alemanas. Por eso, debe haber más de doce mil hermanas
de origen alemán en este país.
Escuelas
parroquiales
Desde el principio de su establecimiento
en este país, los católicos alemanes crearon escuelas parroquiales.
Ejemplo de aquello, son las escuelas situadas en Goshenhoppen y Conewago.
La escuela en Goshenhoppen fue abierta por el Padre Schneider, S.
J. Después de su llegada en 1741 (quien anteriormente había trabajado
como Rector Magnificus o cabeza principal de la Universidad de Heidelberg).
Esta escuela estuvo bajo su dirección por veinte años, y bajo la dirección
del Padre Ritter durante los próximos veintitrés años siguientes;
a aquella escuela iban los niños de todo el pueblo. Los protestantes
así como los católicos, estaban cada uno en un solo lugar. A finales
de la guerra entre los franceses y los indígenas, por primera vez
la escuela contrató los servicios de un profesor laico. Contraria
a la costumbre la cual generalmente prevalecía en las colonias, se
buscaba un profesor que sea distinto del pequeño mundo de Goshenhoppen.
Se puede mencionar a tres profesores que estuvieron en los registros
parroquiales durante 1763 y 1796; Henry Fredder, Breitenbach y John
Lawrence Gubernator. El último nombrado fue sin duda el más distinguido
de los tres. Nació en Oppenheim, Alemania, en 1735, sirvió en el ejército
de los Aliados como oficial en la guerra de los Siete Años, y vino
a América durante la Guerra de Revolución. Tuvo una educación muy
alta, y era un profesor devoto, hizo servicios a favor de la educación
católica en Pennsylvania, durante un período de veinticinco
años. Cuando en 1787, la escuela cerca de Conewago creció enormemente
para ser capaz de contratar a un profesor laico, se contrató los servicios
de este famoso profesor.
Estas escuelas junto con las otras
establecidas y dirigidas por los jesuitas, influenciaron enormemente
al desarrollo del sistema escolar parroquial en los Estados Unidos.
Este antiguo fervor de fundar escuelas parroquiales es típico de la
actividad de los alemanes durante todos los períodos siguientes. Donde
se establecían en suficientes cantidades, una escuela se construía
al lado de la parroquia, y hasta la actualidad nunca han cesado de
ser firmes y decididos para defender el sistema escolar parroquial.
Sociedades
La inclinación y la aptitud natural
de los alemanes para la organización surgió de la formación de numerosas
asociaciones religiosas y sociales. Además de las sociedades parroquiales
y locales, hay una organización la cual ejerció una influencia trascendente,
llamada la Central-Verein (Club Central). Esta maravillosa organización
del Grupo Central en el país y la admirable unión mostrada por los
católicos alemanes durante el kulturkampf (conflicto entre
la iglesia y el estado), estimuló naturalmente a los católicos alemanes
en los Estados Unidos para unir esfuerzos en vastas organizaciones.
"Alemania es la tierra de la catolicidad valiente, donde los católicos
se han hecho respetar.... Existe un vigor en la catolicidad alemana,
tanto el lo político como en lo doctrinal, que debe causar nuestra
admiración, y debe ser para nosotros un ejemplo magnífico de imitar.
¿Quién puede desprestigiar el trabajo del Grupo Central, desde Mallinckrodt
y Windthorst, hasta el fallecido Lieber, sin sentir
orgullo y satisfacción?" (Padre John Conway, S. J.). - No hay
duda que el Central-Verein nunca sería lo que actualmente es sin el
noble ejemplo de la Alemania Católica. Fundado en 1855, el Central-Verein
tenía por objeto, especialmente, el apoyo material de sus miembros.
Pero gradualmente, su programa se amplió, y uno de los objetivos de
la organización fue "defender los intereses católicos en el espíritu de la iglesia católica".
Se ha dicho y con justa razón, que quizás ninguna otra organización
católica en los Estados Unidos puede señalar un número mayor de resultados
positivos, contribuyendo al bienestar de nuestros hombres que el Central-Verein.
Ha sido un apoyo firme de nuestra joven y próspera iglesia, además
ha contribuido a su gratificante desarrollo. Por décadas ha trabajado
decididamente en el interés de la escuela parroquial y para la preservación
del idioma alemán. Especialmente bajo su influencia, se fundó el Seminario
para Profesores, en St. Francis y La Casa Leo, una institución ubicada
en la ciudad de New York, para inmigrantes católicos, de los cuales
esta institución ha rescatado a miles de la perdición de la carnal
y espiritual. El Katholikentage
(días católicos) germano-americano, también le debe su origen
a la actividad de los hombres del Central-Verein, después del modelo
de las famosas asambleas anuales de los católicos alemanes en su país.
La influencia de esta maravillosa organización en la formación de
la Federación de las Sociedades Católicas no puede ser sobreestimada.
- "Esta joven organización respira el espíritu que animó al Central-Verein
durante los pasados cincuenta años, el programa de la Federación,
en sus partes esenciales, es idéntico al del Central-Verein, así que
el formador ayuda a fomentar y completar lo que los alemanes valientes
y vigorsos comenzaron". - Junto con el Obispo Mc.Faul de Trenton,
el Arzobispo alemán Messmer, de Milwaukee, Wisconsin,
es el primer promotor y el líder espiritual de la Federación.
La Prensa
Más de veinticinco periódicos semanales
se publicaron en los Estados Unidos, para el beneficio de los católicos
alemanes, además de un número considerable de publicaciones mensuales.
El primer periódico alemán, "Der Wahrheitsfreund", se fundó en 1837,
por el Rev. John M. Henni. Después de existir por casi setenta años,
dejó de aparecer en 1907. Otra publicación semanal que no duró mucho
pero por mucho tiempo estuvo al servicio de la religión, fue el "Katholische
Kirchenzeitung". Maximilian Oertel, el fundador de este semanario,
nació en Ansbach, Bavaria, en 1811, y llegó a este país a comienzos
de 1839, fuertemente recomendado por los superiores de su denominación,
para asisitir a los luteranos inmigrantes en los Estados Unidos.
El 15 de marzo del siguiente año fue recibido en la Iglesia Católica,
en la cual permaneció el resto de su vida con mucha fe, realizando
un excelente servicio a favor de la causa católica como uno de los
editores más brillantes que los alemanes hayan tenido en este país.
El "Ohio Waisenfreund", fundado en 1873, y editado por el infatigable
Rev. Jos. Jessing, más tarde Monseñor, tiene una circulación más larga
que ningún otro semanario católico en el país. Este semanario hizo
mucho bien estos treinta y cinco años, el monumento más fino de su
espíritu misionero fue el "Josephinum", un seminario para la educación
de postulantes al sacerdocio. Mientras que el diario católico inglés
ha sido por muchos años un deseo aún no realizado, los católicos alemanes
tienen dos diarios: "Amerika" (St. Louis), desde 1878-1902
bajo la edición del famoso Dr. Edward Preuss y el "Buffalo Volksfreund"
(Buffalo, New York). Junto a estas publicaciones periódicas,
se puede mencionar al "Pastoral-Blatt", que fue fundado y editado
por el Dr. Herman J. Heuser; esta publicación fue editada por muchos
años por el Rev. W. Färber, de St. Louis, el cual existió mucho
antes que el competente inglés "Ecclesiastical Review".
Es importante señalar que entre
los editores católicos en este siglo, los apellidos alemanes de Bezinger,
Herder y Pustet están en primer orden. Tampoco se puede pasar por
alto que las traducciones de trabajos religiosos alemanes como el
"Catecismo" de Deharbe, "Manual de la Religión Cristiana" de
Wilmer, "Historia de la Biblia" de Schuster, los trabajos de
Knecht, Alzog, Brück, Spirago, Schanz, Hettinger, etc,
han sido ampliamente utilizados e incluso aún son utilizados para
la instrucción religiosa de los católicos americanos. Las palabras
del Padre John A. Conway, S. J. (en el prefacio para el trabajo de
la señora de Hammerstein, "Edgard, o del Ateismo para la verdad total")
puede ser bien citado en esta conexión: "¿Quién puede leer las palabras
que salen de la prensa católica alemana sin sentir que la defensa
de la verdad católica está en manos bravas y osadas?. Es en Alemania
que la los ataques más feroces se hacen sobre la verdad revelada por
los racionalistas, materialistas, panteístas, Kantianos, Hegelianos,
evolucionistas, etc. Sin embargo, Es desde Alemania, también, que
conseguimos nuestra mejor defensa y nuestras exposiciones más capaces
de las doctrinas católicas".
Vemos
así que a pesar de que los esfuerzos de los católicos alemanes, naturalmente,
están relacionados en primer lugar, con los asuntos religiosos de
su propia gente, su actividad aún ha producido resultados benéficos
para el cuerpo católico en general.
Para los alemanes en general.
- COBB, La Historia de los Palatinos
(New York, 1879); VIERBECK, Instrucción
Alemana en las Escuelas Alemanas (Washington, 1902); McMaster,
Historia de la Gente de los Estados Unidos
(New York, 1883-1900); LÖHER, Historia
y Situación de los Alemanes en América (Göttingen, 1855); SEIDENSTICKER,
La primera inmigración alemana en América y
el establecimiento de Germantown en el año 1683 (Phiadelphia,
1883); KÖRNER, El elemento alemán
en los Estados Unidos, 1818-1848 (New York, 1884); KAPP, Los alemanes en el Estado de New York durante el siglo dieciocho (New
York, 1884); JANNET KÄAMPFE, Los
Estados Unidos de Norteamérica en la actualidad (Freiburg im Br.,
1893); KNORTZ, Los alemanes en los Estados Unidos de Norteamérica
(Munich, 1904).
Los católicos alemanes en América.
- SHEA, Historia de la Iglesia
Católica en los Estados Unidos (New York, 1886-1892); BURNS, El sistema escolar católico en los Estados
Unidos (New York, 1908); ENGELHARDT, La
verdadera historia de las Misiones y los misioneros de California
(Watsonville, California); SCHWICKERATH, Los
Jesuitas como misioneros en La
revista (St. Louis, 1901); WILTZIUS, Directorio
Católico (Milwaukee, anual); HAMMER, La
Iglesia Católica en los Estados Unidos De Norteamérica (New York,
1897); SCHAEFER y HERBERMANN, Registros
y estudios en La Sociedad
Histórica católica de los Estados Unidos, I, 110; HERBERMANN,
La colonia alemana católica en Ohio en Revista histórica católica
de Estados Unidos, IV, 125.
FRANCIS M. SCHIRP
Transcrito por Michael W. T. Howe
Traducido por Virginia Guillinta
Dedicado a la memoria de mis ancestros alemanes del Palatinado
Rhineland, Baden y Bavaria, y en especial a la memoria de mi abuela
Dorotea Marie Endres (née Post) y mis bisabuelos Lawrence Post y Maria
Tecla Heller.