Desde el principio de la cristiandad se ha brindado una especial
veneración a la Madre de Dios, que el lenguaje de la teología es
llamada hyperdulia, para distinguir el honor rendido a ella del
de los demás santos. Por
eso, no es extraño que luego del altar principal, el más prominente
es el dedicado de manera especial a la Madre de Dios; y para indicar
esta preferencia específica, este altar es usualmente ubicado en
el lugar más prominente en la iglesia, por ejemplo, al lado derecho
del altar principal. En
general significa cualquier altar en el cual la Santísima Virgen
María es la titular.
A.J. SCHULTE
Transcrito por Michael C. Tinkler
Traducido por Armando Llaza Corrales