Hombre
de Estado y obispo bajo la dinastía Merovingia, nacido c. 580, muere
c. 640. Sus padres pertenecían a una distinguida familia franca y vivía
en la sección este del reino fundado por Clodoveo I. En la escuela donde
fue puesto durante su infancia sobresalió por su
talento y su buen comportamiento. De acuerdo a las costumbres de la
época fue enviado a su debido tiempo a la corte de Teodeberto
II; rey de Austrasia (595-612) para ser iniciado
en las diversas ramas del gobierno. Bajo la guía de Gondulfo,
el Alcalde del Palacio, pronto se volvió tan hábil que fue colocado
en la lista regular de oficiales reales y entre los primeros ministros
del rey. El se distinguió como comandante militar y en la administración
civil; al mismo tiempo el tuvo bajo su cuidado seis provincias diferentes.
A su debido tiempo, Arnulfo se casó con
una mujer franca de linaje noble, de quien tuvo dos hijos, Ansegisel
y Clodulfo. Mientras Arnulfo estaba disfrutando
emolumentos y honores mundanos no se olvidó de cosas más elevadas y
espirituales. Sus pensamientos daban vueltas frecuentemente en monasterios
y con su amigo Romarico, oficial de la corte
al igual que él, planeó hacer un retiro a la abadía de Lérins,
evidentemente con el propósito de dedicar su vida a Dios. Pero, mientras
tanto, la sede Episcopal de Metz quedó vacante.
Arnulfo fue designado universalmente como un candidato valioso para
el oficio y fue consagrado obispo de esa sede cerca del 611. En su nueva
posición el estableció el ejemplo de una vida virtuosa para sus súbditos
y atendía asuntos del gobierno eclesiástico. En el 625 tomó parte en
un concilio llevado a cabo por los obispos francos en Reims.
Con todo esto, Arnulfo retuvo su puesto en la corte del rey y tomó una
destacada parte en la vida nacional de su gente. En el 613, después
de la muerte de Teodoberto, él, con Pipino
de Landen y otros nobles llamaron a Austrasia
a Clotario II, Rey de Neustria. Cuando
en el 625 el reino de Austrasia le fue confiado
a Dagoberto el hijo del rey, Arnulfo se convirtió no sólo en el tutor,
sino también en Ministro en Jefe del joven rey. En el momento del alejamiento
entre los dos reyes en el 625, Arnulfo junto a otros obispos y nobles
trató de efectuar una reconciliación. Pero Arnulfo temía las responsabilidades
de la oficina episcopal y se cansó de la vida de la corte. Cerca del
año 626 obtuvo la designación de un sucesor a la oficina Episcopal de
Metz. Él y su amigo Romarico
se retiraron a un lugar solitario en las montañas de los Vosgos.
Allí vivió en comunión con Dios hasta su muerte. Sus restos, enterrados
por Romarico, fueron transferidos cerca de un año más tarde por
el obispo Goerico, a la basílica de los Santos
Apóstoles en Metz.
De los
dos hijos de Arnulfo, Clodulfo se convirtió en su tercer sucesor en la sede de Metz. Ansegisel permaneció al servicio del estado; de su unión con Begga,
hija de Pipino de Landen,
nació Pipino de Heristal,
el fundador de la dinastía Carolingia. De esta forma Arnulfo fue el
ancestro de los poderosos soberanos de esa casa. La vida de Arnulfo
muestra hasta cierto punto la oficina episcopal y la carrera en el Estado
Merovingio. Los obispos eran muy considerados en la corte; sus consejos
eran escuchados, ellos tomaban parte en el reparto de justicia por los
tribunales, tenían una voz en la designación de oficiales reales; fueron
usados frecuentemente como embajadores del rey y sostenían altas posiciones
administrativas. Para la gente bajo su cuidado, eran protectores de
sus derechos, sus portavoces frente al rey y el vínculo uniendo a la
realeza con sus súbditos. Las oportunidades para el bien eran por lo
tanto ilimitadas; y Arnulfo las usó para buen provecho.
FRANCIS
J. SCHAEFER
Transcrito por Patrick
Tobin
Traducida por Deyanira
Rodríguez