Babel aparece en la Vulgata sólo en Gén 11, 9; la forma
de Babilonia se encuentra en Ba 1, 1; 1, 4; 2, 22; 6, 1-3; I Mac 6,
4; II Mac 8, 20, etc. La palabra se deriva del babilónico bab-ilu
y significa "la verja de Dios." Gén 11, 9, sugiere un significado
distinto basado en la derivación del nombre de la palabra hebrea
batál, confundir. La ciudad de Babilonia tenía
varios nombres entre sus habitantes, por ejemplo, Ka-dingir, Babi-dingir,
Tintir, Shu-un-na, etc. Los profetas la llaman "hija de Babel" (Is
47, 1), y Sesak (Jer 25, 26; 51, 41), una palabra diversamente explicada
por comentaristas. Fue construida en el sitio del pueblo moderno de
Hille. Según Herodoto, una pared doble o quizás triple,
50 cubits de anchura y 200 cubits de altura, rodeaba
el pueblo y formaba un cuadrado de 120 stadia. El cuadrado
de la pared interior era 90 stadia de largo y 360 stadia
en circunferencia. La Biblia y las inscripciones cuneiformes asignan
una gran antigüedad a la ciudad, y los datos Bíblicos
(Gén 11, 1-9) acerca del material de las paredes están
confirmados por el testimonio de las ruinas. «"Ea, vamos a fabricar
ladrillos y a cocerlos al fuego." Así el ladrillo les
servía de piedra y el betún de argamasa. »
La antigua ciudad poseía templos maravillosos, palacios espléndidos,
y curiosos jardines. Entre los templos, dos merecen atención
especial, E-sagila, el templo de Bel Merodach, en la costa oriental
del Eúfrates, y E-zida, el templo de Nebo, al oeste del río.
Las ruinas de estos santuarios son probablemente idénticas
a aquellas de Babil y Birs Nimrud, aunque las opiniones difieren acerca
de Babil. Los edificios eran de forma piramidal y se levantaban en
varias, normalmente siete, secciones semejantes. La torre de Birs
Nimrud cuenta con siete de estas plataformas cuadrangulares pintadas
en siete colores, negro, blanco, amarillo, azul, escarlata, plata,
y oro, y en el mismo orden sagrado hacia los dioses estelares, Adar
(Saturno), Ishtar (Venus), Merodach (Júpiter), Nebo (Mercurio),
Nergal (Marte), Pecado (la Luna), Shamash (el Sol). Se ha aprendido
en las excavaciones en Nippur que la torre piramidal o zigurat
no constituyeron el todo del Templo babilónico. Este último
tenía un patio interior y un patio exterior, ambos casi cuadrados
y casi de las mismas dimensiones; la torre ocupaba cerca de un tercio
del área del patio interior, y cerca de él se levantaba
el templo propiamente dicho donde se ofrecían los sacrificios.
Podemos inferir de los descubrimientos hechos en Nippur y en Sippara
que se encontrará que una biblioteca y una escuela habían
estado conectadas a los templos babilónicos. A la luz de estos
descubrimientos la historia de la Torre de Babel (Gén 11, 4)
asume una nueva importancia, si identificamos sus restos con las ruinas
de Birs Nimrud o con aquellas del templo Bel en Nippur, o por último
con las de Babil. Sin duda alguna, no eran sus templos menos que sus
palacios reales y sus jardines colgantes que hicieron de la ciudad
de Babilonia "la flor de los reinos, prez y orgullo de Caldea"
(Is 13, 19). Nos encontramos con la ciudad en el alba más temprano
de la historia, y florece, a pesar de sus retornos temporales, hasta
ser destruido finalmente por Seleucus Nicator; incluso entonces los
judíos siguieron habitando algunos de los montones de tierra
de Babilonia hasta sobre A. D. 1000, después de esto el país
se entregó a las tribus errantes de árabes, de acuerdo
con las palabras del profeta: "Allí tendrán aprisco
bestias del desierto y se llenarán sus casas de mochuelos.
Allí morarán los avestruces y los sátiros brincarán
allí. Se responderán las hienas en sus alcázares
y los chacales en sus palacios de recreo. Su hora está por
llegar y sus días no tendrán prórroga." (Is 13,
21-22). (Vea BABILONIA)
RAWLINSON, The Five Great Monarchies of the Ancient
Eastern World (Londres, 1879); KING, The Letters and Inscriptions
of Hammurabi, King of Babylon (Londres, 1898); DELATTRE, Les
Chaldéens jusqu' à la formation de l'empire de Nabuchodonosor
(Louvain, 1877); NIKEL, Genesis und Keilschriftforschung (Freiberg,
1903); ZIMERN, ed., SCHRADER, Die Keilinschriften und das Alte
Testament (Berlín, 1903); KAULEN, Assyrien und
Babylonien nach den neuesten Entdeckungen (Freiberg, 1899); HILPRECHT,
Exploration in Bible Lands during the Nineteenth Century (Filadelfia,
1903); PETERS, Nippur or Explorations and Adventures on the Euphrates
(New York, 1897); BEZOLD, Ninive und Bablyon (2da ed. Bielefeld,.
1903); cf. también HAGEN, Lex. Bibl. (París,
1905); PANNIER y LEVESQUE en VIG., Dict. de la Bible.
A.J. MAAS
Transcrito por las Monjas Dominicas de Clausura, Monasterio del Niño
Jesús, Texas
Traducido por Armando Llaza Corrales