I. Topografía
II. Basílica de Constantino
III. Historia del Edificio
IV. Arquitectura
A. Estadísticas
B. Construcciones anexas
C. Descripción de la Basílica
D. El Ascenso hacia el Domo
V. El Servicio Divino en San Pedro
VI. Las Campañas de San Pedro
VII. El Mantenimiento de la Basilica
I. Topografía
La actual Iglesia de San Pedro está ubicada sobre el lugar en
el que a principios del primer siglo, se encontraban los jardines de
Agrippina. Su hijo, Caius Caligula, construyó allí un
circo, en donde erigió el celebre obelisco sin jeroglíficos
que fue traído desde Heliópolis y que actualmente se encuentra
en la Plaza de San Pedro. El emperador Nerón se mostró
especialmente complacido con este circo y montó muchos espectáculos
en él, entre los que se encontraban los martirios de los cristianos
(Tácito, "Anales", XV, 44) que tuvieron una gran notoriedad.
El lugar exacto de la crucifixión de San Pedro en el circo fue
preservado por la tradición a través de los siglos, y
en la actual Iglesia de San Pedro, el lugar está identificado
por un altar. La Via Cornelia pasaba directamente por el circo de Nerón
y al igual que las autopistas romanas, estaba rodeada de monumentos
sepulcrales. En tiempos cristianos, en este lugar se erigió en
forma gradual una pequeña ciudad de iglesias y hospicios, pero
sin que esta parte de Roma fuese incluida en los límites de la
ciudad. Cuando en el año 847 los sarracenos arrasaron la Basílica
de San Pedro y a todos los santuarios y edificaciones que allí
se encontraban, León IV decidió rodear el extenso suburbio
con un muro, que presentaba cada cierta distancia torres bien fortificadas.
Dos de estas torres, así como un fragmento del muro, se preservan
aún en los jardines del Vaticano y muestran una imagen interesante
de la forma en que había sido fortificada. Debido a esta circunvalación
hecha por el Papa León, la porción del Vaticano correspondiente
a la ciudad fue llamada Civitas Leonina, nombre que se mantiene hasta
nuestros días (Ciudad Leonina). La Colina Vaticana se yergue
muy cercana al río Tiber. Entra ella, el río y el mausoleo
de Adrián (Castillo de San Ángelo), se encuentra una pequeña
explanada en donde no hubo construcciones sino hasta principios de la
Edad Media. El territorio del Vaticano realmente no presentó
características urbanas sino hasta finales del siglo quince.
II. Basílica de Constantino
El modesto santuario del Príncipe de los Apóstoles dio
lugar a una magnífica basílica en tiempos de Constantino
el Grande, iniciada en el año 323 pero completada hasta después
de su muerte. El lado sur de la antigua basílica fue levantada
sobre el lado norte del circo, el cual en la Edad Media llevó
el nombre de Palatium Neronis. Fue construido en forma de cruz y dividido
en cinco naves por cuatro filas de 22 columnas cada una. En el transcurso
de los siglos se colectaron vastos tesoros en este santuario principal
de la Cristiandad Occidental: preciosas decoraciones con mosaicos externas
e internas, ofrendas de gran valor rodeando la tumba del Príncipe
de los Apóstoles, magníficas vestimentas en los guardarropas
de la sacristía, entablados ricamente decorados, y pavimentos
de colores brillantes y harmoniosos, pinturas, y cualquier otra cosa
que el amor y la veneración pudiera concebir para adornar. Conectando
la Basílica con la Puerta de San Pedro (Porta di S. Pietro) en
el Castillo de San Ángelo, estaba un camino de columnas por donde
pasaron innumerables peregrinos. Se hizo provisión en el Vaticano
para protegerlos y surgió pronto la necesidad de construir un
palacio cercano a la basílica en donde el papa pudiera vivir
y recibir visitantes cuando se encontrara en San Pedro. Iglesias y monasterios,
cementerios y hospicios surgieron en gran número alrededor de
la tumba del "pescador de hombres".
Pasaron doce siglos entre la edificación de San Pedro y la primera
demolición de una parte importante de la basílica. El
plano de la nueva iglesia en el Renacimiento Temprano se convirtió
en el juguete de los humoristas artísticos. Gracias a Miguel
Angel, quien salvó el plano original de Bramante, se hizo algo
estéticamente satisfactorio.
III. Historia del Edificio
Mientras el papa residió en Avignon se produjo un rechazo de
las iglesias de Roma, y hacia el siglo XV el deterioro que sufrió
San Pedro llegó a niveles alarmante. Nicolás V, un humanista
entusiasta, concibió el plan de nivelar la antigua iglesia y
erigir una nueva estructura en su lugar. Bernardo Rossellini, de Florencia,
recibió instrucciones para esta tarea y de acuerdo con sus planos,
la nueva basílica debía rodear completamente el coro y
tener la planta de una cruz Latina con una nave alargada. Pero debido
a que el proceso se inició en 1450 y que el papa murió
en 1455, con la excepción de las fundaciones, nada más
fue construido. Julio II, adoptando la idea de reconstruir la basílica,
instituyó una competición en la cual el premio lo ganó
Bramante. Su ilimitado entusiasmo por la extraordinaria concepción
del papa, quedó atestiguada por numerosos planos y dibujos que
hizo, los que aún se preservan en la galería Uffizi de
Florencia. Bramante deseaba apilar el Panteón sobre la basílica
Constantina, de tal manera que un grandioso domo se elevaría
por encima de un edificio en forma de cruz griega. En la primavera de
1506 Julio, ante la presencia de 35 cardenales, colocó la fundación
de esta imponente estructura, la que la posteridad cambió por
algo peor en forma inexcusable. Bramante murió en 1514. Giuliano
da Sangallo y Fra Giacondo da Verona, quienes junto con Rafael continuaron
su trabajo, murieron en 1516 y en 1515 respectivamente. Rafael, cediendo
ante toda forma de influencia, hizo cambios pero no promocionó
el edificio. Después de su muerte en 1520, surgió un agudo
conflicto sobre si la iglesia debía mantener la forma de cruz
griega o de cruz latina.
Antonio da Sangallo, quien fue nombrado arquitecto en 1518, y Baldassari
Peruzzi, nombrado en 1520, no tuvieron ningún plano y experimentaron
con muchas formas, las que Miguel Angel, cuando tomó el control
en 1548, puso fin en la manera en que ello fuera posible. El plan de
Bramante le pareció tan bueno que construyó en base al
mismo. Al fortalecer la parte central, permitiría hacer un domo.
No vivió para ver la terminación de su concepción
artística, ya que únicamente el tambor estaba terminado
cuando murió. Pero en los años siguientes, se construyó
una obra maestra de incomparable belleza de acuerdo a sus diseños.
Debe enfatizarse de manera especial la fidelidad con la que Giacomo
della Porta continuó con la construcción del domo después
de la muerte del gran maestro (1546) Miguel Angel. La construcción
se hubiese completado a comienzos del siguiente siglo si en 1606 el
papa Pablo V no hubiera decidido darle la forma de cruz Latina. Durante
los 20 años siguientes, Carlo Maderna construyó la actual
fachada, y Bernini desperdició tiempo y dinero en adornar el
frente con campanarios, que tuvieron que ser quitados por razones artísticas
tan pronto fueron terminados. Finalmente, el 18 de noviembre de 1626,
Urbano VIII dedicó en forma solemne la iglesia la que, con excepción
de ciertos detalles sin importancia, podía considerarse terminada.
Debemos distinguir tres estadíos claramente definidos en la construcción
de San Pedro: (1) La cruz griega de Bramante con el domo; (2) Miguel
Angel, cruz griega con domo, además de un vestíbulo con
un pórtico de columnas; (3) Pablo V, cruz latina con fachada
barroca. Cuanto más tiempo les llevó construir, más
fueron alterados los planos originales, en una forma tal que el efecto
exterior fue totalmente insatisfactorio. El error principal yace naturalmente
en el hecho de que la extensión inadecuada de la nave oculta
al domo de una línea directa de observación cercana desde
la basílica. Solamente a una gran distancia, se revela al asombrado
observador, la genial creación de Miguel Angel en toda su pureza
y belleza. Todas las paredes externas están construidas de travertina
en color dorado, las que incluso al sol brillante dan un efecto tranquilo
y armonioso.
IV. Arquitectura
A. Estadísticas
La construcción de San Pedro, en lo que a la iglesia respecta,
se concluyó en un período de 176 años (1450-1626).
El costo de la construcción, incluyendo todas las adiciones del
siglo XVII, totalizaron alrededor de US$48.000.000. El costo anual del
mantenimiento del gigantesco edificio, incluyendo los anexos (sacristía
y columnata), suma US$39.500, suma ésta que solamente es superada
por los trabajos de restauración cuando estos son necesarios
(tales como el mantenimiento de los dorados, la reparación del
pavimento, trabajos en mármol en los pilares). La basílica
recibe apoyo financiero de unas extensas propiedades en Roma y de amplias
posesiones de terrenos en la zona del mediodía italiano. Basados
en cálculos confiables hechos por Carlo Fontana, las proporciones
del edificio son (En el original en inglés, éstas y las
medidas que siguen a continuación están en pies, por lo
que las hemos convertido al sistema métrico decimal. N. del T.):
altura de la nave, 46,18 metros; ancho de la misma en la entrada, 27,29
metros; en la tribuna, 23,99 metros; longitud del crucero en el interior,
137,46 metros; longitud total de la basílica, incluyendo el vestíbulo,
211.47 metros. Desde el pavimento de la iglesia (medido desde el confesionario)
al centro de la lámpara que descansa sobre el domo, la altura
es de 123,38 metros, a la punta de la cruz que se encuentra sobre la
lámpara, 132,50 metros. La medida del diámetro interior
del domo varía algo, pero generalmente se computa en 41,97 metros,
excediendo así al domo del Panteón por 1,49 metros. La
superficie de San Pedro es de 15.160,12 metros cuadrados.
Medidas comparativas de longitud:
- Longitud de San Pablo en Londres, 158,59 metros;
- Catedral de Florencia, 149,47 metros;
- Catedral de Milán, 135,39 metros;
- Basílica de San Pablo en Roma, 127,77 metros;
- Santa Sofía en Constantinopla, 107,90 metros.
Medidas comparativas de superficie:
- Milán, 8.406,05 metros cuadrados.;
- San Pablo en Londres, 7.875.07 metros cuadrados;
- Santa Sofía, 6.889,97 metros cuadrados;
- Colonia, Alemania, 6.166,05 metros cuadrados;
- Antwerp, Bélgica, 4.966,04 metros cuadrados.
El vestíbulo de la basílica tiene 70,99 metros de ancho,
13.47 metros de fondo y 27.98 metros de alto. Hay cinco portales en
la fachada; en la capilla del Santísimo Sacramento, hay una puerta
que da directamente al Palacio Apostólico; en la capilla del
coro y en el vestíbulo del crucero izquierdo, están las
puertas que dan a la sacristía, junto a las que hay otras cuatro
que generalmente son utilizadas para propósitos administrativos.
Además de las dos galerías bajas de la capilla del coro
que son para los cantantes, hay otras cuatro cuyo tamaño está
restringido a los apoyos del domo. Además del altar principal
en la tribuna y de los cuatro altares en las criptas, la basílica
posee 29 altares, debajo de la mayoría de los cuales reposan
cuerpos de santos, incluyendo el de varios Apóstoles.
B. Construcciones anexas
Las columnas que encierran el lugar público más hermoso
del mundo, la Plaza de San Pedro, forman una parte orgánica de
la basílica. Construidas en 1667 por Bernini, rodean la plaza
en forma de elipse, midiendo el eje mayor 339,97 metros, y el eje menor
239,97 metros. Se gastó aproximadamente un millón de dólares
para la construcción de las columnas y de las otras partes de
la Plaza de San Pedro. Las columnas cubiertas consisten de cuatro filas
de columnas en estilo dórico, formando tres pasajes, midiendo
el pasaje central el ancho de un vagón de ferrocarril. Las 248
columnas y los 88 pilares están construidos totalmente con travertina.
Colindante con la elipse, se encuentra un espacio cuadrado que disminuye
en extensión hacia la iglesia. Sus lados lo forman extensos corredores,
de los que, uno del lado derecho, pertenece al Palacio Apostólico
del Vaticano. Las columnatas y los corredores presentan 162 figuras
de santos basadas en diseños de Bernini. Hacia la mitad de la
elipse se encuentra el conocido obelisco de Heliopólis. En 1586
fue trasladado a su lugar actual. A ambos lados del obelisco se encuentran
dos hermosas fuentes de 14 metros de alto. El obelisco mide 254,81 metros
de altura y pesa 360,2 toneladas. El ápice está adornado
con una cruz de bronce que contiene un fragmento de la Verdadera Cruz.
El cuadrángulo irregular que se encuentra entre la elipse y la
basílica está ocupado, en su mayor parte, por la monumental
escalera y su acceso que conduce a los peregrinos al nivel más
alto de la iglesia. El área que ocupa solamente este acceso,
es mayor que el de la mayoría de las iglesias de la Cristiandad.
La sacristía de San Pedro, la casa de los cánones y beneficiaries,
así como el hospicio papal de Santa Marta, están conectados
con la basílica por medio de dos pasajes cubiertos. La sacristía,
que contiene tesoros artísticos ,uy sobresalientes, fue construída
en 1775 por Carlos Marchione bajo el papa Pio VI. La Palazzina, que
se levanta en la Piazza di Santa Marta detrás de la basílica,
pertenece directamente a San Pedro. Cuando este artículo fue
escrito, en 1912, este lugar era la residencia oficial del arcipreste
de San Pedro, quien siempre es un cardenal.
C. Descripción de la Basílica
Como puede verse en el plano adjunto (No disponible), las cuatro divisiones
principales de la basílica se extienden desde el domo y están
conectadas entre sí por pasajes que se encuentran detrás
de los muelles de la cúpula. A la derecha e izquierda de la nave
se encuentran los corredores más bajos y pequeños, estando
bordeado el del lado derecho por cuatro capillas laterales, y el izquierdo
por tres capillas y el pasaje hacia el techo. La decoración general
consiste de incrustaciones de mármol de color, figuras de yeso,
ricos dorados, decoraciones con mosaicos, y figuras de mármol
sobre las pilastras, techo y paredes. El pavimento forma figuras geométricas
de mármol de color basados en los diseños de Giacomo della
Porta y de Bernini. El largo recorrido de la nave está cerrado
por el precioso bronce baldaquino de 29 metros de alto, que fue erigido
por Bernini en 1633 a solicitud de Urbano VI. Debajo de él se
halla el Confesionario de San Pedro, en donde reposa el cuerpo del Príncipe
de los Apóstoles. Ninguna silla ni banca obstruyen la visión;
el ojo vaga libremente sobre la brillante superficie del pavimento de
mármol, en donde hay espacio para miles de personas.
La tumba de San Pedro es el centro de toda la estructura (ver Confesión;
San Pedro, Tumba de). Sumamente interesante es así mismo el altar
mayor en la tribuna, que encierra la silla del Príncipe de los
Apóstoles, y la poderosa losa sobre la que originalmente los
emperadores romanos fueron coronados. Las magníficas pilas de
agua bendita a la derecha e izquierda, muy conocidas a través
de numerosas ilustraciones, se apoyan en gigantescas columnas. La bóveda
reposa sobre una hermosa curvatura sobre los pilares y los arcos que
los conectan. Hacia delante, percibimos también los relieves
en mármol de muchos papas, mientras que los nichos contienen
estatuas heroicas de los fundadores de las órdenes, una decoración
que se extiende sobre la nave de la tribuna. Hacia el cuarto nicho de
la derecha se encuentra una importante estatua de San Pedro, que erróneamente
ha sido atribuida al siglo trece pero que en verdad data de los siglos
cuarto o quinto. No se trata de la adaptación de otra estatua
sino que intentó ser una estatua del Príncipe de los Apóstoles.
Hacia la izquierda del crucero, los confesionarios de San Pedro revelan
de la forma más hermosa la unidad de la Fe, ofreciendo la oportunidad
de la confesión en los idiomas más importantes del mundo.
Frente a los Confesionarios, y elevándose oblicuamente ante los
muelles del domo, se encuentran las colosales estatuas de los santos
Longino, Elena, Verónica y Andrés. En la galería
que se encuentra sobre la estatua de Santa Elena, varias veces al año
son expuestaslas llamadas grandes reliquias. La más importante
de éstas es un gran fragmento de la Cruz Verdadera. Por encima
de las cuatro galerías del domo, los cuatro Evangelistas están
expuestos en magníficos mosaicos basados en el diseño
de Cavaliere d'Arpino. En el friso que se encuentra por encima, se encuentra
la orgullosa inscripción Latina con letras de 1,82 metros de
alto que dicen: "Tú eres Pedro y sobre esta roca construiré
mi Iglesia, y te daré las llaves del Cielo".
En la tribuna del crucero izquierdo se encuentran tres altares de los
cuales el que está en el medio sobresale particularmente ya que,
en primer lugar, la tumba del inmortal compositor Pierluigi da Palestrina
yace frente a él; en segundo lugar, porque los cuerpos de dos
Apóstoles, Simeón y Judas Tadeo, reposan en un sarcófago
de piedra debajo del altar; y en tercer lugar, porque el altar marca
el sitio en el circo de Nerón en donde se levantó la cruz
en la que San Pedro exhaló su último aliento. El crucero
derecho ha obtenido una importancia especial en la historia eclesiástica
porque en 1870 el Concilio Vaticano I celebró aquí sus
sesiones hasta que fue disperso por la marcha de la revolución
que culminó en Roma. Regresando a la entrada, encontramos en
la primera capilla lateral del corredor derecho el lugar que fue hecho
famoso por la Pietá de Miguel Angel (1498). A su lado, en la
capilla de San Nicolás, se encuentra el sitio en donde se guardan
las reliquias de San Pedro, y a continuación sigue la capilla
de San Sebastián, seguida de la espaciosa capilla del Sacramento.
Entre las obras de arte que se encuentran en este lugar sobresale la
tumba de Sixto IV, un impresionante monumento de bronce hecho meticulosamente
por Antonio Pollajuolo. De la multitud de monumentos sepulcrales que
adornan el crucero derecho, merecen especial atención los de
León XII, de la Condesa Matilda de Toscana, la poderosa amiga
de Gregorio VII, y de Gregorio XIII, el reformador del calendario. Contra
el muelle del domo, directamente frente a nosotros, se levanta un altar
con la "Comunión de San Jerónimo" de Domenichino.
El pasadizo alrededor del domo hacia la derecha se llama capilla gregoriana
porque fue decorada por Gregorio XIII en base a los diseños de
Migel Angel. Próximo al monumento de Gregorio XVI se encuentra
el altar de la Madonna dell Soccorso, cuya imagen data de la Antigua
iglesia de San Pedro. Debajo del altar reposa el cuerpo de San Gregorio
of Nazianceno y adyacente a él está la colosal tumba de
Benedicto XIV.
En el pasaje opuesto al domo se encuentra la obra maestro de Canova,
el monumento de Clemente XIII, y el altar por Guido Reni, que representa
al Arcángel Miguel. En la misma division, hacia el lado izquierdo
de la iglesia, sobresale a la distancia el monumento a Alejandro VIII,
y bajo el altar de la Madonna della Colonna, en un antiguo sarcófago
cristiano, yacen los restos mortales de los Santos León II, III
y IV. El altar de San León I es superado por el relieve colossal
en mérmol hecho por Algardi, y llamado "el retiro de Atila
de Roma", las proporciones del cual parecen ser demasiado grandes,
incluso para la Basílica de San Pedro. Más alejado se
encuentra el monumento a Alejandro VII, y opuesto al mismo se halla
la única obra de altar pintado al óleo, por Vareni, sobre
San Pedro. Todos los restantes altares dentro de la iglesia son de mosaico.
Pasando a través del crucero izquierdo, llegamos al pasaje que
rodea el cuarto domo en donde, a la derecha y bajo el monumento a Pio
VIII, se encuentra la entrada a la sacristía y, directamente
hacia el frente, bajo el monumento de Pio VII hecho por Thorwaldsen,
están las escaleras que llevan a la galería del coro.
Aquí inicia el crucero izquierdo, cuya primera capilla lateral,
es utilizada por las oradores canónicos, mientras que la última
funciona como baptisterio. Junto a la capilla del coro y más
allá de la entrada, a una altura de 4,57 metros sobre el pavimento,
hay un nicho cerrado en el que se coloca el cuerpo de cada Papa fallecido
hasta que su cuerpo sea llevado a su sepulcro definitivo. Cuando este
artículo fue escrito, en ese lugar reposaba aún el cuerpo
de León XIII (N. Del T.: El Papa León XIII sería
llamado a la casa del Padre Eterno a los casi 94 años, el 20
de julio de 1903), aunque su sepulcro ya había sido finalizado
hacía bastante tiempo. La incertidumbre de las condiciones de
Roma que imperaban en esa época no permitían remover el
cuerpo (N. Del T.: Recordemos que en 1900 es asesinado Humberto I en
Monza por un anarquista y le sucede su hijo Victor Manuel III (1869-1947).
Nuestra atención es atraída hacia la tumba de León
XI por un excelente relieve en mármol que representa al Rey Enrique
IV de Francia, renunciando al protestantismo. Otro relieve que se encuentra
sobre el monumento a Inocente XI, reviste una importancia similar, y
se refiere al levantamiento que del sitio turco de Viena, hiciera John
Sobieski, rey de Polonia. Entre los más hermosos monumentos funerarios
de toda la basílica se encuentra el de Inocente VIII hecho por
Antonio y Pietro Pollajuolo. Junto a estos se encuentran dos importantes
tumbas: las de Urbano VIII por Bernini y Pablo III por Guglielmo della
Porta.
Sagre Grotte Vaticane (Sagrada Gruta Vaticana) es el nombre que se
aplica a las cámaras que se extienden por debajo del pavimento
en San Pedro. Se distinguen en cripta antigua y en cripta nueva. La
antigua yace bajo la nave, y mide 18 metros de ancho por 45,11 de largo.
Ellas representan el pavimento de la antigua basilica de San Pedro.
Numerosas tumbas de papas y emperadores que estaban en la Basílica
de Constantino, se encuentran aquí, tal que entonces el bajo
y extenso lugar de 3,47 metros de alto es de un gran interés
histórico. Entre muchas otras se encuentran las tumbas de los
papas: Nicolás I, Gregorio V, un alemán, Adriano IV, un
inglés, Bonifacio VIII, Nicolás V, Pablo II, Alejandro
VI, y el emperador Otto II. El corazón de Pio IX también
reposa aquí en una sencilla urna. Las nuevas criptas se extienden
cercanas a la tumba del Apóstol y yacen bajo el domo. Junto al
pasaje en forma de herradura se encuentran varias capillas en las que
se preservan obras de arte y valiosas antigüedades que han sido
preservadas desde la antigua basílica. Hacia la mitad del pasaje
mencionado, está el más sobresaliente de todos los primitivos
sarcófagos cristianos, el de Junius Bassus, a quien Waal le dedicó
una detallada y ricamente ilustrada monografía. Dos altares se
levantan aquí en la más cercana proximidad al sarcófago
en donde reposa el cuerpo de San Pedro. La admisión a las criptas
y a la Santa Misa en el altar de las Confesiones era antes muy difícil
de obtener, especialmente para las mujeres, pero en la actualidad eso
ha sido superado.
D. El Ascenso hacia el Domo
Fue una costumbre el subir al techo de la iglesia por medio de una
escalera sencilla; sin embargo, hoy día un espacioso elevador
lleva a los visitantes hacia las alturas. Desde el techo, coronado de
pequeñas cúpulas y casetas, se puede ver un lindo panorama
de la Ciudad Eterna. El gran domo tiene una circunferencia de unos cien
pasos y, si uno desea subir más arriba, lo puede hacer por medio
de una escalera de casi 94 metros de alto, que lleva hacia la linterna.
Entrando a la galería externa de la linterna, el observador se
sorprende por la vista que se presenta ante sus ojos. Viendo hacia abajo,
hacia los jardines del Palacio Vaticano, puede ver a la gente que camina
como si fueran enanos. El panorama de a ciudad se despliega ante él
con diferentes formas plásticas. Hacia la torre izquierda, la
montaña de las Sabinas; y más allá de la Campagna
bañada por el sol, se presentan las colinas Albán con
su pico más alto: el Monte Cavo. Sobre la vertiente de esta cadena
se encuentran las atractivas aldeas suburbanas de Frascati, Marino,
Albano etc., y hacia el lado derecho brilla una veta plateada: el mar.
Encerrando la galería, hacia el oeste, los jardines Vaticanos
yacen debajo nuestro en forma rica y vairada aunque no elaborados artísticamente.
Todo ello es un panorama que despierta el mayor interés.
V. El Servicio Divino en San Pedro
Aunque la Basílica Lateranense posee el título honorífico
de catedral del Obispo de Roma, madre y cabeza de todas las iglesias
de la tierra, esta basílica, tal como correctamente lo señala
Waal, fue una iglesia que estuvo aislada durante mil años y que
jugó un modesto papel en las devociones de los peregrinos romanos.
La situación es muy diferente con San Pedro. El gran patrimonio
de esta iglesia hizo siempre posible que se mantuviera el ritual más
grande; y su proximidad a la ciudad interna, su gran tamaño y
sus tesoros artísticos siempre han atraído a la gente.
Además de numerosos cánones, beneficiarios, y capellanes,
la iglesia tiene a su disposición el Seminario Vaticano, cuyos
estudiantes siempre ayudan en la celebración del Oficio Divino.
El desempeño de los coros, la Capella Giulia, es de una altísima
calidad artística. Hay una celebración litúrgica
que se da solamente en San Pedro y en ninguna otra iglesia de todo el
mundo: el ceremonial del lavado del Altar el Jueves Santo: al terminar
los Maitines de este día, el también llamado altar papal
bajo el gran bronce baldachino es salpicado con vino y aceite. En una
extensa procesión, el arcipreste, su vicario, los canónicos,
los beneficiarios, los capellanes, y toda la clerecía se acercan
ordenadamente, y en forma simbólica lavan el altar con el rociador.
Esta impresionante ceremonia es terminada con una solemne bendición
con las grandes reliquias de la galería de Santa Elena.
Las grandes funciones papales que León XIII por primera vez
reasumió después del triste año de 1870, se han
venido dando en San Pedro con muy pocas excepciones, cuando la Capilla
Sixtina o la Sala Ducal fueron usadas. Jubileos, canonizaciones, coronaciones
y otros eventos son presididos solemnemente por el papa ante unas 40,000
a 50,000 personas en los gigantescos patios de San Pedro. Esperan pacientemente
durante horas hasta que a la hora acordada, el Vicario de Cristo, entronado
en lo alto sobre la sedia gestatoria, bendice a la multitud mientras
lentamente es llevado hacia el altar papal. Prevalece entonces un perfecto
silencio cuando, después de largas preparaciones, el papa en
su total atuendo pontifical, comienza el servicio. Repentinamente entonces,
los tonos del Kyrie son entonados por el coro de la Capilla Sistina,
únicos en tener el honor de cantar en presencia del Papa, y siempre
sin el acompañamiento de un órgano. Es entonces en que
el Papa se vuelve hacia el pueblo por vez primera cantando "Pax
vobis" (La paz sea con todos ustedes). Al momento de la Elevación,
resuenan las trompetas de plata del domo de Miguel Angel. (N. Del T.:
Recordemos que este artículo fue escrito muchos años antes
de los cambios de la liturgia conocidos como Novo Ordo, que tuvieron
lugar después del Concilio Vaticano II, por lo que el lector
puede notar cambios substanciales entre lo que aquí se describe
y los hechos actuales).
VI. Las Campañas de San Pedro
Al igual que en muchas catedrales, las campanas de San Pedro poseen
un fondo de fideicomiso propio que les sirve para cubrir los gastos
de mantenimiento y afrontar los altos costos del complicado programa
que se utiliza para hacerlas sonar. El servicio diario es sencillo;
los sonidos más complicados son los de los domingos, de los días
de ayuno, de los días de fiestas, de aniversarios de muerte y
de coronación papal del papa presente y del precedente y, por
ultimo, durante la fiesta de San Pedro sonando durante siete días
antes de y durante la octava. Los sonidos son diferentes si se trata
de la muerte de un canónico que de un papa.
VII. El Mantenimiento de la Basilica
Un edificio de tal magnitud requiere de un ejército de arquitectos
quienes llevan a cabo el trabajo ordinario y extraordinario de la basílica.
Este cuerpo de arquitectos es dirigido por un arquitecto en jefe quien,
junto con el ecónomo de San Pedro, un canónico, discuten
y arreglan todo en la medida en que no sea necesaria una intervención
mayor. Un staff de artesanos seleccionados de toda clase, quienes están
en servicio permanente y son llamados sampietrini, es dirigido por un
maestro en jefe; existen muy pocas instituciones en el mundo que posean
tal cuerpo de trabajadores escogidos, inteligentes, confiables y valientes.
Solamente en muy raras situaciones, la gerencia de San Pedro debe buscar
la ayuda de artesanos o de trabajadores que no pertenecen a los sampietrini.
El mantenimiento de este majestuoso edificio es ejemplificadoramente
concienzudo.
PAUL MARIA BAUMGARTEN
Transcrito por Judy Levandoski
Traducido por: Dr. Raúl Toledo, El Salvador.