Fue un famoso pintor florentino. Nació en Florencia alrededor
de 1447; murió en la misma ciudad, en 1510. Su nombre en realidad
era Allesandro di Mariano Filipepi, siendo su padre Mariano Filipepi,
pero se le llama así debido a que fue aprendiz del pintor y artesano
del oro, Botticelli. Más tarde fue pupilo de Fray Filippo Lippi
y aprendió de su maestro a pintar en la forma ideal de Fray Angélico.
A través de la influencia de Verocchio y los hermanos Pollajuoli
este idealismo se sumó a la naturalidad de Masaccio. Estas cualidades
explican la gran influencia de Botticelli sobre pintores que le siguen.
La vida de Botticelli fue muy privada y en su mayor parte bajo circunstancias
muy modestas. Sin embargo, sabemos que fue empleado por los Médicis
y otras familias florentinas prominentes aproximadamente entre 1483
a 1500. Aunque nunca se inclinó por la frivolidad recibió
influencia del espíritu mundano de la era hasta que el poderoso
llamado de Savoranola al arrepentimiento hizo surgir su naturaleza moral
y guió su energía hacia, lo que parece ahora, caminos
totalmente nuevos. Nunca supo cómo cuidar el dinero y murió
finalmente en la pobreza. Botticelli era demasiado modesto para firmar
y fechar sus trabajos en la mayoría de los casos, por lo que
el orden cronológico de sus pinturas debe juzgarse por los lienzos
mismos.
1. Madonnas
Botticelli goza por encima de todo, una reputación ganada a
pulso como pintor de la Madonna. En estas imágenes la fascinación
descansa más en la expresión de la Madre y el Hijo y en
la mirada de los rostros de los querubines varones a medio crecer que
en la natural sencillez de la pose y composición. Dos de estas
pinturas, de forma circular (llamadas tondo, que quiere decir redondas)
se han hecho muy famosas. Ambas están en Florencia; una es el
"Magnificat", y en el otro el Niño sostiene una granada.
Un lienzo circular en Berlín que muestra a la Madonna en el trono
y rodeada por ángeles que llevan velas, es caracterizado por
un profundo sentimiento religioso. Un número de pinturas pequeñas
de la Madonna recuerda a Fray Filippo; otras de tono más severo
parecen mostrar la influencia de Verocchio. La expresión del
Niño es siempre dulce y encantadora, sin embargo también
pensativa, y en ocasiones es una de intensa seriedad. La Madre refrena
con santa reverencia su ternura y parece tener un presentimiento de
futura pena. Este sentimiento de melancolía pronosticada también
se expresa en los ángeles y santos que le sirven. Una pintura
de esta Madonna entronizada, con los dos Juanes está en Berlín;
dos lienzos en Florencia muestran a la misma Madonna rodeada por numerosos
santos. Es obvio que la mirada de melancolía en el rostro de
la Madre de Dios tenía una extraña atracción para
el pintor. Su autorretrato en la "Destrucción de Core, Dathan
y Abiron" muestra su inclinación natural a la intensa seriedad,
y en los "Desterrados" ha reflejado la más profunda
pena.
2. Sujetos Bíblicos
En 1481 el Papa Sixto IV llamó a comparecer a Roma a Botticelli,
junto con otros pintores, para que redecoraran la nueva Capilla Sixtina.
Según el biógrafo Visari, hasta debía supervisar
toda la obra. Botticelli pintó en la capilla tres frescos que
representaban hechos en las vidas de Moisés y de Cristo. Se unen
por lo menos siete escenas en la "Vida del Joven Moisés"
por lo que la composición carece de unidad. Indudablemente el
artista trabajó bajo un sentimiento de limitación. La
composición está animada en algunas partes y tiene la
intención de provocar sentimientos. La "Destrucción
de Core, Dathan y Abiron" está representada en tres escenas.
La figura de Moisés aparece aquí con toda la majestad
concedida por Dios para el castigo de los rebeldes. Aquí hay
una interesante relación entre esta pintura y el "Otorgamiento
de las Llaves a Pedro" en el muro opuesto. Moisés en todo
su poder es la contraparte de Pedro, a quien se le han confiado las
llaves del cielo. Por arriba del fresco sobre la prueba del joven Moisés,
Botticelli pintó del Nuevo Testamento la "Tentación
de Cristo". El Papa tiene frente a sí esta pintura mientras
está sentado en la celebración de la Misa. Extrañamente,
el plano frontal de la pintura representa la purificación de
un leproso ante una compañía de eclesiásticos y
dignatarios seculares y asimismo contiene una alusión al Papa.
La explicación de la escena es como sigue: Moisés tuvo
que pasar pruebas antes de llegar a ser el líder de su pueblo,
al igual que el Salvador tuvo que sufrir con el fin de sanar a la humanidad
de la lepra del pecado, al igual que el Papa con el fin de llevar a
cabo las misiones de Cristo. Como una alegoría indicadora de
esto, la pintura muestra un hospital construido por Sixto IV. Debe reconocerse
que el pintor ejecutó la difícil tarea que le fue asignada
en la capilla con asombrosa habilidad. Sintiendo la importancia de esta
obra, Botticelli llevó a cabo sus diseños casi enteramente
por sí mismo; los más pequeños detalles muestran
las infinitas dificultades que se tomó. Es estos frescos dio
gran espacio a la arquitectura romana, estableciendo así un buen
ejemplo de trabajo a los pintores que venían después de
él. Pueden hacerse otras menciones acerca de las pinturas bíblicas
de Botticelli mencionando el "Nacimiento de Cristo", cuya
intención era que fuese una obra en memoria de Savonarola. En
esta pintura, mientras que un coro de ángeles alaba a Dios arriba
del pesebre, tres ángeles guían abajo a monjes dominicos
hacia el Salvador, Cristo, quien había sido proclamado por Savonarola
como rey de la ciudad de Florencia. Tenemos también una "Adoración
de los Magos" en cuatro ejemplos (Florencia, Londres y San Petersburgo.)
Este lienzo está lleno de figuras y tiene un fondo compuesto
por arquitectura y paisajes soberbios. La copia en Florencia es famosa
por los retratos de los Médicis que contiene, que fueron incluidos
según la costumbre de la época. Botticelli produjo dos
ejemplos de la "Lamentación de Cristo" en alrededor
del año 1500, que están ahora en Munich y Milán.
En esta composición la expresión de pena es profunda pero
suavizada.
3. Retratos
Entre los veinticuatro retratos de Papas en la Capilla Sixtina, cinco
son de Botticelli. En la Iglesia de Ognissanti (N. Del T.: Todos los
Santos) en Florencia existe una pintura célebre de San Agustín
por Botticelli que está frente a San Agustín, por Ghirlandajo.
Existen dos retratos de Giuliano de Médicis y un excelente retrato
de una mujer en Francfort.
4. Otros Temas
En la "Celebración de una boda" Botticelli pintó
en la villa de Tornabuoni cerca de Fiesole, una escena alegórica
representando las Siete Artes y Virtudes rindiendo homenaje a la pareja
recién casada. Entre sus pinturas mitológicas se puede
mencionar la "Venus", que navega en una concha hacia una isla
que ha elegido como hogar.
Otro tema mitológico es "Venus y Marte". Botticelli
contribuyó en "Fortaleza" y "Primavera" al
estilo alegórico de pintura tan popular en sus días. La
"Columna de Apelles", que es de ejecución realista,
es esencialmente alegórica.
Muy relacionadas con estas obras están más de noventa
ilustraciones para la "Divina Comedia" de Dante, que ha estimulado
la imaginación de tantos pintores, desde Giotto hasta Miguel
Ángel. Cuatro lienzos en color parecen indicar la intención
de llevar a cabo toda la obra en la misma forma después de haber
trazado con pluma y lápiz los diseños. La mayoría
de las pinturas son apenas delineados o bosquejados. Sin embargo, son
de admirarse y formaron una de las principales ocupaciones de los últimos
años del pintor. La fidelidad a la naturaleza en el trazado de
la figura humana, la expresión contemplativa de los rostros,
la dramática animación de la acción y la habilidosa
colocación de la perspectiva hace que estos diseños sean
un último triunfo de Botticelli.
G. GIETMANN
Transcrito por Suzanne Plaisted
Traducido por Lucía Lessan