(O BOTOLFO) Abad del cual se desconoce su fecha de nacimiento; murió aproximadamente
en 680. San Botulfo, el santo cuyo nombre se ha perpetuado en la ciudad estadounidense
de Boston, Massachussets, fue ciertamente un personaje histórico, aún
cuando la historia de su vida es confusa y con datos insatisfactoriamente conocidos.
La información que poseemos sobre su vida proviene fundamentalmente
de una breve biografía de Folcard, monje de San Bertín y Abad
de Thorney, quien la escribió en el Siglo XI (Hardy, Catalogue of Brit.
Hist., I, 373). De conformidad con esta obra, Botulfo tuvo padres sajones que
eran cristianos y fue enviado conjuntamente con su hemano Adolfo, al continente
a fin de realizar estudios.
Adolfo permaneció en el extranjero, donde llegó a ser Obispo
de Utrecht, aunque su nombre no aparezca demasiado en las listas antiguas. Botulfo,
regresó a Inglaterra, encontró el favor de un cierto Ethelmundo
“Rey de los Angeles del Sur”, a cuyas hermanas había conocido
en Alemania. Y fue este personaje quien permitió que se pudiese contar
con un terreno en el que se construyó un monasterio.
Este lugar, rodeado de agua, llamado Icanhoe, se identifica comúnmente
con el pueblo de Boston en Lincolnshire, debido a una derivación del
nombre (Boston = de Botulfo´s town). Existen evidencias, sin embargo,
de que el terreno en verdad debió de haberse localizado en la villa de
Iken en Suffolk, el que está casi rodeado por el pequeño río
Alde. Allí hay también una iglesia dedicada a San Botulfo. A favor
a Lincolnshire de debe recordar el hecho de que San Botulfo fue muy honrado
en el norte y en Escocia.
Su festividad se encuentra en el calendario de York, pero no en el de Sarum.
Más aún, Folcard habla de las vecindades de Botufo (vicini). A
favor de Suffolk, por otra parte, puede ser citada la tradición de que
San Botulfo fue también llamado “Obispo”, y fue enterrado
en Grundisburgh, una villa cerca de Woodbridge, y luego trasladado a Bury, San
Edmundo.
Sin embargo, esto se puede referir a otra persona, debido a que nuestro personaje
muy frecuentemente es asociado con San Jurmin (Arnold, Memorials of Bury, I,
352). Ese Botulfo, realmente no construyó un monasterio en Icanhoe, lo
que está registrado en una entrada de la crónica anglosajona del
año 654: Botulf ongan thoet mynster timbrian oet Yceanho, i.e. Botulfo
principió a construir el ministerio en Icanhoe.
La situación mediante la cual nuestro santo habría vivido en
condados del este, es algo que estaría probado en la "Historia Abbatum"
(Plummer's Bede, I, 389), donde vemos que Ceolfrid, en Wearmouth, "viajó
a East Angles para que pudiera ver la fundación que realizaba el Abad
Botulfo, cuya fama se había extendido ampliamente como un hombre de gran
conocimiento, lleno de la Gracia del Señor",
Existe un recuento por medio del cual se puntualiza que Ceolfrid "habiendo
sido muy instruido en tan poco tiempo, provocaba que nadie pudiera negar su
erudición en cuanto a las tradiciones monásticas o eclesiales”.
Folcard representa a San Botulfo como viviendo y muriendo en Icanhoe a pesar
de las molestias de los malos espíritus a los que se exponía.
De conformidad con lo que se muestra por el Schleswig Breviary, se supone
que el santo cambio de habitación varias veces en el proceso de construcción
del monasterio. Incluso haría el intento de construer uno en los bancos
del Támesis en honor a San Martín. Sus reliquias se dice que luego
de las incursiones de los daneses, fueron recobradas y divididas entre San Aethelwold,
la Abadía de Thorney, y la capilla privada del Rey Edgar.
Lo que parece como más cierto es que San Botulfo fue honrado en muchas
iglesias que se le dedicaron, más de cincuenta en total, en East Anglia
y en el Norte. Su nombre se perpetúa no solamente en el pequeño
pueblo de Boston en Lincolnshire con el homónimo estadounidense, sino
también en Bossal en Yorkshire, Botesdale en Suffolk, Botolph Bridge
en Huntingdonshire, y Botolph en Sussex. En Inglaterra su festividad se mantiene
en el 17 de junio, en Escocia el 25 de junio.