La santa más celebrada en los reinos del norte, nació alrededor de 1303;
y murió el 23 de julio de 1373.
Infancia:
Hija de Birger Persson, gobernador y juez provincial (Lagman) de Uppland,
y de Ingeborg Bengtsdotter. Su padre era
uno de los terratenientes más ricos del país, y, como su madre, ella se distinguía
por una profunda piedad. Santa Ingrid,
cuya muerte había ocurrido cerca de veinte años antes del nacimiento de Brígida,
era un pariente cercano de la familia. La hija de Birger recibió un entrenamiento
religioso cuidadoso, y desde los siete años mostró signos de extraordinarias impresiones
e iluminaciones religiosas. Debido a su educación, y a la particular influencia
de una tía, quien tomó el lugar de su madre después de que ésta murió en 1315,
ella adquirió una fuerza de la voluntad inquebrantable que la distinguió.
Matrimonio:
En 1316, en la edad de trece años, la unieron en la matrimonio con Ulf
Gudmarsson, que tenia entonces dieciocho. Ella
tuvo gran influencia sobre su noble y piadoso marido, y el matrimonio fue bendecido
con ocho niños, entre ellos Santa Catalina de Suecia. La vida santa y la gran
caridad de Brígida pronto hicieron que su nombre fuera conocido cerca y lejos.
Ella tuvo contacto con varios teólogos estudiosos y piadosos entre ellos Nicolás
Hermanni, después obispo de Linköping, Matías, canónigo de Linköping y su confesor;
Pedro de Alvastrâ, y Pedro Magister, su confesor después de Matías.
Ella estuvo después en la corte de rey Magnus Eriksson, sobre quien ella tuvo gradualmente gran influencia. Alrededor de los 40 años (1341-43) hizo una
peregrinación a Santiago de Compostela en compañía de su marido. En el viaje de regreso, su marido fue golpeado por una grave enfermedad,
pero se recupero lo suficiente para terminar el viaje. Sin embargo
poco después murió (1344) en el monasterio Cistircense de Alvastrâ en Gothland
del este.
Viudez:
Brígida se dedicó enteramente a las prácticas de la religión, al ascetismo,
y a las empresas religiosas. Las visiones
que creyó haber tenido en su niñez llegaron a ser más frecuentes y definidas.
Ella creyó que Cristo mismo se le aparecía, y escribió las revelaciones
que recibía y que tuvieron gran reputación durante la edad media. Estas revelaciones
fueron traducidas al latín por Matías Magister y
el Prior Pedro. Santa Brígida fundó entonces una nueva congregación
religiosa, las Brigitas, u orden del Santo Salvador, cuyo principal monasterio,
en Vadstena, fue ricamente dotado por el rey Magnus y su reina (1346).
Para obtener la confirmación de su instituto, y al mismo tiempo buscar
una esfera más amplia de actividad para su misión, la cual era elevar la moral
de la época, ella viajó a Roma en 1349, y permaneció allí hasta su muerte, excepto
mientras estaba en peregrinaciones, entre ellas, una
a Tierra Santa en 1373. En agosto de 1370,
el papa Urbano V confirmó la regla de su congregación.
Brígida hizo representaciones serias al papa Urbano, impulsando el retiro
de la santa sede de Aviñon de nuevo a
Roma. Ella logró el más grande bien de Roma, debido
a su vida piadosa y caritativa, y sus insistentes admoniciones a otros para adoptar
una mejor vida y siguiendo los excelentes precedentes que ella había adquirido
en su tierra natal. El año siguiente a
su muerte su restos fueron llevados al
monasterio en Vadstena. Ella fue canonizada,
el 7 de octubre de 1391, por Bonifacio IX.
J.P. HIRSCH
Trascrito por Pamela Scofield
Traducido por: Andrea Torres-Barragán