(del Skt. Karman, acción, trabajo; de kar o
ker, hacer o crear; Lat. coeremonia)
La ceremonia en la liturgia es una acción externa o movimiento,
que acompaña las oraciones y los ejercicios públicos
de adoración. A estos conceptos, el Concilio de Trento (Sess.
XXII, cap. v.) agrega las cosas sobre o con las cuales, las oraciones
son pronunciadas, por ejemplo las bendiciones, iluminación,
incienso, vestimentas, etc.
La ceremonia es el producto de la naturaleza dual del hombre tanto
en el aspecto intelectual como en el sensible, situación sobre
la cual Santo Tomás de Aquino indica (Contra Gentiles, III,
cxix) se debe ofrecer a Dios una doble adoración. Una espiritual
la que consiste en la devoción interior del alma, y la otra
corporal, la que se manifiesta en la forma externa de la adoración.
Todo esto debido a que no hay sentimiento en el aspecto interno, que
no pueda ser manifestado de manera externa por una acción o
gesto apropiado.
Las ceremonias son empleadas para dar solemnidad y marco a las funciones
sacramentales; para elevar los sentimientos de la fe, respeto, devoción
y religión, como medios para honrar a Dios e inducir la santificación
del alma, debido a que esto último constituye el objeto principal
de los actos litúrgicos. Es también útil en dirigir
a los no-conocedores en el reconocimiento de los misterios de la religión,
así como para inducir en los creyentes, las obligaciones que
los sacramentos imponen sobre ellos.
Algunas ceremonias poseen su institución sobre razones básicamente
físicas o de necesidad, por ejemplo los actos de iluminación
en las catacumbas, en el sentido que las luces representan a Cristo,
la Luz del Mundo. Otras se basan en razones simbólicas o místicas,
por ejemplo las ceremonias relacionadas con el bautizo, las que consisten
en derramar agua sobre la persona a ser bautizada. Otras ceremonias
se fundamentan en bases históricas, naturales o también
místicas, de manera simultánea. Ejemplos de esto último
es la mezcla de vino y agua en un recuerdo de lo que Cristo hizo en
la Ultima Cena, lo que representa la sangre y agua que manó
de su costado en la crucifixión así como también
de la unión de los creyentes con Cristo.
Por tanto, las ceremonias católicas no son prácticas
supersticiosas, carentes de significado o bien observancias de reliquias
de costumbres judías, sino regulaciones de una institución
eclesiástica de divinidad y apostolado. De acuerdo a Suárez
(De Sacramentis, Disp. lxxxiv) las ceremonias pueden ser agrupadas
en tres categorías:
- Las de decoro, dignidad y reverencia; por ejemplo el lavado
de manos, golpes en el pecho y el aproximarse cabizbajamente al
altar;
- Las de externalidad en la adoración, como el arrodillarse
y la inclinación de la cabeza;
- Las de prescripción mística o de significado moral,
como la elevación del pan y el vino en el momento del Ofertorio
de la Misa, levantado de manos y ojos, el dar el beso o saludo
de la paz, el hacer el signo de la cruz.
A estas categorías puede agregarse otra clase, la que no sólo
simboliza, sino que también produce efectos espirituales como
medios para la obtención de Gracia, por ejemplo la imposición
de las manos juntas del Obispo, de manera que sacerdotalmente se confiere
Gracia y recepción de las órdenes Sagradas.
La suma total de las ceremonias es llamada rito (ritus), la
que encontramos en la Misa, bautizmo, extremaunción. La totalidad
de ritos es llamada culto (cultus) (véase además
RITO).
MENGHINI, Elementa juris liturgici (Rome, 1906);
COPPINSTIMART, Sacro liturgio compendium (Tournai, 1903). STELLA
Institutiones liturgico (Rome, 1895); MAGAÑA Sagrada
liturgia (Pamplona, 1905); VAN DEE STAPPEN, Sacra Liturgia
(Mechlin, 1904), I.
A. J. SCHULTE.
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicado al Sagrado Corazón de Jesucristo
Traducido por Giovanni E. Reyes