Nacida en Dijon, Francia, el 28 de Enero de 1572; fallecida en el Convento
de la Visitación Moulins, el 23 de Diciembre de 1641-
Su padre era presidente del Parlamento de Burgundia, y el líder del
partido realista durante la Liga que determinó el triunfo de la causa
de Enrique IV. En 1592 se casó con el Barón de Chantal, y vivió
en el castillo feudal de Bourbilly. Restauró el orden doméstico,
que estaba al borde de la ruina, y le devolvió prosperidad. Durante la
ausencia de su marido en la corte, o en el ejército, cuando se le reprochaba
su extremadamente sobria manera de vestirse, su respuesta era: "Los ojos
que debo complacer esta a cientos de millas de aquí". Ella encontró
más de una vez que Dios bendijo con milagros el cuidado que les dio a
los sufrientes miembros de Cristo. El elogio que de ella hace San Francisco
de Sales, caracteriza su vida en Bourbilly y en cualquier otro lado: "En
Madame de Chantal yo encontré la mujer perfecta que Salomón tuvo
dificultad de encontrar en Jerusalén". El Barón de Chantal
fue muerto accidentalmente por un arcabuz mientras estaba disparando en 1601.
Dejó una viuda en los veintiocho, con cuatro niños, con el corazón
destrozado la baronesa hizo un voto de castidad. En sus oraciones rogó
a Dios le enviara un guía y Dios, en una visión, le mostró
el director espiritual que le tenía reservado. Para resguardar la propiedad
de sus hijos, fue obligada a vivir en Monthelon en el hogar de su suegro, que
estaba dirigido por una arrogante y malvada sirvienta. Eso fue real servidumbre,
que sobrellevó paciente y gentilmente por siete años. Al final
su virtud triunfó sobre la mala voluntad del anciano y el ama de llaves.
Durante la Cuaresma de 1604, visitó a su padre en Dijon, donde San Francisco
de Sales estaba predicando en la Sainte Chapelle. Reconoció en él
al director misterioso que le había sido mostrado, y se puso bajo su
guía. Comenzó entonces una admirable correspondencia entre los
dos santos. Desafortunadamente, la mayor parte de las cartas no existen más,
ya que ella las destruyó después de la muerte del santo obispo.
Cuando hubo asegurado la seguridad futura de los niños, y cuando le hubo
provisto de la educación a Celse-Bénigne, su hijo de catorce años,
a quien dejó a su padre y a su hermano, el Arzobispo de Bourges, partió
hacia Anneci, adonde Dios la llamaba para fundar la Congregación de la
Visitación. Llevó a sus dos hijas restantes con ella, la mayor
ya se había casado recientemente con el Barón de Thorens, un hermano
de San Francisco de Sales. Celse-Bénigne, impetuoso como los de su raza,
impidió su paso acostándose en el umbral. Madame de Chandal se
detuvo abrumada: "¿Pueden las lágrimas de un niño
debilitar su resolución?" dijo un santo y erudito sacerdote, tutor
de Celse-Bénigne "¡Oh! no", replicó el santo,
"¡pero después de todo soy una madre!" Y pasó
por sobre el cuerpo del niño.
La Congregación de la Visitación fue establecida canónicamente
en Annecy en el Domingo de la Trinidad el 6 de Junio de 1610. Su objetivo era
recibir, con vistas a su avance espiritual, a jóvenes niñas y
aún viudas que no tuvieran el deseo o la fortaleza de sujetarse a prácticas
ascéticas austeras en vigor en todas las órdenes religiosas de
aquella época. San Francisco de Sales estaba especialmente deseoso de
ver la realización de su afectuoso método de obtener la perfección,
que consistía en siempre mantener la voluntad de uno unida a la voluntad
Divina, en tomar, por así decirlo, el alma, corazón y los anhelos
de uno mismo y darlas al cuidado de Dios, y en buscar siempre hacer lo que los
satisficiera a Él.”Hago siempre las cosas que lo complacen”
(Juan 8:29). Los dos santos fundadores vieron su emprendimiento prosperar. Al
momento de la muerte de San Francisco de Sales en 1622, la orden ya contaba
trece casas; eran ochenta y seis cuando Santa Juana Francisca murió y
164 cuando fue canonizada.
El resto de la vida de la santa fue pasada bajo la protección del claustro
en la práctica de las más admirables virtudes. Si una gentil bondad,
vivificada y fortalecida por un completo espíritu de renunciación,
predomina en San Francisco de Sales, es la firmeza y el gran vigor el que prevalece
en Santa Juana Francisca; no le gustaba ver a sus hermanas dando paso a la debilidad
humana. Sus pruebas eran continuas y sobrellevadas bravamente, aunque ella era
extremadamente sensitiva. Celse Bénigne era un duelista incorregible.
Ella oro tan fervientemente que le fue dada la gracia de morir una muerte Cristiana
en el campo de batalla, durante la campaña contra la Isla de Ré
(1627). Dejó una hija que se convirtió en la famosa Marquesa de
Sévigné. A los problemas familiares Dios le agregó cruces
interiores que, particularmente durante los últimos nueve años
de su vida, la mantuvieron en agonía del alma de la que no fue liberada
hasta tres meses antes de su muerte.
Su reputación de santidad fue ampliamente difundida. Reinas, príncipes
y princesas se congregaban en las habitaciones de recepción de la Visitación.
A cualquier lado que fuera a establecer fundaciones, la gente le daba sus ovaciones.
“Esa gente”, diría confundida”no me conoce, ellos están
equivocados”. Su cuerpo es venerado con el de San Francisco de Sales en
la iglesia de la Visitación en Annecy. Fue beatificada en 1751, canonizada
en 1767 y el 21 de agosto fue establecido como el día de su festividad.
La vida de la santa fue escrita en el siglo diecisiete, con inimitable encanto,
por su secretaria, la Madre de Chaugy. Monseñor Bougaud, quien murió
Obispo de Laval, publicó en 1863 una “Histoire de Sainte Chantal”
que tuvo un grande y bien merecido éxito.
Las palabras de la santa comprenden instrucciones sobre la vida religiosa,
varios trabajos menores, entre los cuales se encuentra el admirable “Deposition
for de Process of Beatificatiosn of Sr. Francis de Sales” (“Deposición
para el Proceso de Beatificación de San Francisco de Sales”), y
gran cantidad de cartas. Las cualidades de la Santa pueden apreciarse en su
preciso y vigoroso estilo, desprovisto de imaginería pero revelando una
reprimida emoción, y estallando espontáneamente del corazón,
anticipando en su método el hermoso Francés del siglo diecisiete.
El libro que puede ser llamado su obra maestra, “Réponses sur les
Régles, Constitutions et Coutumes", un verdaderamente práctico
y completo código de la vida religiosa, no está en circulación
RAPHAL PERNIN
Transcripto por Joseph P. Thomas
Dedicado a Mary Ann Gregoregyk
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi