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Doctor de la Iglesia. San Cirilo es conmemorado en la Iglesia Occidental
el 28 de Enero; en the Greek Menaea se encuentra el 9 de Junio, y (junto con San
Atanasio) el 18 de Enero.
Parece haber sido de una familia de Alejandría y era hijo del hermano de
Teófilo, Patriarca de Alejandría; si él es el Cirilo a quien
se refiere Isidoro de Pelusium en Ep. xxv of Bk. I, fue monje por un tiempo. Acompañó
a Teófilo a Constantinopla cuando ese obispo convocó el "Sínodo
del Roble " en el año 402 y depuso a San Juan Crisóstomo. Teófilo
falleció el día 15 de Octubre de 412, y el 18, Cirilo fue consagrado
como su sucesor, pero sólo después de un enfrentamiento entre quienes
lo apoyaban y aquellos que estaban a favor de su rival Timoteo.
Sócrates se queja amargamente que uno de sus primeros actos fue saquear
y cerrar las iglesias de los Novatians. También expulsó de Alejandría
a los judíos, quienes habían formado allí una comunidad
floreciente desde los tiempos de Alejandro Magno. Pero ellos habían provocado
tumultos y masacrado a los cristianos y, para defenderlos, Cirilo, personalmente,
reunió una muchedumbre. Esto pudiera haber sido la única defensa
posible, ya que Orestes, Prefecto de Egipto, quien estaba sumamente enojado
por la expulsión de los judíos, también estaba receloso
del poder de Cirilo, que ciertamente rivalizaba con el suyo. Desde Nitria, llegaron
quinientos monjes para defender al patriarca. En un enfrentamiento que se produjo,
Orestes resultó herido en la cabeza por una piedra lanzada por un monje
llamado Ammonius. El prefecto ordenó que Ammonius fuera torturado hasta
morir y el joven y fiero patriarca honró por un tiempo sus restos, como
si fueran los de un mártir.
Los Alejandrinos siempre fueron levantiscos, tal como lo comentan Sócrates
(VII, vii) y el mismo San Cirilo (Hom. for Easter, 419). En uno de tales tumultos,
en el año 422, fue muerto el prefecto Callistus, y en otro ocurrió
el asesinato de la filósofa Hypatia, a quien se respetaba muchísimo
por sus enseñanzas del neo-Platonismo, y contaba con una edad muy avanzada
y (se dice) muchas virtudes. Ella era amiga de Orestes, y muchos creían
que se oponía a la reconciliación entre el prefecto y el patriarca.
Una turba encabezada por un lector llamado Pedro, la arrastró hasta una
iglesia y arrancó su carne a pedazos hasta que murió.
Sócrates dice que esto ocasionó una gran desgracia sobre la
Iglesia de Alejandría y su Obispo; pero un lector, en Alejandría,
no era un miembro del clero (Scr., V, xxii), y Sócrates no sugiere que
Cirilo tuviera la culpa. Damascius, de hecho, sí lo acusa, pero él
es una autoridad posterior y un enemigo declarado de los cristianos.
Teófilo, el perseguidor de Crisóstomo, no tuvo el privilegio de
la comunión con Roma desde la muerte de ese santo, en el año 406,
hasta que él mismo falleciera. Durante varios años, Cirilo también
se negó a colocar el nombre de San Crisóstomo en los dípticos
de su iglesia, a pesar de los pedidos de Atticus. Parece que posteriormente
cedió a la influencia de su padre espiritual, Isisdore de Pelusium (Isid.,
Ep. I, 370). Sin embargo, incluso después del Concilio de Éfeso,
ese santo todavía halló algo para reprocharle sobre este asunto
(Ep. I, 310). Por lo menos parece que Cirilo hacía tiempo contaba con
la confianza de Roma.
Era el invierno de los años 427-28 cuando the Antiochene Nestorio se
convirtió en Patriarca de Constantinopla. Sus enseñanzas heréticas
pronto fueron de conocimiento de Cirilo. Contra él, Cirilo enseñó
el uso del término Theotokus en su carta Paschal del año 429 y
en una carta a los monjes de Egipto. Luego hubo un intercambio de correspondencia
con Nestorio, en un tono más moderado del que pudiera haberse esperado.
Nestorio envió sus sermones al Papa Celestino, sin obtener respuesta,
ya que el pontífice escribió a San Cirilo, solicitándole
mayor información. Roma estaba a favor de San Juan Crisóstomo,
contra Teófilo, aunque la ortodoxia de éste no había sido
censurada, ni se había aprobado los poderes patriarcales ejercidos por
los obispos de Constantinopla. Para San Celestino, Cirilo no sólo era
el primer prelado del Oriente, sino también el heredero de las tradiciones
de Atanasio y Pedro. La confianza del Papa no fue defraudada. Cirilo había
aprendido la prudencia. Pedro había intentado, sin éxito, nombrar
un Obispo de Constantinopla; Teófilo había depuesto a otro. Cirilo,
aunque en este caso Alejandría estaba en su derecho, no actúa
en su propio nombre, sino que denuncia a Nestorio ante San Celestino, ya que
las antiguas costumbres, dice, lo convencieron de presentar el asunto ante el
Papa. Él plantea todo lo que había ocurrido y ruega a Celestino
decretar lo que considerara adecuado (typosai to dokoun-- una frase que el Dr.
Bright elige para suavizar al "formular su opinión"), y también
comunicarla a los Obispos de Macedonia y del Oriente (es decir, el Patriarcado
Antiochene).
La respuesta papal fue de una severidad sorprendente. Él ya había
encargado a Cassian que escribiera su muy conocido tratado sobre la Encarnación.
En esta ocasión llamó a un concilio (tales concilios romanos eran
aproximadamente equivalentes a las actuales congregaciones romanas), y envió
una carta a Alejandría, con copias a Constantinopla, Philippi, Jerusalén,
y Antioquía. Cirilo debería asumir la autoridad de la Sede Romana
y reprender a Nestorio diciéndole que a menos que se retractara dentro
de los diez días de recibido este ultimátum, él sería
separado de "nuestro cuerpo" (los papas de ese entonces tenían
la costumbre de referirse a otras iglesias como “miembros”, de los
cuales ellos eran la cabeza; el cuerpo es, por supuesto, la Iglesia Católica).
En caso que Nestorio no se sometiera, Cirilo is to "provide for" the
Iglesia de Constantinopla. Semejante sentencia de excomunión y deposición
no debe confundirse con el simple retiro de la comunión por parte de
los papas al mismo Cirilo en una etapa anterior, a Teófilo, o, en Antioquía,
a Flavian o Meletius. Este era el decreto que Cirilo había solicitado.
Dado que Cirilo ya había escrito dos veces a Nestorio, su exhorto en
nombre del Papa debe considerarse como una tercera advertencia, después
de la cual no se otorgaría gracia alguna.
San Cirilo convocó a un concilio de los obispos a su cargo, y redactó
una carta conteniendo doce proposiciones que Nestorio tendría que considerar
anatemas. La epístola no tenía carácter conciliador, y
Nestorio quizás quedó muy sorprendido. Las doce proposiciones
no provenían de Roma, y tampoco estaban igualmente claras; una o dos
de ellas, posteriormente, estuvieron entre las authorities invocadas por los
herejes Monofisitas en su propio beneficio. Cirilo encabezaba la escuela teológica
rival de la de Antioquía, donde Nestorio había estudiado, y era
el rival hereditario del Constantinopolitan would-be patriarch. Cirilo también
le escribió a Juan, Patriarca de Antioquía, informándole
sobre los hechos e insinuándole que si Juan apoyaba a su viejo amigo
Nestorio, se vería aislado contra Roma, Macedonia y Egipto. Juan entendió
el mensaje y le pidió a Nestorio que cediera. Mientras tanto, in la misma
Constantinopla, mucha gente decidió alejarse de Nestorio, y el emperador
Teodosio II había sido convencido para que convocara a un concilio general
que tendría lugar en Éfeso. Las cartas imperiales se despacharon
el 19 de Noviembre, en tanto que los obispos enviados por Cirilo llegaron a
Constantinopla recién el 7 de Diciembre. Nestorio, quizás como
se esperaba de él, se negó a aceptar el mensaje de su rival, y
el 13 y 14 de Diciembre predicó en público contra Cirilo, llamándolo
calumniador, y acusándolo de haber empleado sobornos (lo cual posiblemente
era cierto, ya que era una práctica habitual); pero se declaró
dispuesto a utilizar la palabra Theotokos. Él envió estos sermones
a Juan de Antioquía, quien los prefirió a los anatemas de Cirilo.
Nestorio, sin embargo, emitió doce proposiciones con anatemas adjuntos.
Si las proposiciones de Cirilo pudieran considerarse como que negaban las dos
naturalezas en Cristo, las de Nestorio apenas ocultaban su creencia en dos personas
distintas. Theodoret presionó aún más a Juan, y escribió
un tratado contra Cirilo, al que este último respondió con cierta
calidez. Él también escribió una “Respuesta”,
en cinco libros, a los sermones de Nestorio.
Ya que todavía faltaba inventarse la idea propia del siglo quince, de
un concilio ecuménico superior al Papa, y sólo había un
antecedente de semejante asamblea, no nos sorprende que San Celestino recibiera
con entusiasmo la iniciativa del emperador. (Ver EPHESUS, COUNCIL OF.) Nestorio
encontró las iglesias de Éfeso cerradas para él, cuando
llegó con el comisionado imperial, el Conde Candidian, y su propio amigo,
el Conde Irenaeus. Cirilo llegó con cincuenta de sus obispos. Palestina,
Creta, Asia Menor, y Grecia agregaron lo suyo. Pero Juan de Antioquía
y sus obispos demoraban en llegar. Cirilo puede haber pensado, correcta o incorrectamente,
que Juan no deseaba estar presente en el juicio de su amigo Nestorio, o que
deseaba ganar tiempo para él, así que dio inicio al concilio,
sin Juan, el 22 de Junio, a pesar de la solicitud de sesentaiocho obispos para
postergarlo. Este fue un error inicial, con resultados desastrosos.
Los emisarios de Roma no habían llegado, por lo que Cirilo no tenía
respuesta a la carta que le había escrito a Celestino preguntándole
"si el santo sínodo debía recibir a un hombre que estaba
en contra de lo establecido por el sínodo, o si, because the time of
delay had elapsed, la sentencia todavía seguía vigente”.
Cirilo podría haber asumido que el Papa, al estar de acuerdo en enviar
sus emisarios al concilio, tenía la intención de que Nestorio
tuviera un juicio completo, pero era más conveniente suponer que el ultimátum
de Roma no había sido suspendido y que el concilio debía regirse
por el mismo. Por lo tanto, asumió el rol de presidente, no sólo
como el de mayor rango, sino también ocupando el lugar de Celestino,
aunque él no puede haber recibido ningún nuevo encargo del Papa.
Se mandó llamar a Nestorio, para que explicara su negativa a la anterior
advertencia de Cirilo en nombre del Papa. Él se negó a recibir
a los cuatro obispos enviados por el concilio. En consecuencia, nada quedaba
por hacer, excepto el procedimiento formal. Por los cánones, el concilio
tenía que deponer a Nestorio por su contumacia, ya que él no se
haría presente y, por la carta de Celestino, tenía que condenarlo
por herejía, ya que no se había retractado. Se leyó la
correspondencia entre Roma, Alejandría, y Constantinopla, y algunos testimonios
que demostraban los errores de Nestorio. La segunda carta de Cirilo a Nestorio
fue aprobada por todos los obispos. Se condenó la respuesta de Nestorio.
No hubo intercambio de ideas. La carta de Cirilo y los diez anatemas no tuvieron
comentario alguno. Todo se concluyó en una sola sesión. El concilio
declaró que “se veía obligado” por los cánones
y la carta de Celestino, a deponer y excomulgar a Nestorio. Los emisarios papales,
que se habían retrasado por el mal tiempo, llegaron el 10 de Julio y
confirmaron solemnemente la sentencia, por la autoridad de San Pedro. La negativa
de Nestorio a comparecer había dejado sin efecto el permiso que ellos
traían del Papa para otorgarle el perdón, si se arrepentía.
Mientras tanto, Juan de Antioquía y su cortejo habían llegado
el 26 y 27 de Junio. Constituyeron un concilio rival con cuarentaitrés
obispos y depusieron a Memnon, Obispo de Éfeso, y a San Cirilo, acusando
a este último de Apolinarismo e incluso de Eunomianism. Los dos grupos
apelaron ante el Emperador, quien tomó la sorprendente decisión
de enviar a un conde para considerar a Nestorio, Cirilo, y Memnon como legalmente
depuestos. Se les mantuvo en estrecha vigilancia; pero eventualmente el emperador
se inclinó por el punto de vista ortodoxo, aunque disolvió el
concilio; a Cirilo se le permitió regresar a su diócesis, y Nestorio
fue al retiro en Antioquía. Tiempo después fue deportado al Gran
Oasis en Egipto.
Mientras tanto, había fallecido el Papa Celestino. Su sucesor, San Sixto
III, confirmó el concilio e intentó que Juan de Antioquía
anatematizara a Nestorio. Durante un tiempo, el opositor más fuerte a
Cirilo fue Theodoret, pero eventualmente él aprobó una carta de
Cirilo para Acacius of Berhoea. Juan envió a Pablo, Obispo of Emesa,
como su plenipotenciario a Alejandría, y se reconcilió con Cirilo.
Aunque Theodoret todavía se negaba a denunciar la defensa de Nestorio,
Juan sí lo hizo, y Cirilo expresó su alegría en una carta
a Juan. Isidore of Pelusium ahora temía que el impulsivo Cirilo hubiera
cedido demasiado (Ep. i, 334). El gran patriarca preparó muchos más
tratados, cartas dogmáticas y sermones. Él falleció el
9 o el 27 de Junio del año 444, luego de un obispado de casi treinta
y dos años.
San Cirilo como teólogo
Principalmente, la fama de San Cirilo reposa en su defensa de la doctrina Católica
contra Nestorio. Indudablemente que ese hereje estaba envuelto por la confusión
y la incertidumbre. Él quería, en contra de Apolinario, enseñar
que Cristo era un hombre perfecto, y tomó la negación de una personalidad
humana en el Padre Nuestro para sugerir una Apollinarian incompleteness in His
Human Nature. Por lo tanto, para Nestorio, la unión de las naturalezas
humana y Divina era algo innombrable, pero no una unión en una hipóstasis.
San Cirilo enseñaba la unión personal, o hipostática, en
los términos más sencillos; y cuando sus escritos se revisan como
un todo, se hace evidente que él siempre sostenía el punto de
vista verdadero: que Cristo tiene dos naturalezas perfectas y distintas, Divina
y humana. Pero él no admitiría dos physeis en Cristo, porque consideraba
que physis implicaba no simplemente una naturaleza, sino una naturaleza subsistente
(es decir, personal). Sus oponentes lo tergiversaron diciendo que él
enseñaba que la persona Divina sufría, en Su naturaleza humana;
y era frecuentemente acusado de Apolinarismo. De otro lado, a su muerte, se
fundó el Monofisismo en base a una interpretación errada de su
enseñanza. Particularmente desafortunada fue la fórmula “una
naturaleza encarnada de Dios el Verbo" (mia physis tou Theou Logou sesarkomene),
que él tomó de un tratado sobre la Encarnación que él
consideraba ser de su gran predecesor San Atanasio. Con esta expresión,
él simplemente intentaba enfatizar contra Nestorio, la unidad de la Persona
de Cristo; pero las palabras, de hecho, expresaban igualmente la Naturaleza
única que enseñaba Eutyches y su propio sucesor Diascurus. Él
presenta de manera admirable la necesidad de la doctrina completa de la característica
humana para Dios, a fin de explicar el esquema de la redención del hombre.
Argumenta que la carne de Cristo es verdaderamente la carne de Dios, en que
da vida en la Santa Eucaristía. Reconocemos al discípulo de Atanasio
en la riqueza y profundidad de su tratamiento filosófico y devoto de
la Encarnación. Pero la precisión de su lenguaje, y tal vez también
la de su pensamiento, queda muy atrás de la que desarrolló St.
Leo unos cuantos años luego de la muerte de Cirilo.
Cirilo era un hombre de gran valor y fuerte carácter. A menudo podemos
imaginar que su natural vehemencia estaba reprimida y disciplinada, y que escuchaba
con humildad las severas advertencias de su maestro y consejero, St. Isidore.
Como teólogo, él es uno de los grandes escritores y pensadores
de los primeros tiempos. Sin embargo, los problemas que se produjeron en el
Concilio de Éfeso se debieron a sus acciones impulsivas; más paciencia
y diplomacia podrían incluso haber evitado la rebelión de la secta
Nestoriana. A pesar de su personalmente firme conocimiento de la verdad, todo
su patriarcado se deshizo, unos cuantos años después de su época,
en una herejía basada en sus escritos y nunca pudo ser recuperada por
la Fe Católica. Sin embargo, él siempre ha sido muy venerado en
la Iglesia. Sus cartas, particularmente la segunda carta a Nestorio, no sólo
fueron aprobadas por el Concilio de Éfeso, sino por muchos concilios
posteriores, y con frecuencia han sido mencionadas como pruebas de ortodoxia.
En el Oriente, él siempre fue honrado como uno de los más grandes
Doctores. Su Misa y Oficio como Doctor de la Iglesia fueron aprobados por León
XIII en 1883.
Sus escritos
Las obras exegéticas de San Cirilo son bastante numerosas. Los diecisiete
libros "Sobre la Adoración en el Espíritu y en la Verdad
" son una exposición de la naturaleza típica y espiritual
del Derecho Antiguo. Los Glaphyra o Comentarios "brillantes", sobre
el Pentateuco son de la misma naturaleza. Largas explicaciones sobre Isaías
y los Profetas menores ofrecen una interpretación mística en el
estilo Alejandrino. Sólo quedan fragmentos de otras obras sobre el Viejo
Testamento, y de exposiciones sobre Mateo, Lucas y algunas de la Epístolas,
aunque gran parte de las de San Lucas se conservan en la versión Syriac.
De los sermones y cartas de San Cirilo, los más interesantes son los
que se refieren a la controversia Nestoriana. De la gran obra apologética
en los veinte libros contra Julián el Apóstata, quedan diez libros.
Entre sus tratados teológicos tenemos dos obras principales y una menor
sobre la Santísima Trinidad, así como diversos tratados y extensiones
relacionados con la controversia Nestoriana.
La primera edición en forma de colección de las
obras de San Cirilo fue hecha por J. Aubert, 7 vols., París, 1638; varias
ediciones previas de algunas partes sólo en latín son mencionadas
por Fabricius. El Cardenal Mai añadió más material en el
segundo y tercer volúmenes de su "Bibliotheca nova Patrum",
II-III, 1852; esto se incorporó, junto con mucho material de the Catenae
publicado por Ghislerius (1633), Corderius, Possinus, and Cranor (1838), en
la reimpresión que hizo Migne de la edición de Aubert (P.G. LXVIII-LXVII,
Paris, 1864). Mejores ediciones de obras separadas incluyen P. E. Pusey, "Ciriloli
Alex. Epistolae tres oecumenicae, libri V c. Nestorium, XII capitum explanatio,
XII capitum defensio utraquem schohia de Incarnatione Unigeniti" (Oxford,
1875); "De recta fide ad principissasm de recta fide ad Augustas, quad
unus Cristous dialogusm apologeticus ad Imp." (Oxford, 1877); "Ciriloli
Alex. in XII Prophetas" (Oxford, 1868, 2 vols.); "In divi Joannis
Evangelium" (Oxford, 1872, 3 vols., incluyendo los fragmentos sobre las
Epístolas). "Three Epistles, with revised text and English translation"
(Oxford, 1872); traducciones en la “Biblioteca de los Padres” de
Oxford; "Comentario sobre San Juan", I (1874), II (1885); Cinco Tomos
contra Nestorio" (1881); R. Payne Smith, "S. Ciriloli Alex. Comm.
in Lucae evang. quae supersant Syriace c MSS. apud Mus. Brit." (Oxford,
1858); the same translated into English (Oxford, 1859, 2 vols.); W. Wright,
"Fragments of the Homilies of Cirilo of Alex. on St. Luke, edited from
a Nitrian MS." (London, 1874); J. H. Bernard, "On Some Fragments of
an Uncial MS. of St. Cirilo of Alex. Written on Papyrus" (Trans. of R.
Irish Acad., XXIX, 18, Dublin, 1892); "Ciriloli Alex. librorum c. Julianum
fragmenta syriaca:, ed. E. Nestle etc. in "Scriptorum grecorum, qui Cristoianam
impugnaverunt religionem", fasc. III (Leipzig, 1880). Fragments of the
"Liber Thesaurorum" in Pitra, "Analecta sacra et class.",
I (Paris, 1888).
The best biography of St. Cyril is, perhaps, still that by TILLEMONT
in Mémoires pour servir, etc., XIV. See also KOPALLIK, Cyrillus von Alexandrien
(Mainz, 1881), an apology for St. Cyril's teaching and character. A moderate
view is taken by BRIGHT in Waymarks of Church History (London, 1894) and The
Age of the Fathers (London, 1903), II, but he is recognized as prejudiced wherever
the papacy is in question. EHRHARD, Die Cyril v. Alex. zugeschriebene Schrift,
peri tes tou K. enanthropeseos, ein Werdes Theodoret (Tubingen, 1888); LOOFS,
Nestoriana (Halle, 1905); WEIGL, Die Heilslehre des Cyril v. Alex. (Mainz, 1905).
Of review articles may be mentioned: LARGENT Etudes d'hist. eccl.: S. Cyrille
d'Al. et le conc. d'Ephèse (Paris, 1892); SCHAFER, Die Christologie des
Cyril v. Al. in Theolog. Quartalschrift (Tubingen, 1895), 421; MAHE, Les anathématismes
de S. Cyrille in Rev. d'hist eccl. (Oct., 1906); BETHUNE-BAKER, Nestorius and
his Teaching (Cambridge, 1908); MAHE, L'Eucharistie d' apres S. Cyrille d' Al.
in Rev. d' Hist. Eccl. (Oct., 1907); L. J. SICKING defends Cyril in the affair
of Hypatia in Der Katholik, CXXIX (1907), 31 and 121; CONYBEARE, The Armenian
Version of Revelation and Cyril of Alexandria's scholia on the Incarnation edited
from the oldest MSS. and Englished (London, 1907).
JOHN CHAPMAN
Transcrito por Kenneth J. Pomeisl
E n memoria de Lois Jane Massaro
Traducido al español por Manuel Guevara
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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