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( Codex Bezae )
(CODICE CANTABRIGENSE, CÓDICE DE CAMBRIDGE) uno de los cinco más
importantes manuscritos griegos del Nuevo testamento y el más interesante
de todos por sus lecturas peculiares. Los especialistas lo designan con la letra
D (ver CRITICISMO BIBLICO, subtítulo Textual ) Recibe el nombre de Teodoro
de Beza un amigo y sucesor de Calvino, y de la Universidad de Cambridge, que lo
obtuvo como regalo de Beza e 1581 y aún lo posee. El texto es bilingüe,
griego y latín. El manuscrito, escrito en caracteres unciales forma un
volumen en cuarto, de excelente pergamino, de 10 x 8 pulgadas, con una columna
por página, el griego en la pagina izquierda (considerado el lugar de honor)
y el paralelo latino enfrentado a él en la página derecha. Ha sido
reproducido en facsímil fotográfico excelente publicado en 1899
por la Universidad de Cambridge.
El Códice contiene los Cuatro Evangelios, en el orden común en occidente,
Mateo, Juan, Lucas, Marcos, a continuación unos pocos versos (11 -15),
en latín, de la tercera Epístola de S. Juan y los Hechos. Faltan
sin embargo del manuscrito del escriba original, en el griego: Mateo, i, 1-20;
[iii, 7-16]; vi, 20-ix, 2; xxvii, 2-12; John i, 16-iii, 26; [xviii, 14-xx, 13];
[Macos. xvi, 15-20]; Hechos, viii, 29-x, 14; xxi, 2-10, 16-18; xxii, 10-20; xxii,
29-xxviii, 31; en el latín: Mat., i, 1-11; [ii, 21-iii, 7]; vi,8-viii,
27; xxvi, 65-xxvii, 1; Juan, i, 1-iii, 16; [xviii, 2-xx, 1]; [Marcos, xvi, 6-20];
Hechos viii, 20-x, 4; xx, 31-xxi, 2, 7-10; xxii, 2-10; xxiii, 20- xxviii, 31.
Los pasajes entre corchetes han sido añadidos por una mano del siglo
décimo. Hay que notar que de los libros que contiene sólo el Evangelio
de S. Lucas se preserva completo. La condiciones del Libro muestra un vacío
entre los Evangelios y Los Hechos y el fragmento de III Juan indica que, como
en otro manuscrito antiguo, las Epístolas Católicas estaban colocadas
aquí. El hecho de que la Epístola de Judas no preceda inmediatamente
a los Hechos se ve como apuntando a que había sido omitida del Códice,
y puede que colocada en otra parte. No podemos decir si el manuscrito contenía
algo más del Nuevo Testamento y no hay indicaciones de que, como otros
grandes manuscritos unciales, estuviera alguna vez unido al texto del Antiguo
Testamento. Además de la mano del escriba original, hay correcciones
de distintas manos, algunas probablemente contemporáneas del original,
más tarde anotaciones litúrgicas y la sortes sanctorum, o fórmula
de echar suertes, todo esto importante para seguir la historia del manuscrito.
Beza escribió en una carta que acompañaba a su regalo que el manuscrito
había sido obtenido del monasterio de S. Ireneo de Lyon, durante la guerra,
en 1562. Lyon fue saqueado por los hugonotes y el manuscrito fue probablemente
parte del botín. El reformador dice que había permanecido en el
monasterio por largo tiempo, descuidado y cubierto de polvo, pero esto es rechazado
por los expertos modernos. Se afirma que de hecho este fue el códice
utilizado en el Concilio de Trento en 1546 por William Dupré ( los escritores
ingleses insisten en llamar Prato a este francés) obispo de Clermont
en Auvergne, para confirmar una lectura latina de Juan, xxi, si eum volo manere,
que se encuentra sólo en el griego de éste códice.
Más aún se le identifica generalmente con el Códice beta,
cuyas peculiares lecturas fueron reunidas en 1546 para la edición de
Stephen del Testamento Griego por amigos suyos, en Italia. El mismo Beza, tras
haber llamado en primer lugar a este códice Lugdunensis, lo llamó
Claromontanus, como si no viniera de Lyón sino de Clermont ( erca de
Beauvais, no Clermont de Auvergne). Todo esto, (poniendo en duda la afirmación
original de Beza) indica que el manuscrito estaba en Italia a mediados del siglo
dieciséis y tiene su relación con la localidad de la producción.
Se ha mantenido en general que el manuscrito se originó en el sur de
Francia a principios de siglo sexto. Nadie le da una fecha posterior, principalmente
por la evidencia de que se eligiera la escritura caligráfica. Francia
se eligió en parte porque el manuscrito se encontró allí
y en parte porque las iglesias de Lyón y del sur eran de fundación
griega y durante largo tiempo continuaron usando el griego en la liturgia, mientras
que el latín era el vernacular - para tal comunidad se produjo este códice
bilingüe – y parte porque el texto de D se parece notablemente al
texto citado por S. Ireneo, hasta, como dice Nestle, en los errores del copista,
de manera que posiblemente se derive de esta misma copia. Durante los pasados
años sin embargo la opinión de los mejores críticos textuales
ingleses ha ido cambiando hacia el sur de Italia como lugar original de D. Se
ha de notar que el manuscrito fue usado por una iglesia que practicaba el Rito
Griego, puesto que las anotaciones litúrgicas afectan sólo al
texto griego y que esas anotaciones datan del siglo nueve al once, exactamente
el período del Roto Griego en el sur de Italia, cuando ya había
desaparecido en todas las demás partes de la cristiandad latina.
Esto muestra que las lecturas de la Misa Bizantina estaban en uso, lo que no
pudo ser el caso del sur de Francia. También las correcciones que afectan
al texto griego y pocas veces al latino, la forma de deletrear y el calendario,
todo ello apunta al sur de Italia. Estos argumentos sin embargo tratan sólo
de lugar del manuscrito, no de dónde se hizo y los manuscritos han viajado
de una a otra punta de Europa. Se han sugerido lugares como Rávena y
Cerdeña, donde también se cruzaban las influencias latinas y griegas.
Solamente se puede decir que la certeza con la que hasta hace poco se asignaba
al sur de Francia ha dejado de serlo y las probabilidades favorecen ahora al
sur de Italia. Siguiendo a Scrivener, los especialistas lo datan a principios
del siglo sexto, pero hay ahora una tendencia a colocarlo cien años antes.
Scrivener mismo admitió que la caligrafía no era inconsistente
con esta fecha anterior y que se asignaba una posterior por razones de la latinidad
de las anotaciones. Pero el latín corrupto no es incompatible con una
fecha anterior, mientras que la libertad con la que el N.T latino es manejado
indica un tiempo en el que la antigua versión latina era la corriente.
Probablemente pertenece al siglo quinto. Nada exige una fecha posterior.
El tipo de texto de D es muy antiguo, pero sólo ha sobrevivido en este
manuscrito griego, aunque también se encuentra en las versiones del Antiguo
Latino, del Antiguo Siríaco y del Antiguo Siríaco Es el llamado
Texto Occidental o un tipo del Texto Occidental. Todos los Padres utilizaron
un texto similar antes del siglo tercero y se puede seguir su pista hasta los
tiempos sub-Apostólicos. Su valor se tratará en otro sitio.
D se separa del texto ordinario más que ningún otro códice
griego, comparado con el cual en general, se caracteriza por las numerosas adiciones,
paráfrasis, inversiones y algunas omisiones ( sobre el cotejo del texto,
ver, Scrivener Bezae Codex, pp. xlix-lxiii; Nestle, Novi Test. Graeci Supplementum,
Gebhardt and Tischendorf ed., Leipzig, 1896.). Una interpolación no vale
nada aquí. Tras Lucas vi, 5, leemos: El mismo día viendo que alguien
trabajaba en el Sabbat, El le dijo” hombre si sabes lo que hacer bendito
seas, pero si no lo sabes eras maldito y trasgresor de la ley”. La omisión
más importante, probablemente, es la segunda mención de la copa
en el relato de la Ultima Cena.
El texto latino no es el de la Vulgata, ni aún el Antiguo Latino, al
que se parece más. Parece una traducción independiente del griego
que tiene enfrente, aunque el hecho de que contenga más de dos mil variaciones
del texto griego acompañante ha llevado a algunas dudas sobre esto. De
esa cifra, sin embargo sólo setecientos dieciséis se pueden llamar
lecturas variantes reales y algunas de ellas se derivan de la Vulgata. Si la
traducción fuera independiente, tanto la Vulgata como el Antiguo Latino
le han influido grandemente. A medida que fue pasando el tiempo, la influencia
de la Vulgata creció y probablemente se extendió hasta a las modificaciones
del texto griego. Chase, sin embargo hace remontar muchas de las variantes a
la influencia de un original siríaco. El texto, que era tan respetado
en la cristiandad primera, posee una fascinación para ciertos eruditos
que ocasionalmente prefieren su lectura. Pero nadie afirma haber resuelto el
misterio de su origen.
JOHN F. FENLON
Transcrito por Sean Hyland
Traducido por Pedro Royo
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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