Está fuera de discusión que un tal
Cynewulf haya escrito ciertos poemas anglosajones que han perdurado
hasta hoy día, pues el autor los rubricó con su nombre
deletreado en letras rúnicas que pueden ser leídas de
manera que tengan sentido en el contexto del poema. No obstante, no
se sabe con certeza quién fue este Cynewulf. A pesar de enérgicas
expresiones en contra, existen razones suficientes para identificarlo
con Cynewulf, Obispo de Lindisfarne, aunque el Profesor A. S. Cook
de Yale aboga por un cierto Cynulf, un clérigo cuya firma se
adjunta a los Decretos del Concilio de Clovesho en el 803, y quien
pudo haber sido un sacerdote de la Diócesis de Dunwich. De
cualquier modo, se ha demostrado en forma concluyente que la razón
principal del Profesor Cook para rechazar la hipótesis relacionada
con el obispo, a saber, la supuesta dependencia de algunos de los
poemas de Cynewulf del "De Trinitate" de Alcuino, escrito
alrededor del 802, carece de fundamento. (Véase C. F. Brown
en Pub's of Mod. Lang. Ass'n. of N. Am., XVIII, 308.) Dejando de lado
las conjeturas, nuestro único conocimiento cierto sobre Cynewulf
se deriva de lo que él nos dice de sí mismo en los cuatro
pasajes rúnicos. Había recibido dones en un salón
entre escenas de jarana, lo que puede significar que en su juventud
había sido una suerte de cantor ambulante o juglar. Fue convertido,
y desde entonces se dedicó al canto sagrado, pero ahora en
la vejez todavía temía el castigo de los pecados del
pasado. Cuatro poemas, "Christ", "Elene", "Juliana"
y "Fates of the Apostles" pueden atribuirse a Cynewulf con
seguridad en virtud de las signaturas rúnicas. El "Christ",
preservado en el "Libro de Éxeter", el único
manuscrito que lo contiene, es una celebración de tres temas:
el Advenimiento de Cristo, la Ascensión, y su Segunda Venida
en el día del Juicio. Como en todos los otros poemas, el autor
muestra dotes literarias del más alto orden, y evidentemente,
por su conocimiento de escritores anteriores, en especial de San Gregorio,
debe haber sido un hombre de considerable erudición. En el
"Christ", parafrasea varias de las antífonas del
Magnificat en la liturgia de Adviento, conocidas como "Antífonas
'O'" o "Antífonas Mayores", y al hacerlo, introduce
pasajes de magna belleza que respiran la devoción más
intensa hacia Nuestra Bienaventurada Señora (cf. II. 33-49,
71-103, etc.), y que difieren poco en sentimiento del tono de versos
como los de Lydgate, seiscientos años después. El poema
también encierra una notable recomendación (II. 1307-1326)
de la práctica de la confesión. "Juliana",
también preservado hasta nosotros en el "Libro de Éxeter",
es una versión poética de las Actas del martirio de
Santa Juliana. El "Elene", junto con los mencionados luego,
se conoció recién en 1836, al descubrirse el Libro de
Vercelli, un manuscrito anglosajón en prosa y verso, que por
alguna razón desconocida llegó hasta Vercelli en Italia.
"Elene" es generalmente reconocido como la obra maestra
de Cynewulf. Contiene una narrativa basada en leyendas latinas antiguas
sobre el descubrimiento de la verdadera cruz por Santa Elena. "Fates
of the Apostles" es un fragmento importante, al conectar a Cynewulf,
que lo firma, con el poema relacionado "Andrea" en el mismo
manuscrito. Este, consecuentemente, es asignado a Cynewulf por la
mayoría de los entendidos, aunque Knapp, uno de sus editores
(Boston, 1906), lo considera el trabajo de un imitador y posible discípulo
de Cynewulf. De las obras restantes que las conjeturas atribuyen a
este poeta, el hermoso "Dream of the Rod" es la más
importante. Algunos versos aparentemente derivados de esta alegoría
y grabados sobre la famosa Cruz de Ruthwell han suscitado gran controversia
respecto de la antigüedad del monumento y la autoría del
poema. Otros escritos dudosos atribuidos a Cynewulf son "Guthlac",
"Phoenix" y ciertas adivinanzas del "Libro de Éxeter".
Es indudable que, a menos que alguna nueva evidencia salga a la luz,
la paternidad literaria nunca podrá ser clarificada.
HERBERT THURSTON
Transcrito por Paul Knutsen
Traducido por Emilce S. Fékete