(Heb. dn, Sept. Dán)
El quinto hijo de Jacob. Era el
mayor de los dos hijos que tuvo de Bala, la criada de Raquel, y
antepasado epónimo de la tribu que lleva su nombre.
Etimológicamente, la palabra se refiere a la raíz hebrea
dyn, que significa gobernar o juez, y en
el pasaje de Génesis 19:17, se interpreta como juez,
pero en Génesis 3:6, la interpretación del nombre se toma más bien
en el sentido pasivo de la palabra el pequeño Dan aparece
como fruto del juicio de Dios a favor de Raquel.
De acuerdo con el significado que se expresa en este último
texto, Josefo (Ant. I, XIX, 7) da como equivalente griego de Dan
el nombre Theókritos. Una forma femenina similar, también en la forma
pasiva, se reconoce en Dina (dynh), nombre de la hija de Jacob y
Lía, sin duda en relación con el juicio o la reivindicación que
recibió de parte de sus dos hermanos Simeón y Leví (Génesis 34).
Aparte de la referencia a su nacimiento en Génesis 30, la
Biblia brinda muy poca información relativa a Dan, el hijo de Jacob. En Génesis 35:25, su nombre se menciona junto
con el de los otros hijos de Israel, y en Gén. 46, que contiene
una lista genealógica de sus descendientes inmediatos, leemos (23): Los hijos de Dan: Husim. Este nombre es un plural hebreo, que se refiere
casi seguramente no a una persona, sino a un clan o tribu. En Números, 26:42, encontramos Suham
en vez de Husim. En
la bendición de Jacob (Génesis 44), así como en Deut. 33:22, y en
otros pasajes, el nombre Dan se refiere no al hijo del patriarca,
sino a la tribu cuya paternidad se le reconoce.
(2) Una de las doce tribus de Israel.
De acuerdo con el censo que se relata en el primer capítulo
de Números (una sección que se adjudica al escritor sacerdotal),
en el segundo año después del Exodo, se reconocían entre los hijos
de Dan a 62.700 hombres dotados para la guerra.
Su número es el mayor de todas las tribus exceptuando la
de Judá. Ateniéndonos a
los datos bíblicos, y prescindiendo de toda crítica sobre las fuentes,
parecería por estas cifras que la tribu sufrió una considerable
merma para la época de su establecimiento en Canaán, donde, según
varios indicios, era una de las más pequeñas de las doce. El territorio ocupado por la tribu se sitúa
al sud-oeste de Efraín; Judá lo limitaba al sur y (Shephela) al
oeste. No se sabe si la tribu de Dan ocupaba también
este último territorio o si estaba confinado en el distrito montañoso
interior. Un pasaje del
cántico de Débora (Jueces 5:17) parecería indicar que el territorio
se extendía hasta el mar, y además, entre las ciudades enumeradas
en Josué 29, 40-48 (P.) se menciona a Acron y a Joppe.
Sea como sea, sin duda a causa de sus estrechos límites territoriales,
la tribu de Dan realizó una expedición hacia el norte y creó un
nuevo asentamiento en Lais. A
pesar del relato de Josué 19:40-48, que indica en detalle el distrito
y las ciudades asignadas a Dan en la distribución después de la
conquista, encontramos posteriormente en el Libro de los Jueces
(18,1) que la tribu de Dan se procuró una heredad para habitar: porque hasta ese día no habían recibido su
lote entre las otras tribus.
Quizás ésta es otra manera de transmitir la idea ya anotada
en el primer capítulo, que los amorreos arrinconaban a los
hijos de Dan contra la montaña, y no les daban lugar para extenderse
hacia la planicie. Al
estar tan restringidos, y acorralados en su propio territorio, resolvieron
buscar otra tierra. La interesante
historia de esta expedición, con muchos pormenores característicos
de ese período de la civilización hebrea, se relata en el capítulo
18 del Libro de los Jueces. Después
de enviar espías para reconocer el terreno, mandan un destacamento
de seiscientos hombres que asolaron y quemaron la ciudad de Lais,
y asesinaron a sus habitantes, después de lo cual reconstruyeron
la ciudad y vivieron allí. Al menos un resto de la población debe haber
permanecido en el sur, como lo evidencia la historia de Sansón,
que pertenecía a la tribu de Dan.
En el Libro de Crónicas se encuentran diversas referencias
a las actividades de la tribu de Dan en el período inicial de la
monarquía. Por ejemplo,
se dice que 28.600 hombres armados de la tribu participaron en la
elección de David en Hebrón (I Par. 12,35), y entre los artífices
que Hiram envió de Tiro a Salomón estaba el herrero Hiram, cuya
madre pertenecía a la tribu de Dan (II Par. 2, 13).
(3) Ciudad de Palestina, cuyo nombre original era Lais, o Lesem, que pasó
a llamarse Dan luego de ser destruida y reconstruida por los seiscientos
emisarios de la tribu de ese nombre (Jueces, 18). Su lugar marcaba la frontera septentrional de Palestina, como Bersabé
marcaba el extremo sur. De
ahí surge la famosa expresión:
De Dan a Bersabé, que se usa para designar la
extensión total del país. Aunque no queda nada de la ciudad de Dan, su
ubicación en los confines de Neftalí se ha determinado con bastante
exactitud a través de diversas indicaciones en las escrituras y
de otras antiguas fuentes. Que
Lais era un emplazamiento de Sidón a cierta distancia de la ciudad
madre parece claro en Jueces 18:7-28, y la gran fertilidad del lugar
se afirma en el mismo capítulo (9, 12). Josefo, que llama al poblado Dána, y en otros
lugares Dánon, lo ubica "en las cercanías del Monte Líbano,
cerca de las fuentes del Pequeño Jordán, en la gran planicie de
Sidón, a un día de viaje de la ciudad" (Antiq., V, iii, 1).
De acuerdo con Eusebio y San Jerónimo, la aldea de Dan se
situaba a cuatro millas de Paneas (Banias, o Cesarea de Filipo),
en el camino a Tiro, en las nacientes del Jordán.
Su proximidad con Paneas llevó a confundir los dos pueblos
en algunos trabajos antiguos, como, por ejemplo, en el Talmud Babilónico;
pero algunos académicos modernos, entre quienes se cuenta G. A.
Smith, aún identifican a Dan con Banias, aunque la opinión generalizada
la sitúa en Tell el-Qadi, y esta unidad de identidad tiene a su
favor, entre otras razones el nombre, prácticamente idéntico, ya
que "Tell el-Qadi" significa "cerro del Juez". Este montículo cuadrangular se sitúa cerca
de una milla y media al Sud Oeste del Monte Hermon, y al oeste de
Banias. El lugar y sus alrededores son notablemente
pintorescos, y cerca del montículo hacia el Oeste hay un manantial
de agua clara y fresca en abundancia, que forma un nahr,
o torrente, que los árabes llaman Nahr Leddân probablemente
una deformación de ed-Dân. Este
torrente es la fuente principal del Río Jordán, y es indudablemente
el "Pequeño Jordán" que menciona Josefo.
Dan se menciona en el capítulo 14 del Génesis en relación
con la expedición de Abraham contra Chodorlahomor, pero es dudoso
si el lugar al que allí se refiere es el mismo de la antigua Lais.
Aunque Eusebio y Jerónimo afirman que es un mismo lugar,
muchos académicos modernos ubican a la Dan del capítulo 14 del Génesis
en la vecindad de Galaad, y la identifican con Dan-Yuan, mencionada
en 2 Reyes 24:6. La conquista
de Lais por los danitas, a la que nos referimos en (2), se relata
en Jueces 18. La parte de
la tribu que vivió allí era adicta a ciertas formas de idolatría
desde el comienzo (cf. Jueces 18:30,31), y fue
en esta población fronteriza donde Jeroboam instaló uno
de los becerros de oro para desviar a los Israelitas del Reino del
Norte del Santuario de Jerusalén (3 Reyes 12:29-30; 4 Reyes, 10:29)
(1) VIGOROUX,
(2) y (3) LEGENDRE, ambos en Dict. de la Bible, s. v.; también para
(1) y (2) PEAKE, para (3) MACKIE, ambos en HASTINGS, Dict. of the
Bible, s. v.
JAMES F. DRISCOLL.
Transcrito por WG Kofron
Dedicado a la Iglesia de Santa María, de Akron, Ohio
Traducido por Amparo Cabal