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Los orígenes de las danzas se dan por la tendencia de buscar
y emplear los gestos para incrementar o reemplazar el uso del habla.
Fuertes emociones, en particular, que llevan a los órganos
a un punto de exaltación que espontáneamente se manifiesta
a si mismo a través de movimientos más o menos rítmicos
que constituyen lo que se podría considerar como danzas primarias
o naturales. Pero de la misma manera en que pronto el lenguaje se
desarrolló en poesía y canciones, igualmente estos movimientos
corporales gradualmente se transforman en el arte de bailar. Las expresiones
espontaneas, como tambien el arte de bailar, pueden ser descritos
como: "una expresión de los sentimientos por medio de
los movimientos del cuerpo mas o menos controlados por el propio sentido
rítmico" (J.Milllar), que son practicados hasta cierto
grado por la mayoria de personas. Los hebreos no son la excepción,
su lenguaje contiene no menos de ocho verbos que expresan la idea
de bailar. No obstante, muchas de las aluciones encontradas en la
biblia apuntan a meras expresiones espontáneas de alegría,
dando vueltas u otros movimientos. De esta descripción, de
dice que fueron los bailes de Maria y la Mujer de Israel, después
de cruzar el Mar Rojo (Éxodo. Xv, 20), de las personas alrededor
del becerro dorado (Exod., xxii, 19), de la hija de Jefté llegando
para encontrarse con su padre después de la ultima victoria
(Jueces, xi, 34) de los habitantes de las ciudades en el camino de
las tropas comandadas por Holophernes (Judith, iii, 10), hasta David
antes del Arca (II K., vi, 5, 22). De estos diferentes lugares se
puede deducir que los bailes fueron manifestaciones de jubilo normalmente
exhibidas por mujeres, y sabemos como David, en la ocurrencia mencionada
antes, incitó la admiración de Michol. Tiempo después,
los bailes en los hombres, eran mirados como algo extraño,
como también en Roma, se pensaba que los hombres que bailaban
estaban bajo los efectos de algo o simplemente locos. El baile, como
arte era utilizado para varios propósitos. Era utilizado para
elevar la belleza de las ceremonias religiosas como primer propósito.
Las danzas religiosas consistían mayormente en procesiones
lentas por las calles de la cuidad o alrededor del altar. Casi siempre,
eran celebradas por instituciones de los sacerdotes, pero algunas
veces ciudadanos de ambos sexos y posición social, sin ninguna
distinción en la importancia de su nombre o posición
de dignidad, tomaban parte en estas exhibiciones (Liv., I, xx, Quintil.,
I, ii, 18; Macrob., Sat. Ii, 10). No obstante, no todas las danzas
religiosas no eran bailadas según lo expuesto anteriormente.
En Roma, en la salii, se cargaban los escudos sagrados por
las calles, saltando y brincando (senec. Ep. Xv) La Biblia describe
también como lo hacían los sacerdotes de Baal alrededor
del altar(III K.., xviii, 26). Por el este las danzas sagradas eran
muy importantes en el culto religioso. En Egipto, incluso institutos
femeninos de canto eran relacionados a ciertos santuarios. Esta danza
también era un acompañamiento al culto de Yahvé,
probablemente de Jueces, xxi, 21, de los tiempos antiguos y claramente
evidenciado por Pss. cxlix, 3, y cl, 4, de la época siguiendo
la cautividad. Los textos siguientes nos indican que en el segundo
templo, las personas encargadas en bailar y cantar en honor a dios,
formaron coros similares a los de los ritos paganos.(Cic., Phil.,
v, 6; Virg., Aen., VIII, 718;Hor.,Od., I, i, 31).
Las danzas de guerra, tan comunes en muchos pueblos e introducidas
para engrandecer los ritos de las festividades públicas entre
los griegos y romanos, no han dejado rastro alguno entre los hebreos
y sus vecinos, no obstante no son desconocidos para los habitantes
modernos de palestina y Arabia. Las danzas miméticas eran tan
poco conocidas en el este como las de carácter militar. Consistían
en movimientos expresivos de ciertas partes del cuerpo, como los brazos,
manos, torso, ejecutados al compás del acompañamiento
musical que mencionan o representan vividamente eventos históricos
o mitológicos y actos de pasión de personajes muy bien
conocidos. Que tanto fueron apreciados por los Romanos, lo aprendemos
de varios pasajes de escritores Latinos como Macrob., Sat. ii, 7;
Suet., ¨Calig. ¨, 57, ¨Nero¨, 54, ¨Tit ¨, 7; Ovid, ¨Ars Am.¨, I, 595,
etc. No obstante, era mas un baile escénico a favor de Roma
y Grecia. Consistía de movimientos armonizados principalmente
de los brazos, cuerpo y pies, que trataban de enseñar la flexibilidad,
fortaleza, agilidad y gracia del cuerpo humano. Tales exhibiciones,
eran usualmente realizadas para el placer de los invitados, en grandes
banquetes, exhibidos por bailarines profesionales contratados por
la festividad.
Las bailarinas femeninas también había bailarines
masculinoseran las preferidas. Generalmente eran personas dotadas
de una gran belleza y morales indiferentes, y sus presentaciones eran
calculadas por su gran belleza sin importar que les cueste poca modestia,
todos los encantos y atractivos de sus figuras llenas de gracia. Esta
clase de personas, comunes en los tiempos antiguos de Grecia e Italia,
no eran muy conocidos en Palestina, al menos en tiempos antiguos,
según las creencias de Ecclus., ix, 4. El autor Eccles., personificando
a Salomón, relata el haber procurado para su propio disfruto
"hombres y mujeres cantantes" (ii, 8) también se
dice, que los bailarines para canto y para baile eran escasamente
distintos. De todos modos, el desempeño de la hija de Herodias,
registrado en Mat. xiv, 6, y el placer que produjo a Herod y sus huéspedes,
demuestra cómo la corrupción griega y romana tenía,
sobre la época de Cristo, el progreso hecho entre las clases
más altas de Palestina. Aunque quizás menos común,
y ciertamente menos elaborado que en estos tiempos, el bailar social
parece sin embargo haber sido una diversión agradable en épocas
antiguas, por lo menos entre los judíos. Lo entendido en la
luz de Jueces, xxi, 21, declaraciones como las de Is, xvi, 10, y Jer.,
xxv, 30, indican que en la estación de la vendimia, era celebrada
por el público por intermedio de las danzas. Incluso, las danzas
entre personas muy serias eran perdonadas por la mayoría de
personas, mas serias (Bab. Talm., Ketuboth, 16b), en las bodas y en
la Fiesta del Tabernáculo. El bailar social ha experimentado
un desarrollo considerable en los últimos siglos, en cuanto
a predominio y complejidad. La introducción en la manera moderna
de las llamadas danzas redondas ha acelerado el interés de
la vieja pregunta de la moralidad de bailar. Como ejercicio de la
cultura física, aparte de las condiciones generalmente anti
saludables en salas de baile, el bailar puede tener ventajas; no debemos
preguntarnos, por lo tanto, desde el punto de vista de Platón
lo recomendaría. Del punto de vista moral, el bailar religioso
y militar nunca se ha encontrado con alguna crítica. Al contrario,
las demostraciones miméticas, sobre todo representando historias
de amor y temas mitológicos, eran ocasionalmente tan ofensivas
a la modestia, que incluso los emperadores paganos, las juzgaban,
y querían suprimirlas de Italia en varias ocasiones. De ninguna
mejor manera, como se ha mostrado arriba, estaban en las danzas escénicas;
y los bailarines masculinos y femeninos estaban considerados en Roma,
como están hoy en día en Egipto, la India, y Japón,
los almehs, los bayaderes, y las geishas, como la clase más
baja y degradada. Según la ley romana, tales personas eran
infames. Contra sus funcionamientos los padres de la iglesia levantaron
una voz fuerte. Los Decrétales fueron más lejos, prohibiendo
al clérigo atender a cualquier exposición mímica
o histriónica y decretando que cualquier clérigo que
toma la parte de la activa debe perder todos sus privilegios, y que
todas las personas profesionales contratadas para bailes, mímicas
o demostraciones histriónicos, incurren en irregularidad y
de tal modo deben ser excluidos por siempre del estado administrativo
y ser hechas incapaces de recibir las órdenes. En cuanto a
los bailes sociales, ahora tanto de moda, mientras que en sí
mismo es un acto indiferente, los moralistas están inclinados
a ponerlo bajo interdicción, a causa de los varios bailarines
asociados a ella. Indudablemente, las antiguas danzas nacionales,
en los cuales los bailarines se mantenían alejados o tal es
el caso se agarraban las manos, caen ante la censura ética,
con escasa diferencia a la de otro evento social. Pero, aparte de
los detalles -- lugar, últimas horas, escoltado, etc. -- el
campo común a todas los entretenimientos, las danzas redondas,
aunque pueden ser continuados posiblemente con decoro y modestia,
es mirado por los moralistas como un acto censurado, por su misma
naturaleza, con el peligro más grande hacia las morales. Lamentable
pero indiscutiblemente, se tenia que tener cuidado con los salones
de baile, se debía de aplicar la alerta del segundo consejo
de Baltimore, contra " las danzas de moda, que, según lo continuado
actualmente, están rebelando a cada sensación de la
delicadeza y de la propiedad ". Seria innecesario agregar que la decencia
así como los decretos establecidos por los consejos determinados
y generales, prohibiendo al clérigo aparecer en cualquier lugar
publico, en donde se realicen los bailes populares.
Leer, Characteristic National Dances (London, 1853); TRISTRAM, Eastern
customs; RICH, Dictionary of Greek and Roman Antiquities (London,
1884), s. v. Saltatio, etc.; DARENBERG AND SAGLIO, Dictionnaire des
antiquites grecques et romaines (Paris); MASPERO, Histoire ancienne
des peuples de l'Orient (Paris, 1895), I, 126; II, 220; DALMAN, Palaestinischer
Diwan (Leipzig, 1901); FERRARIS, Bibliotheca canonica (Rome, 1886),
s. v. Choreae, Clericus, Irregularitas; Acta et Decreta Conc. Baltimor.
II, Pastoral Letter; Decr. n. 472.
CHARLES L. SOUVAY
Transcrito por Marcy Milota
Traducido por Daniel Wiegering
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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