Mártir, uno de los más ilustres sacerdotes que sufrieron
bajo el gobierno de la reina Elizabeth. Nació en el norte de Escocia,
probablemente en Crois en Yris, Denbighshire, en una fecha que no está
determinada, murió en Beaumaris, el 27 de julio de 1593.
Estudio en Reims a donde llegó el 6 de abril de 1582 exactamente en
el tiempo para asistir a la primera misa que ofició el venerable mártir
Nicolás Garlick. Recibió sus órdenes menores el 23 de septiembre
de 1583 junto con otros setenta y tres estudiantes ingleses. Se ordenó
sacerdote en abril de 1585 y trabajó con mucha dedicación y mucho
éxito en Escocia hasta marzo de 1591 o 92 cuando fue arrestado en Holyhead
con otros cuatro estudiantes que el estaba tratando de enviar vía Irlanda
al colegio Inglés de Valladolid.
Luego del arresto fue puesto en una mazmorra en los subterráneos del
castillo de Beaumaris y complemente separado de todo contacto, luego de haber
confesado que el era un sacerdote. Después de un mes su santidad y paciencia
le hicieron poder tener algún relajamiento y luego se le permitió
reunirse con sus estudiantes durante una hora al día y aun de poder celebrar
misa.
Su actitud fue tan indulgente que en un determinado momento el carcelero les
había indicado que podían escaparse si ellos lo deseaban. La fama
de la santidad del sacerdote y de su sabiduría llegó a traer a
católicos de todas partes que llegaban con el fin de consultarle y a
los ministros protestantes que llegaron con el afán de diputarle sus
preceptos. Tanto el como sus compañeros fueron condenados a muerte y
al momento del martirio entono el “Te Deum”, el cual fue acompañado
por las otras víctimas.
La injusticia de la sentencia era por demás evidente que la gente murmuró
que el juez se resistió a llevarla a cabo hasta que tuviese la orden
de la reina. Fue enviado a Ludlow a ser examinado por el concejo de “Marches”
y el padre Davies tenia que someterse al asedio que se le hacía debido
a su actividad como ministro.
Aquí fue llevado a la iglesia con el pretexto de que se estaba realizando
una disputa pero luego en el recinto comenzó un servicio protestante.
Ante eso nuestro sacerdote comenzó a rezar en latín las Vespers
con tal volumen de voz que públicamente se dieron cuenta de que el había
sido una victima de ese procedimiento.
De Ludlow fue enviado a Dewdley donde tenía que compartir con otras
gentes en la prisión hasta que fue enviando nuevamente de regreso a Beaumaris,
donde para su consuelo mutuo se encontró con sus compañeros más
jóvenes. Durante unos seis meses vivieron la vida de una comunidad religiosa
dividiendo el tiempo entre la oración y el estudio “con tal confort
que más parecía que más bien estaban en el cielo y no en
una prisión”.
Ya cuando se acercaba el verano se decidió que el sacerdote tenía
que morir como un traidor aunque el había ofrecido ya su vida a la iglesia.
A pesar de la oposición que había por parte de la gente que le
tenía el respeto dedicado hacia un santo la cruel sentencia fue llevada
a cabo y fue ahorcado dentro de la prisión de Beamaris.
Cuando le estaban colocando la soga al cuello el mártir exclamo “Oh
Señor tu cruz es dulce y ligera”. Su casaca que estaba teñida
con su sangre fue tomada por sus compañeros y preservada como una reliquia.
Ellos fueron condenados a prisión de por vida, pero con el tiempo se
las ingeniaron para escaparse. El más joven de ellos realizó el
camino hasta Valladolid y contó la historia completa al obispo Yepes,
quien escribió “Historia particular de la persecución en
Inglaterra”. Existe actualmente una capilla en Anglesey que fue construida
como un monumento a la memoria del mártir.