(DOCTRINA DE LOS DOCE APOSTOLES)
Un tratado muy corto que ha sido considerado por algunos Padres como muy
cercano a las Sagradas Escrituras. Fue redescubierto en 1883 por Bryennios,
el metropolitano Griego Ortodoxo de Nicomedia, en el mismo códice
de donde, en 1875, él había copiado el texto completo de
las Epístolas de San Clemente. El título en el MS es Didache
kyriou dia ton dodeka apostolon ethesin, pero antes de este título
aparece el encabezamiento Didache ton dodeka apostolon. La vieja traducción
latina de los cc. i-v, encontrada por el Dr. J. Schlecht en 1900, tiene
el título más largo, omitiendo “doce”, e incorpora
la rúbrica De doctrinâ Apostolorum. Por conveniencia el contenido
puede ser dividido en tres partes: la primera es los “Dos Caminos”,
el Camino de la Vida y el Camino de la Muerte; la segunda parte es un
ritual que trata sobre el bautismo, el ayuno y la Sagrada Comunión;
la tercera habla del ministerio. La obra supone conocimientos doctrinales
previos, y no imparte ninguno nuevo.
Eusebio menciona Didajé después de las Escrituras
(H. E., III, xxv, 4): “Que se pongan entre los ilegítimos
los escritos de los Hechos de Pablo, el llamado Pastor y el Apocalipsis
de Pedro, y junto a éstos la Epístola conocida como de Bernabé,
y los que son llamados Enseñanza de los Apóstoles, y también….el
Apocalipsis de Juan, si se considera conveniente…” San Atanasio
y Rufino añaden la “Enseñanza” a los sapienciales
y otros libros deuterocanónicos. (Rufino le da el curioso título
alternativo de "Judicium Petri".) Tiene un lugar semejante en
las listas de Nicéforo, el Pseudo-Anastasio y el Pseudo-Atanasio
(Sumario). El Pseudo-Cipriano "Adversus Aleatores" lo cita por
su nombre. Las citaciones no reconocidas son muy comunes, aunque de menor
certeza. Los “Dos Caminos” aparece en Bernabé, cc.
xviii-xx, algunas veces palabra por palabra, otras veces con añadidos,
desarticulado, o resumido y Bernabé, iv, 9 es copia de la Didajé,
xvi, 2-3, o inversamente. Hermas, Ireneo, Clemente de Alejandría,
y Orígenes parecen haber usado la obra, también fue usada
en Occidente por Optato y en el "Gesta apud Zenophilum". La
“Didascalia Apostolorum” se basa en la Didajé. Las
ordenanzas de la Iglesia Apostólica han usado una parte y las Constituciones
Apostólicas han incorporado la Didascalia. En la obra hay ecos
de Justino, Taciano, Teófilo, Cipriano y Lactancio.
CONTENIDO
Primera Parte
El Camino de la Vida es el amor de Dios y de nuestro prójimo. Solamente
se habla extensamente de este último. Primero, nosotros descubrimos
la Regla de Oro en la forma negativa. (cf. El texto “Occidental”
de Hechos 15: 19 y 29). Luego encontramos extractos cortos del Sermón
de la Montaña, junto con un pasaje curioso sobre dar y recibir,
que es citado con variaciones por Hermas (Mand., ii, 4-6). El texto latino
omite c. i, 3-6 y c. ii, 1, y estas secciones no tienen paralelo en Bernabé;
por lo que se consideran añadidas posteriormente y Hermas y el
presente texto de la Didajé podrían haber usado una fuente
común, o bien Hermas podría ser el original. El segundo
capítulo contiene los Mandamientos contra el asesinato, el adulterio,
el robo, la codicia y el falso testimonio-en este orden-y recomendaciones
adicionales que dependen de éstos. En el c. iii se nos dice como
un vicio lleva a otro: la ira al asesinato, la concupiscencia al adulterio,
etc. Esta sección tiene cierta similitud con el Talmud Babilónico.
El capítulo entero es ignorado en Bernabé. Un cierto número
de preceptos se agregan en el c. iv, que termina así: “Este
es el Camino de la Vida.” El Camino de la Muerte es sólo
una lista de vicios a evitarse (v). El c. vi exhorta a mantenernos en
el Camino de esta Enseñanza: “Si tú eres capaz de
soportar el yunque del Señor, serás perfecto; pero si no
eres capaz, haz lo que seas capaz. Referente a la comida, soporta lo que
seas capaz, pero ten cuidado con las cosas ofrecidas como sacrificios
a los ídolos, porque es el servicio de dioses infernales.”
Muchos toman esta frase como una recomendación de abstenerse de
comer carne, tal como algunos interpretan Rom., xiv, 2. Pero el “que
coma verduras” de San Pablo es una expresión hiperbólica
como I Cor., viii, 13: “Por tanto, si un alimento causa escándalo
a mi hermano, nunca comeré carne para no dar escándalo a
mi hermano”, y no apoya la noción de vegetarianismo en la
Primitiva Iglesia. La Didajé se está refiriendo a las carnes
judías. La versión latina sustituye en el c. vi una cláusula
similar, omitiendo toda referencia a carnes y a idolothyta, concluyendo
con per d. n. j. C. . . . in sæcula sæculorum, amen. Este
es el fin de la traducción. Nosotros vemos que el traductor vivió
en una época en la que la idolatría ya había desaparecido,
y en la que el resto de la Didajé, por consiguiente, estaba obsoleta.
El no tenía ninguna razón para omitir el c. i, 3-6, sino
porque probablemente ya no estaba en su copia.
Segunda Parte
Esta parte, cc. vii-x, comienza con una enseñanza sobre el bautismo,
que debe de ser conferido “en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo”, en agua viva, Pero si no tienes agua
corriendo, bautiza en otra agua, y si no puedes bautizar en agua fría,
hazlo con agua tibia; el bautizado y el que bautiza debe ayunar previamente
por uno o dos días. Si el agua es insuficiente para la inmersión,
echa agua tres veces sobre la cabeza. Esto lo decía Bigg para demostrar
una fecha de escritura tardía; sin embargo, parece una concesión
natural para países calientes y áridos, cuando no se celebraba
todavía exclusivamente en Pascua y Pentecostés y en iglesias,
donde no faltarían una columbethra y una fuente de agua. Los ayunos
no serán en lunes y en jueves “como el de los hipócritas”
(i.e. los judíos), mas bien en miércoles y en viernes (viii).
Tampoco deben los cristianos rezar con los hipócritas, ellos deberán
decir el Padre Nuestro tres veces al día. El texto de la oración
no es exactamente el de San Mateo, y se da con la doxología “Tuya
es la gloria y el poder por siempre.” Mientras todos los manuscritos
de San Mateo, con pocas excepciones, tienen esta interpolación
con “el reino y el poder” etc.
El c. ix dice así: Referente a la Eucaristía, da gracias
de esta manera: “Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña
de David Tu siervo, la que nos diste a conocer a nosotros por medio de
Jesús, Tu siervo. A Ti la gloria por los siglos. Luego sobre el
trozo de pan: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento,
que nos diste a conocer por medio de Jesús Tu siervo. A Ti la gloria
por los siglos. Como este fragmento estaba disperso sobre los montes,
y reunido se hizo uno, así sea reunida Tu Iglesia de los confines
de la tierra en Tu reino. Porque Tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo,
por siempre. Que nadie coma ni beba de vuestra comida de acción
de gracias, sino los bautizados en el nombre del Señor, pues sobre
esto dijo el Señor: No deis lo que es santo a los perros.”
Estas son claramente las oraciones después de la Consagración
y antes de la Comunión. El c. x da una fórmula, un poco
más larga, de dar gracias después de la Comunión
en la que se hace mención de “el don de un alimento y una
bebida espiritual y de la vida eterna por medio de tu Hijo.” Después
de una doxología, como anteriormente, viene la extraordinaria exclamación:
“Has que venga la gracia, y deja que pase este mundo. Hosanna al
Hijo de David. Si alguien es santo déjalo venir a la Eucaristía;
si no lo es, déjalo que se arrepienta. Maranatha. Amén.”
Se nos recuerda, no solamente del Hosanna y Sancta sanctis de la liturgia,
sino que también de Apoc. xxii, 17, 20, y I Cor., xvi, 22. En estas
oraciones encontramos una profunda reverencia, y el efecto de la Eucaristía
para la vida eterna, a pesar de que no se menciona en particular la Presencia
Real. Las palabras de acción de gracias para el cáliz son
evocadas por Clemente de Alejandría, “Quis div”, 29:
Es Él [Cristo] Quien ha vertido el vino, la sangre de la viña
de David, sobre nuestras almas heridas”, y por Orígenes,
“En i Judic”, Hom. vi: “Antes de que estemos embriagados
con la sangre de la verdadera viña Quien asciende de la raíz
de David.” La mención del cáliz antes que el pan es
de acuerdo a San Lucas, xxii, 17-19, en el texto “Occidental”
(que omite el versículo 20), y que es aparentemente parte de una
bendición judía del vino y del pan, rito con el cual las
oraciones en el c. ix tienen mucha afinidad.
La Tercera Parte
La tercera parte habla primeramente de maestros y doctores (didaskaloi)
en general. Estos deben de ser recibidos si enseñan la doctrina
expuesta anteriormente; y si ellos añaden la justicia y el conocimiento
del Señor ellos deben de ser recibidos de la misma manera que al
Señor. Cada apóstol debe de ser recibido como se recibe
al Señor, y él puede quedarse un día o dos, pero
si él se queda tres, él es un falso profeta. Cuando él
se vaya no debe de tomar nada consigo excepto pan. Si él pide dinero,
él es un falso profeta. De la misma manera con el orden de profetas:
juzgarlos cuando ellos hablan en el espíritu es un pecado imperdonable;
pero deben de ser conocidos por su moralidad. Si ellos buscan ganancia,
deben de ser rechazados. Todos los viajeros que vengan en el nombre del
Señor deben de ser recibidos, pero solamente por dos o tres días;
y ellos deben de ejercer su oficio, si tienen uno, o por lo menos no deben
de estar desocupados. Cualquiera que no trabaje es un Christemporos ----
alguien que realiza una ganancia utilizando el nombre de Cristo. “Los
maestros y los profetas se merecen su sustento. Por tanto, tomarás
siempre las primicias y las darás a los profetas, pues ellos son
vuestros sumos sacerdotes. Pero si no hay profetas, dad las primicias
a los pobres.” En el día del Señor reuníos
y partid el pan y haced la Eucaristía, después de haber
confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro,
y aquellos que estén en desacuerdo deben de asentir, porque esta
es la oblación limpia profetizada por Malaquías, i, 11,
14. “Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor,
hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados; porque también
ellos os sirven a vosotros en el ministerio de los profetas y maestros.”
Tomen nota que es para el sacrificio que se ordenarán obispos y
diáconos. El último capitulo (xvi) exhorta a observar y
narra los signos del fin del mundo.
FUENTES
Muchos críticos sostienen que los “Dos Caminos”
son más antiguos que la Didajé, y que es originalmente una
obra judía, cuya intención era la instrucción de
los prosélitos. El uso de los Oráculos Sibilinos y otras
fuentes griegas es probable, y la concordancia del c. ii con el Talmud
puede ser cierta; pero por otra lado Funk ha demostrado que (aparte del
admitidamente cristiano c. i, 3-6, y de citaciones ocasionales del N.T.)
el O.T. no es citado directamente con mucha frecuencia, sino que tomado
de los Evangelios. Bartlet sugiere que la fuente es una catequesis oral
judía. Sin embargo, nos sorprende el uso de tal material en alguien
que llama a los judíos “los hipócritas”, y nos
sorprende todavía más su uso en el vehemente anti-judío
Bernabé. Toda la base de esta teoría se destruye por el
hecho de que el resto de la obra, cc. vii-xvi, a pesar de tener un tema
totalmente cristiano, tienen una igualmente sorprendente semejanza con
el Talmud en los cc. ix y x. Sin duda debemos de encontrar que el autor
vivió en la época del cristianismo primitivo cuando la influencia
del judaísmo era todavía importante en la Iglesia. Él
advierte a los cristianos de no ayunar con los judíos o rezar con
ellos; a pesar de que, los dos ayunos y los tres períodos de oración
están modelados en la costumbre judía. Asimismo, los profetas
sustituyen al Sumo Sacerdote.
FECHA
Existen otras evidencias de una fecha temprana: la sencillez
del rito bautismal, que aparentemente no está precedido ni por exorcismos
ni por la admisión formal al catecumenado; la sencillez de la Eucaristía,
comparada con la elaborada oración quasi-Eucarística en Clem.,
I Cor., lix-lxi; el permiso a los profetas de exteriorizar sus acciones de gracia
eucarísticas; la inmediata expectativa de la segunda venida. Dado que
ya encontramos que el Domingo Cristiano ha substituido al Sábado Judío
como el día de asamblea en Hechos, xx, 7 y I Cor., xvi, 2 y llamado el
día del Señor (Apocalipsis 1:10), no hay dificultad en suponer
que el cambio paralelo y consecuente de los ayunos de los miércoles y
los viernes debe de haber ocurrido igualmente en esa época, por lo menos
en ciertos lugares. Pero el punto central es el ministerio. Este es doble: (1)
local e (2) itinerante. ---- (1) Los ministros locales son los obispos y los
diáconos, de acuerdo a San Pablo (Fil., i, 1) y a San Clemente. No se
menciona a los presbíteros y los presbíteros son manifiestamente
presbíteros-obispos, según Hechos, xx, y las Epístolas
Pastorales de San Pablo. Pero cuando San Ignacio escribió en el año
107, o lo más tarde en el 117, las tres órdenes de obispos, presbíteros
y diacones ya eran considerados necesarios para la Iglesia, en Siria, Asia Menor,
y Roma. Si bien es probable que en tiempos de San Clemente no hubiera todavía
un obispo jerárquico de Corinto, este estado de cosas no podía
durar mucho tiempo en una Iglesia importante. Sobre esta base, por consiguiente,
la Didajé debe de emplazarse en el siglo I o de lo contrario en un lugar
remoto de la vida de la Iglesia. El ministerio itinerante es todavía
más arcaico. En el siglo II profetizar era un carisma y no un ministerio,
excepto entre los Montañistas. ---- (2) Ni Clemente ni Ignacio mencionan
en sus escritos a los ministros itinerantes. Las tres órdenes son apóstoles,
profetas y maestros, según I Cor., xii, 28 sq.: “Y así los
puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar
como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el
don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas. ¿Acaso
todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros?”
La Didajé coloca a los maestros debajo de los apóstoles y profetas,
las dos órdenes que San Pablo considera como los cimientos de la Iglesia
(Efesios 2:20). El vocablo apóstol lo aplica San Pablo, no solamente
a los Doce, sino que a él mismo, a Bernabé y a sus parientes,
Andrónico y Junía, quienes se habían convertido antes que
él, y a una clase de predicadores de primera categoría. Pero los
apóstoles debían “haber visto al Señor” y recibido
un llamado especial. No hay ninguna instancia en las Sagradas Escrituras o en
la literatura antigua de la existencia de un orden llamado apóstoles
después de la Era Apostólica. No tenemos derecho de asumir la
existencia de un orden de apóstoles en el siglo II, que no vieron a Cristo
en persona, por el mero hecho de reforzar una fecha de origen preconcebida de
la Didajé. Puesto que en esta obra, la visita de un apóstol o
de un pretendido apóstol se considera como un evento probable, nosotros
no podemos fijar la fecha de escritura del libro más tarde que alrededor
del año 80. El rango sería, entre el año 65 y el 80. Harnack
indica entre los años 131 y el 160, argumentando que Bernabé y
la Didajé, independientemente, emplean una forma cristianizada de los
“Dos Caminos” judío, mientras que Did., xvi, cita a Bernabé
--- una hipótesis algo indirecta. El fija a Bernabé en el 131,
y la Didajé más tarde. Aquellos que fijan la fecha de Bernabé
en el reinado de Vespasiano (69-79) hacen que la Didajé sea la que cita
de éste en los cc. i-v y xvi. Algunos, siguiendo a Funk, sitúan
a Bernabé en el reinado de Nerva (96-98). La opinión más
común es la que pone la Didajé antes del año 100. Bartlet
está de acuerdo con Ehrhard en que los años 80-90 es la década
más probable. Sabatier, Minasi, Jacquier, y otros prefieren una fecha
aún antes del 70.
Como lugar de composición, algunos sugieren que fue Egipto ya que ellos
piensan que la “Epístola de Bernabé” fue escrita ahí.
Sin embargo, el maíz sobre las montañas no corresponde con Egipto,
aunque podría ser una oración traída de Palestina. No existe
ningún material para ni siquiera hacer una conjetura al respecto.
Un fragmento en Latín de los Dos Caminos fue publicado
en 1723 por PEZ en Thesaurus Anecdotorum, IV. La primera edición en Griego
es Didache ton dodeka apostolon ek tou Hierosolymitikou CHeirographou noun proton
ekdedomene meta prolegomenon kai semeioseon. . . Hypo philotheou Brouenniou,
metropolitou Nikomedeias. En Konstantinoupolei (1883). El MS fue reproducido
en facsimil en la excelente edición por HARRIS, The Teaching of the Apostles,
newly edited with facsimile text and a commentary (Baltimore and London, 1887).
La version en Latín fue publicada por SCHLECHT, primero en forma de folleto,
luego en una edición de mayor tamaño con el Griego y notas (Freiburg
im Br., 1900-1901). Del Griego han aparecido un gran número de ediciones,
casi todas con traducciones: DE ROMESTIN (Oxford, 1884); SPENCE (London, 1885);
HITCHCOCK AND BROWN (New York 1884-5); FITZGERALD (New York, 1884); ORRIS (New
York 1884); SCHAFF (New York, 1884-9); también por SABATIER (Paris, 1885);
JACQUIER (Lyons, 1881); MINASI (Rome, 1891). Fue incluido en HILGENFELD, Nov.
Test. extra canonem receptum (1884), fasc. iv, y en las ediciones de Apostolic
Fathers por LIGHTFOOT-HARMER (con traducción al Inglés, 1891-3-8),
GEBHARDT, HARNACK AND ZAHN (Leipzig, 1900), FUNK (Tübingen, 1901', y VIZZINI
(Rome, 1902). Ha sido citado por los siguientes: TAYLOR, The Teaching of the
Twelve Apostles, with Illustrations from the Talmud (Cambridge, 1908); IDEM,
An Essay on the Theology of the Didache (Cambridge, 1889); IDEM in Journal of
Philol., XVIII, XIX, XXI, y en Journal of Theol. Studies (Oct., 1906); BARTLET
in HASTINGS, Dict. of Bib. (extra vol., 1904); HARNACK, Die Lehre der zwölf
Apostel (edición más grande, Leipzig, 1884) y Die Apostellehre
and die jüdischen zwei Wege (edición más pequeña,
Leipzig, 1886 y 1896); IDEM, Gesch. der altchr. Litt., I, 86 and II (Chronol.,
I), 428; FUNK, Doctrina XII Apostolorum (Tübingen, 1887); y la introducción
a su edición de Ap. Fathers, supra; IDEM en Tüb. Theol. Quartalschr.,
LXVI, LXVIII, LXIX LXXVI, LXXIX (1884-86-87-94-97); la mayor parte de estos
artículos han sido republicados por FUNK en su Kirchengeschichtliche
Abhandlungen, (Paderborn, 1899), II. Entre otros materiales también SAVI,
La Dottrina dei XII Ap., ricerche critiche sull' origine del testo (Rome, 1893);
and in Studi e docum. di storia e diritto (1892), XIII; HENNECKE, Die Grundschrift
der Didache und ihre Recensionen in Zeitschr. für N.-T. Wiss. (1901), II;
KOCH, Die Did. bei Cyprian, ibid. (1907), VIII; CHIAPPELLI, Studi di antica
letteratura cristiana (Turin 1887); LADEUZE en Rev. d'hist. eccl. (Louvain,
1901), II. Sobre el ministerio en Didajé, see RÉVILLE (Prot.)
Origines de l'Episcopat (Paris, 1894); MICHIELS (Cath.), Origine de l'Episc.
(Louvain, 1900). Sobre el bautismo, BIGG en Jour. of Theol. Studies (July, 1904),
v. Dr. Bigg (ibid., VI, April, 1905) coloca Didajé en el siglo cuarto.
Sobre la frase (Did., i, 6), " También está dicho acerca
de esto: que tu limosna sude en tus manos hasta que sepas a quién das”,
ver TAYLOR in Jour. of Philol., XIX (igual que arriba); TURNER in Jour. of Theol.
Studies (July, 1906), VII. Sobre la relación de Didajé to the
Didascalia Apostolorum y con Ap. Constitutions, ver también FUNK, Die
Ap. Const. (Rottenburg, 1891) y su Didasc. et Const. Apost. (Paderborn, 1906).
HOLZHEY, Die Abhängigkeit der Syr. Didask. von der Didache (Munich, 1898).
Esta lista es un extracto de la enorme cantidad de literatura publicada desde
1884. Bibliografía hasta 1895 en CHEVALIER, Topo-bibliographie; sumarios
en SCHLECHT, loc. cit., hasta 1900; en EHRHARD, Altchr. Litt., .hasta 1900;
en BARDENHEWER, Gesch. der altchr. Lit., hasta 1902.
JOHN CHAPMAN
Transcrito por Vivek Gilbert John Fernandez
Dedicado al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo y al Inmaculado
Corazón de Nuestra Santísima Virgen María..
Traducido por Edgar J Pereira Deshon
Dedicado a la Santísima Virgen María en el día de la Presentación
del Señor. 2 de febrero de 2006.
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