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En el Martirologio Romano hay dos días en los que se menciona
a un grupo de diez mil mártires. El 18 de marzo: "En Nicomedia,
diez mil mártires santos fueron puestos bajo la espada por la
confesión de Cristo", y el 22 de junio: "En el Monte
Ararat el martirio de diez mil mártires que fueron crucificados."
La primera entrada, hallada en un antiguo martirologio Griego, traducida
por el Cardenal Sirleto y publicada por H. Canisius, probablemente nota
la veneración de una parte de aquellos que dieron sus vidas por
Cristo al principio de la persecución de Dioclesiano, en el 303
(Acta SS, Marzo, II, 616). Que el número no sea una exageración,
es evidente por Eusebio ("Hist. Eccl." VII,vi), Lactancio
("De morte prosecut.", xv). La entrada del 22 de junio
esta basada en una leyenda (Acta SS., Junio, V, 151) que se dice fue
traducida del Griego original (el cual no puede, sin embargo, ser hallado)
por Anastasio el Bibliotecario ( que murió en el 886), y dedicada
a Pedro, Obispo de Sabina (? Muerto en el 1221). La leyenda dice: Los
Emperadores Adriano y Anoninus, marcharon a la cabeza de un gran ejército
para suprimir la revuelta de los Gadarenes y la gente de la región
del Eufrates. Encontrándose con un enemigo muy poderoso, todos
huyeron, excepto 900 soldados. Luego de esto fueron convertidos a Cristo
por la voz de un ángel, se volvieron hacia el enemigo y lo derrotaron
completamente. Luego fueron llevados a la cima del monte Arat e instruidos
en la fe. Cuando los emperadores oyeron de la victoria, enviaron por
los convertidos para unirse en sacrificio a los dioses. Ellos rechazaron,
y los emperadores llamaron a cinco reyes tributarios para que los ayudaran
en contra de los rebeldes. Los reyes respondieron al llamado, trayendo
un inmenso ejercito. A los Cristianos se les pregunto si querian rechazar
su fe, y, como se negaron, fueron apedreados. Pero las piedras rebotaron
en contra de los agresores, con este milagro, un millar de soldados
se unió a los confesores. Aquí fue que el emperador ordenó
crucificarlos a todos. La versión Española de la leyenda
pone a los mártires Españoles, convertidos por San Hermolaus,
un supuesto Obispo de Toledo. Muchas dificultades fueron creadas por
la leyenda, contiene muchas inexactitudes históricas y detalles
totalemente improbables. Los mártires no son dados por nadie
antes Petrus de Natabilus, Obispo de Equilio en 1371. Los Griegos no
los mencionan en Menæa, Menologium o Horologium, ni tampoco los
Coptos o los Armenios. Surius los omitió en la primera y segunda
edición de su "Vitâ Sanctorum". Henschenius
el Bollandist, intento poner al grupo entre el Prâtermissi. Papebroeck
solo lo admitió en el cuerpo de la obra bajo la autoridad de
Radulfo de Rivo (Bibl. Patrum, XXVI, Leones, 1677, 298) y clasifica
las actas como apócrifas, mientras Baronis toma su defensa (Annales
Eccl., el anuncio un. 108, n.2). La veneración de los Diez Mil
Mártires se encuentra en Dinamarca, Suecia, Polonia, Francia,
España, y en Portugal. Las reliquias son reclamadas por la iglesia
de San Vitus en Praga, por Viena, Scutari en Sicilia, Cuenca en España,
Lisboa y Coimbra en Portugal.
DES VAUX, Les dix mille martyrs crucifiés sur
le mont Ararat, leur culte et leurs reliques au pays au pays d'Ouche
(Bellême, 1890); GROSSHEUTSCHI in Kirhenlex., s.v. Martyrer, zehntausend;
WEBER, Die kath. Kirche in Armenien (Freiburg, 1903), 90.
FRANCIS MERSHMAN
Transcrito por Lystia Sari Diyah
Traducido por Alonso Teullet
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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