Obispo de Corinto alrededor del año 170. La fecha es establecida
por el hecho de que escribió al Papa Sotero (168 al 176; Harnack
da 165-67 al 173-5). Eusebio en su Crónica establece su “florecimiento”
en el año onceavo de Marco Aurelio(171). Cuando Hegesipo estaba
en Corinto en tiempo del Papa Aniceto, Primus era obispo (alrededor del
150-5), mientras Basilio era obispo de Corinto en el tiempo de la controversia
Pascual (alrededor del año 190-8). Dionisio es solo conocido a
través de Eusebio, para San Jerónimo (De viris ill., xxvii)
no ha empleado ninguna otra autoridad. Eusebio conoció una colección
de siete de las “Cartas Católicas a las Iglesias” de
Dionisio, junto con una carta a él de Pintus, obispo de Knossos,
y una carta privada de consejo espiritual a una dama llamada Crisófora,
que le había escrito.
Eusebio primero menciona una carta a los Lacedemonianos, enseñando ortodoxia,
y apremiando a la paz y unión. Una segunda fue a los Atenienses, incitando
su fe, exhortándolos a vivir de acuerdo al Evangelio, ya que no estaban
lejos de la apostasía. Dionisio habló del reciente martirio de
su obispo, Plubio ( en la persecución de Marco Aurelio), y dice que Dionisio
el areopagita fue el primer obispo de Atenas. A los Nicomedianos escribió
contra el marcionismo. Escribió a Gortina y a las otras diócesis
de Creta, alabó al obispo, Felipe, por su aversión a la herejía.
A la Iglesia de Amastris en el Ponto escribió a instancia de Basílides
y Elpistus (de otra forma desconocidos), mencionando el nombre del obispo como
Palmas; habló en esta carta de matrimonio y continencia, y recomendó
el trato caritativo a aquellos que habían caído en el pecado o
la herejía. Escribiendo a los Knossianos, recomendó a su obispo
Pinitus, no poner el yugo de la continencia muy pesadamente sobre la hermandad,
sino considerar la debilidad de la mayoría. Pinitus contestó,
después de palabras corteses, que él esperaba que Dionisio enviara
carne fuerte la próxima vez, que su gente no podría crecer con
la leche de bebés. Este severo prelado es mencionado por Eusebio (IV,
xxi) como un escritor eclesiástico, y el historiador alaba el tono de
su carta.
Pero la más importante carta es a los Romanos, la única de la
que se han preservado extractos. El Papa Sotero había enviado donativos
y una carta a los Corintios:
“Para esto ha sido su costumbre desde el principio, hacer el bien a todos
los hermanos de muchas maneras, y enviar donativos a muchas Iglesias en diversas
ciudades, ahora aliviando la pobreza de aquellos que pidieron ayuda, ahora asistiendo
a los hermanos en las minas por los donativos que ustedes envían, Romanos
continúen la costumbre tradicional de los Romanos, que su bendito obispo,
Sotero, no solo ha mantenido, sino aún incrementado, reservando a los
hermanos la abundancia que él ha provisto, y confortando con benditas
palabras a los hermanos que vinieron a él, como un padre a sus niños”.
Además:
“Ustedes también por esta enseñanza han unificado a Romanos
y a Corintios que son la siembra de Pedro y Pablo. Por ellos vinieron a nuestra
Corintio y nos plantaron, y enseñaron igualmente; e igualmente yendo
a Italia y enseñando allí, fueron martirizados al mismo tiempo”.
Por otra parte:
“Hoy hemos guardado el día santo del Señor, en el cual hemos
leído su carta, que
poseeremos siempre para leer y para ser amonestados, incluso como la anterior
escrita a nosotros por medio de Clemente”.
El testimonio a la generosidad de la Iglesia Romana es continuado por la evidencia
de Dionisio de Alejandría en el siglo tercero; y Eusebio en el siglo
cuarto declara que todavía fue visto en su propio tiempo en la gran persecución.
El testimonio del martirio de los Santos Pedro y Pablo, kata ton auton kairon1,
es de primera importancia, y así es la mención de la Epístola
de Clemente y la lectura pública de ésta. La carta del Papa fue
escrita “ como de un padre a sus niños”.
Las propias cartas de Dionisio fueron evidentemente muy apreciadas, pues en
el último extracto dice que las escribió por solicitud, y que
ellas han sido falsificadas por los “apóstoles del demonio”.
No le extrañaría, agrega, que las Escrituras sean falsificadas
por tales personas.
JOHN CHAPMAN
Trascrito por Christine J. Murria
Traducido por José Luis Fernández
1 “al mismo tiempo” o “aproximadamente al mismo tiempo”
Ver artículo de S. Pablo