(EBO)
Arzobispo de Reims, nacido a fines del siglo VIII; falleció
el 20 de marzo de 851. Aunque era hijo de esclavos alemanes, fue
educado en la corte de Carlomagno, quien le concedió su libertad.
Después de su ordenación sacerdotal se convirtió en bibliotecario
de Luis el Piadoso y fue su concejal en el gobierno de Aquitania.
Cuando Luis se convirtió en emperador, nombró a Ebbo como arzobispo
de la sede vacante de Reims en 816. Actuando por sugerencia del
emperador, se desplazó a Roma en 822, con el fin de obtener autorización
del Papa Pascal I para predicar el Evangelio a los daneses. El Pontífice
no sólo dio su autorización sino que nombró a Ebbo como legado papal
para el norte. En compañía de un cierto Halitgar, probablemente
aquel que fuera obispo de Cambrai (817-831), y Willerich, obispo
de Bremen, se embarcó para Dinamarca en la primavera de 823, y después
de predicar con relativo éxito durante el siguiente verano, retornó
a Francia en el otoño del mismo año. Volvió a Dinamarca dos veces
más, pero en cada ocasión sólo se quedó por un corto tiempo y sin
que hubiera algún efecto duradero en los daneses paganos, cuya cristianización
fue llevada a cabo algunos años después por San Ansgar. Cuando,
en 830, los hijos del emperador se rebelaron contra su padre, Ebbo
apoyó al emperador; pero tres años más tarde se volvió en su contra
y el 13 de noviembre de 833, presidió la vergonzosa escena que se
llevó a cabo en la iglesia de Santa María en Soissons, donde el
anciano emperador fue depuesto y obligado a realizar penitencia
pública por crímenes que no había cometido. Como recompensa por
este despreciable acto, Ebbo recibió la rica abadía de San Vaast
de manos de Lotario; e incluso después de que Luis fue solemnemente
reinstalado en marzo de 834, continuó apoyando al rebelde Lotario.
Impedido para seguirlo hasta Italia debido a un severo ataque de
gota, se refugió en la celda de una ermita cerca a París, pero fue
encontrado y enviado como prisionero a la abadía de Fulda. El 2
de febrero de 835, apareció en el sínodo de Thionville, donde declaró
solemnemente en presencia del emperador y cuarenta y tres obispos,
que el monarca era inocente de los crímenes de que le había acusado
en Soissons, y el 28 de febrero de 835 se retractó públicamente
desde el púlpito de la catedral de Metz.
De regreso al sínodo de Thionville, Ebbo fue depuesto
por el emperador y los obispos reunidos, y llevado de nuevo como prisionero a la abadía de Fulda. Un poco
más tarde fue entregado en custodia al obispo Fréculf de Lisieux,
y después al abad Boso de Fleury. Cuando Lotario se convirtió en
emperador, Ebbo fue restituido a la sede de Reims, en diciembre
de 840, pero un año mas tarde, cuando Carlos el Calvo invadió el
noreste de Francia, fue expulsado de su sede. Muchos han considerado
la restitución de Ebbo por parte de Lotario como ilegal, e Hincmar,
quien se convirtió en arzobispo de Reims en 845, se rehusó a reconocer
las ordenaciones administradas por él luego de su reinstalación.
El concilio de Soissons (853) declaró inválidas las ordenaciones.
Parece haber muy poca duda de que los Decretales Seudo-Isidorianos
tienen como autor uno de los eclesiásticos ordenados por Ebbo después
de su reinstalación. Ebbo encontró asilo en la corte de Lotario,
quien le dio los ingresos de algunas abadías y lo empleó en algunas
misiones diplomáticas. En 844 Ebbo solicitó al Papa Segio II que
lo restituyera en la sede de Reims, pero fue admitido solamente
a la comunión laica. Algunos otros intentos de recobrar su sede
anterior fueron igualmente infructuosos. Cuando Lotario no pudo
emplearlo más lo despidió, pero Ebbo encontró un defensor en Luis
el Germánico, quien lo nombró obispo de Hildesheim en algún momento
entre abril de 845 y octubre de 847. Ebbo es el autor de "Apologeticul
Ebbonis", una corta narración apologética de su deposición
y restitución. Está publicada en Mansi, "Amplissima Collectio
Conciliorum", XIV, 775-9, y en Migne,
P.L., CXVI, 11-16.
MICHAEL OTT.
Transcrito por Gerald M. Knight
Traducido por Carlos A. Díaz