(también se escribe Eckard, Eccard. Meister quiere decir
"El Maestro").
Predicador dominico, teólogo y místico, nacido hacia 1260 en Hochheim,
cerca de Gotha. Murió en 1327 en Colonia. Realizó sus estudios
filosóficos y teológicos en la orden dominicana. Aunque era un
místico profundo también era un hábil hombre de negocios,
manifestando admirablemente el espíritu de la orden uniendo a los largo
de toda su carrera una gran actividad y contemplación. Después
de un período de enseñanza, fue nombrado en 1298 prior del convento
dominico de Erfurt y vicario provincial de Turingia Dos años más
tarde comenzó a enseñar en París donde su orden le concedió,
en 1302, el grado de Maestro en Sagrada Teología. Al año siguiente
fue elegido provincial de la provincia de Sajonia y reelegido en 1307 cuando
fue también nombrado vicario general de Bohemia y encargado de reformar
sus conventos. En 1311, habiendo expirado su nombramiento volvió a ocupar
una cátedra profesional en París y desde allí fue a enseñar
a Estrasburgo en 1314. Tres años después fue nombrado prior en
Frankfort. Finalmente volvió a la enseñanza cuando fue nombrado
profesor de la orden en Colonia, donde permaneció hasta su muerte. También
se dedicó al púlpito, de forma muy ilustre, y a escribir tratados
y dichos. Como predicador despreciaba las florituras en la oratoria y evitaba
la pasión retórica, pero empleó con mucha eficacia el simple
arte de la oratoria y dio notable expresión a su cordial simpatía.
Usando un lenguaje y estilo puros, nos ha dejado ejemplos de sermones en una
hermosa prosa alemana en la que era un maestro. En estos sermones, en realidad
catequesis cortas, encontramos citas frecuentas de Séneca y Avicena así
como de los teólogos y de los Padres. Sus discursos están dirigidos
al intelecto más que a la voluntad y son notables por la profundidad
de sus enseñanzas místicas, que sólo aquellos más
avanzados en la vida espiritual podían apreciar completamente.
Sus temas favoritos son la esencia divina, las relaciones entre
Dios y el hombre, las facultades, dones y operaciones del alma humana, la vuelta
de todas las cosas creadas a Dios y otros afines que desarrolla más extensamente
en sus tratados, con un carácter catequético como sus sermones.
Presenta sus Dichos en forma breve y concisa. Aunque los escritos de Eckhart
no presentan un sistema conectado y estudiado, revelan la mente de un filósofo,
teólogo y místico Los estudios de Henry Denifle, O.P que le muestran
menos filósofo de lo que se le suponía, también muestran
que era un teólogo escolástico de mérito muy superior,
aunque no de primer orden. Siguió las enseñanzas de S. Alberto
el Grande y Sto. Tomás de Aquino, pero se separó de las formas
y método escolástico. Algunos que se oponen al escolasticismo
admiran sus aforismos y la originalidad de su método y dicen que es el
más importante pensador alemán antes de Lutero. Ha habido protestantes
que le han llamado reformador, pero en lo que sobresale Eckhart es en la mística.
Muchos piensan que es el más grande de los místicos alemanes y
todos están de acuerdo que ha sido el padre del misticismo alemán.
A Tauler y Suso no sólo les dio ideas sino también su estilo simple
y claro y estilo cordial como era él mismo. Aunque cita frecuentemente
de los escritos del Pseudo-Areopagita y de Juan Scoto Eriugena, en su misticismo
sigue más de cerca las enseñanzas de Hugo de S. Víctor.
La naturaleza de los temas y el uso no técnico del lenguaje eran calculados
para que no se le entendiera, no sólo por los que solían escuchar
sus sermones sino hasta los hombres de letras que le escuchaban y leían
sus tratados. Y hay que admitir que algunas de las frases en sus sermones y
tratados suenan cómo de quietistas begardos o panteístas. Pero
aunque ocasionalmente se permitía que salieran de sus labios sentencias
dañosas, también solía dar con cierta frecuencia un antídoto
en los mismos sermones y tratados. Y el tenor general de sus enseñanzas
muestra que no era un begardo ni un quietista ni un panteísta. Mientras
estuvo en Estrasburgo, aunque no tuvo relaciones con los begardos, se sospechaba
que mantenía su panteísmo místico. Más tarde, en
Francfort, la sospecha se cernió sobre su conducta moral, evidentemente
sin fundamento, ya tras una investigación ordenada por el general dominico,
fue promovido a una posición prominente en Colonia. Finalmente, en un
capítulo general de la orden en Venecia en 1325, se presentaron cargos
contra algunos hermanos alemanes que diseminaban doctrinas peligrosas. El P.
Nicholás OP de Estrasburgo, al que el papa Juan XXII había ordenado
que le investigara, declaró al año siguiente que las obras de
Eckhart eran ortodoxas. En enero de 1327 el arzobispo Heinrich de Colonia comenzó
una investigación independiente, y por ello Eckhart y el P Nicholas apelaron
a Roma contra esta acción y autoridad en la materia. Al mes siguiente
Eckhart repudió desde el púlpito de la iglesia de los dominicos
en Colonia, el sentido no ortodoxo en el que algunas de sus expresiones podían
ser interpretadas, se retractó de todo posible error y se sometió
a la Santa Sede. Su profesión de fe y repudio del error y sumisión
a la Santa Sede fueron declarados en la bula de Juan XXII Dolentes referimus"
(27 March, 1329), por la que el pontífice condenaba 17 de las proposiciones
de Eckhart como heréticas y 11 como malsonantes, precipitadas y sospechosas
de herejía. Denzinger, Enchiridion, no. 428 ss.; Hartzheim, Conc. Germ.,
IV, 631)
No se han conservado todas las obras de Eckhart. Pfeiffer en
„Deutsche Mystiker des 14. Jahrhunderts" (1857), II, ha dado una
versión incompleta de sus sermones. Hay adiciones en Sievers "Zeitschrift
für deutsche Alterhümer", XV, 373 sqq., Wackernagelin "Altdeutsche
Predigten" (1876), 156 sqq., 172 sqq.; Berlinger in "Alemannia",
III, 15 sqq.; Bech in "Germania", VIII, 223 sqq.; X, 391 sqq.; Jundt
in "Histoire du Panthéisme" (1875), 231 sqq. Hay una traducción
al hoch Deutsch hecha por Landauer, "Meister Eckharts mystiche Schriften"
(1903).Las obras latinas de Eckhart llevan el título "Opus Tripartitum".
Hay más de mil tesis que se explican en la segunda parte (Opus quæstionum),
y se prueban en la tercera (Opus expositionum). De éstas solo se conocen
los tres prólogos. Denifle descubrió una porción de la
tercera parte, algo de las explicaciones del Génesis, un comentario del
Éxodo, Eclesiástico XXIV, Sabiduría y otros fragmentos
A.L. MCMAHON
Transcrito por Paul Knutsen
Traducido por Pedro Royo