Numismatista alemán,nacido el 13 de enero de 1737 en Enzesfeld, cerca
de Pottenstein en la Baja Austria, donde su padre, Johann Anton Eckhel, era
asistente del Príncipe de Montecuculi. Murió el 16 de mayo de
1798. En 1745 fue enviado a Viena a estudiar. En 1751 fue admitido en la Compañía
de Jesús; trece años después fue ordenado sacerdote. Había
estudiado humanidades en Leoben y filosofía en Graz, además de
matemáticas, griego y hebreo. El primer fruto de su trabajo literario,
producido cuando tenía 21 años, fue un "Exercitium grammaticum
in prophetiam Obadiæ". Esta obra fue publicada en forma de apéndice
de las "Institutiones linguæ sacræ" de P.J. Engstler.
Luego de su ordenación, y probablemente desde antes, ejerció el
magisterio en los gymnasia jesuitas de Leoben y Steyer; y posiblemente también
en Judenburg, y finalmente en la universidad de Viena, en la que enseñó
poesía y retórica, además de obtener una maestría
en latín, el cual manejaba con facilidad y elegancia. Aún poseemos
dos muy comprensivas odas salidas de su pluma, "Plausus Urbis" y "Plausus
Ruris". Dejó, además, dos poemas escritos en alemán
para ocasiones especiales, en el estilo de la época y un discurso de
la misma naturaleza, pronunciado con ocasión del viaje del Emperador
José II a Italia.
El propio Eckhel, en el prefacio de su obra "Numi veteres anecdoti",
nos narra cómo fue que se convirtió en numismatista. Mientras
se encontraba enseñando en el Gymnasium Académico se empezó
a interesar en el archivo de monedas de esa institución, que estaba bajo
la supervisión de su colega jesuita, el Padre Khell. La colección,
que contenía principalmente monedas griegas, había alcanzado un
tamaño considerable gracias a los esfuerzos del erudito Erasmus Fröhlich,
quien había editado un catálogo de las piezas más antiguas.
Eckhel se puso a trabajar en la selección de las monedas desconocidas,
y no catalogadas hasta entonces, de la colección del Conde Michael Viczay
y de Paul Festetics. Forzado por su mala salud a abandonar la enseñanza,
se dedicó enteramente a la numismática y la arqueología.
Con objeto de ampliar su educación, con permiso de su superior viajó
a Italia en 1772. En Bolonia y Roma estudió todas las colecciones de
monedas que fue posible, pero fue en Florencia que encontró el mayor
tesoro. Raimundo Cocchi, prefecto del Museo Archiducal, lo acogió muy
cordialmente y logró que se le comisionara para ordenar las monedas coleccionadas
por el Cardenal Leopoldo de Medici y que luego se habían incrementado
considerablemente. Cocchi, quien murió poco después, recomendó
a Eckhel al Archiduque Pedro Leopoldo, quien, a su vez, lo presentó a
su madre, la Emperatriz María Teresa. Mientras tanto, (1773) fue abolida
la Compañía de Jesús y Eckhel, al igual que sus hermanos,
fue secularizado. Habiendo vuelto a Viena a través del sur de Francia
en enero de 1774, se sintió muy contento al ser nombrado por la emperatriz
para la tarea de transferir la colección que pertenecía a la universidad
jesuita al archivo de la corte, donde, sin embargo, fue ubicada en un lugar
aparte. En marzo del mismo año, habiendo adquirido una gran reputación
como numismatista, fue nombrado director del archivo de monedas antiguas, teniendo
a Duval como su superior. A la muerte de éste (1775) él se hizo
cargo del puesto. Eckhel fue comisionado para dar conferencias quincenales sobre
numismática en el archivo de monedas. En el otoño de 1775 fue
promovido a la presidencia del departamento de antigüedades y de ciencias
auxiliares de la historia en la universidad. Su primera publicación numismática
apareció ese mismo año..
J. von Bergmann escribe del trabajo oficial de Eckhel: "Como es evidente,
Eckhel, fue un administrador experto del tesoro que se le había confiado.
Sin hacer mucho ruido, sin ostentación, únicamente escribió
lo que era necesario, y puso atención solamente a lo esencial. Fuera
de sus sencillas relaciones y reportes escritos durante los 24 años de
su cargo, sólo quedan unos pocos documentos referentes a la colección
de monedas antiguas. Enriqueció el archivo sin difundir el hecho".
Los fondos necesarios para hacerlo los obtuvo de la venta de duplicados de monedas
de oro y plata. El duplicado de ejemplos es el resultado de la fusión
de la colección de Francisco I con la de la familia imperial. Además,
la serie de monedas de los reyes persas y partos fue transferida del departamento
oriental al de antigüedades. Les añadió la colección
del Duque Carlos de Lorraine, la del Conde de Ariosti, y una selección
de monedas de las órdenes religiosas suprimidas. Gracias a las embajadas
y a golpes de suerte, el archivo de monedas adquirió agregados importantes
(por ejemplo, las de Osztropataka y Szilagy-Somlyo). En la universidad, Eckhel
enseñó sobre numismática antigua. Sus clases han sido descritas
como simples, claras, instructivas, motivantes y, frecuentemente, llenas de
buen humor. Era muy estimado por sus discípulos.. El hecho de que también
era tenido en gran estima por sus colegas lo testifica su nombramiento como
decano de la facultad de Filosofía en 1789. Empero, poco después
renunció a ese cargo.
La primera obra numismática publicada por Eckhel fue "Numi veteres
anecdoti ex museis Cæsareo Vindobonensi, Florentino Magni Ducis Etruriæ,
Granelliano nunc Cæsareo, Vitzaiano, Festeticsiano, Savorgnano Veneto
aliisque" (Viena, 1775, en dos secciones de cuarto, con 17 grabados en
cobre). "Catalogus Musei Cæsariensis" (Viena, en dos grandes
partes de folio con numerosas ilustraciones) le siguió cuatro años
después. Eckhel ordenó de un modo totalmente distinto la colección
que se le había encomendado, descartando el tradicional sistema de orden
alfabético, y sustituyéndolo por un sistema novedoso. Dividió
la numismática antigua en dos departamentos. El primero contenía
las monedas acuñadas por ciudades distintas de Roma, ordenadas según
la situación geográfica de los países hasta donde eso fuera
posible, y el segundo abarcaba todas las monedas del Imperio Romano. En primer
sitio van las monedas importantes, pero poco elaboradas, y enseguida las piezas
no clasificadas con la inscripción "Roma". Después,
las de las diferentes familias, emperadores y emperatrices, ordenadas en lo
posible en orden cronológico. Aquellas cuyas fechas no pudieron ser determinadas
con exactitud se colocan después de cada emperador, como no clasificadas,
en sucesión alfabética. "Por este método", dice
Eckhel, "el autor puede rectificar numerosos errores que Mezzabarba nos
había impuesto en su Catálogo General" (Imperatorum Romanorum
numismata, Milán, 1683). Fue para hacer tales correcciones que él
preparó ese catálogo para la imprenta. En esa obra nos hace una
relación, no basada en autoridades externas, sino en su observación
personal y en una prolongada y penosa investigación, de todo lo que puede
ser instructivo en una colección tan numerosa. El trabajo está
escrito en latín pero "contrariamente al estilo ornamental actual,
en el más sencillo de los lenguajes". Este catálogo fue seguido
por "Sylloge II, numorum veterum anecdotorum Thesauri Cæsarei"
y "Descriptio numorum Antiochiæ" (1786), y posteriormente por
la obra clásica "Doctrina numorum veterum", en ocho volúmenes
(1792-1798). Friedrich Kenner dice de ésta: "Una afición
superficial produjo los más perjudiciales resultados en el campo de la
numismática. La falta de sistema, la carencia de juicio crítico,
y el desorden de la literatura habían engendrado confusión y falta
de confianza, lo cual hacía que la numismática tomara el lugar
que le correspondía entre las ciencias. Con su mirada crítica,
Eckhel dominó la literatura sobre el tema, eliminó los errores
y falsedades con ayuda de su erudición, y luego combinó los resultados
en un todo orgánico en su "Doctrina numorum veterum'. . . . Eckhel
se convirtió en el fundador de la numismática científica
de la antigüedad clásica, y ha adquirido un sitio entre sus contemporáneos,
Heyne y Winckelmann. La numismática, que hasta entonces había
sido menospreciada, fue convertida por él en una especie de enciclopedia
de las antigüedades clásicas, que incluye fuentes vastas y muy usadas
por otras ramas de la arqueología". Los addenda a esta obra, que
Eckhel incluyó en la copia de su manuscrito, fueron editados por su sucesor,
Steinbüchel.
Eckhel escribió también, por orden del Emperador José
II, un excelente manual, "Kurzgefasste Anfangsgründe zur alten Numismatik"
(Viena, 1787; 2a ed., 1807). Esta obra apareció, en su versión
latina, en 1799 y en una revisión francesa, en 1825. Además editó
"Choix des pierres gravées du Cabinet Imperial" (Selección
de piedras grabadas del Archivo Imperial). Existen, en forma manuscrita, cierto
número de tratados más pequeños. Sus "Inscriptiones
veteres" fueron utilizadas por Theodore Mommsen. Dejó, además,
una numerosa correspondencia con los más prominentes representantes de
su rama del saber (Abbé Barthélemy, R. Cocchi, Cousinéry,
L. Lanzi, G. Marini, F. Séguier, y otros).
Eckhel murió poco después de haber completado su "Doctrina".
Era, según cuenta Bergmann, "un hombre de carácter firme
y decidido, serio, pero alegre al mismo tiempo, que gustaba del sarcasmo, y
a veces, capaz de fieros ataques a la arrogancia e hipocresía. Utilizaba
su amplia erudición para corregir los miles de errores de otros escritores,
era modesto y no gustaba de pleitear durante sus discusiones. Siempre decía
lo que pensaba y actuaba de acuerdo a lo que decía". Académicos
posteriores califican con igual peso la importancia científica de Eckhel.
Con ocasión del primer centenario de su nacimiento se acuñó
una medalla (elaborada por Manfredini), con la inscripción SYSTEMATIS.
REI. NVMARIÆ. ANTIQVÆ. CONDITORI. El dístico que Michael
Denis dedicó a su amigo difunto reivindicará su propia verdad:
Eckhelium brevis hora tulit, sed diva Moneta
Scripta viri secum vivere secla jubet.