(Sept., theos; Vulg., Deus).
Elohim es el nombre común para Dios. Es una forma en plural, pero "El
uso de la lengua no provee soporte a la suposición que en la forma en
plural de Elohim aplicada al Dios de Israel tenemos los restos de un politeísmo
primitivo, o cuando menos una combinación con los seres espirituales
más elevados" (Kautzsch). Los lingüistas lo llaman plural de
majestad o rango, o de abstracción, o de magnitud (Gesenius,
Grammatik, 27th ed., nn. 124 g, 132 h). El plural etíope amlak
ha llegado a ser un nombre apropiado para Dios. Hoffmann ha hecho notar un plural
análogo elim en las inscripciones fenicias (Ueber einige
phon. Inschr., 1889, p. 17 sqq.) y Barton ha demostrado que en las tabletas
de El-Amarna el plural de ilani reemplaza el modo singular más
de cuarenta veces (Proceedings of the American Oriental Society, 21-23
April, 1892, pp. cxcvi-cxcix).
Etimología
Elohim ha sido explicado como una forma plural de Eloah o
como un plural derivado de El. Quienes se adhieren a la primera explicación
no están de acuerdo con la derivación de Eloah. En hebreo
no hay una raíz como alah; pero el arabista Fleischer, Franz
Delitzsch, y otros recurren al aliha del árabe, que significa
"ser llenado de pavor ", "ansiosamente buscar refugio ",
así que ilah (eloah) significaría en primer
lugar "pavor", y luego ser el objeto del pavor. Gen., xxi, 42, 53,
donde Dios es llamado "el temor de Isaac", e Is., viii, 13, y Ps.
lxxv, 12, parecen apoyar esta posición. Pero el hecho de que aliha
probablemente no es una raíz verbal independiente sino solo un denominativo
de ilah, que originalmente significa " poseído de Dios"
(cf. enthousiazein, daimonan) hace más que precaria
la explicación. No tiene más probabilidades la pretensión
de Ewald, Dillmann, y otros, de que la raíz verbal alah significa
"ser poderoso" y debe ser considerada como una forma alternativa de
la raíz alah; por ende Eloah resulta de alah
como El surge de alah. Baethgen (Beitrage, 297) ha hecho notar
que de cincuenta y siete incidencias de Eloah cuarenta y una pertenecen
al Libro de Job, y las otras a textos tardíos o pasajes poéticos.
Por tanto está de acuerdo con Buhl en sostener que la forma singular
Eloah surgió solo después que la forma plural Elohim
había estado en uso por largo tiempo; en este caso, se dió un
singular para un plural preexistente. Pero aún admitiendo que Elohim
sea una forma anterior, hasta ahora no ha sido satisfactoriamente explicada
su etimología. Los antiguos escritores judíos y eclesiásticos
coinciden con muchos estudiosos modernos en derivar Elohim de El,
pero hay una gran diferencia de opinión en cuanto al método de
derivación. Nestle (Theol. Stud. aus Würt., 1882, pp. 243
sqq.) supone que el plural surgió de la inserción de una h
artificial, como en hebreo amahoth (doncellas) de amah. Buhl
(Gesenius Hebraisches Handworterbuch, 12a. ed., 1895, pp. 41 sq.) considera
Elohim como una especie de forma argumentativa de El; pero
a pesar del desacuerdo respecto al método de derivación, estos
escritores se aúnan suponiendo que en el temprano hebreo el singular
de la palabra que significaba Dios era El, y su forma plural Elohim
y que solo en tiempos más recientes se acuñó la forma singular
de Eloah, dando así a Elohim un correspondiente gramaticalmente
correcto. Sin embargo Lagrange sostiene que Elohim y Eloah
son derivados colateral e independientemente de El.
El Uso de la Palabra
Los hebreos tenían tres nombres comunes para Dios, El, Elohim
y Eloah; además tenían el nombre propio Yahweh. Nestle
es una autoridad para la aseveración que Yahweh ocurre aproximadamente
seis mil veces en el Antiguo Testamento, mientras que todos los nombres comunes
de Dios en conjunto no ocurren ni la mitad de las veces. El nombre Elohim
se encuentra 2570 veces; Eloah, 57 veces [41 en Job; 4 en Pss.; 4 en
Dan.; 2 en Hab.; 2 en Cántico de Moisés (Deut., xxxii); 1 en Prov.,
1 en Is.; 1 en Par.; 1 en Neh. (II Esd.)]; El, 226 veces (Elim, 9 veces).
Lagrange (Etudes sur les religions sémitiques, Paris, 1905, p.
71) infiere de Gen., xlvi, 3 (el más poderoso Dios de vuestros padres),
de Ex., vi, 3 (con el nombre de Dios Todopoderoso) y del hecho que El
reemplaza Yah en nombres propios, la conclusión de que El era
al principio un nombre propio y personal de Dios. Su gran edad puede demostrarse
de su aparición general entre todas las razas semíticas, y esto
a su vez puede ser ilustrado por su presencia en los nombres propios que se
encuentran en Gen., iv, 18; xxv, 13; xxxvi, 43. Elohim no se encuentra
entre todas las razas semitas; solo los arameos parecen haber tenido una forma
análoga. Se ha sugerido que el nombre Elohim debe haberse formado
después que los descendientes de Shem se hubieron separado en diferentes
naciones.
El Significado de la Palabra
Si Elohim es considerado como derivado de El, su significado original sería
"el fuerte" de acuerdo a la derivación que de ul (Skizzen,
III, 169) hace Wellhausen para El; o "el más importante", de
acuerdo a la derivación para El que hace Nöldeke de ul o il, "estar
al frente" (Sitzungsberichte der berlinischen Akademie der Wissenschaften,
1880, pp. 760 sqq.; 1882, pp. 1175 sqq.), o "el poderoso", de acuerdo
a la derivación para El que hace Dillmann de alah o alay,
"ser poderoso" (En Genesis, I, 1); o finalmente "Aquel hacia
quien aspira uno", "El que es la meta de toda aspiración y
esfuerzo humanos", "a quien uno recurre en la aflicción o cuando
necesita guía", "al que uno se acoge estrechamente", coincidentibus
interea bono et fine, de acuerdo a la derivación de El de la preposición
"el", por la que abogan La Place (cf. Lagarde, Uebersicht, etc., p.
167), Lagarde (op. cit., pp. 159 sqq.), Lagrange (Religions semitiques,
pp. 79 sqq.) y otros. Una discusión de los argumentos que militan a favor
y en contra de las derivaciones anteriores nos llevaría demasiado lejos.
Si recurrimos al uso de la palabra Elohim en el estudio de su significado,
encontramos que en su sentido propio denota el verdadero Dios o falsos dioses,
y que metafóricamente se aplica a jueces, ángeles y reyes; y aún
acompaña otros nombres dándoles un significado superlativo. La
presencia del artículo, la construcción en singular de la palabra
y su contexto muestran con suficiente claridad si debe ser tomada en su sentido
propio o en su sentido metafórico, y cual es su significado preciso en
cada caso. Kautzsch (Encyclopaedia Biblica, III, 3324, n. 2) intenta
eliminar el sentido metafórico de Elohim. En lugar de significar
"jueces" sugiere la traducción "Dios", como testigo
de una demanda legal, como proveedor de decisiones sobre puntos de la ley, o
como surtidor de oráculos; el significado "ángeles"
lo substituye por "los dioses de los herejes", que en tiempos posteriores
al Exilio, cayeron a una categoría menor. Pero esta interpretación
no está soportada por pruebas sólidas.
Según Renan (Histoire du peuple d'Israel, I, p. 30) los semitas
creían que el mundo estaba rodeado, penetrado y gobernado por el Elohim,
incontables seres activos, análogos a los espíritus de los salvajes,
vivos, pero de alguna manera inseparables uno del otro, sin distinguirse ni
aún por sus nombres propios como los dioses de los Arios, por lo que
pueden ser considerados una confundida totalidad. Marti (Geschichte der
israelitischen Religion, p. 26) encuentra también en Elohim
un rastro del original polidemonismo semítico; sostiene que la palabra
significaba la suma de los seres divinos que habitaban cualquier lugar dado.
Baethgen (op. cit., p. 287), F.C. Baur (Symbolik und Mythologie, I,
304), y Hellmuth-Zimmermann (Elohim, Berlin, 1900) hacen a Elohim
una expresión de poder, grandeza y totalidad. Lagrange (op. cit., p.
78) presiona contra estas opiniones ya que hasta las razas semitas necesitan
unidades distintas antes de tener una suma, y partes distintas antes de arribar
a una totalidad. Además el nombre El es anterior a Elohim
(op. cit., p. 77 sq.) y El a la vez un nombre común así
como un nombre propio de Dios. Originalmente era, o un nombre propio que se
volvió un nombre común, o era un nombre común que se volvió
nombre propio. En cualquier caso, El, y por ende también su
forma derivada Elohim, debe haber denotado el uno y verdadero Dios.
Esta inferencia se aclara después de una pequeña reflexión.
Si El era al principio el nombre propio de un falso dios, no podía
volverse el nombre común de un falso dios, no podía volverse el
nombre común de una deidad, como tampoco podían Júpiter
o Juno; y si era al principio era el nombre común para deidad, podría
volverse el nombre propio solo de aquel dios que combina en él todos
los atributos de deidad, quien era el uno y verdadero Dios. Esto no quiere decir
que todas las razas semitas tuvieran desde un principio un concepto claro de
la unidad de Dios y sus atributos divinos, aunque todos tenían originalmente
el nombre divino El.
VIGOUROUX en Dict. de la Bible, s.v.; KNABENBAUER,
Lexicon Biblicum (Paris, 1907), II, 63; KAUTZSCH en Encyclopaedia
Biblica (Nueva York, 1902), III, 3323 sq.; LAGRANGE, Etudes sur les
religions semitiques (Paris, 1905), 19, 71, 77 sqq.
A.J. MAAS
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a la gloria de Dios y Su Hijo Jesucristo
Traducido por Javier L. Ochoa Medina