|
PUBLICIDAD
La ENCICLOPEDIA CATÓLICA no respalda necesariamente a estos anunciantes. Por favor proceda con la discreción adecuada y sírvase notificar cualquier abuso, enviando la dirección web a ec@aciprensa.com
|
|
Obispo español; murió hacia 610. Fue primero monje en el Monasterium
Servitanum, el cual generalmente se cree que estaba situado en la zona de Valencia,
España. Fue fundado en algún momento del siglo sexto por el monje
Donato, quien había sido empujado desde el Africa romana durante una
de las persecuciones de los vándalos. La regla que introdujo debió
basarse en una de las que estaban en uso entre los monjes africanos, lo que
ha inducido a que sus miembros hayan sido conectados con los Agustinos, aunque
sin suficiente garantía. El Monasterium Servitanum es conocido sólo
a través de las referencias de San Isidoro y San Ildefonso a su fundador
y a uno de sus discípulos, Eutropio, quien le sucedió como abad.
Eutropio es conocido como el autor de tres cartas, una a Liciniano, Obispo
de Cartagena, y dos a Pedro, Obispo de Iturbica. En la primera, que se ha perdido,
pregunta sobre la razón para ungir a los niños bautizados con
el sagrado crisma. La carta nos es conocida a través de San Isidoro.
El mismo santo menciona una carta al Obispo Pedro, el texto de la cual nos ha
sido preservado, la cual dice debería ser leída por todo monje.
Su título es “De destructione monachorum et ruina monasteriorum”.
Respondiendo a peticiones de varios candidatos para su monasterio, hace hincapié
en que el número de los monjes es asunto menor comparado con el de su
rectitud. Podría ser criticado por su severidad respecto a imponer la
Regla y reprender la culpabilidad, pero se autojustifica fácilmente en
cuanto toda su atención se fija en aplicar las Reglas que los fundadores
del monasterio habían legado. Y así los reproches contra él
se remontan a los autores. En cualquier caso, él no se desvía
de su trayecto; se muestra indiferente a las críticas humanas. No puede
permitir que las faltas de los monjes queden sin reprensión. Las Escrituras
y los Padres concuerdan que la corrección es uno de los primeros deberes
de aquel que tiene el encargo de guiar a los demás, y su negligencia
sólo conduciría a serias irregularidades. La segunda carta al
Obispo Pedro trata sobre los siete pecados capitales. Como Casiano, Eutropio
enumera ocho en lugar de siete: gula, lujuria, avaricia, ira, tristeza, cobardía,
vanagloria y soberbia. Los analiza, traza los vínculos que los unen y
acentúa sus consecuencias. El cristiano debería resistir a estos
enemigos con todas sus fuerzas, convencido de que no puede salir victorioso
por sí solo, sino que necesita la ayuda de Dios. A medida que Eutropio
desarrolla su pensamiento, la dependencia de Casiano se hace cada vez más
evidente. Eutropio estaba aún en el monasterio cuando escribió
estas cartas. No fue hasta el año 589 que se convirtió en Obispo
de Valencia; su muerte no puede fijarse antes del 610. Estas son las fechas
que hallamos en Flórez. Nada se sabe de lo que hizo durante su episcopado.
Los historiadores han acostumbrado a llamarle santo, pero no consta que se le
haya tributado nunca culto litúrgico. Sus cartas pueden consultarse en
Migne, “P.L.”, LXXX, 9-20.
J.M. BESSE
Transcrito por Gerald M. Knight
Traducido por Josep M. Prunés, O.M.
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
|
PUBLICIDAD
La ENCICLOPEDIA CATÓLICA no respalda necesariamente a estos anunciantes. Por favor proceda con la discreción adecuada y sírvase notificar cualquier abuso, enviando la dirección web a ec@aciprensa.com
| |