(Quignonez.)
Cardenal, nacido en el Reino de León, España en 1482;
murió en Veroli, Italia, el 5 de noviembre de 1540. Hijo de Diego
Fernández de Quiñones, el conde Luna, fue educado como
paje del cardenal Jiménez, y a la edad de dieciséis años
entró en la orden de los Frailes Menores en el convento de Los
Ángeles (España), tomando el nombre de Francisco de los
Ángeles (1498). Habiendo completado sus estudios, desempeñó
sucesivamente diferentes cargos de la orden como custodio, comisario
general y ministro general. En 1521 obtuvo permiso especial y facultades
de León X para ir a las misiones en América, junto con
el padre Glapion, O.F.M., confesor de Carlos V, pero Glapion murió
ese mismo año y Quiñones fue elegido comisario general
de los franciscanos ultramontanos (1521-23). En el capítulo general
de la orden en Burgos, en 1523, fue elegido ministro general (1523-27).
Como general, visitó los conventos de España (1523-25),
y una gran parte de Italia y Bélgica (1525-27), promovió
los estudios, mantuvo la disciplina general y no fue menos activo a
favor de las misiones. En 1524 envió a doce misioneros a México,
entre ellos el padre Juan Juárez que después fue el primer
obispo dentro del actual territorio de los Estados Unidos. (Ver Engelhardt,
"Las Misiones y Misioneros de California", San Francisco, 1908, I, 604).
Después del "saco de Roma" y el encarcelamiento de
Clemente VII (mayo de 1527), Quiñones, que se relacionaba a distancia
con Carlos V y era también su confidente, parecía el hombre
más capaz para efectuar la liberación del papa y la plena
reconciliación entre éste y el emperador. Fue enviado
tres veces ante el emperador para este propósito, y sus esfuerzos
se coronaron con el éxito con la liberación de Clemente
(diciembre de 1527), y los tratados de Barcelona (1528) y Cambray (1529).
Como estas embajadas hicieron imposible el gobierno eficaz de la orden,
Quiñones renunció al generalato en diciembre de 1527,
y en septiembre del siguiente año fue creado cardinal del título
de Santa Cruz en Jerusalén, de ahí su nombre "Cardenal
de la Santa Cruz". De 1530 a 1533 fue también obispo de Coria,
en España, y durante un tiempo corto, en 1539, administrador
de Acerno (Nápoles), pero nunca fue cardenal obispo de Palestrina,
como afirman algunos autores. El cardenal Quiñones siempre ocupó
una posición distinguida en el Sacro Colegio y siguió
estrechamente el movimiento de la Reforma en Alemania. Cuando Pablo
III contempló la convocatoria de un concilio general en Mantua,
envió (1536) al Cardenal de la Santa Cruz a Fernando I, rey de
los rumanos y de Hungría, para promover esta causa. El cardinal,
sin embargo, no vivió para ver la apertura del Consejo de Trento
en 1545. Su cuerpo se llevó de Veroli a Roma y fue enterrado
en su iglesia titular en una tumba que él se había preparado.
Quiñones dejó algunas recopilaciones legislativas para
su orden, pero es más conocido por su reforma del Breviario romano
emprendida por orden de Clemente VII (ver el BREVIARIO: VI. Las reformas).
LIVARIUS OLIGER
Trascrito por Christine J. Murray
Traducido por Quique Sancho