Filósofo alemán, nacido en Munich, 1765; muerto en
el mismo lugar, 23 de Mayo, 1841.
I. La corriente idealista de la filosofía Alemana que se inicia
con Kant y culmina en dos ramas diferentes, Hegel y Scopenhauer, encontró
una fuerte oposición por una parte en la corriente de Herbart
y su vuelta al realismo empírico, y por otra una corriente
reaccionaria y más aún en un movimiento organizado por
algunos pensadores Católicos. Uno de los más eminentes
era Baader. Ingresó en la Universidad de Ingolstad a los 16
años y se doctoró a los 19, continuó estudios
médicos dos años más en Viena y allí ayudó
a su padre, médico forense. Abandonó pronto esto, por
la ingeniería de minas, después viajó por Alemania;
durante cinco años estuvo en Inglaterra (1791-96), llegó
a entablar conocimiento con el misticismo de Böhme y con el empirismo
radical opuesto de Hume y Hartley. La obra de William Godwin, "Enquiry
concerning Political Justice", no solamente captó su atención
en cuestiones morales y sociales, sino también le condujo a
la filosofía Alemana, especialmente a la de Kant. Baader sentía
por temperamento una simpatía hacia el místico alemán
protestante Böhme, mas por la filosofía de Kant, especialmente
por la Ética autónoma, a saber, sólo la humana
razón, prescindiendo de Dios, es la primera fuente de la suprema
ley de conducta, no le había producido sino disgusto. Esto
lo llama "moral satánica" y declaró firmemente
que Satanás se manifestó visiblemente en la tierra bajo
la apariencia de un profesor de filosofía moral. Sentía
una natural y adquirida aversión hacia el escepticismo inglés.
Criado y educado como Católico, sin embargo, se servía
con decisión de algunas nociones no Católicas; al no
encontrar satisfacción en la razón separada de la fe.
Pasando por Hamburgo, en su vuelta de Inglaterra, se encontró
con Jacoby, con quien mantuvo una estrecha amistad. Schelling lo tuvo
entre sus amigos e incluso le debió algo en las tendencias
de su sistema místico. En su retorno a Alemania Baader fue
nombrado superintendente de las minas de Baviera, posteriormente fue
elevado a la nobleza por sus servicios. El gobierno de Austria le
concedió 12.000 (monedas de oro) por un importante descubrimiento
relacionado con el uso de la sal de Galuber en lugar del potasio en
la fabricación de cristal. Retirado de los negocios en 1820
poco después publicó sus "Fragmenta Cognitionis"
(1822-25) y accedió a la universidad de Munich, en 1826, nombrado
profesor de Teología especulativa. Sus obras filosófico-religiosas
(publicadas como "Dogmática Especulativa" llamaron
poderosamente la atención. En 1838, sin embargo, una orden
ministerial prohibiendo a los laicos ser profesor universitario de
materias teológicas le obligó a limitarse a la antropología.
Vigoroso de cuerpo y alma, continuó son su trabajo intelectual
hasta su última enfermedad.
II. "Tag und Studien Bücher" de Baader (Diario), aparecido
en el primer volumen de sus obras, ofrece una idea de las vicisitudes
de su pensamiento y el desarrollo de sus ideales. Sobre todo su primera
formación religiosa impartida por el tutor doméstico,
Sailer, posteriormente obispo de Landshut, a quien debe las convicciones
con las que combatió el racionalismo imperante, apelando a
la innata experiencia y a la necesidad subjetiva de la Fe. La lectura
religiosa complementada con la oración reforzó su natural
tendencia al misticismo. Después, también, su entusiasmo
por comprender el Cristianismo más a fondo que la teología
racionalista, como se hacía entonces, intentó la posibilidad
de encontrar la llave, como dice, para que el mundo de la mente se
pusiera en contacto directo con el ideal en una época pobre
en teología positiva, se volvió hacia una literatura
mística atacada tanto por el racionalismo alemán como
el francés, si no satisfactoriamente sí con la seriedad
de la buena intención. "El Filósofo desconocido"
de Saint-Martin, que había caído en sus manos en 1787
le condujo a Böeme y desde ahí a toda la tradición
teosófica que este místico alemán había
dado al mundo moderno: Paracelso, Maestro Eckart, Eriugena, la Cábala
y los más recientes gnósticos Encontró en su
vuelta al pasado una teología clara, en particular las obras
de Sto. Tomás que comentó en su Diario, también
en los Padres y especialmente en la Biblia.
Desde entonces, sin embargo, la autoridad de la última permaneció
más o menos confundida con la del primero, lo que era doctrina
ajena a lo que le había llevado al Catolicismo. Además
su estudio del Empirismo inglés y del racionalismo de Kant
dio a su pensamiento un esquema crítico a sus pensamientos
que no añadió a sus ideas. Colocando sus especulaciones
teogónicas en la bases de sus ideas físicas y morales
y buscando desde el misticismo una respuesta a los misterios del Universo,
pensó buscar una solución a los problemas fundamentales
de su tiempo y a realizar el sueño de su juventud: una filosofía
religiosa, juntando las contemplaciones místicas con las exactitudes
del criticismo, se esforzó en justificar las exigencias de
ambos. El misticismo al criticismo, el criticismo al misticismo. Aspiró
a enriquecer dos opuestos el racionalismo negativo con el positivo.
Las verdades transcendentales (metafísicas y especialmente
teológicas) que fueron declaradas incognoscibles por Kant)
encontraron su justificación y verificación en el hombre,
pero al mismo tiempo impresas divinamente, conocimiento. La razón
y el sentimiento separadas por Kant fueron reunidos por Baader. En
la apelación de Jacoby al sentimiento como certeza de la trascendental
verdad, vio Baarder una última instancia, la mejor pero una
huida negativa e irracional, mientras Fichte, con el intento de hacer
de la verdad una producto del EGO, falló al no fundamentar
el mismo EGO. La logomaquia hegeliana del EGO y del no-EGO no podía
satisfacer más a Baader que la afirmación de Schelling
de la identidad absoluta del sujeto y del objeto. Él había
visto desde el principio la esterilidad principal de Schelling y había
refutado su panteísmo.
El objetivo de Baader era una filosofía teística que
abrazara los mundos de la naturaleza y del espíritu y permitiera
de una vez una solución metafísica al problema del conocimiento
(ciencia) y una comprensión de la idea Cristiana y de la Divina
actividad manifestada por revelación. Tal era el propósito
de su ambicioso esfuerzo y el estudioso Católico debe reconocer
la diferencia entre filosofía y teología, el sistema
de Baader supera tanto por su profundidad como por su amplitud a todos
los de su época. Debe su preeminencia no sólo a su más
profunda penetración, sino a su más amplia visión
de conjunto por la que valoró mucho el mundo de los hechos
y verdades del Cristianismo y la ciencia del pasado. Desgraciadamente
el falso misticismo tomado de Böeme le llevó a una falsa
interpretación de los misterios de la Fe, mientras su intento
por racionalizar esos misterios constituía a menudo un esfuerzo
inútil. Su sistema, sin embargo, si así puede ser llamado,
tuvo la desgracia, por una parte, de ser ignorado por su intento de
sintetizar la fe Cristiana y revitalizar las antiguas filosofía
y teología, y por otra, fue rechazado porque desfiguraba la
enseñanza Cristiana por su espíritu racionalista. Se
puede decir que ejerció una intensa pero pasajera influencia
sobre la historia del pensamiento. El sensismo inglés tuvo
por resultado lógico el escepticismo y el esfuerzo crítico
de Kant salva alguna certeza por puro análisis subjetivo, pero
pierde el juicio en el laberinto de su propia red. Baader vio que
la única salvación estaba en el retorno a la tradicional
línea filosófica, que había sido rota por Descartes.
Desgraciadamente al restablecer esa línea Baader se desprendió
de algunas de sus esenciales pautas y teje otras de fibra de menor
consistencia con los hilos restantes no se daría coherencia.
Pero con su intento por volver al pasado más sano fue logrado
por su paisanos Kleutgen y Stöckl Moreover, se opusieron como
Baader al racionalismo dominante y defendieron la verdad Cristiana,
su influencia ha declarado un escritor tan imparcial como Robert Adamson,
se ha extendido más allá de los recintos de la Iglesia.
La "Theologische Ethik" de Rothe está concienzudamente
impregnado de su espíritu, y entre. otros el "Christl.
Lehre von der Sünde" y el "Christl. Dogmatik de Martinsen
muestran evidentes rasgos de su influencia.
III. Es particularmente difícil ofrecer una satisfactoria
concepción del sistema de Baader en sus límites exactos.
Baader fue un escritor fecundo, pero expresa sus pensamientos en aforismos,
algunos de los cuales, él mismo posteriormente coleccionó,
pero otros muchos fueron expuestos en revistas y en correspondencia
personal. Hasta sus dos principales obras, "Fragmenta Cognitionis"
y "Speculativa Dogmatik" son reales mosaicos y se tiene
que buscar intensamente antes de descubrir los principios que los
unifican, con frecuencia se mueve a saltos; su estilo carece de coherencia
y orden. Una expresión sugestiva, con citas en Latín
y Francés, dan al discurso un tono oscuro. El lector es llevado
de un lado a otro. En un momento es conducido de la lógica
a la metafísica y de nuevo de la teología a la física
filosófica. Las ideas se mezclan entre sí sin una línea
de separación. A lo que hay que añadir la incertidumbre
de la terminología, su equívocos y con frecuencia un
uso insólito o abuso, de las palabras; la lectura de Baader
no es un trabajo fácil. Un sumario de su sistema puede ser
como sigue:
- El conocimiento del hombre es una participación en el conocimiento
de Dios. El último necesariamente compenetra al primero,
el cual por lo tanto es siempre con-scientia . Nuestro conocimiento
es un regalo, recibido alguna vez y en este sentido es fe, que por
lo tanto, es una aceptación voluntaria del objeto conocido
desde la mirada de Dios en nosotros y por este procede del querer-Nemo
vult nisi videns. Experimentamos la Presencia Absoluta que nos
reclama Fe, que llega ser de nuevo la base del conocimiento por
el cual la fe alcanza su consumación. La Fe es tan necesaria
para el conocimiento, como el conocimiento para la Fe. Ahora el
contenido de la Fe es expresado con fórmulas técnicas
en la tradición religiosa. De aquí que la filosofía
está necesariamente unida con el proceso subjetivo de la
Fe, como con la Tradición. Solamente entonces puede empezar
y desarrollarse. De aquí que toda la ciencia y toda la filosofía
sea religiosa. La Teología natural, la Ética natural,
etc., estrictamente son imposibles. La Filosofía surge solamente
cuando la tradición religiosa es llamada para su explicación
y purificación. Después se separaron, pero entonces
llegó su misma disolución.
- Pero la Fe no es solamente un regalo (Gabe), es también
una responsabilidad (Aufgabe). Debe ser desarrollada por
la razón, penetrada, vivificada y liberada de la posibilidad
de la duda. No es memoria, no es mero recuerdo del pasado. Debe
proyectarse en el tiempo, manteniendo el empuje, ser permanente
pero progresiva. Los misterios no son impenetrables, sino sólo
ocultan verdades: "Deum esse non creditur sed scitur"
son idénticos. Todo contenido de la religión debe
reducido a ciencia exacta. No hay verdad cerrada como no hay virtud
cerrada. La ciencia procede de la fe, pero la fe se desarrolla y
adquiere forma por la ciencia.
La imposible confusión que aquí se manifiesta entre
conocimiento natural o proceso puramente racional y Fe, en el sentido
Católico de una virtud sobrenatural, encuentra un paralelo
en la Ética de Baader. Con él la verdad religiosa y
por lo tanto ética cristiana, conoce que Dios es quien da la
ley y la cumple en nosotros, así desde el nacimiento la ley
deja de ser un peso. El hombre caído no tiene poder para levantarse,
el pecado hereditario, la semilla de la serpiente se lo impide. Aún
mantiene la "Idea", la semilla de la mujer, i,e redención.
Esta posibilidad es actualizada por Dios hecho hambre, tal realización
de la ley moral en "el Hombre", el Salvador, Quien venciendo
la tentación ha destruido el pecado en su centro y desde dentro,
y quien ha pisado la cabeza de la serpiente. Pero el pecado también
debe ser destruido por la constante mortificación del yo caído.
En esta tarea el hombre debe cooperar con sus semejantes para la consecución
de la felicidad, nunca es un trabajador solitario, como diría
Kant, ni completamente inactivo, como enseña Lutero. Como el
pecado hereditario, la gracia se propaga quasi per infectionem
vitae. La oración y la Eucaristía ayudan al hombre
a la compenetración con Cristo. Por su mediación si
coopera restablecerá su condición espiritualizada, de
donde cayó por el pecado. Esta espiritualización de
esta manera se convierte en el último fin subjetivo para el
individuo y la sociedad.
La idea religiosa aparece como la fuente y la vida de la sociología
de Baader. La ley del amor a Dios y al prójimo es el lazo principal
de todo existencia social, libertad e igualdad, como principio opuesto,
el amor a sí mismo es la raíz de toda desunión,
esclavitud y despotismo. Dios es el origen seguro de toda ley, de
Él es toda autoridad social. Por eso se opone enérgicamente
a la doctrina de la fuerza como derecho de Hobbes, y a la del contrato
social de Rousseau, no menos que al autonomismo de Kant, que reduce
la religión a un apéndice de la moralidad. Ahora la
idea religiosa, la moral y la jurídica están inseparablemente
unidas y sólo tienen existencia actual en el Cristianismo que
se concreta en la Iglesia Católica; sociedad civil (Estado)
y sociedad religiosa (la Iglesia) deben cooperar. Baader aparentemente
hasta el final de su vida sostuvo que la Iglesia Católica debía
tener no sólo indirecta sino directamente influencia sobre
asuntos civiles y estaba entusiasmado por una restauración
adaptada a los tiempos de la relación entre los dos órdenes.
Pero experimentó un cambio en su pensamiento--ocasionado con
toda seguridad por alguna irritación personal por la crítica
a la que fue sometida su enseñanza teológica--y enseñó
durante algún tiempo opiniones relacionadas con la constitución
de la Iglesia y el Papado irreconciliables con la Fe Católica,
mientras la lengua en la que estas opiniones eran vertidas no favorecían
al filósofo que era su sujeto. Antes de su muerte, sin embargo,
se retractó de parte de sus enseñanzas.
Mientras que la sociología de Baader sostiene que la religión
es el verdadero fundamento y vida de la sociedad civil, además
de la vida política y económico-administrativa. Así
contiene sus opiniones que favorecen la organización de las
clases, el restablecimiento de las "corporaciones" medievales,
o asociaciones industriales, la representación política
del proletariado y algunas bien fundadas objeciones a la ilimitada
competencia industrial y al libre comercio. En general su sociología
es la más sabia, fuerte sana y más práctica de
su completo sistema, así como su teología técnica
es la más débil, la más confusa, débil
e impracticable. La razón de esta diferencia no es improbable
que se pueda encontrar en el hecho de que en la primera los mejores
elementos de su propio pensamiento y personalidad fueron libres para
afirmarse a sí mismos, mientras en su teología parecen
casi siempre estar bajo el hechizo de Böeme cuyo extravagante
misticismo le llevó fuera a una región fuera de la experiencia-del
pasado y del presente, es decir fuera del mundo de la razón
y de la fe. Exceptuada la teología las enseñanzas de
Baader tienen valor permanente.
Sämtliche Werke (Leipzig,
1851-60), XV, contains biography, XVI, an able sketch of the whole
system by LUTTERBECK; HOFMAN, Vorhalle zur spekulativen Lehre Baaders;
Philosophische Schriften, 3 vols; HAMBERGER, Cardinalpunkte
der Baaderschen Philosophie; LUTTERBECK, Philosophiische Standpunke
Baaders. See also Stöckle, Geschichte der modernen Philos.,
Vol. II; BLANC, Histoire de la philosophie, vol III ; ERDMANN,
History of Philosophy (tr.), II ; H.HAFFNER in Kirchenlexicon,I,
s.v.; SCHMIDT in BACHEM, Staatslexicon, s.v.
F.P. SIEGFRIED
Transcrito por Rev. Richard Giroux
Traducido por Fidel García Martínez