(fortuna, suerte)
Un nombre propio que designa en la Biblia, (I),
un patriarca; (II), una tribu de Israel; (III) un profeta; (IV),
una deidad pagana.
GAD (PATRIARCA)
Un patriarca, a saber, el séptimo hijo de Jacob,
y el primero de Zelfa, sirvienta de Lía.
Hijo de Jacob que nació en Mesopotamia de Siria (Aram), al
igual que su hermano de padre y madre, Aser (Gn, 35, 26).
Cuando nació, Lía exclamó: ¡Qué buena suerte! ( ) y por lo tanto le llamaron Gad (Gn., 30,
11). La exclamación y el
nombre dado demuestra entonces una verdadera relación entre el nombre
de este hijo de Jacob, y aquel de la deidad pagana que también se
llamaba Gad; aunque la naturaleza exacta de esta relación
se estima de varias formas hoy en día. El patriarca Gad procreó siete hijos (Gn.,
46, 16). La Biblia no menciona
más sobre él personalmente.
GAD (TRIBU)
Tribu de Israel al este del Jordán, entre el Manases
oriental al norte, y Rubén al sur.
Las posesiones territoriales de los descendientes de Gad
no pueden determinarse con perfecta exactitud.
Al oeste , la porción de Gad lindaba en el Jordán, y corría
por el Rabba, o valle del Jordán, en una angosta franja, desde el
extremo norte del Mar Muerto hasta el extremo sur del lago de Genesareth;
pero en los otros tres lados, sus fronteras no pueden describirse
con la misma certidumbre. Por
ello, al este, la Biblia no asigna a Gad un límite distintivo. Al norte le da, en un lugar (Dt, 3, 16) al
río Yaboq como el límite extremo de esa tribu, mientras que, en
otros dos lugares (Jos., 13, 26 y 30) trata como límite la localidad
de Majanaím (Heb. Mahanaim) que estaba al norte del Yaboq.
De la misma forma, al sur, el texto sagrado representa en
Jos, 13, 15 y subs., como frontera entre Gad y Rubén, una línea
recta trazada hacia el este desde el Jordán y pasando exactamente
al norte de Jesebón, un pueblo que se atribuye a Rubén; Mientras
que, asigna a Rubén en otras partes (Nm, 32, 34 y subs.; Jos, 21,
37) varios pueblos de Jesebón, y a Gad al pueblo mismo de Jesebón. A partir de estos datos bíblicos aparentemente
en conflicto es natural inferir que la extensión de la tribu de
Gad varió en diferentes tiempos de la historia hebrea, y considerar
los límites definidos adscritos a Gad en los mapas ordinarios de
Palestina que se divide entre las doce tribus de Israel como simples
convencionalismos. Los siguientes son los principales pueblos
mencionados en Jos, 13, 24 y subs., y Nm, 32, 34-36, como pertenecientes
a los descendientes de Gad: Yazer, Ramot, Masfe, Batonim, Majanaím,
Betaram, Betnimra, Socot, Safón, Jagbaa, Etrot, Sofán.
Durante el viaje a través de lo inhabitado, la tribu de Gad
llegó a contar con 40,000 hombres y marchó con Rubén y Simeón por
el lado sur de Israel. Moisés
les permitió establecerse al este del Jordán, con la condición de
que ayudaran en la conquista de Palestina occidental, los gaditas
cumplieron con esa condición, tomaron posesión del territorio que
deseaban pues eran favorables para el pastoreo, y por siglos formaron
la tribu israelita más importante más allá del Jordán.
Eran de una raza guerrera cuyo valor es altamente elogiado
en la bendición de partida de Moisés (Dt, 33, 20-21) y en la profecía
de Jacob (Gn., 49, 19) y fueron capaces de superar las invasiones
en su contra, principalmente por los hijos de Amón. Al terminar el reinado de Salomón, formaron
parte del reino del norte, y compartieron con éxito variado en las
guerras subsecuentes contra el norte de Israel.
Su nombre aparece en la piedra moabita (línea 10). Fueron llevados al cautiverio al mismo tiempo
que a otras tribus más allá del Jordán por Teglathphalasar (734
AC.), y en tiempos del profeta Jeremías sus ciudades fueron habitadas
por los amonitas. Su territorio
comprendía la tierra de Galaad, cuya fertilidad y belleza son aún
elogiadas por los viajeros de oriente.
GAD (PROFETA)
Un profeta hebreo, contemporáneo del Rey David. Llegó a ese príncipe cuando éste se ocultaba
en la caverna de Adulam (1 S, 22,5) y probablemente fue uno de los
gaditas que se unieron ahí con David (1 Cro, 12, 9).
Después inició bajo guía de Dios su carrera de consejero,
que eventualmente le ganó el nombre de el vidente de David
(2 S, 24, 11; 1 Cro, 21, 9). Gad
anunció al rey el castigo divino por censar a las personas, y le
aconsejó construir un altar para Dios sobre la era de Ornán (2 S,
24, 11 y subs.; 1 Cro, 21, 9 y subs.). Es referido como el autor de un libro que narra
parte del reino de David (1 Cro, 29, 29) y como haber ayudado a
ese rey en la organización de los servicios musicales de la Casa
del Señor (2 Cro, 29, 25).
GAD (DIOS
PAGANO)
Una divinidad pagana mencionada explícitamente
en Is, 65, 11, donde el nombre hebreo Gad es correctamente
considerado como Fortuna en Vulgata.
Hasta donde se conoce hoy en día, Gad es una palabra de origen
cananita, que mucho antes de que el pasaje de Isaías al que nos
referimos fuera escrito, que de mero apelativo llegó a ser el nombre
propio de una deidad. El
testimonio bíblico a la antigua adoración a Gad en Canaán es ciertamente
encontrado en los nombres de lugares tales como Baal Gad (Jos, 11,
17; 12, 7; 13, 5) y Magdalgad torre de Gad (Jos., 15,
37). Un rastro de la adoración
a Gad quizá puede encontrarse en la exclamación de Lía begad
(que quiere decir Qué suerte) al nacer su primer hijo
al que también llamó Gad (Gn., 30, 11); esto fue admitido
antiguamente por San Agustín (Quæstiones in Heptateuchum, en P.
L., XXXIV, col. 571), y en fecha mucho más reciente por Dom Calmet,
en su Comentario acerca del Génesis.
Francis
E. Gigot
Transcrito por WGKofron
Traducido por Lucía Lessan
Con agradecimiento a Fr. John
Hilkert, Akron, Ohio