Filósofo y científico francés. Nacido en Champtercier,
un lugar cerca de Digne en Provence, el 22 de enero de 1592 (la lápida
de su tumba indica IX cal. Feb., i.e. 24 En.). Murió en París
el 24 de octubre de 1655. Estudió latín y retórica
en Digne, y filosofía en Aix, de donde su padre, Antoine, le llamó
para que regresara a fin de que se hiciera cargo de asuntos familiares.
Sin embargo, fue nombrado para suceder a su ex maestro de retórica
en Digne, a la edad de 16 años, y a su profesor de filosofía en
Aix, a la edad de 19. Sus amigos en Aix, Prior Gautier y el Consejero Peiresc,
reconocieron su carácter y sus talentos desde su primera publicación
y le ayudaron a entrar en la condición eclesiástica. El llegó
a ser doctor de teología en Aix y logró notable dominio de la
literatura griega y hebrea.
A fin de que tuviera tiempo para sus estudios, fue nombrado como “canon”
(c. 1623) y “provost” (c. 1625) en la catedral de Digne. Hasta 1645,
sus estudios fueron interrumpidos solamente por un viaje a Holanda en 1628,
su único viaje fuera de Francia. En 1645, con base en una recomendación
del Cardenal Richelieu, fue nombrado por el rey, como profesor de matemáticas
en el Colegio Real de Francia, lo que con alguna reticencia aceptó. Se
le otorgó la prerrogativa especial de poder regresar a su tierra nativa,
cada vez que su salud lo requiriera.
El 23 de noviembre, presentó su discurso inaugural en presencia del
Cardenal. Sus presentaciones ante numerosas y cultas audiencias fueron más
bien en términos de astronomía que de matemáticas, y dos
años después, las mismas resultaron en la publicación de
“Instituto Astronomica”. Mientras tanto, una inflamación
en los pulmones, le había obligado a regresar a Provence.
En 1653, fue de nuevo a Paris y fue recibido de manera muy amistosa en el
Castillo de Monmort, donde un año más tarde cayó seriamente
enfermo, asediado por fiebres intermitentes. Se le hicieron sangrías
durante nueve veces y aunque declaró que estaba muy débil para
otra sangría, se encomendó a la recomendación que al respecto
pudieran hacer sus doctores en París. Tuvo que someterse a la misma operación
cinco veces más. Luego de ello, su hablar llegó a ser solamente
como un susurro, y murió silenciosamente a la edad de 63 años.
Gassendi, “el faro de Francia”, fue especialmente notable por
su oposición a la filosofía aristotélica, y por la resurrección
que hizo del sistema epicúreo. Fue su deseo que los métodos apriorísticos,
que prevalecían en las escuelas, fueran reemplazados por pruebas experimentales.
Su cosmología, psicología y ética son epicúreos,
excepto que mantiene la doctrina del Creador y la Providencia, así como
respalda la espiritualidad e inmortalidad del alma. Trato de establecer una
filosofía cristiana basada en el epicureismo, una inconsistencia que
fue atacada por los no cristianos, así como por los filósofos
del cristianismo.
Sus puntos de vista en relación con la materia y sus méritos
en relación con la cinética moderna del átomo, son explicados
por Lasswitz. Kiefi muestra que Gassendi no fue ni el “padre del materialismo”
ni un escéptico en el estricto sentido del término (véase
Baldwin, op.cit. abajo). Mantuvo correspondencia con Hobbes, Mersenne, Christina
de Suecia, y mantuvo controversia con Fludd, Herbert, y Descartes.
Como un astrónomo aficionado, Gassendi fue perseverante, atento y observador
inteligente. Esto se evidencia de su cuaderno, el cual llevó cuidadosamente
de 1618 hasta 1652, completado con más de 400 páginas. Con un
telescopio galileano, observó el tránsito de Mercurio en 1631,
el que había sido predicho por Kepler. Lo hizo proyectando la imagen
del sol en una pantalla de papel. Su aparato de observación no fue lo
suficientemente potente como para determinar el tránsito de los satélites
o lunas de Júpiter, o la forma verdadera de los anillos de Saturno.
Los resultados de su trabajo astronómico fueron analizados por Delambre
en su “Histoire de l´Astronomie Moderne” (París, 1821,
II). Otros trabajos de menor importancia se refieren a biografía, física,
y anatomía. Gassendi tuvo correspondencia con Cassini, Galilei, Hevea,
Kepler, Scheiner, Vallis, y otros científicos. En relación con
el sistema de Copérnico, mantuvo que el mismo descansaba sobre la base
de probabilidades, pero que no estaba plenamente demostrado, aunque rechazó
las objeciones contra tal planteamiento. Para aquellos que tenían problemas
aceptando el sistema copernicano, les planteó que el sistema más
probable y recomendado era el tychonieano, de Tycho (Op. V, De Rebus Caelestibus,
V).
En cuanto a carácter, Gassendi fue más bien reservado y sencillo.
Con sus amigos mostraba su vena humorística e irónica; en controversia
mostró el método socrático. Nunca evitó dar misas
los días festivos y domingos. Cuando estaba en París, iba a la
iglesia de su amigo Pere Mersenne. En su enfermedad, pidió el Viaticum
tres veces así como la extremaunción, y sus aspiraciones fueron
palabras de los salmos. Gassendi fue estimado por todos, y por los pobres, por
quienes se preocupó durante su vida y a quienes dejó en su testamento.
Se establecieron dos misas de aniversario para él, una en la Catedral
de Digne, y una en la capilla de su amigo, Monmort, en San Nicolás des
champs, en París, donde fue sepultado. Se mantiene una pintura de su
busto, en ese mausoleo. No tiene fundamento la aseveración de que él
fue un Minorite.
Gassendi's "Opera Omnia" were edited in 6 vols., Lyons,
1658, and Florence, 1727.