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(Gilbertus Porretanus)
Obispo de Poitiers, filósofo, teólogo y escolarca general; nació
en Poitiers en 1076 y murió en 1154; estudió bajo Hilario en Poitiers,
y bajo Anselmo en Laon, donde probablemente conoció por vez primera a
Pedro Abelardo. Regresando después a Chartres, enseñó filosofía
y artes por cerca de quince años, recibiendo una canonjía y manteniendo
por intervalos la oficina de canciller de la escuela. Estuvo presente en el
Concilio de Sens (1141), en el que Abelardo fue censurado. El siguiente año
lo encontramos enseñando en Paris, con Juan de Salisbury entre sus pupilos;
pero sólo por un corto espacio, pues en 1142 se convirtió en obispo
de Chartres. Su alto carácter para el aprendizaje y su celo eclesiástico
parecen haberle ganado el respeto universal y la veneración de sus contemporáneos.
Pero su enseñanza respecto de la Bendita Trinidad lo involucraron en
problemas por un tiempo. Dos de sus propios arcedianos, alarmados ante su novedad,
lo reportaron a Eugenio III, e indujeron a San Bernardo a oponerse a las doctrinas
de Gilberto durante los concilios de Paris (1147) y Reims (1148). La disputa
terminó amigablemente sin ningún asunto definitivo. Gilberto murió
universalmente arrepentido en el año 1154.
Vivió y enseñó durante la época crítica
cuando la gran síntesis escolástica, tanto interna como teológica,
empezaba tan solo a modelarse. Los principios, métodos y doctrinas de
investigación puramente racional eran extendidos desde la filosofía
a la teología y aplicaban — a menudo arrebatadamente, como con
Abelardo — a la elucidación de la verdad revelada. La filosofía
de Aristóteles estaba encontrando su camino mediante los canales moros
y judíos hacia las escuelas cristianas de Europa, gradualmente suplantando
allí las influencias platónicas, y la discusión del gran
problema central de la validez del conocimiento — la controversia de los
universales, como era llamada entonces — se estaba calentando vehementemente.
La posición de Gilberto entre sus contemporáneos era honorable
y de liderazgo; mientras que sus escritos filosóficos le aseguraron una
fama que le sobrevivió. En su "Liber Sex Principiorum" explicó
las seis últimas categorías de Aristóteles.. La obra inmediatamente
tomó su lugar como libro de texto escolástico, a la par de la
"Isagoge" y las "Categorías", y fue estudiado y ponderado
por tres siglos en las escuelas medievales. Su "comentario a los cuatros
libros de Boecio", especialmente a los dos "De Trinitate", contiene
aquellas aplicaciones de su doctrina respecto de los universales que por un
tiempo puso su ortodoxia bajo sospecha.
La actitud de Gilberto acerca de la controvertida cuestión de los universales
ha sido muy variadamente interpretada: como realismo ontológico (Prantl),
realismo empírico (Clerval, Zigliara), realismo moderado malamente definido
(de Wulf, Turner).La última es, quizás, la más cercana
a la verdad. La doctrina de Gilberto, como la de Abelardo, es un intento, aunque
sólo parcialmente exitoso, de repudiar el realismo extremo de la época,
con sus tendencias panteístas. El concepto universal (de género
o clase) tiene un número de objetos singulares similares correspondientes
a él. Esta similitud es, sin embargo, explicada por Gilberto de un modo
que la trae bastante cerca de la identidad. La esencia creada (forma nativa,
eidos) del miembro individual de una clase es una copia del ejemplar divino,
"singularis in singularibus, sed in omnibus universalis" (Juan de
Salisbury, Metal., II, xvii). Quiere decir que la forma nativa no es realmente
(numéricamente) una y la misma en omnibus, sino sólo conceptualmente,
en efecto, por la consideración de la mente; tanto es claramente evidente
de otra referencia suya a "universalia… quae ab ipsis individuis
humana ratio quodammodo abstrahit" (P.L., LXIV, 1374). Aun así hay
bases para suponer que atribuyó a la forma nativa, puesto que es en el
individual, la universalidad del concepto lógico. En el individuo actual
distingue entre la esencia común o de clase la cual llama subsistencia,
p. e. "humanidad" o " naturaleza humana " en el abstracto,
y aquello que hace el individuo existente a eso llama substancia p. e. "Platón".
Este proceso de objetivar y dividir el abstracto del concreto, en el individuo,
lo llevó hasta el punto de alegar que la “universalidad”
misma era una subsistencia distinta, diferente de la "singularidad",
y que la "unidad" del individuo era una subsistencia distinta del
individuo al cual hacia "uno". Por tanto, él confundió
las distinciones mentales como si fueran reales; y cargó su error hacia
la teología. Entre Dios y su Divinidad, el Padre y su Paternidad, el
Hijo y su Heredad, el Espíritu Santo y su Procesión, las Personas
Divinas y su Naturaleza Divina, vio una distinción que en realidad se
debe a nuestro modo humano de atajar la realidad como un concreto encarnando,
un abstracto, un singular conteniendo al individual, una esencia determinada
por una existencia por la cual Gilberto, junto con su tendencia platonizante
de modelar lo ontológico con lo lógico, concibió se debía
a la división y la pluralidad de Dios mismo. Esta era una reacción
excesiva al panteísmo que sumergiría toda distinción real
de las cosas en identidad con una existencia Divina indivisible.
El "Liber Sex Principiorum" de Gilberto y su "Comentario sobre
Boecio" están en P.L., CLXXXIV y LXIV. También dejó
numerosos comentarios sobre libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Un trabajo
filosófico llamado "Liber de Causis", algunas veces atribuido
a él, es en realidad una traducción latina abigarrada, a través
del árabe, de la "Elevatio Theologica" de Proclo, un neoplatónico
griego del siglo V.
BERTHAUD, Gilbert de la Porree (Paris, 1892); CLERVAL, Les
Ecoles de Chartres au moyen age (Paris, 1905); POOLE, Illustrations of the History
of Medieval Thought (London, 1884); DE WULF, Histoire de la philosophie medievale
(Louvain and Paris, 1895); TURNER, History of Philosophy (Boston, 1903).
P. COFFEY
Trascrito por Diane E. Dubrule
Traducido por Mauricio Villaseñor Terán
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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