Latín Ægidius.)
Abad, se dice haber nacido de una ilustre familia ateniense alrededor de la
mitad del siglo séptimo. A temprana edad se dedicó exclusivamente
a las cosas espirituales, pero, encontrando que su noble cuna y alta reputación
para la santidad eran en su tierra natal un obstáculo para su perfección,
pasó a Galia, donde se estableció primero en una zona selvática
cerca de la desembocadura del Rhone y más adelante por el Río
Gard. Pero aquí de nuevo la fama de su santidad condujo multitudes hacia
él, así que se retiró a un denso bosque cerca de Nimes,
donde pasó muchos años en la mayor soledad, siendo una cierva
su única compañía. Este último refugio fue finalmente
descubierto por los cazadores del rey, quienes habían perseguido la cierva
hasta su lugar de refugio. El rey [quien según la leyenda era Wamba (o
Flavio?), Rey de los Visigodos, pero quien debe haber sido un Franco, puesto
que los francos habían expulsado a los Visigodos del distrito de Nimes
casi un siglo y medio antes] consideraba en alta estima al solitario, y lo habría
colmado de todos los honores, pero la humildad del santo era a prueba de todas
las tentaciones.
Sin embargo, consintió en recibir desde entonces algunos discípulos,
y construir un monasterio en su valle, que colocó bajo la regla de San
Benito. Aquí murió en los comienzos del siglo octavo, con la más
alta reputación por su santidad y milagros.
Su culto se extendió rápidamente a lo largo y ancho de Europa
en la Edad Media, como es atestiguado por las numerosas iglesias y monasterios
dedicados a él en Francia, Alemania, Polonia, Hungría, y las Islas
Británicas; por los numerosos MSS. en prosa y verso en conmemoración
de sus virtudes y milagros; y especialmente por la enorme concurrencia de peregrinos
que desde toda Europa acudían en gran número a su sepulcro. En
1562 las reliquias del santo fueron transferidas secretamente a Toulouse para
salvarlas de los espantosos excesos de los Hugonotes que estaban entonces devastando
Francia, y el peregrinaje en consecuencia declinó. Con la restauración
de una gran parte de las reliquias a la Iglesia de San Giles en 1862, y el descubrimiento
de su antigua tumba allí en 1865, los peregrinajes se han reanudado.
Además de la ciudad de St-Giles, Toulouse, y una multitud de ciudades
francesas, Antwerp, Bridges, y Tournai en Bélgica, Colonia y Bambern,
en Alemania, Praga y Gran en Austria-Hungría, Roma y Bolonia en Italia,
poseen célebres reliquias de San Giles. En el arte medieval él
es tema frecuente, siendo siempre representado con su símbolo, la cierva.
Su fiesta se guarda el 1 de Septiembre.
En este día también se conmemora otro San Giles, un hermitaño
italiano del siglo décimo (Acta SS. XLI, 305), y un Beato Giles, muerto
hacía 1203, abad cisterciense de Castañeda en la Diócesis
de Astorga, España (op. Cit. XLI, 308)
JOHN F.X. MURPHY
Transcrito por Joseph P. Thomas
Traducido al español por Daniel Reyes V.