Duque de la Baja Lorena y primer Rey de Jerusalén, hijo de Eustaquio
II, Conde de Boloña, y de Ida, hija de Godofredo el Barbudo, duque de
la Baja Lorena. Nació probablemente en Boulogne-sur-Mer en 1060 y murió
en Jerusalén, el 18 de julio de 1100 (según un cronista del siglo
XIII, nació en Baisy, en Brabante; ver Haigneré, Mémoires
lus à la Sorbonne, París, 1868, 213). La historia de los primeros
años ha sido distorsionada por la leyenda, según la cual mató
con sus propias manos al anti-rey Rodolfo en la batalla de Moelsen (1080) y
fue el primero en entrar en Roma después de que hubiera sido sitiada
por Enrique IV (1084). Lo que sí parece seguro es que fue elegido como
sucesor de su tío Godofredo el Jorobado, duque de la Baja Lorena, asesinado
en 1076. Pero Enrique IV tomó Lorena, dejando a Godofredo solamente el
marquesado de Amberes. Como vasallo del Imperio Alemán, Godofredo apoyó
al ejército de Enrique IV en la Guerra de las Investiduras y siguió
al emperador en su expedición a Italia contra Gregorio VII (1080-1084).
Entretanto se vio obligado a regresar para defender sus posesiones que habían
sido atacadas por el Conde de Namur y hacia 1089, Enrique IV le devolvió
la herencia de Godofredo el Jorobado nombrándole Duque de la Baja Lorena.
La autoridad del nuevo duque resultó extremadamente débil en oposición
al poder feudal que le rodeaba. En aquellos tiempos todo el norte de Francia
fue avivado por la encíclica de Urbano II que suplicaba a la nobleza
de Flandes acudir a la Cruzada. Godofredo fue uno de los primeros en tomar la
cruz junto con sus dos hermanos, Eustaquio y Balduino (1096) y con el fin de
obtener recursos vendió o pignoró muchas de sus posesiones. Muchos
nobles se pusieron inmediatamente bajo la misma bandera y alrededor del 15 de
agosto de 1096 partió al mando de 10.000 caballeros y 30.000 soldados
de a pie. Su ejército lo componía Valones y Flamencos "Nacidos
en la frontera de las dos naciones y como él mismo hablando dos lenguas”,
sirvió como enlace entre ellos y gracias a su autoridad apaciguó
las peleas provocadas por la autoestima nacional de cada bando(Otto de Freisingen,
Mon. Germ. Hist.: Script., XX, 250).
Los cruzados alcanzaron el valle del Danubio y en septiembre de 1096 llegaron
a Tollenburch (Tulin, al oeste de Viena), en la frontera de Hungría donde,
sabiendo el desastre que había acontecido a los seguidores de Pedro el
Ermitaño. Antes de entrar en Hungría, Godofredo negoció
con el rey Coloman el paso libre a través de sus dominios. Él
mismo lo solicitó al rey quien lo recibió cordialmente pero retuvo
al hermano de Godofredo, Balduino, como rehén junto con su esposa. Durante
la marcha a través de Hungría (octubre de 1096), a pesar de que
los habitantes les proveían de abundantes provisiones, los cruzados soportaron
una estricta disciplina. Después de atravesar la zona segura, el ejército
entró en el territorio del imperio bizantino. En Belgrado, Godofredo
recibió una misiva del emperador Alejo I (Comneno), prometiéndole
ayuda si los cruzados se refrenaban en su violencia. En Nish y en Sterniz (Sofía),
obtuvieron del emperador abundantes provisiones y presentes. Después
de una parada de ocho días en Philippopolis (26 de noviembre a 3 de noviembre),
el ejército se dirigió a Adrianópolis (8 de diciembre)
y marchó hacia el Helesponto. Aquí tuvo lugar el primer conflicto
entre los cruzados y el gobierno imperial. Según Alberto d’Aix,
Godofredo, a sabiendas que el emperador retenía como cautivo a Hugues,
príncipe de Francia, exigió su libertad y a raíz de la
negativa del emperador, saqueó los alrededores de Salabria (Selymbria).
De hecho, el príncipe francés no estaba prisionero, pero Godofredo
y su ejército llegaron a Constantinopla en actitud hostil (23 diciembre
de 1096), siendo vigilados estrechamente por las tropas imperiales. Advertido
contra el emperador, Godofredo se mantuvo alejado del palacio imperial.
Sin embargo, durante las Navidades, consintió en cruzar el Cuerno de
Oro y entró en Pera (el 29 de diciembre). El principal deseo de Alejo
era evitar la unión del ejército de Godofredo con el de Bohemundo,
líder de los Normandos de Italia; Alejo albergaba la esperanza de inducir
a Godofredo a jurarle lealtad para después enviar a su ejército
a Asia. A lo largo del invierno Godofredo resistió las demandas imperiales.
Finalmente, el 2 de abril de 1097 (la fecha dada por Ana Comnena es preferible
al 13 de enero citada por Alberto d’Aix; ver Chalandon, "Alexis
Comnène", 179), al acercarse Bohemundo, el emperador decidió
actuar y cortó los suministros a los cruzados. Se sucedieron varios combates
y, en contra de la información dada por Alberto de Aix, Godofredo debió
ser derrotado. Ana Comnena nos informa que sólo entonces consintió
en rendir homenaje al emperador con la promesa de restituirle cualquier posesión
imperial que pudiese arrebatar a los infieles. Algunos días después
el ejército de Lorena fue conducido a Pelekan en el Golfo de Nicomedia
y a finales de abril se reunieron todos los líderes del cruzada. Godofredo
parece haber actuado como pacificador induciendo a Raimundo IV de San-Gilles,
Conde de Tolosa, a jurar fidelidad al emperador. Lejos de dirigir la cruzada,
parece haber tenido una oscura participación en el sitio de Nicæa
y en la batalla de Dorylæum (el 1 de julio de 1097).
Durante la travesía del Asia Menor fue herido de gravedad mientras cazaba.
En el sitio de Antioquía acató las órdenes de Bohemundo
y después de tomar la ciudad tuvo que abandonar el castillo que sus seguidores
habían asaltado (julio de 1098). Camino hacia Jerusalén, mientras
los otros peleaban, Godofredo se dirigió hacia Edesa, donde su hermano
Balduino acababa de establecerse. Regresó de esta expedición en
octubre de 1098 y antes de entrar en Antioquía, acompañado únicamente
de doce caballeros, puso a la fuga a ciento cincuenta Turcos. Según la
tradición repetida por Guibert de Nogent (Gesta, VII, 11), con un golpe
de la espada partió en dos a un jinete turco de modo que su cuerpo cayó
dividido en dos partes iguales. De regreso a Antioquía, participó
junto a Roberto Courte-Heuse, Duque de Normandía, en el consejo de arbitraje
organizado para reconciliar a Bohemundo y Raimundo IV de San-Gilles. Después
del 23 de noviembre de 1098, un cierto número de cruzados abandonó
Antioquía con Raimundo, pero Godofredo de Bouillon y Roberto, Conde de
Flandes, iniciaron la marcha hacia Jerusalén a finales de febrero de
1099. Después de sitiar Gibel, el ejército principal se reagrupó
ante Arka (el 12 de marzo), en Trípoli (el 13 de mayo), Beirut (el 19
de mayo), Cæsarea (el 30 de mayo) y llegaron a Jerusalén el 7 de
junio.
Godofredo y su ejército participaron activamente en el sitio de la Ciudad
Santa. Su campamento fue emplazado en la parte oeste. El 15 de julio 1099, alrededor
de las nueve de la mañana, Godofredo y su hermano Eustaquio colocaron
una torre móvil contra los muros y fueron los primeros en entrar en la
ciudad. Como consecuencia de la subsiguiente masacre de musulmanes, Godofredo,
pensando únicamente en su voto, se despojó de sus armas y, descalzo
y en ropa interior, se dirigió a la muralla y fue a rezar al Santo Sepulcro.
Los cruzados vieron pronto la necesidad de nombrar un nuevo rey para la conquista.
Varios obispos ofrecieron la corona a Raimundo IV de San-Gilles, quien la rechazó,
declarando "que el título de rey le parecía fuera de lugar
en esa ciudad" (Raimond de Aguilers, Histor. Occid. Des Crois., III, 301).
Roberto Courte-Heuse también fue propuesto y lo declinó en términos
parecidos. Todos ellos rechazaron aceptar el cargo que la nueva realeza conllevaba.
Finalmente, Godofredo resultó elegido por unanimidad y aceptó
"por amor a Cristo" (el 22 de julio). Según las crónicas
contemporáneas, rechazó usar la corona "por respeto a Aquel
que había sido coronado en ese lugar con la Corona de Espinas".
De hecho, parece que nunca ostentó el título de rey (el cual aparece
solamente bajo sus sucesores) y se conformó con el de duque y Abogado
del Santo Sepulcro.
Es probable que su manera de proceder fuese consecuencia de su respeto
al clero, que observó la nueva conquista como propia de toda la
cristiandad y alguno de ellos se mostró contrario a la elección
de un rey (Raimond de Aguilers, Hist. Occid. Crois., III, 295). Godofredo
parece que siempre se consideró como el protector de la Iglesia.
No solamente realizó muchas donaciones que William of Tyre enumera
desolado, no únicamente cedió un cuarto de Jaffa (Joppa),
la ciudad de Jerusalén y la torre de David al patriarca Daimbert,
sino que también consintió, al igual que Bohemundo, recibir
la investidura del patriarca (William of Tyre, Historia, IX, XV). Godofredo
fue enérgico a la hora de resolver las muchas dificultades que
amenazaron el nuevo Estado, pero estaba destinado a sucumbir ante la enfermedad.
El 12 de agosto de 1099, habiendo reuniendo las fuerzas cruzadas, obtuvo
la victoria de Ascalón, preservando de esta manera Palestina de
la invasión egipcia.
Reconstruyó la ciudad de Jaffa con la ayuda de los pisanos, que
se convirtió en un puerto de llegada para los cruzados. Firmó
un tratado de alianza con la flota Veneciana, acordando sitiar Acre, pero
fue atacado por la plaga en Cæsarea, el 10 de junio. Después
de una corta estancia en el hospital que él mismo había
fundado en Jaffa, regresó a Jerusalén, donde murió
el 18 de julio, habiendo nombrado a su hermano Balduino como su sucesor.
Fue enterrado en la iglesia del Santo Sepulcro. La tumba de Godofredo
fue destruida en 1808, pero en aquella época todavía pudo
verse una gran espada que se decía haber sido la suya. La leyenda
se expandió pronto; en los anales contemporáneos de la Primera
Cruzada (Gesta Francorum, Raimond de Aguilers, Foucher de Chartres, Ana
Comnena, etc.), es retratado como el modelo perfecto de Caballero Cristiano.
Alto, de expresión agradable y de maneras tan corteses "que
parecía más un monje que un caballero” (Roberto el
Monje, Hist. Occid. Crois., III, 731), aunque en momentos de peligro mostraba
un valor admirable. Como estricto Cristiano, era de los primeros en tomar
la cruz, cumpliendo así su voto sin desviación alguna y
aceptaba con gran coste personal la defensa de la nueva conquista. De
esta manera aparece Godofredo en la historia. En el crónica de
Albert d’Aix (m. 1120, edit. Hist. Occid. Crois., IV), muestra todavía
una tendencia a colocar la figura de Godofredo en primer plano y a atribuirle,
hasta cierto punto, la dirección de la cruzada. Albert d’Aix
y Guibert de Nogent atribuyen a Godofredo hazañas épicas
(Guibert de Nogent, Gesta, VII, 11). Cuando en el siglo XIII Jean d'Ibelin
y Philip de Novara escriben el "Assises" de Jerusalén,
se refirieren a Godofredo como un rey legislador y le atribuyen un código,
las "Cartas del Santo Sepulcro", que nunca existió. De
hecho, en aquella época y quizás ya desde el siglo XII,
Godofredo de Bouillon se había convertido, como Roland y Arturo,
en un héroe de las chansons de geste. Los trovadores le otorgaron
un origen mítico, haciéndole descender del legendario “Rey
del Cisne", cuyas hazañas le hacen repetir y, después
de relatar los acontecimientos de su infancia, continúan sus aventuras
hasta la toma de Jerusalén. Bajo Philip Augustus, Graindor de Douai
reconstruyó los trabajos de cierto Ricardo el Peregrino y escribió
una historia completa de esta cruzada: (1) "Elioxe",
ed. Todd (Baltimore, 1889); (2) "Beatrix", ed. Hippeau
(París, 1868); (3) "Antioche", ed. P. París
(París, 1848); (4) "Jérusalem", ed. Hippeau
(París, 1868); ver L. Gautier, "Bibliographie des chansons
de gestes" (París, 1897). En el siglo XIV, todos estos
poemas fueron recogidos bajo el título de "Roman du chevalier
au Cygne" (ed. de Reiffenberg, Brussels, 1846-59).
BREYSIG, Gottfried von Bouillon vor dem Kreuzzüge en Westdeutsche
Zeitschrift für Geschichte und Kunst, XVII; HAGENMEYER, Chronologie de
la première croisade (París, 1902); IDEM, Epistulæ et chartæ
ad historiam primi belli sacri pertinentes (Innsbruck, 1901); PIRENNE, Histoire
de Belgique (Bruselas, 1901), I; VÉTAULT, Godefroy de Bouillon (Tours,
1874); BEYER, Vita Godefridi Bullionis (Marburgo, 1874); CHALANDON, Essai sur
le règne d'Alexis Comnène (París, 1900); DODU, Histoire
des institutions monarchiques dans le royaume latin de Jérusalem (París,
1894); CONDER, The Kingdom of Jerusalem (Londres, 1897); RÖHRICHT, Geschichte
des Königreichs Jerusalem (Innsbruck, 1898); PIGEONNEAU, Le cycle de la
croisade et la famille de Bouillon (París, 1877).
LOUIS BRÉHIER
Transcrito por Gerald Rossi
Traducido por Francisco M. Moreno del Valle