Se desconoce su fecha de nacimiento, pero se sabe que murió el 13 de
abril de 585, Leovigild, el rey ariano de los visigodos (569-86) tenía
dos hijos, Hermenegildo y Reccared, que fueron producto de su primer matrimonio
con la princesa católica Theodosia. Hermenegildo se casó en 576
con Ingundis, una princesa católica hija de Sigebert y Brunhilde.
Como resultado de su propia inclinación e influenciado por su esposa,
y por instrucciones de San Leander de Sevilla, ingresó a la fe católica.
La segunda esposa de Leovigild, Goswintha, una fanática ariana, llegó
a odiar a su nuera y trató de establecer la manera de apartarla de la
fe católica. Hermenegildo se había ido, con la sanción
de su padre, a Andalucía, y había llevado a su esposa con él.
Sin embargo, cuando Leovigild se enteró de la conversión de su
hijo, le impuso regresar a Toledo, una orden que Hermenegildo no llegó
a obedecer.
El fanatismo religioso de su madrastra, y la severidad con que su padre estaba
tratando a los católicos en España, le obligó a tomar las
armas en protección de sus compañeros de religión, y en
defensa de sus propios derechos. Al mismo tiempo, formó una alianza con
los bizantinos. Leovigild tomó el campo en contra de su hijo, en 582,
haciendo que los bizantinos traicionaran a su hijo por la suma de 30,000 barras
de oro sólido, haciendo que sitiaran a Hermenegildo en Sevilla en 583,
y capturando la ciudad, tras un sitio de casi dos años.
Hermenegildo buscó refugio en una iglesia en Córdova, donde
recibió falsas promesas por parte de Leovigild; este último le
prohibió regresar a Valencia (584). Su esposa Ingundis, se fue con su
hijo a Africa, donde ella murió. Luego de ello, el muchacho fue entregado,
por orden del Emperador Mauricio, al cuidado de su abuela Brunhilde. No sabemos
mucho más del subsiguiente destino de Hermenegildo.
Gregorio el Grande relata (Dialogi, III, 31, en P.L. LXVII, 289-93) que Leovigild
envió a un obispo ariano cuando nuestro personaje se encontraba en prisión,
en la vìspera de pascua de 585; el propósito era el de perdonar
a su hijo, siempre que este aceptara la comunión de una autoridad ariana.
A ello, Hermenegildo se opuso con firmeza, no rechazando su fe católica,
y como resultado, fue decapitado el Día de Pascua de ese año.
Más tarde fue venerado como mártir, y Sixto V (1585), actuando
de acuerdo a la sugerencia del Rey Felipe II, extendió la celebración
de su festividad (13 de abril), en todo el territorio de España.
Acta SS., April, II, 134-138; GAMS, Kirchengeschichte Spaniens,
II (Ratisbon, 1864), i, 489 sqq.; II (1874), ii, 1 sqq.; GÖRRES, Hermengild
in Zetschrift für historische Theologie, 1873, 1-109; LECLERCQ, L'Espagne
chrétienne (Paris, 1906), 254 sqq.
J.P. KIRSCH
Transcripción de Gordon y Pat Hermes
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes