El oficio propio concedido por León XIII (5 de Agosto, 1888) a
la fiesta contiene cuatro himnos que, debido a la gran devoción
del Pontificio al Rosario y su habilidoso trabajo en el verso del Latín
clásico, fueron consideradas las composiciones propias del propio
Santo Padre por algunos críticos. Sin embargo, han sido rastreados
hasta el Oficio Dominico publicado en 1834 (ver Chevalier, “Repertorio
Himnológico”, bajo los cuatro títulos de los himnos)
y fueron después concedidos a la Diócesis de Segovia y Venecia
(1841 y 1848). Su autor era un cliente piadoso de María, Eustacia
Sirena. Exclusivo de la doxología común (Jesu tibi sit
gloria, etc) cada himno contiene cinco de estrofas de cuatro versos
de simetría diyámbica clásica. En el himno para la
Primera Víspera (Coelestis aulae nuntium) se celebran
los cinco Misterios Gozosos, y a cada misterio le corresponde una sola
estrofa. De la misma manera el himno Matinal (In monte olivis consito)
trata con los cinco Misterios Dolorosos y para las Laudes (Jam morte
victor obruta) con los cinco Misterios Gloriosos. El himno de las
segundas Vísperas (Te gestientem gaudiis) mantiene la
forma simétrica al tres estrofas a una recapitulación de
los tres juegos de misterios (Gozosos, Dolorosos y Gloriosos), que tienen
como prólogo una estrofa que reúne a los tres y dedicando
un quinto a una invitación poética para tejer una corona
de flores del “rosario” para la Madre del amor justo. La compresión
de un solo misterio dentro de una sola estrofa puede ser ilustrada por
la primera estrofa del primer himno, dedicado al Primer Misterio Gozoso:
Colelestis aulae nuntius,
Arcana pandens Numinis,
Plenan salutat gratia
Dei Parentem Virginem.
“El mensajero del Palacio Celestial,
Enviado para revelar el plan secreto de Dios,
La Virgen saluda como llena de gracia
Y Virgen Madre de Dios hecho Hombre”
(Bagshawe).
La primer estrofa (o prefacio) de los cuatro himnos resumen los tres juegos
de misterios:
Te gestientem gaudiis,
Te sauciam doloribus,
Te jugi amictam gloria,
O Virgo Mater, pangimus.
La compresión aún mayor de los cinco misterios en una sola estrofa
puede ser ilustrada por la segunda estrofa de este himno:
Ave, redundans gaudio
Dum concipis, dum visitas,
Et deis, offers, invenis,
Mater beata, Filim.
“Salve, llena de gracia en cuerpo y alma
Concibiendo, visitando o cuando
Tú llevas a dar a luz, lo ofreces y encuentras a
Tu Hijo en medio de los hombres doctos”.
El Arzobispo Bagshawe traduce los himnos en su “Himnos Breviarios y Secuencias
del Misal” (Londres, s. D., pp. 114-18). Como en la ilustración
citada de una de estas, la estrofa (en todos los himnos) solamente dos rimas,
siendo el propósito del autor “mantener lo mejor posible el sentido
del original, sin agregar de uno o sacar de otro” (prefacio). La otra
ilustración de una estrofa de rima completa es tomada de otra versión
de los cuatro himnos (Henry en la “Revista del Rosario”, Oct 1891).
Las traducciones al verso francés han sido proporcionados por Albin,
“La Poési du Bréviare con un pequeño comentario,
pp. 345-56.
H.T. HENRY
Transcrito por Michael C. Tinkler
Traducido por Alma del Rosario Guerra