Arzobispo de Paris, nacido en París, el 8 de octubre de 1778
y murío allí mismo el 31 de diciembre de 1839. Fue educado
en el Collège de Navarre y bajo la tutoría privada de
M. Emery y otros eclesiásticos. Ordenado en 1807, sirvió
un año como Vicario General de St. Brieuc y posteriormente fue
secretario del Cardenal Fesch. Cuando este último regresó
a su diócesis, De Quelen ejerció el sagrado ministerio
en San Sulpicio y en los hospitales militares. Durante la Restauración
de 1814, fue sucesivamente director espiritual de las escuelas en la
arquidiócesis, Vicario General de París y arzobispo coadjutor
del Cardenal de Talleyrand Périgord, sucediéndolo en 1821.
Los favores de Luis XVIII y su sucesor, Carlos X no lo hicieron servil.
Como muestra de la esfera en que se movería, pidió, a
favor de las clases medias, la conversión de la deuda nacional.
En su recepción de la Academia Francesa, alabó públicamente
a Chateaubriand, quien estaba en desgracia. Al bendecir la primera piedra
de la Chapelle Expiatoire, demandó, si bien en vano, una amnistía
para los miembros exiliados de la Convención; y la orden de 1828,
disolviendo a los jesuitas y limitando el reclutamiento del clero, fue
decretada en contra de su consejo. A pesar que De Quelen no había
aprobado la orden real de 1830, la cual pretendía restaurar la
monarquía, fue, sin embargo, mantenido como sospechoso por la
casa de Orleáns. Una vez, Luis Felipe le dijo: "Arzobispo,
recordad que más de una mitra ha sido destruida." Señor,"
contestó el arzobispo, "Dios protege la corona del rey,
ya que demasiadas coronas han sido aplastadas."
Aparte de algunas funciones oficiales como el bautismo del Conde de
París, los obsequios del Duque de Orleáns y el Te Deum
cantado en honor de la Victoria francesa en África, se dedicó
únicamente a sus deberes episcopales, visitando las parroquias
de su jurisdicción, supervisando la instrucción religiosa
de los reclutas militares y organizando al clero metropolitano. En la
explosión que siguió a la Revolución de 1830, el
arzobispo, sacado dos veces de su palacio, hubo de buscar refugio en
humildes cuarteles y sufrir en silencio las peores calumnias contra
su persona. Sin embargo, durante el brote epidémico de 1832,
noblemente transformó los seminarios en hospitales y asistiendo
personalmente a los enfermos en el Hôtel-Dieu y fundo a sus expensas
la "uvre des orphelins du cholera." Murió poco después,
habiendo tenido el gozo de testimoniar la conversión del apóstata
obispo de Autun, el príncipe de Talleyrand. Ravignan le hizo
una elegía en Notre Dame y de Molé en la Academia Francesa.
Durante su episcopado surgieron la "Société de
St. Vicent de Paul," las "Conferences apologétiques
de Notre Dame" y varios institutos religiosos, entre los que
se encuentran las hermanas enfermeras de Bon Secours. Además
de las elegías a Luis XVI (París, 1816), a Madame Elizabeth
(París, 1817), al Duque de Berry (París, 1830), su "Discours
de réception à l'académie française,"
(París, 1824), y algo así como 120 cartas pastorales,
dejó de su pluma "Manuels pour l'administration des Sacrements
de l'Eucharistie et de l'Extrême-Onction: du Baptême des
Enfants: du Mariage" (3 vols., Paris, 1837-38) colectados en
el "Rituel de Paris".
Biografías por D'EXAUVILLEZ (Paris, 1840), y
HENRION (Paris, 1840); PISANI en L'Episcopat français (Paris,
1907), s.v.; D'AVENEL, Les évéques et archevéques
de Paris (Tournai, 1878); Ver también Mémoires de Jauffret,
III (Paris, 1824); Ami de la Religion (Paris, 1840), CIV; Revue Ecclésiastique,
II (Paris, 1840).
J.F. SOLLIER
Traducido por Antonio Hernández Baca
Dedicado al Inmaculado Corazón de la Sma. Virgen María