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Arzobispo de Toledo; murió el 23 de Enero del año 667.
Nació en el seno de una distinguida familia y fue sobrino de San
Eugenio, su predecesor en la sede de Toledo. A temprana edad, a pesar
de la oposición de su padre, abrazó la vida monástica
en el monasterio de Agli, cercano a Toledo. Mientras era todavía
un sencillo monje, fundó y dotó a un convento de monjas
in Deibiensi villula. Sabemos por sus escritos que fue ordenado diácono
( alrededor del 630) por Heladio, quien había sido su abad y fue
posteriormente elegido Arzobispo de Toledo. El propio Ildefonso llegó
a ser Abad de Agli y en calidad de éste, fue uno de los firmantes,
en el 653 y el 655, del Octavo y Noveno Concilios de Toledo. Fue llamado
por el Rey Recesvinto, hacia finales del 657, para ocupar el trono arzobispal.
Dirigió la Iglesia Toledana durante poco más de nueve años
y fue enterrado en la Basílica de Santa Leocadia. A estos escasos
pero auténticos detalles de su vida (son corroborados por el propio
Ildefonso o por su inmediato sucesor, el Arzobispo Julián, en una
breve nota biográfica la cual añade al “De viris ilustribus”
de Ildefonso) se suman algunas dudosas o incluso legendarias anécdotas.
Hacia el final del siglo octavo Cixila, Arzobispo de Toledo, adornó
la biografía de su predecesor. En ella relata que Ildefonso fue
el discípulo de Isidoro de Sevilla y rememora en particular dos
maravillosas historias, de las cuales la segunda, ha sido tema favorito
de hagiógrafos, poetas y artistas, ha estado durante siglos ligada
a la memoria del santo. Se cuenta que Ildefonso se hallaba un día
rezando ante las reliquias de Santa Leocadia, cuando la mártir
surgió de su tumba y le agradeció al santo la devoción
que mostraba a la Madre de Dios. Más adelante se cuenta que en
otra ocasión, la Bendita Virgen María se le apareció
en persona ataviada con vestimenta sacerdotal cómo recompensa por
su celo al honrarla.
El trabajo literario de Ildefonso es más conocido que los detalles
de su vida, sus méritos le han colocado en un lugar de honor dentro
de los escritores españoles. Su sucesor, Julián de Toledo,
en la nota a la que nos hemos referido anteriormente, nos informa que
el propio santo dividió su trabajo en cuatro partes. La división
primera y principal contenía seis tratados, de los cuales sólo
dos se han conservado: “De virginitate perpetuâ sanctae Mariae
adversus tres infideles” (estos tres infieles eran Jovellanos, Helvidio
y “un Judío”), una verdadera bomba de trabajo que no
obstante, muestra un espíritu de ardiente piedad y sitúa
a Ildefonso en un lugar de honor entre los devotos siervos de la Virgen
María; también un tratado dividido en dos libros: (1) “Annotationes
de cognitione baptismi” y (2) “Liber de itineri deserti, quo
itur post baptismum”. Investigaciones recientes han probado que
el primer libro es solamente una nueva edición de un tratado muy
importante recopilado, como muy tarde, en el siglo sexto, en el que Ildefonso
solo contribuyó en algunos añadidos (Helfferich, “Der
westgothische Arianisimus”, 1860, 41-49). La segunda parte de su
trabajo contenía la correspondencia del santo; de esta porción
todavía se conservan dos cartas de Quirico, Obispo de Barcelona,
con las contestaciones de Ildefonso. La tercera parte comprende misas,
himnos y sermones; y la cuarta, opuscula en prosa y verso, especialmente
epitafios. Las ediciones de los trabajos completos de Ildefonso contienen
cierto número de escritos, varios de los cuales pueden emplazarse
en cada una de las dos últimas divisiones; pero algunas de ellas
son de dudosa autenticidad, mientras que el resto son ciertamente el trabajo
de otro autor. Además, Julián afirma que Ildefonso comenzó
un buen número de otros trabajos escritos pero sus muchas ocupaciones
no le permitieron poder acabarlos. Por otra parte, él no menciona
un pequeño escrito el cual es ciertamente auténtico, el
“De viris ilustribus” de Isidoro de Sevilla y esto no se debe
tanto a un trabajo literario histórico, sino más bien a
un escrito que pretendía glorificar a la Iglesia de Toledo y defender
sus derechos como sede metropolitana.
ANTONIUS, Bibliotheca Hispana vetus, I (1696), 286-302; FLOREZ,
Espana sagrada, V (1750), 275-91; 470-525; cf. XXIX (1775), 439-43; GAMS, Kirchengeschichte
Spaniens, II (1874), i, 135-38; VON DZIALOWSKI, Isidor und Ildefons als Litterarhistoriker
(Munster, 1898), 125-60; -- for ancient biographies, see Bibl. Hagiogr. Lat.,
nos. 3917-26; -- for modern works, see CHEVALIER, Repertoire des sources historiques
du moyen age: Bio-Bibl. (Paris, 1905), s.v. Ildephonse. The principal edition
of the saint's works is that of LORENZANA, SS. PP. Toletanorum opera, I (1782),
94-451, reprinted in P.L., XCVI, 1-330.
ALBERT PONCELET
Transcrito por Herman F. Holbrook
Traducido por Alicia Fernández
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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