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(ETIENNE
AUBERT) Nació en Mont en la Diócesis de Limoges (Francia);
fue elegido Papa en Avignon el 18 de Diciembre de 1352; falleció
en Avignon el 12 de Septiembre de 1362. Empezó su carrera como profesor
de ley civil en Toulouse, donde posteriormente fue elevado al puesto judicial
más alto. Después de ingresar al estado eclesial, fue nombrado
sucesivamente Obispo de Noyon (1338), de Clermont (1340), Cardenal-Cura
(1342), Cardenal-Obispo de Ostia, y Gran Penitencial (1352). El conclave
que lo eligió como Papa es notable por el hecho de que la primera
capitulación cierta de elección fue limitada por los cardenales
presentes, cada uno de los cuales prometió dividir, en caso de ser
elegido, su poder e ingresos con el Colegio de Cardenales. Aubert hizo lo
propio, pero con la restricción de que no fuera “contrario
a la ley de la iglesia”. Al ser elegido, uno de sus primeros actos
como pontífice fue declarar ilegal y nulo el pacto, porque contenía
una limitación del poder papal conferido en forma divina.
El nuevo papa también dio pruebas inmediatas del espíritu eclesial
que animaría su papado. Poco después de su coronación,
los numerosos clérigos que habían viajado en grupo a Avignon en
busca de promociones, recibieron una orden perentoria de regresar, bajo pena
de excomunión, a sus respectivos lugares de residencia. Se cancelaron
algunos compromisos hechos por su predecesor para donaciones de casas, se abolieron
numerosas reservaciones, así como se cancelaron algunas mayorías
de votos. Se eliminaron los lujos de la corte papal, y se obligó a los
cardenales a seguir éste ejemplo. Se asignó un ingreso fijo a
los auditores de la Rota, cuyos servicios eran gratuitos, con objeto de tener
una administración de justicia más imparcial. Debido a que el
territorio de los Estados Papales había sido usurpado por príncipes
de poca importancia, Inocencio VI envió a Italia al Cardenal Gil de Albornoz,
con poderes ilimitados. Triunfos obtenidos en el campo de batalla, y habilidades
en la diplomacia permitieron al enviado restaurar la autoridad papa en los estados
de la Iglesia.
El Papa Inocencio estaba a favor de la coronación del rey Alemán,
Carlos IV, en Roma, pero al mismo tiempo, le demandó una promesa solemne
que saldría de Roma el mismo día que ocurriera la ceremonia. Carlos
fue coronado el Domingo de Resurrección de 1355, por el Cardenal Obispo
de Ostia, cumpliendo su promesa. Al año siguiente el rey emitió
la celebrada “Bula Dorada”, contra la cual el papa protestó
porque silenciosamente brincaba la petición papal de confirmar a los
reyes alemanes y de administrar el imperio durante una vacante del trono. También
el papa objetó en 1359 la resolución del emperador de emprender
una reforma del clero alemán independientemente del papa; sin embargo,
los planes reformatorios de Carlos obtuvieron aprobación eclesial posteriormente.
Las mutuas disposiciones por la paz previnieron cualquier conflicto serio. Inocencio
VI buscó terminar la guerra entre Inglaterra y Francia, y finalmente
por su intervención, en 1360 se firmó la Paz de Bretaña.
Para proteger la residencia papal de las bandas de vándalos que entonces
estaban devastando Francia, Inocencio incrementó las fortificaciones
de Aviñón; pero antes de que pudiera terminarlas, fue atacado
y obligado a entregar a los asaltantes una enorme suma de dinero.
Tuvo poco éxito al tratar de imponer las más severas penas eclesiales
a Pedro I de Castilla (1350-69), quién había repudiado y envenenado
a su propia esposa, ganándose merecidamente el sobrenombre de “el
Cruel”. Sus esfuerzos para restablecer la paz entre Castilla y Aragón
no tuvieron éxito, así como sus planes para organizar una cruzada
y para reunir a la Iglesia Oriental con Roma. A petición del Emperador
Carlos IV, instituyó en 1354, para Alemania y Bohemia, la festividad
de la Lanza y Clavos Santos. Renovó los privilegios previos de las órdenes
pobres, que entonces estaban en conflicto con Richard Fitzralph, Arzobispo de
Armagh. Aún cuando se le achaca tener favoritismo hacia sus familiares,
Inocencio se cuenta entre los mejores papas de Aviñón. Su apoyo
a las artes y su integridad moral se le reconocen en general.
Para sus Bulas consultar Bullarium Rom., ed. COCQUELINES, III.
pt. II (Rome, 1741), 314-324; BALUZIUS, Vit&#aelig; pap. Avenion., I (Paris,
1693), 321-62, 918-74, 1433-36; Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE, II (Paris,
1892), 487, 491-93; MARTÈNE, Thesaurus novus anecdotarum, II (Paris,
1717), 843-1072. BÖHMER, Regesta imperii, VIII (Innsbruck, 1889), 782-93;
DEPREZ, Innocent VI, lettres closes, patentes et curiales se rapportant à
la France (Paris, 1909); BERLIÈRE, Suppliques d'Innocent VI in Anal.
Vatic. belg., V (Namur, 19l0); CERRI, Innocenzo papa VI (Turin, 1873); WERUNSKY,
Italienische Politik Papst Innocenz VI. und König Karl IV. (Vienna, 1878);
DAUMET, Innocent VI et Blanche de Bourbon (Paris, 1899); MOLLAT, Innocent VI
et les tentatives de paix entre la France et l'Angleterre (1353-55) in Rev.
d'hist. ecclés., XI (1909), 729-43; PASTOR, Geschichte der Päpste,
tr. ANTROBUS, I (London, 1891), 93-95; CREIGHTON, History of the Papacy, I (New
York, 1901), 54-55; CHEVALIER, Bio-bibliog.
N.A. WEBER
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicado al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María.
Traducido al español por Tomás Quintanar
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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