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Generalmente conocidas como las “Monjas Grises”. Comenzaron
siendo una asociación de jovencitas fundada en 1842 por Dorotea
Klara Wolf en Nelsse (Prusia) en unión de las hermanas Matilde
y María Merket y Francisca Werner. Atendían a enfermos desvalidos,
que no podían o no serían atendidos en hospitales, en sus
domicilios y sin recibir remuneración alguna. Las componentes se
propusieron apoyar a los necesitados con sus propias manos. Sin adoptar
ninguna regla definida, llevaron una vida en comunidad y vistieron un
traje común, un hábito de lana marrón con un sombrerito
gris. Por este motivo fueron pronto conocidas por la gente como las “Monjas
Grises”. Como su labor fue enseguida reconocida y ensalzada en todas
partes, y nuevos miembros solicitaban formar parte de la misma, sus consejeros
espirituales se preocuparon por dar a la asociación algún
tipo de organización religiosa. Se esforzaron, en la medida de
lo posible, de afiliarlas en confraternidades ya establecidas que tenían
propósitos similares pero su mayor deseo era formar a sus miembros
para el cuidado de los enfermos en los hospitales. Surgieron enormes dificultades
y el intento falló, principalmente por la resistencia de su fundadora
que no deseaba abandonar el plan original de enfermería itinerante.
A pesar de que la asociación que había justificado tan brillantes
esperanzas fue disuelta y muchos de los miembros recién admitidos
se unieron a las Hermanas de San Carlos Borromeo, la fundadora dejaba
el noviciado en el que habían entrado. Klara Wolf y Matilde Merket
murieron poco después en el servicio de la caridad. Las otras dos
reiniciaron su trabajo nuevamente en 1850 y lo pusieron bajo la advocación
especial de Santa Isabel. Pronto se ganaron la simpatía y el cariño
de los enfermos de todas clases y credos, al igual que el de los médicos.
Nuevas candidatas solicitaron admisión y las hermanas pronto pudieron
ampliar su esfera de actuación más allá de Neisse.
Especial importancia tuvo la fundación en Breslau, donde el trabajo
de las hermanas estuvo bajo la observación directa de las autoridades
episcopales. Poco después, el 4 de Septiembre de 1859, el Príncipe-Obispo
Heinrich Furster fue convencido, por los informes favorables y testimonios
que garantizaron la aprobación eclesiástica de la asociación.
Tal reconocimiento presupuso una sólida organización religiosa
y se estableció un noviciado de acuerdo con los estatutos presentados.
En el año siguiente las veinticuatro hermanas mayores hicieron
tres votos religiosos. El reconocimiento estatal, con una subvención
colectiva como privilegio, fue conseguido por la confraternidad el 25
de Mayo de 1864, bajo el nombre de “Instituto Caritativo Católico
de Santa Isabel”, a través de la mediación del Príncipe
Frederick William, Heredero a la Corona Prusiana, posteriormente Emperador
de Alemania, el cual había observado la actividad benéfica
de las hermanas en los campos de batalla de Dinamarca. La aprobación
de la Santa Sede se le otorgó a la congregación el 26 de
Enero de 1887 y para sus estatutos el 26 de Abril de 1898. La congregación
se extendió a Noruega, Suecia e Italia y tiene (1908) dependientes
de la Casa Madre en Breslau, 305 casas filiales con 2565 hermanas y alrededor
de 100 postulantas.
HEIMBUCHER, Orden und Kongregationen (Paderborn, 1908), III,
389; JUNGNITZ, Die Kongr. der grauen Schwestern (Breslau, 1892); KONIG in Kirchenlex.,
s.v. Elisabetherinnen.
Transcribed by Michael T. Barrett
Traducción: Alicia F. Jarrin
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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