(También DI VIRAGGIO).
Arzobispo de Génova y hagiografista medieval, nacido
en Viraggio (ahora Varazze), cerca de Génova, aproximadamente en 1230;
murió el 13 julio, probablemente de 1298. En 1244 ingresó en la Orden
de Santo Domingo, y pronto se hizo famoso por su piedad, saber, y
celo en el cuidado de almas. Su fama como predicador se extendió por
toda Italia y fue llamado a predicar desde los púlpitos más famosos
de Lombardía. Después de enseñar Sagrada Escritura y teología en varias
casas de su orden, en Italia del norte, fue elegido provincial de
Lombardía en 1267, conservando este cargo hasta 1286, año en que se
convirtió en definidor de la provincia lombarda de los dominicanos.
Con esta última facultad asistió a un capítulo (cabildo o reunión
de religiosos) en Lucca en 1288, y otro en Ferrara, en 1290. En 1288,
fue comisionado por el Papa Nicolás IV para libertar a los genoveses
de la excomunión de la Iglesia, en que habían incurrido, por ayudar
a los sicilianos en su revuelta contra el Rey de Nápoles. Cuando el
Arzobispo Carlos Bernard de Génova murió, en 1286, el capítulo metropolitano
de Génova propuso a Jacopo de Voragine, como sucesor.
En su negativa por aceptar la dignidad, Obizzo Fieschi,
Patriarca de Antioquia, a quien los sarracenos impulsaban desde su
sede, fue transferido a la Sede de la arquidiócesis de Génova por
Nicolás IV, en 1288.
Cuando Obizzo Fieschi murió, en 1292, el capítulo
de Génova eligió unánimemente a Jacopo de Voragine como sucesor. Por
segunda vez intentó evadir la dignidad arquidiocesal, pero finalmente
se obligó a ceder por los ruegos combinados del Clero, Senado y pueblo
de Génova. Nicolás IV anhelaba consagrarlo obispo personalmente y
lo llamó a Roma para ese propósito; pero, inesperadamente, tras la
llegada de de Voragine el Papa murió, y el nuevo obispo fue consagrado
en Roma mientras sucedía el interregno, el 13 abril de 1292. El episcopado
de Jacopo de Voragine se desplomó en el tiempo que Génova fue escena
de guerras continuas entre los Rampini y los Mascarati, güelfos los
primeros y gibelinos los últimos.
De hecho, el arzobispo produjo en 1295, una aparente
reconciliación entre los dos partidos hostiles; pero las disensiones
surgieron nuevamente, y todos sus esfuerzos por restaurar la paz fueron
inútiles. En 1292, llevó a cabo un sínodo provincial en Génova, con
el principal propósito de identificar las reliquias de San Siro, uno
de los primeros obispos de Génova (324?). El culto de Jacopo de Voragine
que parece haber empezado poco después de su muerte, fue ratificado
por Pío VII en 1816. El mismo Papa permitió al clero de Génova, Savona
y a la totalidad de la Orden de Santo Domingo, celebrar su fiesta,
como la de un santo.
Jacopo de Voragine es más conocido como autor de
una colección de vidas legendarias de santos titulada "Legenda
Sanctorum" por el autor, pero pronto se conoció universalmente
como "Legenda Aurea" (Leyenda Dorada), pues la gente de
esos tiempos equiparó su valor al del oro. En algunas de sus primeras
ediciones se tituló "Lombardica Historia", dando la falsa
opinión que éste fue un trabajo
distinto a la "Leyenda Dorada."
El título "Lombardica Historia" originado,
en verdad, en la vida del Papa Pelagio que forma el segundo y último
capítulo de la "Leyenda Dorada", incluye un resúmen de la
historia de los lombardos, hasta 1250 (Mon. el Germen. Hist.: Script., XXIV, 167 sq.). En el prefacio a la "Leyenda
Dorada" el autor divide el año eclesiástico en cuatro períodos,
que comparó a cuatro épocas de la historia del mundo, a saber : un
tiempo de extravío, otro de renovación, otro de conciliación y finalmente
otro de peregrinación. El cuerpo del trabajo que contiene 177 capítulos
(182, según otros), está dividido en cinco secciones, a saber, de
Adviento a Navidad, de Navidad a Septuagésima, de Septuagésima a Pascua,
de Pascua a la Octava de Pentecostés, y de la Octava de Pentecostés
a Adviento. Si tuviéramos que juzgar a la "Leyenda Dorada"
desde un punto de vista histórico, deberíamos condenarla como inexacta
y por ende de ningún valor, excepto en cuanto nos enseña que las personas
de aquellos tiempos eran un extremadamente sencillas y completamente
religiosas, penetradas por la creencia, inquebrantable, en la omnipotencia
de Dios y Su cuidado paternal, para los que llevaran una vida santa.
Si en cambio, consideramos la "Leyenda Dorada"
como un libro artísticamente compuesto por devoción, debemos admitir
que es un éxito completo. Se adapta admirablemente para, exaltar nuestro
amor y respeto hacia Dios, sostener nuestra devoción hacia Sus santos
e incitarnos con santo ardor a seguir su ejemplo. El objeto principal
de Jacopo de Voragine y de otros hagiografístas medievales no fue
componer biografías fidedignas o escribir tratados científicos para
eruditos, sino libros de devoción que se adaptaran a las sencillas
costumbres de la gente común. Es debido a una idea errónea del propósito
de la "Leyenda Dorada", que Luis Vives (De causis corruptarum
artium, c.ii), Melchor Cano (De locis theologicis, xi, 6) y otros,
la hayan denunciado severamente; y a una verdadera concepción de los
bolandistas (Acts SS., enero, I, 19) y de muchos recientes hagiografístas,
por las que, fue intensamente alabada. El trabajo dejó una profunda
impresión en la gente, lo evidencia su inmensa popularidad y la gran
influencia en la literatura, prosaica y poética, de muchas naciones.
Se convirtió en la base de muchos pasionales de la
edad media y poemas religiosos de tiempos posteriores. La "Leyenda
Dorada" de Longfellow, que, con otros dos poemas, forman la trilogía
titulada "Cristo", debe su nombre y muchas de sus ideas
a la "Leyenda Dorada" de de Voragine.
Bernard Guidonis (muerto en 1331), también dominicano,
hizo un vano esfuerzo por reemplazarlo con un trabajo más fidedigno
y del mismo carácter que tituló "Speculum Sanctorum". En
1500, se habían publicado, setenta y cuatro ediciones latinas de la
"Legenda Aurea" sin contar tres traducciones al inglés,
cinco al francés, ocho al italiano, catorce al bajo alemán, y tres
al bohemio. La primera edición impresa en latín, se realizó en Basilea,
en 1470. Muchas ediciones subsiguientes contienen adiciones de vidas
de santos posteriores o de festividades introducidas después del siglo
XIII. La mejor edición latina fue preparada por Graesse (Dresden y
Leipzig, 1846, 1850, y Breslau, 1890). La primera edición inglesa
fue impresa por William Caxton en Londres en 1483, de una versión
hecha en 1450 aproximadamente. Fue inscrito lo siguiente: La
Leyenda Dorada. Terminada en Westmere el día veinte de noviembre del
año de nuestro Señor M/CCCC/LXXXIII /. Por mí Wyllyam Caxton.
En esta edición algunas de las leyendas menos creíbles
del original fueron omitidas. La publicación se hizo a instancia del
Conde de Arundel que estuvo de acuerdo en tomar "un número razonable
de copias", y pagar como una anualidad "un gamo en verano
y una gama en invierno" (ver Putnam,
" Libros y sus Editores en la Edad Media", Nueva
York y Londres, II, 1897, 118). la edición de Caxton fue reeditada
y modernizada por Ellis (Londres y Nueva York, 1900). La primera versión
francesa que apareció impresa fue editada por Jean Batallier, e impresa
en Lyons en 1476. Una traducción francesa, editada por Jean Belet
de Vigny en el siglo XIV, fue primero impresa en París en 1488. Las
recientes ediciones francesas fueron preparadas por Brunet, quien
firmaba M. G. B. (París, 1843 y 1908); por de Wyzewa (París, 1902);
y por Roze (París, 1902). Una traducción italiana de Nicolas Manerbi
fue impresa en 1475, probablemente en Venecia; una bohemia fue impresa
en Pilsen entre 1475 y 1479, y otra en Praga en 1495; una en bajo
alemán en Delft en 1472, y en Gouda en 1478. Una reproducción alemana
en poema fue editada por Kralik (Munich, 1902).
Otro trabajo importante de Jacopo de Voragine fue
la titulada "Chronicon Genuense", una crónica de Génova
que alcanza hasta 1296. Parte de esta crónica, que es una valiosa
fuente de la historia genovesa, fue publicada por Muratori en "Rerum
Italicarum Scriptores" (Milán, 1723-51), IX, 5-56. Concerniente
a ella ver Mannucci, "La cronaca di Jacopo da Viraggio"
(Ginebra, 1904). También es autor de una colección de 307 sermones, "Sermones
de sanctis, de tempore, quadragesimales, de Beata Maria Virgine".
Ellos han sido repetidamente impresos, por separado y colectivamente. La primera edición de la colección
completa fue impresa en 1484, probablemente en Venecia, donde se publicó
por segunda vez en 1497 y repetidamente de allí en adelante. Sus producciones
literarias restantes son "Defensorium contra impugnantes Fratres
Praedicatores" (Venecia, 1504), es una defensa de los dominicanos,
contra algunos que los acusaron de no llevar una vida Apostólica;
"Summarium virtutum et vitiorum" (Basilea, 1497), es una
epítome de un trabajo del mismo título escrito por Guillermo Peraldo,
un dominicano que murió aproximadamente treinta años antes que Jacopo
de Voragine.
Un trabajo teológico, titulado "De operibus
et opusculis Sancti Augustini", generalmente, también se le atribuye,
pero su autenticidad todavía no está, suficientemente, establecida.
Se sabe, que él fue un cercano estudiante de San Agustín. Algunos,
confiando en la autoridad de Sixto de Siena, le atribuyen también
una traducción italiana de la Biblia, pero ningún manuscrito o impresión
de ella, ha sido encontrado hasta ahora.
MICHAEL OTT
Transcrito por David Joyce
Traducido por José Luis Anastasio