Dramaturgo, nació en La Ferte-Milon, en el viejo Ducado
Valois, el 20 de Diciembre de 1639; falleció en París, el 21 de
abril de 1699. Huérfano a una edad muy temprana, sus parientes lo
enviaron al Colegio de Beauvais, el que estaba íntimamente conectado
con el Port Royal, donde él ingresó en 1655. Aquí, aunque sólo tenía
dieciséis años de edad, hizo tal progreso, que no sólo leyó griego
a primera vista, sino que escribió odas tanto en latín como en francés.
En 1658, entró en el Colegio d'Harcourt. Mientras vivió con su tío,
Nicolás Vitart, intimó demasiado con algunas personas del ambiente
teatral, y para protegerlo contra la tentación sus parientes lo
enviaron a otro tío, el Abbe
Sesvrin, en Uzes; pero al no obtener allí ninguna posición,
regresó a París en 1663, donde escribió dos odas que lo dieron a
conocer en la corte. En 1664 se realizó su primera obra, "La
Thebade, o los Freres
ennemis". Fue seguida por "Alejandro", otro
drama igualmente insignificante. "Andromaque", en 1667,
representado con gran éxito, fue seguido por su única comedia "Les
Plaideurs" (1668). "Britannicus" siguió en 1669,
"Berenice" (1670), "Bajazet" (1672)," Mithridate"
(1673), "Iphigenie"
(1674). Después del fracaso de "Phedre"
en 1677, Racine rompió abruptamente su conexión con el escenario,
en parte porque estaba cansado de críticas despiadadas y rivalidades
injustas, y en parte por motivos de conciencia. Se mantuvo en silencio
durante doce años, pero en 1689, a pedido de la Señora de Maintenon,
escribió "Esther", y "Athalie" en 1691.
Los dramas de Racine fueron recibidos de diversas maneras.
"Andromaque" logró tan gran éxito como "Le Cid",
y merecidamente; el autor consagró su arte más delicado y refinado
al retrato de la pasión más trágica. Ningún personaje del escenario
francés es más interesante y atractivo que "Hermione",
el tipo de amor apasionado, y "Andromaque", de amor maternal.
Su comedia, "Les Plaideurs", inspirada por las "Avispas"
de Aristófanes, fracasó al principio, pero, habiendo sido aplaudida
por Luis XIV, encontró como consecuencia, un gran favor del público.
"Britannicus" fue llamada por Voltaire "la pieza
de los conocedores". "Berenice" fue escrito en competencia
con una obra sobre el mismo tema de Corneille a la que superó. Sus
dos tragedias sobre temas Orientales, "Bajazet" y "Mithridate",
no transmiten el espíritu Oriental. "Iphigenie" está lleno de patetismo.
"Phedre"
que puede disputar con "Andromache" y "Athalie"
el título de obras maestras de Racine, se representó en el Hotel de Bourgogne, mientras el "Phedre" de Pradon fue representada por los actores del rey.
Por los primeros Racine fue amargado por varias cábalas cuyo éxito
y sarcasmo lo habían irritado. Su propio "Phedre"
era un fracaso, mientras Pradon triunfó. Cesó todo trabajo dramático,
se casó, y se volvió muy piadoso, consagrándose completamente a
la vida doméstica y a sus deberes como historiador real. En los
restantes veinte años de su vida, escribió solamente dos obras.
La señora de Maintenon, que había establecido una institución en
San-Cyr para la educación de muchachas pobres de familia noble,
pidió a Racine un drama para ser representado por sus protegidas.
Él le escribió "Esther" que tuvo un éxito enorme. Cada
crítico admira en esta obra el esplendor del coro, la perfección
de los caracteres, y el arte maravilloso de la obra en su conjunto.
El otro era "Athalie", un drama del mismo tipo.
Como escritor dramático, Racine es uno de los líderes de
la escuela clásica. Su arte dramático era una protesta contra las
tragedias heroicas y ampulosas que, hasta ese tiempo, habían estado
de moda. Nosotros podemos leer en el prólogo de "Britannicus":
"Qué puedo hacer para satisfacer a mis duros críticos? Sería
muy fácil de hacer si yo estuviera deseando sacrificar mi sentido
común. Yo sólo necesito descuidar lo natural y caer en el sensacionalismo."
A Corneille le gustaba una acción más complicada, "llena de
incidentes, un gran número de sorpresas teatrales, y discursos de
alto vuelo." Racine, para citar sus propias palabras, siempre
escogió "una acción simple, no sobrecargada que, progresando
firmemente hacia la catástrofe, se sostiene por el interés, los
sentimientos, y las pasiones de los personajes." De nuevo,
mientras en Corneille los personajes son secundarios respecto de
la acción, en Racine la acción es seguida por ellos. No se encuentran
situaciones sensacionales en sus tragedias, sino un estudio profundo
y completo de las pasiones de que es presa el corazón humano y,
sobre todas, de amor. Racine es el gran pintor del amor, pero el
amor que él concibe siempre es violento, impetuoso, celoso, y a
veces delictivo. El efecto de su nuevo método fué provocar un cambio
en tal sentido del drama francés. El estilo de Racine es simple
y sencillo, siempre puro, elegante, armonioso, y, no obstante, fuerte
y valiente cuando es necesario. Racine era un hombre sensible, vano,
e irritable, con sentimientos profundamente religiosos, y un intelecto
perspicaz, flexible, y fuerte. Él despliega en su trabajo poderes
casi únicos de análisis psicológico, una maravillosa delicadeza
de sentimientos, y un exquisito sentido del arte literario.
Los
textos sobre sus trabajos son MESNARD (7 vols., París, 1865-73);
el tr. BOSWELL, en la Biblioteca de BOHNÕS (Londres, 1889-91); DE
BURY, Racine y el Drama Clásico francés (Londres, 1845); TROLLOPE,
Corneille y Racine en la Serie de los Clásicos Extranjeros (Edimburgo,
1881); BRUNETIERE, Les Epoques du theatre francais (París, 1892); LARROUNERT,
en Les grands ecrivains
francais (París,
1898); STENDHAL, Racine et Shakespeare (París, 1882); SAINTE-BEUVE,
Port Royal, VI, (4a. ed., París, 1878); DE GROUCHY, Documentos inéditos
relativos a Jean Racine (París, 1892); LEMAITRE, Impressions de
theatre, I, II, IV (París, 1888); FIGUET, Dix-Septieme Siecle.
JEAN LEBARS
Transcrito por Gerald Rossi
Traducido por Beatriz N. Prestamo