Primer intendente nombrado para
ese cargo en Nueva Francia, nació en Châlons-sur-Marne en 1625, hijo
de Philippe y Anne Beuvy; murió en Versalles el 23 de noviembre de
1691. Después de estudiar
en el colegio de los Jesuitas de Clermont, en Paris, optó por la carrera
de administración militar, en la que se inició como comisario de guerra
en Flandes (1654), donde actuó como intendente del ejercito de Turenne.
Su éxito le ganó la admiración del Cardenal Mazarin y, en 1655,
fue ascendido al cargo de intendente de la provincia de Hainaut. Luis
XIV y Colbert estaban decididos a salvar a Canadá, que por entonces
tenía grandes dificultades, Talon fue nombrado entonces intendente
el mismo día que Courcelles asumió el cargo de gobernador de Nueva
Francia (en marzo 23 de 1655). Ellos, junto con Tracy, teniente general de todas las posesiones
francesas en América, constituyeron un poderoso triunvirato. Talon poseía las más amplias facultades que
abarcaban la justicia, la policía y las finanzas. Al llegar a Québec,
en 1665, comenzó de inmediato la colonización en los alrededores.
En 1666 realizó el primer censo canadiense que arrojó un resultado
de apenas 3.215 almas. Si se hubiera adoptado su política de colonización,
Nueva Francia habría alcanzado una población de 500.000 habitantes
para 1760, en lugar del corto número de sólo 60.000.
Talon compartió la gloria de la expedición de Tracy y Courcelles
contra los Iroquies (en 1666), gracias a la preparación que sin él
no habría sido posible. Al expirar su período de dos años, aceptó permanecer en su cargo.
El anexar los Nuevos Países Bajos al dominio francés, como
se lo había sugerido a Colbert, fue una idea que no contó con la aprobación
del rey. Colaboró (en 1666)
en la reorganización del Concejo Soberano y en la reforma de los tribunales
menores. Con su plan de agrupar
a los colonizadores alrededor de la ciudad, se habría contado con
un cuerpo de militares voluntarios que habrían prestado sus servicios
con el refuerzo de las tropas regulares. Los tres años de la administración de Talon le habían dado una nueva
cara al país. La agricultura
había progresado, se había desarrollado la pesca de bacalao y foca,
los astilleros comenzaron a progresar y se inauguró el comercio con
las Antillas.
Al regresar a Francia (en 1668) se esforzó por promover
los intereses canadienses. Nombrado
de nuevo en 1670, trajo con él el libre comercio.
Envió exploradores al norte, al oeste y al sur. St-Lusson tomó posesión del Lago Superior.
Se construyeron fuertes y se abrió la ruta de Kennebec, entre
Quebec y Acadia, devuelta más tarde a Francia por el Tratado de Breda.
El padre Albanel y sus seguidores llegaron a la Bahía James y plantaron
allí la cruz en el extremo norte. Jolliet, a quien Talon había encargado
encontrar el paso noroccidental, descubrió el río Mississippi.
Por licitaciones de Talon, Nueva Francia puso su sello en las
tres cuartas partes de América del Norte. Regresó a Francia en 1672,
después de haber creado, durante sus últimas semanas en el cargo,
muchas señorías para oficiales del regimiento Carignan, contribuyendo
así al desarrollo de la colonización y a la fundación de una aristocracia.
Durante los siete años que permaneció en su cargo, Talon había
realizado el programa que se había trazado en 1665.
Al establecer instituciones administrativas y judiciales que
se prolongaron durante todo el régimen francés, al fomentar la industria
y el comercio y promover las obras de beneficencia, al crear nuevos
centros de población y fortalecer las fronteras de la colonia, preparó
el terreno, con sorprendente visión, al desarrollo futuro del país
y ocupa lugar principal entre los forjadores de Canadá. Luis XIV lo nombró Conde de Orsainville (en
1675), honrándolo con varias distinciones importantes y un espléndido
sueldo. Con gran generosidad, Talon prestó su ayuda
a Jacobo II en sus esfuerzos por recuperar su trono y ayudó igualmente
a los exilados seguidores de los Estuardo.
Con la influencia natural del espíritu galo de su época, tendía
a sobredimensionar la autoridad real en su actitud centralizadora
y dominadora hacia la Iglesia. Su
celo excesivo por la prosperidad económica del estado lo llevó a resentir,
sin razón, las sabias restricciones impuestas por el Obispo Laval
en el tráfico ilegal de licor practicado por los indios.
FERLAND,
Histoire du Canada (Quebec, 1892); GARNEAU, Histoire du Canada (Montreal,
1882); ROCHEMONTEIX, Les Jesuites et la Nouvelle-France (Paris, 1896);
CAAPAIS, Jean Talon (Quebec, 1904).
LIONEL LINDSAY
Trascrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a la memoria de Jean
Talon
Traducido por Rosario Camacho-Koppel
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