Debido a la necesidad de esperar la confirmación imperial
de su elección, transcurrieron cinco meses entre la muerte de Pelagio
I y la mencionada consagración. Aunque Juan reinó durante casi
trece años, muy poco se conoce de su pontificado. Cayó durante
los tormentosos tiempos de la invasión Lombarda y prácticamente
todos los registros de su reinado han desaparecido. Sin embargo, parecería
haber sido un pontífice magnánimo, muy preocupado por el bienestar
de la gente. Una inscripción que aún se veía en el siglo
quince atestiguaba que "en medio de las estrecheces, él sabía
cómo ser generoso, sin temor a ser destrozado en un mundo que se derrumbaba”.
Dos obispos sumamente indignos, Salonius de Embrun y Sagittarius
de Gap, habían sido condenados en un sínodo en Lyons (alrededor
del 567). No obstante, lograron persuadir a Guntram, Rey de Borgoña,
que habían sido condenados injustamente, y apelaron ante el Papa. Influido
por las cartas del rey, Juan decidió que ellos regresaran a sus sedes.
Fue lamentable que el mandato papal entrara en vigencia. Los más importantes
de los actos de este Papa fueron los relacionados con el gran general, Narses.
Desafortunadamente el "Liber Pontificalis" es enigmático acerca
de ellos. Debido a intrigas femeninas en la corte de Constantinopla, se levantó
una acusación de traición contra el general, y, en consecuencia,
se retiró al único hombre capaz de resistir a los bárbaros.
Es muy posible que luego Narses pudiera haber invitado a los
Lombardos a caer sobre Italia; pero quizás es más posible que,
al enterarse que lo retiraban, ellos invadieran el país. Sabiendo que
Narses era la esperanza de Italia, Juan le siguió hasta Nápoles,
y le imploró que no fuera a Constantinopla. El general escuchó
respetuosamente la voz del Papa, y regresó a Roma con él (571).
Pero aparentemente, la vida cortesana en la ciudad era demasiado para Narses
y el Papa. Juan se retiró a la catacumba de Prætextatus, donde
permaneció durante muchos meses. Inclusive llevó a cabo ordenaciones
allí.
A la muerte de Narses (alrededor del 572), Juan regresó
al Lateran Palace. Su estancia en las catacumbas le hizo interesarse mucho en
ellas. Hizo que las repararan, y dispuso que las cosas necesarias para la Misa
le fueran enviadas allí desde el Lateran. Juan falleció el 13
de Julio del 574, y fue enterrado en San Pedro.
HORACE K. MANN
Transcrito por S. Rohrbach
En honor de la Familia D.C. Rohrbach