Nació el 10 de noviembre de 1801 en Danzig, Prusia y
murió el 27 de diciembre de 1852 en Viena. Perteneció a una familia
de comerciantes protestantes. Estudió jurisprudencia y a temprana edad,
se convirtió en un profesor de leyes criminales en Bonn y Berlín.
Sus logros escolares fueron se evidencian en “Handbuch des gemeinen deutschen
Strafrechts” (3 vols., 1827 – 30).
Su conversión a la fe se da gracias al conocimiento que tuvo de los decretos
del Concilio de Trento, que lo llevó a encontrar su anhelo de la fe y
verse vencido ante la inmensidad del dogma católico, abrazando posteriormente
el catolicismo en Colonia en 1824.
Después del inicio de la Revolución Francesa en París,
escribió el folleto político anónimo “Die franzosische
Revolution von 1830”. Este folleto contó con la aprobación
enfática del círculo de amigos del entonces príncipe de
la Corona (quien sería más tarde el Rey Frederick William IV).
A este círculo pertenecían hombres de visión antirrevolucionaria
y con una gran influencia del Romanticismo y Haller.
Jarcke asumió el cargo de redactor del periódico “Politische
Wochenblatt”, fundado por el círculo en 1831 como órgano
difusor de sus ideas. Al año siguiente, Metternich lo llamó para
la Chancillería de Estado en Viena, para suceder a Friedrich Gentz, quien
ocupaba este cargo. Aceptó el cargo pero continuó como activo
colaborador del periódico semanal.
En 1837 se distanció de sus amigos de Berlín por el tema de la
“Ocurrencia de Colonia” –encarcelamiento del Arzobispo de
Colonia– acontecimiento aprobado por sus amigos pero que él condenaba.
Para apoyar los intereses católicos en Alemania, fundó junto con
Phillips el “Historisch-politische Blatter”. Al ser derrocado Metternich
en 1848 Jarcke se fue de Viena, y regresó cuando el orden fue restablecido.
Al poco tiempo murió.
Su ideal fue el “Estado germánico” de las edades medias;
encabezado por un monarca hereditario. Todas las demandas de los príncipes
sobre sus asuntos serían reguladas por tratados y el Estado sería
ocupado solamente para la defensa en guerra y para la administración
de justicia. En los asuntos domésticos habrían oportunidades enteramente
sin restricción para el desarrollo dentro de la confederación.
De las necesidades políticas, medidas para la prosperidad
del Estado, y de una constitución, Jarcke no deseaba saber nada, excepto
quizás de una restricción de la prerrogativa real por una asamblea
popular consultiva, la cual sin embargo debía ser representante de las
profesiones y los intereses en juego, no simplemente fundada sobre una franquicia
de calificación general o particular.
En sus artículos sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado, él
combatió especialmente las ideologías protestantes y liberales.
Pareciendo una contradicción a su año antirrevolucionario de 1848,
él tomó parte activa en el movimiento católico que comenzó
por aquella época.
MARTIN SPAHN
Transcrito por Christine J. Murray
Traducido por Patty Gaitán