Nacido en Quimper, Bretaña, Francia, el 17 de febrero de 1781. Murió
en Kerloauanec, el 13 de agosto de 1826. Fue un cirujano francés descubridor
de la auscultación, padre del moderno conocimiento sobre enfermedades
pulmonarias. Fue hijo de un abogado con aficiones literarias, quien escribió
poemas y que según las personas se asemejaban mucho a las obras de su
compatriota De Forges Maillard.
Su madre murió cuando tenía seis años de edad y el muchacho
fue a vivir con su tío abuelo el Abbé Laennec. A la edad de doce
fue a Nantes, donde su tío, el doctor Laennec enseñaba en la facultad
de medicina, en la universidad. Tuvo un éxito notable en sus estudios
y obtuvo premios, aprendiendo inglés, alemán; empezó sus
estudios médicos bajo la dirección de su tío.
A la edad de 15, 1800, fue a París y en el plazo de un año obtuvo
los primeros premios en medicina y cirugía, en la escuela de medicina
de la universidad. Llegó a ser estudiante de Corvisat, el gran médico
de Napoleón, quien había introducido de nuevo el abandonado método
de Auenbrugger, en términos de diagnosis por percusión del pecho.
Laenec siguió tal idea, de manera que según fueran los sonidos
que se producían en el pecho, luego de doce años de estudio cuidadoso
y de observaciones, se estableció la fundación del moderno método
de diagnóstico de enfermedades pectorales.
También inventó el estetoscopio; el original fue empleado por
primera vez en un intento que fue sugerido a fin de salvar a una joven y modesta
mujer, que había sufrido un shock y directamente se debió escuchar
su pecho. Roger indicó que lo que Laennec había hecho era abrir
un nuevo mundo a la ciencia médica (Roger, “Les Médecins
Bretons”).
Laennec publicó su libro acerca de su objeto médico en 1819,
con el modesto mensaje en griego de que “lo más importante en cualquier
arte, es ser capaz de observar con propiedad”. El profesor Benjamín
Ward Richardson declaró (Discípulos de Aesculapius) que “el
verdadero estudiante de medicina lee el tratado de Laennec sobre auscultación
médica, y utiliza el estetoscopio al menos durante dos años, en
tanto está en prácticas. Ese tratado tiene un rango similar al
de Vesalius, Harvey e Hipócrates”. Prácticamente nada de
importancia mayor, ha sido agregado al trabajo publicado por Laennec en su trabajo.
Además de estas contribuciones, hizo estudios cuidadosos en patología,
especialmente en enfermedades del hígado. Fue el primero en estudiar
Hyatids de forma exhaustiva, y de darle el nombre de cirrosis a la peculiar
forma de aspecto disfuncional del hígado. La cirrosis debida al alcoholismo
es frecuentemente mencionada en los trabajos de Laennec. Dio mucha luz sobre
las condiciones que se relacionan con esclerosis. Desafortunadamente en tiempos
en que no se sabía lo altamente contagiosa que es la tuberculosis, la
contrajo mientras trabajaba con esta enfermedad y murió a la edad de
cuarenta y cinco años.
Laennec fue notable y muy querido entre sus colegas y estudiantes, debido
a su gentileza y amabilidad. Se sintió siempre muy comprometido a ayudar
a sus estudiantes de habla inglesa. Como era de esperarse de alguien nacido
en Bretaña, Francia, fue intensamente religioso y un católico
devoto toda su vida.
Una historia que se ha contado mucho ilustra este aspecto. En su recorrido
a París, en compañía de su esposa, cayó del carruaje.
Una vez que se hubo reincorporado al carruaje, dijo a su compañera: “bueno,
estamos en la tercera década”; luego de nuevo retomo el rezo del
rosario que se había interrumpido con la caída. Su caridad para
con los pobres fue proverbial y una de sus características hasta el fina
de su vida, fue evitar problemas para otros.
El doctor Austin Flint, en sus conferencias sobre Laennec, indica: “la
vida de Laennec es un testimonio claro que evita el vulgar error de considerar
a la ciencia como algo contrario a la fe religiosa”. Fue uno de los más
grandes estudiosos de la medicina en el Siglo XIX. Su trabajo principal fue
“De L´Auscultation Médiate”, París, 1819.
SAINTIGNON, Laennec, Sa vie et son oeuvre (Paris, 1904); RICHARDSON, Disciples
of Æsculapius (London, 1898); ROGER, Les Médicins Bretons (Paris,
1900); WALSH, Makers of Modern Medicine (New York, 1907).
JAMES J. WALSH
Transcripción de Thomas J. Bress
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes