Un sentido de la libertad de pensamiento y acción en la vida privada
y pública.
I.Definición
II. Desarrollo y principales tipos de Liberalismo Moderno
en los países que no son de habla inglesa.
A. Liberalismo antieclesiástico.
B. Liberalismo Eclesiástico (Catolicismo
Liberal)
III. Condenación del Liberalismo por la Iglesia.
I. Definición
La palabra liberal deriva del latín liber, libre, y antes del
fin del siglo XVIII significa sólo “condición de un
hombre libre”. Así se hablaba de “artes liberales”
o “profesiones liberales”. Después, el término
fue aplicado también a las cualidades del intelecto o del carácter
que se consideraban como un ornamento propio de quien ocupaba una alta
posición social, debido a su riqueza y educación. Así
pues, liberal tiene el sentido de intelectualmente independiente, dotado
de una mentalidad amplia, magnánimo, franco, abierto y genial.
Además, Liberalismo puede también significar un sistema
político o una tendencia opuesta a la centralización y al
absolutismo. En este sentido, Liberalismo no difiere del espíritu
y las enseñanzas de la Iglesia Católica. Desde el fin del
siglo XVIII, sin embargo, la palabra ha sido aplicada cada vez más
a ciertas tendencias en la vida intelectual, religiosa, política
y económica, que implicaban una parcial o total emancipación
del hombre respecto al orden sobrenatural, moral y divino. Normalmente,
los principios de 1789, o sea de la Revolución Francesa, son considerados
como la carta magna de esta nueva forma de Liberalismo. El principio más
fundamental afirma una irrestricta y absoluta libertad de pensamiento,
religión conciencia, credo, palabra, prensa y política.
Las consecuencias necesarias de esto son, por un lado, la abolición
del derecho divino y de cualquier clase de autoridad derivada de Dios;
la relegación de la religión, desde la vida pública,
al dominio privado de la conciencia individual de cada uno; la ignorancia
absoluta del cristianismo y de la Iglesia como instituciones públicas,
legales y sociales; por otro lado, supone el poner en práctica
una absoluta autonomía de cada hombre y ciudadano en todo tipo
de actividades humanas, y una concentración de toda la autoridad
pública en una “soberanía del pueblo”. Esta
soberanía popular en todas las ramas de la vida pública,
como la legislación, administración y jurisdicción,
es para ser ejercida en el nombre y por orden de los ciudadanos, de tal
modo que todos deberían tener y compartir el control de esto. Un
principio fundamental del Liberalismo es la proposición: “Son
contrarias al derecho, libertad y dignidad naturales, innatos, e inalienables
de sujetarse por uno mismo a una autoridad, cualquier principio, regla,
medida o sanción que no estén dentro uno mismo”. Este
principio enunciado implica la negación de toda verdadera autoridad;
porque la autoridad necesariamente presupone un poder que está
fuera y sobre el hombre vinculándolo moralmente.
Estas tendencias, sin embargo, estuvieron más o menos activas
mucho antes de 1789; sin duda son coetáneas con el género
humano. El Liberalismo moderno las adopta y propaga bajo la engañosa
máscara del Liberalismo en su auténtico sentido. Como descendiente
directo del Humanismo y de la Reforma en los siglos XV y XVI, el Liberalismo
moderno fue más desarrollado por los filósofos y letrados
de Inglaterra, especialmente por Locke y Hume; por Rosseau y los Enciclopedistas
en Francia; y por Lessing y Kant en Alemania. Su auténtica cuna,
sin embargo, fueron los salones de los librepensadores moderados de la
nobleza francesa (1730-1789), especialmente de Madame Necker y su hija
Madame de Staël. La última más que nadie fue la conexión
entre los elementos librepensadores antes y después de la Revolucion
y el centro del moderno movimiento Liberal tanto en Francia como en Suiza.
En su visión político-religiosa Madame de Staël está
íntimamente conectada con Mirebeau y el partido Constitucional
de la Revolución. Estas concepciones encuentran la más clara
exposición en su obra "Considèrations sur les principaux
Èvènements de la Rèvolution française".
Ella aboga por la mayor posible libertad individual, y denuncia como absurda
la derivación de la autoridad humana desde Dios. La posición
legal de la Iglesia, según ella, tanto como institución
pública, así como propietaria de bienes, es la de una organización
nacional que está, por lo tanto, enteramente sujeta a la voluntad
de la nación; la propiedad eclesiástica no pertenece a la
Iglesia, sino a la nación; la abolición de los privilegios
eclesiásticos está totalmente justificada, ya que el clérigo
es un enemigo natural de los principios de la Revolución. La forma
ideal de gobierno es la república en los estados más pequeños
y, en los más grandes, la monarquía constitucional, siguiendo
el modelo de Inglaterra. Todo el arte de gobernar en los tiempos modernos,
consiste, de acuerdo con Madame de Staël, en la técnica de
dirigir la opinión pública y en el aprovechamiento de ésta
en el momento preciso.
II. Desarrollo y principales tipos de Liberalismo
Moderno en los países que no son de habla inglesa.
Ya que los así llamados principios liberales de 1789 están
basados sobre una noción errada de libertad humana, son, y deben
serlo siempre, contradictorios e indefinidos en sí mismos, siendo
imposible, en la práctica, llevarlos a efecto consistentemente.
En consecuencia todas las distintas clases y matizaciones del Liberalismo
que han sido desarrolladas, se han mantenido de hecho en una aplicación
más conservadora que lógica de los principios liberales
que deberían respaldar. El Liberalismo fue primero formulado por
el Protestantismo Ginebrino (Rosseau, Necker, Madame de Staël, Constant,
Guizot); no obstante fue desde Francia que se esparció por el resto
del mundo, así también lo hicieron sus diferentes tipos
más respresentativos. Estos fueron desarrollados en estrecha conexión
con las diferentes Revoluciones producidas en Europa desde 1789. Los principales
de Liberalismo tipos son:
A. Liberalismo antieclesiástico.
1. Liberalismo antiguo, primero sostenido por Madame de Staël y
Constant. Puede ser descrito como Liberalismo de salón, propio
de los librepensadores de las clases más educadas, quienes, sin
embargo, no consienten en llegar a ser políticos prácticos
u hombres de estado; ellos fueron observadores superiores, críticos
infalibles, permaneciendo por encima de todos los partidos. Más
tarde algunos pocos de estos viejos liberales, animados por una auténtica
caballerosidad liberal, se erigieron a favor de los derechos de las mayorías
oprimidas contra las mayorías jacobinas, por ejemplo Littrè
y Laboulaye en Francia (1879-1880).
2. Estrechamente conectado con este Liberalismo antiguo de Madame de
Staël está el Liberalismo que fue originado en la sala de
lectura de Royer-Collard y en el salón del Duque de Broglie (1814-1830).
Fue el Liberalismo de los políticos prácticos y los estadistas,
quienes pretendieron restablecer, mantener y desarrollar, en los diferentes
estados, la forma constitucional de gobierno basada en los principios
de 1789. Los más prominentes representantes de este grupo fueron,
junto a de Broglie, Royer-Collard, Guizot en Francia, Cavour en Italia,
von Rotteck y sus partidarios en Alemania.
3. El Liberalismo Burgués, que fue la natural consecuencia del
Liberalismo doctrinario; se adaptó más a los intereses de
las clases adineradas y dotadas de propiedades; debido a que el clero
y la nobleza habían sido desposeídos de su poder político,
éstas fueron las únicas clases que pudieron usar de las
nuevas instituciones, no estando el pueblo suficientemente organizado
e instruido para hacerlo. Las ricas clases industriales, además,
fueron, muy desde el comienzo en todos los países, el principal
sostén del Liberalismo y, el Liberalismo por su parte, fue forzado
para favorecer sus intereses. Esta clase de Liberalismo burgués
gozó de su más alto favor en Francia durante el tiempo del
rey-ciudadano Luis Felipe (1830-40), quien abiertamente reconoció
su dependencia de él. Floreció en Alemania, como “Liberalismo
nacional”, en Austria, como “Liberalismo político en
general”, en Francia como el Liberalismo del partido Oportunista
de Gambetta. Sus rasgos característicos son materialistas; sus
ideales sórdidos atienden sólo a un irrestricto disfrute
de la vida, al egoismo en la explotación del económicamente
débil, por medio de tarifas que se aplican según los intereses
de las clases. Mantiene una sistemática persecusión del
Cristianismo y, en especial de la Iglesia Católica con sus instituciones,
junto con una frívola desconsideración y, aun una imitación
burlesca, del orden moral divino. Incluye además una indiferencia
cínica en la elección y uso de los medios —asesinato,
corrupción, fraude, etc.— para luchar contra sus oponentes
y adquirir una absoluta preponderancia y control de todo.
4. Los “partidos progresistas” Liberales están en
oposición a los Conservadores y los Liberales de las clases burguesas,
en cuanto éstos, una vez en el poder, normalmente dedican poca
o ninguna atención a promover las mejoras sociales acordes los
principios liberales, mientras que los progresistas ponen más esfuerzo
en los mismos objetivos fudamentales del Liberalismo y luchan contra una
cínica política parcializada hacia intereses particulares;
por esta razón los progresistas aparecen ante el observador de
fuera como más imparciales y honestos.
5. Los Liberales Radicales se adhieren a las ideas modernas progresistas,
que tratan de poner en práctica sin considerar el orden existente
o los derechos, ideas y sentimientos de otras personas. Así fue
el primer partido político Liberal en 1810: los jacobinos españoles.
Este es el Radicalismo, que bajo una máscara de libertad está
ahora aniquilando los derechos de los católicos en Francia.
6. Los Démocratas Liberales quieren hacer a las masas del pueblo
común el factor decisivo en los asuntos públicos. Ellos
se refieren especialmente a las clases medias, cuyos intereses pretenden
considerarlos en primer lugar.
7. El Socialismo es el Liberalismo del interés individual, propiciado
por todas las clases de liberales descritas antes, pero asumido por los
miembros del cuarto estado y del proletariado. No es nada más que
la reacción natural contra una política parcializada hacia
intereses propiosde algunos. Sus principales ramas son:
- El Comunismo, que trata de reorganizar las condiciones sociales aboliendo
la propiedad privada.
- La Social Democracia Radical de Marx (fundada en 1848), común
en Alemania y Austria.
- El Socialismo Moderado (Federación Democrática Socialista
en Inglaterra, Posibilistas en Francia, etc.)
- Los partidos Anarquistas fundados por Bakunin, Most, y Krapotkin,
después de 1868, durante algunos periodos aliados a la Social
Democracia. El Anarquismo como sistema es relativamente el más
lógico y radical desarrollo de los principios Liberales.
B. Liberalismo Eclesiástico (Catolicismo
Liberal)
1. La forma política prevalente del moderno Catolicismo Liberal,
es la que regularía las relaciones de la Iglesia, el Estado y la
sociedad moderna de acuerdo con los principios liberales según
lo expone Benjamin Constant. Tiene sus predecesores y patrones en el Galicanismo,
el Febronianismo y el Josefinismo. Fundado en 1828 por Lamennais, el sistema
fue después defendido en algunos aspectos por Lacordaire, Montalembert,
Parisis, Dupanloup, y Falloux.
2. La forma más teológica y religiosa de Catolicismo Liberal
tiene sus predecesores en el Jansenismo y el Josefinismo; tiende a ciertas
reformas en la doctrina eclesiástica y en la disciplina de acuerdo
con la teoría anti-eclesiástica protestante liberal y la
“ciencia e ilustración” atea preponderante en su tiempo.
Las fases más nuevas de este Liberalismo fueron condenadas por
Pio X como Modernismo. En general defiende una amplitud en la interpretación
de los dogmas, descuido u omisión de los decretos disciplinares
y doctrinales de las Congregaciones Romanas, simpatía hacia el
Estado aun en sus decretos contra la libertad de la familia y de los individuos
para el libre ejercicio de la religión.
III. Condenación del Liberalismo por
la Iglesia.
El Liberalismo, por proclamar la absoluta autonomía del hombre
en el orden intelectual, moral y social, niega, al menos prácticamente,
a Dios y a la religión sobrenatural. Si se desarrolla lógicamente,
conduce a la negación teórica de Dios, colocando a la humanidad
deificada en lugar de Dios; ha sido censurado en las condenaciones del
Racionalismo y el Naturalismo. La condenación más solemne
del Racionalismo y el Naturalismo está contenida en la Constitución
“De fide” del Concilio Vaticano (1870); la más
explícita y detallada condenación, sin embargo, fue otorgada
al Liberalismo moderno por Pio IX en la Encíclica “Quanta
cura” del 8 de diciembre de 1864 y el Sillabus adjunto. Pio
X lo condenó otra vez en su alocución del 17 de abril de
1907, y en el Decreto de la Congregación de la Inquisición
del 3 de julio de 1907, en el que los principales errores del Modernismo
fueron rechazados y censurados en sesenta proposiciones. La más
antigua y principal forma política del falso Catolicismo Liberal
ha sido condenada por la Encíclica de Gregorio XVI, “Mirari
vos” del 15 de agosto de 1832 y por varios breves de Pío
IX ( ver Sègur, "Hommage aux Catholiques Libèraux",
Paris, 1875). La definición de la infalibilidad papal por el Concilio
Vaticano I fue virtualmente una condenación del Liberalismo. Junto
a ésta, varias recientes decisiones se refieren a los principales
errores del Liberalismo. De gran importancia al respecto son las alocuciones
y encíclicas de Pio IX, León XIII, y Pío X (Cf. Recueil
des allocutions consistorales encycliques . . . citèes dans le
Syllabus", Paris, 1865) y las encíclicas de León
XIII del 20 de enero de 1888, “Sobre la libertad humana”;
del 20 de abril de 1878, “Sobre los males de la sociedad moderna”;
del 28 de diciembre de 1878, “Sobre las sectas del Socialismo, Comunismo
y Nihilismo”; del 4 de agosto de 1879, “Sobre la filosofía
cristiana”; del 10 de febrero de 1880, “Sobre el matrimonio”;
del 29 de julio de 1881, “Sobre el origen del poder civil”;
del 20 de abril de 1884, “Sobre la Masonería”; del
1 de noviembre de 1885, “Sobre el estado cristiano”; del 25
de diciembre de 1888, “Sobre la vida cristiana”; del 10 de
enero de 1890, “Sobre los principales deberes de un ciudadano cristiano”;
del 15 de mayo de 1891 “Sobre la cuestión social”;
del 20 de enero de 1894 “Sobre la importancia de la unidad de la
fe y la unión con la Iglesia para la preservación de los
fundamentos morales del Estado”; del 19 de marzo de 1902, “Sobre
la persecución de la Iglesia en todo el mundo”. Una información
completa sobre la relación de la Iglesia con el Liberalismo en
distintos países puede obtenerse de las actas y decisiones de los
distintos concilios provinciales. Éstas pueden encontrarse en la
"Collectio Lacensis" bajo las voces del índice:
Fides, Ecclesia, Educatio, Francomuratores.
FERRAZ, Spiritualisme et libèralisme (Paris, 1887);
IDEM, Traditionalisme et ultramontanisme (Paris, 1880); D'HAUSSONVILLE,
Le salon de Mme Necker (Paris, 1882); LADY BLENNERHASSET, Frau von Staël
(1887-89); LABOULAYE, Le parti libèral (Paris, 1864); IDEM en la
Introducción de su edición del Cours de politique constitutionelle
de Benj. Constant (Paris, 1872); CONSTANT, De la religion (Paris, 1824-31);
BLUNTSCHLI, Allgemeine Staatslehre (Stuttgart, 1875), 472; SAMUEL, Liberalism
(1902); DEVAS, Political Economy (London, 1901), 122, 531, 650 seq.; VILLIERS,
Opportunity of Liberalism (1904); RUDEL, Geschichte des Liberalismus und
der deutschen Reichsverfassung (1891); DEBIDOUR, Histoire des rapports
de l'Èglise et de l'Ètat 1789-1905 (Paris, 1898-1906); BRÜCK,
Die Geheimen Gesellschaften in Spanien (1881); Handworterbuch der Staatswissenschaften,
I, 296-327, s. v. Anarchismus; Ferrer im Lichte der Wahrheit in Germania
(Berlin, 1909); MEFFERT, Die Ferrer-Bewegung als Selbstentlarvung des
Freidenkertums (1909).
Obras sobre el Liberalismo eclesiástico:—
(A) Iglesias protestantes:— GOYAU, L'Allemagne religieuse, le protestantisme
(Paris, 1898); SABATIER, Religions of Authority and the Religion of the
Spirit; POLLOCK, Religious Equality (London, 1890); REVILLE, Liberal Christianity
(London, 1903); IDEM, Anglican Liberalism (London, 1908). (B) Sobre el
Liberalismo Católico:— WEILL, Histoire de Catholicisme libèral
en France, 1828-1908 (Paris, 1909). (C) Sobre el Modernismo: SCHELL, Katholizismus
als Prinzip des Fortschritts (1897); IDEM, Die neue Zeit und der neue
Glaube (1898); MÜLLER, Reformkatholizismus (estas tres obras están
en el Índice); STUFLER, Die heiligkeit Gottes in Zeit. für
kath. Theol. (Innsbruck, 1908), 100-114; 364-368.
Crítica y condena del Liberalismo:— FAGUET,
Le LibÈralisme (Paris, 1906); FRANTZ, Die Religion des National-liberalismus
(1872). Desde el punto de vista católico:— DONAT, Die Freiheit
der Wissenschaft (1910); VON KETTELER, Freiheit Autorität und Kirche
(Mainz, 1862); IDEM, Die Arbeiterfrage und das Christenthum (Mainz, 1864);
DECHAMPS, Le libèralisme (1878); DONOSO CORTÉS, Catholicism,
Liberalism and Socialism (tr. Philadelphia, 1862); H. PESCH, Liberalismus,
Sozialismus und christliche Gesellschaftsordnung (Freiburg, 1893-99);
CATHREIN, Der Sozialismus (Freiburg, 1906); PALLEN, What is Liberalism?
(St. Louis, 1889); MOREL, Somme contre le catholicisme libÈral
(Paris, 1876); Die Encyklika Pius IX. vom 8 Dez. 1864 in Stimmen aus Maria-Laach;
CHR. PESCH, Theologische Zeitfragen, IV (1908); HEINER, Der Syllabus (Pius
IX.) (1905); Der Syllabus Pius X. und das Dekret des hl. Offiziums "Lamentabili"
vom 3 Juli, 1907 (1908); BROWNSON, Conversations on Liberalism and the
Church (New York, 1869), reimpresa en sus obras, VII (Detroit, 1883-87),
305; MING, Data of Modern Ethics Examined (New York, 1897), x, xi; MANNING,
Liberty of the Press in Essays, third series (London, 1892); BALMES, European
Civilization (London, 1855), xxxiv, xxxv, lxvii; IDEM, Letters to a Sceptic
(tr. Dublin, 1875), letter 7; GIBBONS, Faith of Our Fathers (Baltimore,
1871), xvii, xviii; The Church and Liberal Catholicism, carta pastoral
de los obispos ingleses, reimpresa en Messenger of the Sacred Heart XXXVI
(New York, 1901). 180-93; cf. also Dublin Review, new series, XVIII, 1,
285; XXV, 202; XXVI, 204, 487; third series XV, 58.
HERM. GRUBER
Transcrito por Vivek Gilbert John Fernandez
Dedicado a Anusha Jebanasam y al Opus Dei
Traducción al castellano del artículo original en inglés
efectuada por Luis Francisco Eguiguren Callirgos, Doctor en Filosofía,
Pontificia Università della Santa Croce, Roma. Profesor de la Universidad
de Piura, Perú.