El nombre de siete personas de la Biblia, una tribu de Israel, y uno de los
escritos apócrifos.
LOS INDIVIDUOS
(1) MANASÉS (Heb., Sept. Manassê), el mayor de los hijos de José
y de la egipcia Aseneth (Gen., xli, 50-51; xlvi, 20). El nombre significa, “el
que causa olvido”. José asignó este nombre porque consideraba
que había desatendido su deberes: “Dios me ha hecho olvidar todo
mi trabajo y la casa de mi padre” (Gen., xli, 51). Jacob bendijo a Manasés
(Gen., xlviii); pero dio preferencia al hijo más joven, Efraín.
Todo ello a pesar de las protestas del padre, José, a favor de Manasés.
Por medio de esta bendición, Jacob puso a Manasés y a Efraín
en la misma categoría que Rubén y Simeón (versículos
3-5), y dio base para la fundación de las tribus de Manasés y
Efraín.
(2) MANASÉS, esposo de Judit, muerto por insolación en Betulia
(Judith, viii, 2-3).
(3) MANASÉS, un personaje en la historia de Ahikar (no en la Vulg.,
pero si en Sept.), nombrado por Tobías en el punto de muerte. El MS del
Vaticano menciona a Manasés (Manassês) como alguien “que
daba limosnas o caridades y que escapó de la muerte”. El MS Sinático
no lo menciona, pero claramente se refiere a alguien que escapó a Achiacharus.
Es probable que la lectura del MS del Vaticano contenga un error ("Rev.
Bibl.", enero, 1899).
(4) MANASÉS, hijo de Bani, uno de los acompañantes de Esdras,
quien se casó con mujeres extranjeras (I Esd., x, 30).
(5) MANASÉS, hijo de Hasón, otro de los acompañantes de
Esdras (I Esd., x, 33).
(6) MANASÉS, (de conformidad con el k´thibh del texto masorético
y Sept.) un ancestro de Jonatán, un sacerdote de la tribu de Dan (Jueces,
xviii, 30). La Vulgata y k´ri del texto masorético, da en Moisés
la lectura correcta.
(7) MANASÉS, el décimo tercer Rey de Judea (692-638 a.c. -cf.
Schrader, "Keilinschr. und das A. T."), hijo y sucesor de Ezequías
(II Reyes, xx, 21 y siguientes). El historiador en II de Reyes nos dice cuanto
de maldad había en su reino (xxi, 2-10), y el castigo que por tanto fue
anunciado por los Profetas (versículos 10-15), no se dice, empero, nada
más acerca de lo que hacía Manasés. El trajo de nuevo las
abominaciones de Achaz, importó la adoración de “todas las
multitudes del cielo”, aparentemente los mitos sobre lo astral, solar
y lunar, de Asiria. Introdujo otros cosas importantes mencionadas en los textos
sagrados; e hizo que “su hijo pasara por fuego” (versículo
6) en la adoración de Moloch. Es muy probable que a partir de estas diversas
formas de idolatría, que “Manasés derramó mucha sangre
inocente, hasta que Jerusalem se hartó hasta la boca” (versículo
16). El historiador de la parte II también nos dice mucho de la misma
historia y agrega que, en castigo, el Señor hizo descender a los asirios
sobre Judea. Ellos se llevaron a Manasés a Babilonia. El Señor
escuchó su plegaria por perdón, y lo trajo de nuevo a Jerusalén,
donde Manasés contuvo la marea de idolatría que lo había
llevado a Judea (xxxiii, 11-20). En un determinado momento, se tuvo dudas sobre
la historicidad de la narrativa en la segunda parte, debido a que II de Reyes
omite el cautiverio de Manasés. Schrader (op. cit., 2nd ed., Giessen,
1883, 355) se refiere a bases cuneiformes de veintidós reyes que se relacionaban
con Asuhadón, durante su expedición contra Egipto. El segundo
de la lista es Minasi Sar ir Yaudi (Manasés, rey de la ciudad de Judea).
Schrader también ofrece la lista de los veintidós reyes que se
encuentran registrados en una tabla cuneiforme, como tributarios de Asubanipal,
en la tierra de Hatti; segundo en esta lista es Miinsii Sar mat Yaudi (Manasés,
rey de la tierra de Judea). Debido a que un ladrillo babilónico confirma
el registro del historiador de la II parte, la reputación de este es
un tanto más segura en los círculos racionalistas. Winckler and
Zimmern admiten la presencia de Manasés de en Babilonia (véase
su revisión respecto al trabajo de Schrader, "Keilinschr. und das
A. T.", I, Berlin, 1902, 274). Conjeturas de la escuela Pan-Babilónica
en relación con las causas del retorno de Manasés, y de la narrativa
de II de Reyes, etc., no se encuentran en contra del valor de los Registros
Inspirados.
LA TRIBU
Deriva su nombre de Manasés, hijo de José. Esta tribu estuvo
dividida en dos medias tribus – la oriental y la occidental. La tribu
oriental del Jordán fue representada por los descendientes de Maquir
(Jueces, v, 14). Maquir fue el primogénito de Manasés (Jos., xvii,
1). Los hijos de Maquir tomaron Galad (Num., xxxii, 39). Moisés dio la
tierra de Galad a Maquir (versículo 40). Los otros dos hijos de Manasés,
Jair y Nobe, también tomaron pueblos en Galad, y les dieron sus propios
nombres (versículos 41-42).
El territorio de la media tribu occidental esta esbozada en Jos., xvi, 1-3.
Fue la parte de Samaria que se encuentra entre el Jordán y el Mediterráneo,
la planicie de Esdrelón y los pueblos de Jericó, Sichem y Samaria.
La media tribu oriental ocupó el norte de Galad, todo Basán, y
Argob (Jos., xiii, 30-31; cf. Deut., iii, 13) –un inmenso territorio que
se extiende desde el este del Jordán hasta más alla de la actual
ruta a la Meca (darb elhaj), incluye además el Haurán.
LOS ESCRITOS
La Oración de Manasés es un escrito apócrifo cuyo propósito
es dar al orador la referencia en II Par., xxxiii, 13, 18-19. El original está
en griego. Nestle piensa que tanto la oración como otras leyendas de
Manasés en la forma que actualmente tienen, no son anteriores a la “Apost.
Const.”, xi, 22; y que la oración encontró su camino para
prevalecer en el MSS, de Sept., pero sólo como una parte; encontrándose
finalmente en el “Apost. Const.” (véase “Septuaginta
Studien”, III, 1889). La oración no está en los cánones
de Trento, y no parece haber tenido alguna vez mayor seriedad en cuando a ser
proclamada en su canonicidad.
WALTER DRUM.
Transcripción de W. G. Kofron
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
Con agradecimientos a la Iglesia de Santa María, Akron, Ohio.