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Marcos y Marcelino Santos

Martirizados en Roma bajo Diocleciano hacia fines del siglo tercero, muy probablemente en 286. Estos mártires, quienes eran hermanos, son mencionados en la mayoría de las martiriologías antiguas el 18 de Junio, y su martirio es conocido por nosotros desde las Actas de San Sebastián, las que, aunque en gran parte legendarias, son sin embargo muy antiguas.

Arrojados a prisión por ser Cristianos, fueron visitados por su padre y madre, Tranquilino y Marcia, los que, siendo aún idólatras, les imploraron volvieran a la adoración de los dioses falsos para salvar sus vidas. Pero Sebastián, próximo al martirio que lo volvería ilustre, habiendo entrado en esa prisión al mismo tiempo, los exhortó a que no abandonaran la Fe Cristiana con tan sincera convicción, que no solo tornó su fidelidad inamovible, sino que también convirtió a sus padres y a varios de sus amigos que estaban presentes. El juez, ante el cual fueron finalmente llevados, no siendo capaz de inducirlos a apostatar, los condenó a muerte.

Fueron enterrados en la Vía Ardeatina, cerca del cementerio de Domitilla. Sus cuerpos fueron trasladados en una fecha posterior (la que no es muy cierta, pero probablemente fuera en el siglo noveno) a la iglesia de Santos Cosmas y Damián, donde fueron redescubiertos en 1583 en el reinado de Gregorio XIII. Todavía descansan allí en una tumba, cerca de la cual se puede ver una antigua pintura en la cual los dos mártires están representados con una tercera persona que parece ser la Virgen Bendita.

LÉON CLUGNET
Transcripto por Ernie Stefanik
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi


The Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York



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